Publicado: Vie Dic 01, 2006 10:43 am
Hola a todos.
Hasta ahora me había dedicado a investigar el cruel destino de los soldados alemanes durante el cautiverio ruso en los Gulags de Siberia, pero desconocía que suerte corrieron los prisioneros rusos a manos de los alemanes. Después de investigar un poco, he llegado a la conclusión de que ambos extremos no distan mucho en sus formas y métodos. Os voy a ir subiendo material a medida que vaya traduciendo. Esta es la primera parte.
Sin camaradas (I parte)
Los asesinatos en masa de prisioneros soviéticos.
Millones de soldados del ejército rojo se rendían a los conquistadores alemanes. La Wehrmacht aún estaba victoriosa en la batalla del Kessel. Hitler había ordenado a la Wehrmacht que luchase en una guerra de exterminio. Los asesinatos en masa de prisioneros estaban planeados desde el principio.
Prisioneros de guera rusos caminando hacia un incierto destino.
En el "Deutschen Wochenschau" se decía: "Esas hordas, entre las cuales se encuentran innumerables judíos, se han puesto en marcha, para reducir las ciudades y pueblos alemanes a cenizas y escombros. Las caras de esos Untermenschen muestran la codicia y sus ganas de matar."
Ya en la primavera de 1942, dos millones de ellos habían muerto: fusilados, golpeados, muertos por el frío o por epidemias. A quien sobrevivía, la muerte le amenazaba con el hambre, no sólo durante el camino desde el frente hasta el campo de concentración, sino incluso en los grandes campos de prisioneros en Alemania, como por ejemplo en Sachsen.
Marcha hacia el cautiverio.
Hambre, palizas, muerte.
En pleno campo y sin alimentos, fueron reunidos todos juntos: "La mortandad se sabía que iba a ser alta, pero no se hizo para evitarlo", explica Jens Nagel, desde el monumento conmemorativo de Zeithain. "Y la Wehrmacht se implicó en estos asesinatos." Alrededor de 90.000 soldados del Ejército Rojo - rusos, ucranianos, armenios... - fueron encerrados enel campo de Zeithain. Un tercio de ellos murieron.
En el campo era habitual el hambre, las palizas y la muerte. Debían excavar fosas comunes para sus propios camaradas. 10.000 soldados rusos fueron llevados a trabajos forzados, hasta morir de cansancio. Otros como los civiles en trabajos forzados no han recibido hasta hoy ninguna compensación económica.
Jens Nagel.
La herida dignidad humana.
Esto no le deja descansar a Eberhard Radczuweit del club "Kontakte-Kontakty". Él quiere ayudar a los prisioneros de guerra que pasaron a ser víctimas del régimen Nacionalsocialista. Desde Armenia ha recibido muchas cartas pidiendo ayuda, y ha viajado al Cáucaso.
Con esto, podemos restaurar la dignidad humana. "Esto es lo que más me conmueve", dice Radczuweit, "que no sólo podemos ofrecer a esas personas ayuda material, sino también espiritual". Quiere tender puentes entre las personas, y ha recogido donaciones privadas para los veteranos. Quiere conocerlos, escucharles.
Eberhard Radczuweit.
La muerte como liberación.
Radczuweit nos guía hasta la casa de Guren Howhannisjan. Hoy con 91 años, en 1942 cayó prisionero de los alemanes. Día tras día, él y sus compañeros debían marchar, y no había alimentos. Al que estaba tan debilitado, que se tumbaba, se le disparaba. "Después de 4 días ya no podía más", explica. La muerte se me aparecía como una liberación. Dos veces le ordenó un soldado alemán que se levantara. Una tercera vez era la sentencia de muerte.
Howhannisjan recuerda: "Cuando dijo por tercera vez "en pie", yo seguía tumbado y le miré. De repente toda mi vida desfiló ante mis ojos. Entonces oí a alguien que me llamaba por mi nombre. Era un campesino armenio. Me agarró y me levantó rápidamente. Entonces me dio un mendrugo de pan de su bolsa. Así me salvó la vida."
Guren Howhannisjan.
Fuente: ZDF Politik & Zeitgeschehen
Texto original de: Wolfgang Kramer
Saludos
Hasta ahora me había dedicado a investigar el cruel destino de los soldados alemanes durante el cautiverio ruso en los Gulags de Siberia, pero desconocía que suerte corrieron los prisioneros rusos a manos de los alemanes. Después de investigar un poco, he llegado a la conclusión de que ambos extremos no distan mucho en sus formas y métodos. Os voy a ir subiendo material a medida que vaya traduciendo. Esta es la primera parte.
Sin camaradas (I parte)
Los asesinatos en masa de prisioneros soviéticos.
Millones de soldados del ejército rojo se rendían a los conquistadores alemanes. La Wehrmacht aún estaba victoriosa en la batalla del Kessel. Hitler había ordenado a la Wehrmacht que luchase en una guerra de exterminio. Los asesinatos en masa de prisioneros estaban planeados desde el principio.
Prisioneros de guera rusos caminando hacia un incierto destino.
En el "Deutschen Wochenschau" se decía: "Esas hordas, entre las cuales se encuentran innumerables judíos, se han puesto en marcha, para reducir las ciudades y pueblos alemanes a cenizas y escombros. Las caras de esos Untermenschen muestran la codicia y sus ganas de matar."
Ya en la primavera de 1942, dos millones de ellos habían muerto: fusilados, golpeados, muertos por el frío o por epidemias. A quien sobrevivía, la muerte le amenazaba con el hambre, no sólo durante el camino desde el frente hasta el campo de concentración, sino incluso en los grandes campos de prisioneros en Alemania, como por ejemplo en Sachsen.
Marcha hacia el cautiverio.
Hambre, palizas, muerte.
En pleno campo y sin alimentos, fueron reunidos todos juntos: "La mortandad se sabía que iba a ser alta, pero no se hizo para evitarlo", explica Jens Nagel, desde el monumento conmemorativo de Zeithain. "Y la Wehrmacht se implicó en estos asesinatos." Alrededor de 90.000 soldados del Ejército Rojo - rusos, ucranianos, armenios... - fueron encerrados enel campo de Zeithain. Un tercio de ellos murieron.
En el campo era habitual el hambre, las palizas y la muerte. Debían excavar fosas comunes para sus propios camaradas. 10.000 soldados rusos fueron llevados a trabajos forzados, hasta morir de cansancio. Otros como los civiles en trabajos forzados no han recibido hasta hoy ninguna compensación económica.
Jens Nagel.
La herida dignidad humana.
Esto no le deja descansar a Eberhard Radczuweit del club "Kontakte-Kontakty". Él quiere ayudar a los prisioneros de guerra que pasaron a ser víctimas del régimen Nacionalsocialista. Desde Armenia ha recibido muchas cartas pidiendo ayuda, y ha viajado al Cáucaso.
Con esto, podemos restaurar la dignidad humana. "Esto es lo que más me conmueve", dice Radczuweit, "que no sólo podemos ofrecer a esas personas ayuda material, sino también espiritual". Quiere tender puentes entre las personas, y ha recogido donaciones privadas para los veteranos. Quiere conocerlos, escucharles.
Eberhard Radczuweit.
La muerte como liberación.
Radczuweit nos guía hasta la casa de Guren Howhannisjan. Hoy con 91 años, en 1942 cayó prisionero de los alemanes. Día tras día, él y sus compañeros debían marchar, y no había alimentos. Al que estaba tan debilitado, que se tumbaba, se le disparaba. "Después de 4 días ya no podía más", explica. La muerte se me aparecía como una liberación. Dos veces le ordenó un soldado alemán que se levantara. Una tercera vez era la sentencia de muerte.
Howhannisjan recuerda: "Cuando dijo por tercera vez "en pie", yo seguía tumbado y le miré. De repente toda mi vida desfiló ante mis ojos. Entonces oí a alguien que me llamaba por mi nombre. Era un campesino armenio. Me agarró y me levantó rápidamente. Entonces me dio un mendrugo de pan de su bolsa. Así me salvó la vida."
Guren Howhannisjan.
Fuente: ZDF Politik & Zeitgeschehen
Texto original de: Wolfgang Kramer
Saludos