Publicado: Vie Ago 26, 2011 3:10 am
Un fallito que he notado es que cuando una nación tiene una revuelta, la nueva nación se llama exactamente igual, lo que puede llevar a engaño a la hora de hacer tratos. En la partida que estoy jugando (es la primera, las partidas son laaaaaaaargas) Alemania se ha dividido en dos. Y las dos Alemanias se llaman Alemania... Podrían haber puesto un añadido del tipo "Rebel Germany" o algo similar.
Para empezar recomiendo lo que estoy haciendo yo: te buscas una nación tranquila dentro de lo que cabe (en este juego puede ocurrir cualquier cosa, olvidaos de una reiteración) y que no tenga colonias en ultramar. Así le pillais el manejo antes. No es que sea muy complicado, pero al principio puede asustar un poco. Si te cojes una nación con acción segura (como Alemania) y eres novato, los fallos de planificación pueden pesar mucho cuando estás en guerra. Yo me cogí Argentina. Todo recogido en una metrópoli y fuera del torbellino europeo. Se trataba de averiguar las novedades y de qué me interesa investigar para conseguir esto o aquello. Aún así a Bolivia le dio por atacar a Paraguay, quien me pidió ayuda. No quise desperdiciar la ocasión de una guerra corta y lo invadí para convertirlo en un satélite. Me costó el embargo de Brasil, pero bueno... Una vez averiguado todo lo necesario, podéis abandonar una partida aburrida y comenzar otra con una potencia europea. Ahí las leches van a pares
.
Otra cosa, por experiencia del MH I: No os fiéis de vuestros aliados. En este juego hay tres tipos de victoria: por ideología, por alianza y por nación. Cada nación trata de ganar por sí misma como objetivo primario. La última partida que jugué llevé a Francia y la preparé muy bien para la guerra. Pero los rusos me fastidiaron al decidirse a atacar muy pronto a Alemania. Pensé que iban a resistir mientras yo preparaba más ejércitos, pero para cuando quise intervenir, los alemanes podían permitirse el lujo de desviar muchas fuerzas al oeste. Los ingleses se limitaron a perder el tiempo en noruega y no me enviaron ningúna maldita división, por lo que los alemanes me arrasaron. Aquí cada uno va a la suya y es más fácil que te ayude un aliado menor que opta a una victoria por alianza o ideológica, que uno mayor que opta por una como nación.
Para empezar recomiendo lo que estoy haciendo yo: te buscas una nación tranquila dentro de lo que cabe (en este juego puede ocurrir cualquier cosa, olvidaos de una reiteración) y que no tenga colonias en ultramar. Así le pillais el manejo antes. No es que sea muy complicado, pero al principio puede asustar un poco. Si te cojes una nación con acción segura (como Alemania) y eres novato, los fallos de planificación pueden pesar mucho cuando estás en guerra. Yo me cogí Argentina. Todo recogido en una metrópoli y fuera del torbellino europeo. Se trataba de averiguar las novedades y de qué me interesa investigar para conseguir esto o aquello. Aún así a Bolivia le dio por atacar a Paraguay, quien me pidió ayuda. No quise desperdiciar la ocasión de una guerra corta y lo invadí para convertirlo en un satélite. Me costó el embargo de Brasil, pero bueno... Una vez averiguado todo lo necesario, podéis abandonar una partida aburrida y comenzar otra con una potencia europea. Ahí las leches van a pares
Otra cosa, por experiencia del MH I: No os fiéis de vuestros aliados. En este juego hay tres tipos de victoria: por ideología, por alianza y por nación. Cada nación trata de ganar por sí misma como objetivo primario. La última partida que jugué llevé a Francia y la preparé muy bien para la guerra. Pero los rusos me fastidiaron al decidirse a atacar muy pronto a Alemania. Pensé que iban a resistir mientras yo preparaba más ejércitos, pero para cuando quise intervenir, los alemanes podían permitirse el lujo de desviar muchas fuerzas al oeste. Los ingleses se limitaron a perder el tiempo en noruega y no me enviaron ningúna maldita división, por lo que los alemanes me arrasaron. Aquí cada uno va a la suya y es más fácil que te ayude un aliado menor que opta a una victoria por alianza o ideológica, que uno mayor que opta por una como nación.