Publicado: Mar Dic 05, 2006 11:46 pm
por Capitan Miller
Buenas.

Sin poner en entredicho en ningún momento la filiación política de Speer, que se unió al partido nazi en 1931 y participó de buen grado en cuantos proyectos le fueron encargados o cayeron en sus manos, creo que es importante señalar varias cuestiones.

Speer no participó en absoluto en el ascenso del partido nazi al poder ya que su capacidad para facilitar dicho ascenso era prácticamente nula. Sus primeros trabajos como mero arquitecto son de los años 1932 y 1933. No se puede decir lo mismo, sin embargo, de otras muy influyentes dinastias económicas e industriales alemanas que no sólo no fueron juzgadas en Nuremberg sino que participaron en la reconstrucción de Alemania cuando ellos mismos habían ayudado de forma activa a los nazis a alcanzar el poder.

Ayudar a alargar la guerra era sencillamente su deber como Ministro de Armamento desde 1942. Alargar la guerra fue algo que hicieron todos los responsables de ambos bandos y gracias a ello pudo alcanzarse la victoria o ¿qué habría pasado si Churchill hubiera aceptado las ofertas de paz de Alemania en 1940 en lugar de resistir?

Su delito como Ministro de Armamento fue exactamente el mismo, poner en marcha los mejores proyectos que ayudaran a la victoria de su país.

Otra cuestion bien distinta, pero anexa, es el trato dado a los trabajadores extranjeros forzados que fue, a todas luces, inhumano y merecedor de un justo castigo. Sin embargo me resisto a creer que un tipo como Speer fuera partidario de exterminar a los trabajadores, un trabajador muerto no trabaja y la mano de obra siempre es un bien inaprecible en una economía de guerra.

También es sabido que Speer no era en absoluto un antisemita, y consideraba que el extermino de los judios era, cuando menos, un error desde el punto de vista industrial por el mismo motivo que los maltratos a los trabajadores extranjeros.

Tampoco hay que olvidar que Speer se negó expresamente a destruir Berlín, tal y como Hitler le había ordenado expresamente y en persona, lo que le supuso caer en desgracia en los últimos días de la guerra.

En mi opinión Speer fue ante todo un profesional realista y pragmático (tal vez en exceso pragmático) que fue sometido al mismo maligno influjo que otros muchos alemanes por la figura de Hitler. Los veinte años de prisión fueron suficiente para hacerle recapacitar sobre los errores cometidos al depositar su capacidad y su confianza en una camarilla de asesinos.

Saludos.