Publicado: Sab Sep 04, 2010 5:29 am
Antes que transcurriesen las tres semanas estaba ya claro que las raciones no iban a durar"Nos dimos cuenta de que teníamos serios problemas y de que teníamos que hacer que durasen.Así que las redujimos.Pero teníamos que sustituirlas por algo,y nos pusimos a pescar."
En el primer intento,quisieron atrapar una barracuda:
"Tenia poderosos dientes.No podiamos matarla porque teniamos miedo de fallar al cortarla y hacer un agujero en el bote:entonces si que tendríamos un gran problema.Así pues,aguardamos casi todo el día a que muriese aquel bicho.Daba sacudidas por todo el bote.Fue un banquete.Le sacamos la piel y cortamos la carne.Era pescado crudo,pero sabia como un bistec.Después nos sentimos culpables:comimos demasiado de golpe.A partir de entonces,cada pez que atrapábamos lo racionábamos como el resto de la comida.Aquel fue el único pez que pescamos con caña,pero había tiburones alrededor del bote.Pasaban tres o cuatro días y no se veía un solo tiburón,y luego pasaban días y no nos abandonaban.Traían consigo aquellos peces y parecían presa fácil.Cuando los tiburones nadaban cerca del bote,aquellos peces piloto se aproximaban mucho.Sacábamos nuestros cuchillos,se los clavábamos en la barriga y los lanzábamos al bote.Antes de que lográsemos atrapar a uno se nos escapaban unos cincuenta."
Cuando se avecinaban tormentas,los supervivientes podían recoger una pequeña y preciosa cantidad de agua de lluvia en la vela.Nunca había suficiente,pero nadie perdió el control de la sed ni bebió agua de mar.Aquella era una de las regla de oro de supervivencia machacada repetidamente,a los marineros.Se decía que el segundo cocinero del torpedeado carguero británico Anglo Saxon había bebido una lata tras otra de agua de mar: se volvió loco.
Después de permanecer un mes en el mar,Becker y sus compañeros seguían convencidos que serian rescatados:
"no abandonas si te queda una pizca de fuerza y todos cooperan".El tiempo mejoro,lo cual ayudo enormemente,y el color del mar cambio.Rohmar Johansen les dijo que se estaban acercando a tierra.Las gaviotas empezaron a seguir la embarcación,y algas marinas pasaban flotando juntos a ellos.Johanses le enseño a Becker como recoger pequeñas gotas" de agua fresca de las algas:
"De una brazada tirabas de las algas y las metías en el bote, y allí sentado como un mono, ibas sacando todas aquellas pequeñas gotas.Cuando nos recogieron,el bote salvavidas parecía una carreta de heno,por la cantidad de algas en su interior".
Había cuarenta y seis marcas en el costado del bote salvavidas cuando en la madrugada del 12 de marzo de 1943 su tripulación avisto el avión.
"Habíamos estado viendo muchas gaviotas-dice Becker-,y de repente vimos aquella cosa en el horizonte,al principio parecía una enorme gaviota".Los hombres del avión nos hicieron señas,pero al momento desaparecieron.Ya estaba anocheciendo cuando vimos humo en el horizonte:era el destructor HMS Quadrant.
Los supervivientes estaban débiles para ayudar a sus rescatadores:
"Estábamos hecho un asco,sin afeitar,con el pelo que media treinta centímetros de largo,las camisas blancas por la sal,y la sensibilidad a flor de piel".La tripulación animaba a los hombres que comieran y bebieran ron,pero el medico del barco insistía en que tomasen solo líquidos y no alcohol".
Becker y sus compañeros hicieron el viaje de regreso a casa desde Gibraltar hasta Estados Unidos en un buque rápido de tropas:en ningún momento se aventuraron por debajo de la linea de flotación del barco.Sus familias habían perdido la esperanza;Becker llamo a su madre desde Chicago para decirle que llegaría en el tren de la una del día siguiente."Todo lo que dijo fue:"Oh, dios mio,no,no".Becker regresaba de la tumba.Al principio sus pensamientos volvían constantemente al bote salvavidas:"Soñaba con las tormentas porque me producían autentico pavor"
Ahora el recuerdo de todo aquello vuelve en momentos difíciles,pero como consuelo
Porque es posible conservar la mente y el cuerpo unidos mientras se atraviesa semejante experiencia,entonces,segun cree,no queda nada a lo que enfrentarse salvo la muerte.
En el primer intento,quisieron atrapar una barracuda:
"Tenia poderosos dientes.No podiamos matarla porque teniamos miedo de fallar al cortarla y hacer un agujero en el bote:entonces si que tendríamos un gran problema.Así pues,aguardamos casi todo el día a que muriese aquel bicho.Daba sacudidas por todo el bote.Fue un banquete.Le sacamos la piel y cortamos la carne.Era pescado crudo,pero sabia como un bistec.Después nos sentimos culpables:comimos demasiado de golpe.A partir de entonces,cada pez que atrapábamos lo racionábamos como el resto de la comida.Aquel fue el único pez que pescamos con caña,pero había tiburones alrededor del bote.Pasaban tres o cuatro días y no se veía un solo tiburón,y luego pasaban días y no nos abandonaban.Traían consigo aquellos peces y parecían presa fácil.Cuando los tiburones nadaban cerca del bote,aquellos peces piloto se aproximaban mucho.Sacábamos nuestros cuchillos,se los clavábamos en la barriga y los lanzábamos al bote.Antes de que lográsemos atrapar a uno se nos escapaban unos cincuenta."
Cuando se avecinaban tormentas,los supervivientes podían recoger una pequeña y preciosa cantidad de agua de lluvia en la vela.Nunca había suficiente,pero nadie perdió el control de la sed ni bebió agua de mar.Aquella era una de las regla de oro de supervivencia machacada repetidamente,a los marineros.Se decía que el segundo cocinero del torpedeado carguero británico Anglo Saxon había bebido una lata tras otra de agua de mar: se volvió loco.
Después de permanecer un mes en el mar,Becker y sus compañeros seguían convencidos que serian rescatados:
"no abandonas si te queda una pizca de fuerza y todos cooperan".El tiempo mejoro,lo cual ayudo enormemente,y el color del mar cambio.Rohmar Johansen les dijo que se estaban acercando a tierra.Las gaviotas empezaron a seguir la embarcación,y algas marinas pasaban flotando juntos a ellos.Johanses le enseño a Becker como recoger pequeñas gotas" de agua fresca de las algas:
"De una brazada tirabas de las algas y las metías en el bote, y allí sentado como un mono, ibas sacando todas aquellas pequeñas gotas.Cuando nos recogieron,el bote salvavidas parecía una carreta de heno,por la cantidad de algas en su interior".
Había cuarenta y seis marcas en el costado del bote salvavidas cuando en la madrugada del 12 de marzo de 1943 su tripulación avisto el avión.
"Habíamos estado viendo muchas gaviotas-dice Becker-,y de repente vimos aquella cosa en el horizonte,al principio parecía una enorme gaviota".Los hombres del avión nos hicieron señas,pero al momento desaparecieron.Ya estaba anocheciendo cuando vimos humo en el horizonte:era el destructor HMS Quadrant.
Los supervivientes estaban débiles para ayudar a sus rescatadores:
"Estábamos hecho un asco,sin afeitar,con el pelo que media treinta centímetros de largo,las camisas blancas por la sal,y la sensibilidad a flor de piel".La tripulación animaba a los hombres que comieran y bebieran ron,pero el medico del barco insistía en que tomasen solo líquidos y no alcohol".
Becker y sus compañeros hicieron el viaje de regreso a casa desde Gibraltar hasta Estados Unidos en un buque rápido de tropas:en ningún momento se aventuraron por debajo de la linea de flotación del barco.Sus familias habían perdido la esperanza;Becker llamo a su madre desde Chicago para decirle que llegaría en el tren de la una del día siguiente."Todo lo que dijo fue:"Oh, dios mio,no,no".Becker regresaba de la tumba.Al principio sus pensamientos volvían constantemente al bote salvavidas:"Soñaba con las tormentas porque me producían autentico pavor"
Ahora el recuerdo de todo aquello vuelve en momentos difíciles,pero como consuelo
Porque es posible conservar la mente y el cuerpo unidos mientras se atraviesa semejante experiencia,entonces,segun cree,no queda nada a lo que enfrentarse salvo la muerte.