Publicado: Jue Mar 29, 2007 3:54 am
por Mikhailovna
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Desde la construcción del Canal de Panamá, las armas químicas fueron un componente de la estrategia de Estados Unidos para su defensa. Las obras del Canal finalizaron en agosto de 1914, pocos días antes de que se iniciara en Europa la Primera Guerra Mundial, conflicto bélico en el que fue utilizado por primera vez el gas mostaza. El General William Sibert, ingeniero del Ejército de Estados Unidos que diseñó las esclusas de Gatún en el Canal de Panamá, fue el comandante de la primera división de tropas estadounidenses que viajó a Europa para participar en la guerra en junio de 1917. Un año después, Sibert fue nombrado director del Servicio de Guerra Química del Ejército de Estados Unidos. Al finalizar la I Guerra Mundial, Estados Unidos producía más gas letal que todos los países beligerantes juntos. Después de la guerra, Sibert se convirtió en un promotor activo del desarrollo de la armas químicas. De ser inhumano -reflexionaba-, se ha comprobado que el gas letal es uno de los instrumentos más humanos de la guerra, si podemos aplicar la palabra humano a matar o a herir a seres humanos."
En 1921, se le solicitó al Servicio de Guerra Química que formulara planes para la defensa de la Zona del Canal de Panamá y de otras posesiones de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Los primeros planes de defensa química del Canal se elaboraron en 1923, siendo actualizados anualmente hasta 1946 por lo menos. El plan defensivo comprendía bombardear con gas mostaza los senderos y rutas que conducían desde las playas de las costas del Atlántico y del Pacífico hasta zonas de tierra adentro, rociar estas playas con armas químicas y disparar morteros químicos a los blancos militares. En 1930 el ejército estadounidense mantenía en Panamá una compañía de armas químicas compuesta de dos oficiales y 77 hombres.
Con la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial se incrementó la sensibilidad militar ante un eventual ataque al Canal y aumentó su control. Además del plan de defensa del Canal con armas químicas, el Ejército estadounidense diseñó un sistema que consistía en centenares de toneles donde se quemarían mezclas químicas con el objeto de quitar visibilidad a un posible ataque aéreo.

El Proyecto San José

En los años 40, Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá colaboraron estrechamente en el ensayo y el desarrollo de armas químicas. La colaboración incluía compartir información acerca de los lugares donde se realizaban pruebas con estas armas: Australia, India, la provincia canadiense de Alberta y Bushnell, en La Florida. Los tres países aliados buscaban prepararse para un posible uso defensivo y ofensivo de estas armas químicas en contra de los japoneses.

Estados Unidos comenzó a buscar un sitio que sirviera para probar estas armas y que tuviera condiciones selváticas similares a las de las islas del Pacífico que estaba invadiendo Japón. El lugar debía ser accesible y cercano a campos aéreos controlados por el Ejército estadounidense. En octubre de 1943, el coronel Robert McLeod buscó ese lugar a lo largo de las costas de Nicaragua, Costa Rica, Perú, Panamá y hasta en las islas Galápagos de Ecuador. Finalmente, se decidió por la isla San José, la segunda en tamaño del archipiélago de Las Perlas en la Bahía de Panamá.

El proyecto inició formalmente el 6 de enero de 1944, dos días después de que Panamá diera permiso a Estados Unidos para realizar "ensayos de guerra química" en la isla. En pocos días, cientos de ingenieros del Ejército de Estados Unidos llegaron a San José para abrir caminos y construir una pista de aterrizaje y múltiples edificios para las operaciones y el alojamiento de los militares que el proyecto requería. A mediados de 1945, había en la isla más de 400 soldados de tropa -muchos de ellos puertorriqueños- y casi 200 oficiales y civiles de Estados Unidos, Panamá y otros países.

El Proyecto San José, ubicado durante cuatro años en aquella pequeña isla, recibió un desagradable regalo navideño: en la medianoche del 23 de diciembre de 1947, sin casi aviso previo y con mucha prisa, se le ordenó trasladarse. Los oficiales, soldados y civiles trabajaron prácticamente 24 horas diarias para cumplir con la orden de evacuación. Fue una tarea ardua y compleja. Tuvieron que cargar cada libra de armamento o equipo por las playas para embarcarla en barcazas, venciendo la fuerza de una marea de 20 pies de altura, propia del mes de enero. La isla San José fue devuelta al gobierno de Panamá el 28 de enero de 1948.

Continúan las pruebas

En los años 50 continuaron las pruebas con armamento químico. Mencionamos algunos ejemplos. Entre 1953 y 1957, el Equipo de Pruebas Tropicales, compuesto por 20 personas, realizó en Panamá trimestralmente pruebas de gas mostaza destilado. Hizo también otras pruebas con materiales tóxicos en Curundú y en un cerrito en el sendero de Chivo Chivo. Además, se almacenaron materiales tóxicos en un edificio grande y abierto en Cerro Tigre, mientras que las armas químicas se guardaban cerca en depósitos en forma de iglúes. Según un informe de aquel tiempo, las pruebas incluyeron detonaciones de minas químicas. En la actualidad, el área de Cerro Tigre ya no parece estar restringida. Tampoco está bien señalizada. En abril de 1998, estaba cubierta de vegetación y no había en ella ni cercas ni rótulos.

En 1961, el Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos participó en un ejercicio de transporte llamado Swamp Fox en la zona del Darién, no lejos de Colombia. Parte de esta operación consistió en el lanzamiento de 58 granadas lacrimógenas del tipo CN en la selva, aunque el informe que tenemos no detalla los lugares precisos donde se lanzaron. Una segunda operación Swamp Fox se llevó a cabo en Panamá en 1964.

Agentes neurotóxicos
Los documentos que hemos manejado muestran que entre 1964 y 1968 se realizaron en Panamá, por lo menos, cuatro pruebas con armas provistas de agentes químicos vivos (minas M-23 conteniendo gas VX, cohetes y proyectiles, y cohetes de gas sarín). Los ensayos fueron parte de una serie de pruebas en condiciones climáticas árticas, desérticas, templadas y tropicales, variaciones a las que se sometía habitualmente las armas químicas.
La mina M-23 contiene 10 libras y media de agente VX. Diez miligramos de VX constituyen una dosis mortal. Por lo tanto, en cada una de las minas que se probaron en Panamá había casi medio millón de dosis letales. Estados Unidos descontinuó la producción del agente VX en 1968. La producción de sarín cesó en 1957, pero este gas letal sigue siendo parte del arsenal de Estados Unidos hasta el día de hoy. No hemos encontrado documentación sobre almacenaje o pruebas realizadas en Panamá con agentes químicos letales a partir de 1968.

El 19 de noviembre de 1969, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que prohibe el despliegue, almacenaje o descargue de químicos o agentes biológicos letales fuera del territorio de Estados Unidos, a menos que el país receptor sea notificado y lo apruebe. Sí hay pruebas de que en 1987 se desarrolló en Panamá un ejercicio de entrenamiento llamado Apuestas NBC (nuclear, biológico y químico, por sus siglas en inglés), para preparar a los soldados estadounidenses para potenciales combates químicos. Los soldados tenían que pasar por áreas de contaminación y de radiación nuclear simuladas llevando máscaras antigás y otros accesorios protectores. Durante los años 90, el Centro de Pruebas Tropicales continuó probando equipos diseñados para detectar y defender contra agentes químicos en condiciones tropicales.

Toneladas de gases letales

En 1930, cuando el General de División Preston Brown promovía las armas químicas para la defensa del Canal de Panamá, el ejército estadounidense mantuvo continuamente 30 toneladas de gas tóxico en Panamá. Diez años después, Estados Unidos disponía en la Zona del Canal de 84 toneladas de gas mostaza, 10 toneladas de fosgeno -causó el 80% de las muertes por gases en la Segunda Guerra Mundial-, 800 proyectiles de fosgeno, 900 proyectores Livens, 647 cilindros químicos y 2 mil 377 morteros de 4.2 pulgadas cargados de gas mostaza. Desde julio de 1940 hasta mayo de 1941, el Servicio de Guerra Química consiguió mayor capacidad de almacenaje en Panamá y recibió cargamentos de máscaras antigás. Hubo almacenes para armamento químico en Campamento Paraíso, Fuerte Clayton, Corozal, Albrook, Base Howard, Río Hato, France Field y Fuerte Gulick. El almacenaje de armas químicas se prolongó, al menos, hasta finales de los años 60.

"Como conejillos de Indias"
Los primeros ensayos de armas químicas con agentes vivos de los que se tiene conocimiento en Panamá ocurrieron en el Fuerte Clayton antes de que Estados Unidos entrara a la Segunda Guerra Mundial. Una dramática historia lo prueba. Jack Cadenhead se había enrolado en el Ejército de Estados Unidos, Carolina del Sur, en 1940 para escapar de la depresión económica y del duro trabajo que realizaba en una industria algodonera. Fue enviado con otros compañeros al Fuerte Clayton, en la Zona del Canal. Un día de julio de 1941 él y otros soldados fueron llevados a un gran edificio, donde les dieron máscaras antigás y fueron expuestos a un tipo de gas lacrimógeno. Después de un rato, se les dijo que levantaran sus máscaras e inhalaran el gas. Luego, los oficiales que dirigían el experimento solicitaron a diez voluntarios.

"Dijeron que querían a los que no fumaban," recuerda Cadenhead. El levantó la mano. "Nos hicieron correr bastante rápido por aquel edificio largo." Los voluntarios inhalaban el gas mostaza mientras corrían. Enseguida tuvieron problemas para respirar y fueron llevados de emergencia al hospital cercano de Gorgas. "El muchacho que iba conmigo casi se ahogaba cuando llegamos", recuerda Cadenhead. "El color de su piel alrededor de la boca era azul. Cuando uno de los asistentes médicos le preguntó al doctor qué sucedía, el doctor dijo: ¡Es el maldito gas mostaza!. Al gas mostaza le gustan los lugares bajos y húmedos, es allí donde se acumula. Lo mismo pasa en el cuerpo: se aloja donde se suda o está húmedo," explica Cadenhead. Cuando años después escribió a la Administración de Veteranos, le contestaron que los archivos del Hospital Gorgas habían sido destruidos. Más de cincuenta años después de este experimento, Cadenhead aún tiene problemas para respirar. "Eramos unos niños. Fuimos usados como conejillos de Indias." El uso generalizado de humanos en ensayos con gas mostaza y lewisito (compuesto de arsénico), en Panamá o en otros lugares del mundo lo inició Estados Unidos a partir de 1943.

Entre mayo de 1944 y fines de 1947 se realizaron más de 130 pruebas químicas en la isla San José. Muchas fueron pruebas "desde el aire": los aviones dejaban caer bombas químicas sobre los objetivos. Otras pruebas requerían de tropas para lanzar morteros químicos a las áreas de prueba. Otras, un uso más controlado del armamento.
Sólo se dispone de documentos de 18 de estas 130 pruebas. En estas 18 pruebas fueron detonadas unas 4 mil 397 armas químicas, un promedio de 244 en cada prueba. La mayoría eran morteros de 4.2 pulgadas cargados con cloruro de cianógeno, mostaza o fosgeno. También se incluyeron bombas desde cien hasta mil libras y proyectiles Howitzer de 105 mm.

En el Proyecto San José también se ensayaron armas químicas en el mar cercano a Panamá para poder determinar si la guerra química podría ser eficaz contra barcos enemigos. De acuerdo con un mapa militar de 1946, los ensayos incluyeron un rociado químico sobre la isla Iguana, también usada como campo de bombardeo convencional.

http://www.envio.org.ni/articulo/385