Publicado: Mar Sep 27, 2011 12:38 pm
Rossoschka
Después de visitar Peschanka y Pitomnik, llegamos finalmente a Rossoschka, donde se encuentran uno frente a otro, los cementerios alemán y soviético. Rossoschka se encuentra a unos 35 Km. a las afueras de la actual Volgogrado.




En los 107 bloques de granito que podemos ver a continuación, se encuentran los nombres de los soldados alemanes desaparecidos en la batalla de Stalingrado (aproximadamente 100.000).


Entre los bloques de granito pude localizar los nombres de dos soldados alemanes, de los que poseo toda la correspondencia original que enviaron desde el Kessel a Alemania, así como algunas fotos. Se trata de Josef Kleffner, carrista de la 14.º Pz. D. (Panzer Regiment 36) y Hans Härig, perteneciente al Artillerie Regiment 4, también de la 14. PZ.D., ambos caídos en la batalla de Stalingrado. Fue un momento muy emotivo para mí descubrir los nombres de los dos soldados. Eran como viejos conocidos.

Josef Kleffner.

Hans Härig.

En un inmenso anillo de 150 metros de diámetro y 3,5 metros de altura, en el centro del cementerio, se encuentra la fosa común, donde poco a poco se entierran los cuerpos de los soldados alemanes que se van encontrando en los diferentes escenarios de la batalla de Stalingrado. Actualmente hay enterrados unos 50.000 alemanes, pero la cifra va creciendo día a día. El cementerio se ha construido con dinero alemán.





Parte superior del anillo, con algunas cruces en el centro.


"En recuerdo a nuestros camaradas caídos y a nuestros antiguos enemigos, rezad por la paz."

"En esta superficie descansan 1693 soldados alemanes en tumbas construidas durante la guerra.
Los nombres de los caídos conocidos son:"

"En los años 1992-1998 fueron recuperados 21.003 soldados alemanes y enterrados aquí.
La búsqueda de los muertos continúa.
Muchos permanecen aun como desconocidos.
Sólo Dios conoce sus nombres."

"En duros, y horribles momentos caímos.
No se nos dio la oportunidad de vivir en este mundo.
Los que vivís, pensad en nosotros, y procurad,
que la paz eterna llegue a esta tierra."
Un breve video del anillo en Rossoschka.

"En recuerdo a los prisioneros alemanes así como a los prisioneros de otras naciones,
que en la zona de Volgogrado y en los lugares que aquí constan murieron y fueron enterrados."
Justo enfrente, y cruzando la carretera, se encuentra el cementerio de los soldados soviéticos. En el año 2007 fueron enterrados 11.618 soldados y oficiales soviéticos en 15 fosas comunes y en 182 tumbas individuales. El número de soldados enterrados crece cada año.










Detrás del cementerio soviético, había un pequeño edificio al que Alexander nos condujo, y fue para nosotros una agradable sorpresa poder visitarlo, después de que Alexander hablase con la encargada de las excavaciones en Rossoschka. Galina Oreschkina, de la que ya traduje una entrevista en el foro hace unos años: viewtopic.php?t=447


En el exterior del edificio, se amontonan los restos de la batalla (proyectiles, vasos, marmitas, balas...) que se van encontrado a medida que las excavaciones van avanzando:



Ya en el interior, Galina Oreschkina, la responsable del cementerio de Rossoschka, nos guió a la exposición de objetos recuperados del campo de batalla. El objetivo es recuperar el máximo de pertenencias de los soldados caídos, siempre y cuando tengan algo que los identifique (iniciales, firmas, nombres...) para localizar a sus familiares hoy en día y poder entregárselos, cosa que por suerte, sucede con bastante frecuencia. Entre los objetos podemos encontrar pipas de fumar, peines, marmitas, fotos, cartas, cucharas, vasos, botellas, navajas de afeitar...
Había algunas botellas de agua que aun guardaba en su interior agua de 1942 y que aun no han sido abiertas. Incluso había un recipiente con leche, que es el único que se ha encontrado hasta ahora.
Galina, al oír que veníamos de España, lo primero que hizo fue hablarnos de Rubén Ruiz Ibarruri, al igual que nos sucedió durante la visita al Museo de la defensa de Leningrado. Nos contó que había accedido a los archivos soviéticos de la época, para investigar un poco más sobre la figura de Rubén, y se encontró con que algunos datos de la propaganda soviética de la época están exagerados, como la historia que corre de que Rubén regaló su reloj antes de morir. En los documentos que certifican la muerte del hijo de La pasionaria, consta que Rubén llevaba puesto el reloj en su muñeca cuando murió, por lo que algunas cosas fueron inventadas por la propaganda soviética, algo bastante común en la batalla de Stalingrado.

Galina Oreschkina mostrándonos los objetos en el interior del edificio con ayuda de Anna, nuestra intérprete.







Galina nos explicó un poco la historia del pequeño pueblo de Rossoschka, que al igual que el de Pitomnik, desapareció por completo durante la guerra, y que contaba por aquel entonces con unos 2.000 habitantes.
Tras algunas excavaciones en la zona, han encontrado algunos restos del pueblo, como el que vemos aquí, y que corresponden al sótano de una casa, donde se almacenban alimentos y víveres.

Poca cosa más queda del pueblo de Rossoschka.

Galina mostrándonos las inmediaciones del lugar.

Vista externa de la superficie donde se realizan las excavaciones.

En este angosto container se almacenen los cientos de objetos que no han encontrado aun a los familiares de su dueño.

El despacho de Galina, desde donde se gestionan las labores de excavación y de mantenimiento de los dos cementerios.
Sin duda una labor encomiable la que realiza esta mujer, muy conocida en Volgogrado por su trabajo en Rossosschka.
Saludos
Después de visitar Peschanka y Pitomnik, llegamos finalmente a Rossoschka, donde se encuentran uno frente a otro, los cementerios alemán y soviético. Rossoschka se encuentra a unos 35 Km. a las afueras de la actual Volgogrado.




En los 107 bloques de granito que podemos ver a continuación, se encuentran los nombres de los soldados alemanes desaparecidos en la batalla de Stalingrado (aproximadamente 100.000).


Entre los bloques de granito pude localizar los nombres de dos soldados alemanes, de los que poseo toda la correspondencia original que enviaron desde el Kessel a Alemania, así como algunas fotos. Se trata de Josef Kleffner, carrista de la 14.º Pz. D. (Panzer Regiment 36) y Hans Härig, perteneciente al Artillerie Regiment 4, también de la 14. PZ.D., ambos caídos en la batalla de Stalingrado. Fue un momento muy emotivo para mí descubrir los nombres de los dos soldados. Eran como viejos conocidos.

Josef Kleffner.

Hans Härig.

En un inmenso anillo de 150 metros de diámetro y 3,5 metros de altura, en el centro del cementerio, se encuentra la fosa común, donde poco a poco se entierran los cuerpos de los soldados alemanes que se van encontrando en los diferentes escenarios de la batalla de Stalingrado. Actualmente hay enterrados unos 50.000 alemanes, pero la cifra va creciendo día a día. El cementerio se ha construido con dinero alemán.





Parte superior del anillo, con algunas cruces en el centro.


"En recuerdo a nuestros camaradas caídos y a nuestros antiguos enemigos, rezad por la paz."

"En esta superficie descansan 1693 soldados alemanes en tumbas construidas durante la guerra.
Los nombres de los caídos conocidos son:"

"En los años 1992-1998 fueron recuperados 21.003 soldados alemanes y enterrados aquí.
La búsqueda de los muertos continúa.
Muchos permanecen aun como desconocidos.
Sólo Dios conoce sus nombres."

"En duros, y horribles momentos caímos.
No se nos dio la oportunidad de vivir en este mundo.
Los que vivís, pensad en nosotros, y procurad,
que la paz eterna llegue a esta tierra."
Un breve video del anillo en Rossoschka.

"En recuerdo a los prisioneros alemanes así como a los prisioneros de otras naciones,
que en la zona de Volgogrado y en los lugares que aquí constan murieron y fueron enterrados."
Justo enfrente, y cruzando la carretera, se encuentra el cementerio de los soldados soviéticos. En el año 2007 fueron enterrados 11.618 soldados y oficiales soviéticos en 15 fosas comunes y en 182 tumbas individuales. El número de soldados enterrados crece cada año.










Detrás del cementerio soviético, había un pequeño edificio al que Alexander nos condujo, y fue para nosotros una agradable sorpresa poder visitarlo, después de que Alexander hablase con la encargada de las excavaciones en Rossoschka. Galina Oreschkina, de la que ya traduje una entrevista en el foro hace unos años: viewtopic.php?t=447


En el exterior del edificio, se amontonan los restos de la batalla (proyectiles, vasos, marmitas, balas...) que se van encontrado a medida que las excavaciones van avanzando:



Ya en el interior, Galina Oreschkina, la responsable del cementerio de Rossoschka, nos guió a la exposición de objetos recuperados del campo de batalla. El objetivo es recuperar el máximo de pertenencias de los soldados caídos, siempre y cuando tengan algo que los identifique (iniciales, firmas, nombres...) para localizar a sus familiares hoy en día y poder entregárselos, cosa que por suerte, sucede con bastante frecuencia. Entre los objetos podemos encontrar pipas de fumar, peines, marmitas, fotos, cartas, cucharas, vasos, botellas, navajas de afeitar...
Había algunas botellas de agua que aun guardaba en su interior agua de 1942 y que aun no han sido abiertas. Incluso había un recipiente con leche, que es el único que se ha encontrado hasta ahora.
Galina, al oír que veníamos de España, lo primero que hizo fue hablarnos de Rubén Ruiz Ibarruri, al igual que nos sucedió durante la visita al Museo de la defensa de Leningrado. Nos contó que había accedido a los archivos soviéticos de la época, para investigar un poco más sobre la figura de Rubén, y se encontró con que algunos datos de la propaganda soviética de la época están exagerados, como la historia que corre de que Rubén regaló su reloj antes de morir. En los documentos que certifican la muerte del hijo de La pasionaria, consta que Rubén llevaba puesto el reloj en su muñeca cuando murió, por lo que algunas cosas fueron inventadas por la propaganda soviética, algo bastante común en la batalla de Stalingrado.

Galina Oreschkina mostrándonos los objetos en el interior del edificio con ayuda de Anna, nuestra intérprete.







Galina nos explicó un poco la historia del pequeño pueblo de Rossoschka, que al igual que el de Pitomnik, desapareció por completo durante la guerra, y que contaba por aquel entonces con unos 2.000 habitantes.
Tras algunas excavaciones en la zona, han encontrado algunos restos del pueblo, como el que vemos aquí, y que corresponden al sótano de una casa, donde se almacenban alimentos y víveres.

Poca cosa más queda del pueblo de Rossoschka.

Galina mostrándonos las inmediaciones del lugar.

Vista externa de la superficie donde se realizan las excavaciones.

En este angosto container se almacenen los cientos de objetos que no han encontrado aun a los familiares de su dueño.

El despacho de Galina, desde donde se gestionan las labores de excavación y de mantenimiento de los dos cementerios.
Sin duda una labor encomiable la que realiza esta mujer, muy conocida en Volgogrado por su trabajo en Rossosschka.
Saludos