Publicado: Dom Dic 03, 2006 8:36 pm
No hay dos sin tres........
Durante los días 15, 18, 20 y 29 de noviembre el Gobierno Japonés pidió urgentemente información
sobre la localización de barcos en Pearl Harbor. El 15 de noviembre el Consul en Honolulú recibió
órdenes de realizar sus informes de forma irregular pero a un ritmo de dos veces por semana. El
máximo secreto debía ser mantenido ya que las relaciones con los Estados Unidos se describían como
sumamente críticas. El 18 de noviembre el Consul General informó a Tokio de las localizaciones de
los barcos en las distintas zonas de Pearl Harbor, con descripciones detalladas de los rumbos,
velocidades y distancias de los destructores que entraban en la bahía. El 29 de noviembre se
volvieron a pedir informes, aunque no hubo cambios con respecto al anterior. Todos estos despachos
fueron interceptados, decodificados y traducidos en Washington los días 3, 4, 5 y 6 de diciembre de
1941.
El mensaje conocido como "barcos en puerto" o "plan bomba", y todos aquellos relativos a Pearl
Harbor que le siguieron, significaban que los barcos de la Flota del Pacifico en Pearl Harbor
estaban marcados como blancos de un ataque japonés. Ningún otro puerto americano había sido dividido
en subareas por Japón. En ningun otro área había recogido Japón información sobre si dos o más
barcos se encontraban amarrados en línea en el mismo muelle. Con anterioridad a este mensaje el
espionaje japonés en Hawaii estaba dirigido a tener certeza sobre los distintos aspectos de la Flota
del Pacifico, tanto en mar como en puerto. Con este mensaje Japón inauguraba una nueva política
dirigida a Pearl Harbor y a ningún otro lugar, en dicha información no se buscaban aspectos
generales, sino la presencia de barcos en particular en zonas particulares del puerto. En el periodo
inmediatamente precedente al ataque Japón pedía el envío de informes incluso aunque no hubiera
movimiento de barcos en Pearl Harbor. Los informes pedidos y recibidos tenían utilidad solo si se
estaba planeando, y poner en práctica, un ataque a los barcos en puerto. Esos reportes no eran sólo
el trabajo de entusiastas espías locales recogiendo información en un exceso de celo. Eran el
producto de instrucciones emanadas del Gobierno Japonés en Tokio. Oficiales del Alto Mando en
Washington han admitido ante esta Comisión que este mensaje, si se evaluaba correctamente,
significaba un ataque a barcos de la Flota del Pacífico en Pearl Harbor.
El Teniente Comandante Kramer, de la Ingeligencia Naval en Washington, remitió el mensaje con
celeridad al Presidente, el Secretario de la Armada, el Jefe de Operaciones Navales, Almirante
Stark, el Director de Comunicaciones Navales, el Director de Planes de Guerra y el Director de la
Inteligencia Naval. Remarcó la anotación "mensaje de interés" y fue acompañado por un sumario de su
contenido como sigue:
-Tokio ordena informes especiales sobre barcos en Pearl Harbor, que se haya dividida en cinco áreas
con el propósito de mostrar localizaciones exactas.-
La Inteligencia Militar, a través del Coronel Bratton, entregó el mensaje al Secretario de Guerra,
el Jefe de Estado Mayor y el Jefe de la División de Planes de Guerra. El mensaje fue analizado
varias veces por el coronel Bratton, Jefe de la Sección de Extremo Oriente, la División de
Inteligencia Militar, el Estado Mayor del Departamento de Guerra y sus correspondientes en el
Departamento de la Armada. Discutieron el posible significado del mensaje, indicando un plan para un
ataque aéreo a los barcos en Pearl Harbor. En el curso de dichas discusiones los oficiales de
Inteligencia Naval establecieron que los japoneses estaban malganstando el tiempo siendo tan
meticulosos sobre los detalles de localización de los barcos en Pearl Harbor, ya que la Flota no
estaría en Pearl Harbor al declararse el estado de emergencia. A pesar del hecho de que el mensaje,
y resto de intercepciones relacionadas con él, fue entregado al General Marshall y al Almirante
Stark, ambos testificaron ante este Comite que ni lo habían recogido ni siquiera visto. Ningúno de
los mensajes fue entregado al General Short o al Almirante Kimmel en Hawaii. Al contrario, el
Almirante Kimmel había sido avisado por el Departamento de la Armada el 1 de febrero de 1941 de que:
-ningún movimiento contra Pearl Harbor parece ser inminente o planeado para el futuro inmediato.-
En los días inmediatamente precedentes a los sucesos de Pearl Harbor, Japón no hizo esfuerzos por
oculatar los movimientos o la presencia de sus fuerzas navales en el Sureste Asiático. Los
movimientos de sus tropas en Indochina fueron, en esos momentos, sujeto de intercambios diplomáticos
entre Estados Unidos y Japón. Sin embargo, las comunicaciones interceptadas mostraban la existencia
de un algún plan japonés que sería llevado a efecto automáticamente el 29 de Noviembre, por lo cual
Japón esperaba contrarrestar las sospechas americanas con el pretexto de continuar las
negociaciones. ¿Cual era la naturaleza del plan? Sólo el Presidente y sus consejeros al más alto
nivel en Washington tenían esta información.
Durante los días 15, 18, 20 y 29 de noviembre el Gobierno Japonés pidió urgentemente información
sobre la localización de barcos en Pearl Harbor. El 15 de noviembre el Consul en Honolulú recibió
órdenes de realizar sus informes de forma irregular pero a un ritmo de dos veces por semana. El
máximo secreto debía ser mantenido ya que las relaciones con los Estados Unidos se describían como
sumamente críticas. El 18 de noviembre el Consul General informó a Tokio de las localizaciones de
los barcos en las distintas zonas de Pearl Harbor, con descripciones detalladas de los rumbos,
velocidades y distancias de los destructores que entraban en la bahía. El 29 de noviembre se
volvieron a pedir informes, aunque no hubo cambios con respecto al anterior. Todos estos despachos
fueron interceptados, decodificados y traducidos en Washington los días 3, 4, 5 y 6 de diciembre de
1941.
El mensaje conocido como "barcos en puerto" o "plan bomba", y todos aquellos relativos a Pearl
Harbor que le siguieron, significaban que los barcos de la Flota del Pacifico en Pearl Harbor
estaban marcados como blancos de un ataque japonés. Ningún otro puerto americano había sido dividido
en subareas por Japón. En ningun otro área había recogido Japón información sobre si dos o más
barcos se encontraban amarrados en línea en el mismo muelle. Con anterioridad a este mensaje el
espionaje japonés en Hawaii estaba dirigido a tener certeza sobre los distintos aspectos de la Flota
del Pacifico, tanto en mar como en puerto. Con este mensaje Japón inauguraba una nueva política
dirigida a Pearl Harbor y a ningún otro lugar, en dicha información no se buscaban aspectos
generales, sino la presencia de barcos en particular en zonas particulares del puerto. En el periodo
inmediatamente precedente al ataque Japón pedía el envío de informes incluso aunque no hubiera
movimiento de barcos en Pearl Harbor. Los informes pedidos y recibidos tenían utilidad solo si se
estaba planeando, y poner en práctica, un ataque a los barcos en puerto. Esos reportes no eran sólo
el trabajo de entusiastas espías locales recogiendo información en un exceso de celo. Eran el
producto de instrucciones emanadas del Gobierno Japonés en Tokio. Oficiales del Alto Mando en
Washington han admitido ante esta Comisión que este mensaje, si se evaluaba correctamente,
significaba un ataque a barcos de la Flota del Pacífico en Pearl Harbor.
El Teniente Comandante Kramer, de la Ingeligencia Naval en Washington, remitió el mensaje con
celeridad al Presidente, el Secretario de la Armada, el Jefe de Operaciones Navales, Almirante
Stark, el Director de Comunicaciones Navales, el Director de Planes de Guerra y el Director de la
Inteligencia Naval. Remarcó la anotación "mensaje de interés" y fue acompañado por un sumario de su
contenido como sigue:
-Tokio ordena informes especiales sobre barcos en Pearl Harbor, que se haya dividida en cinco áreas
con el propósito de mostrar localizaciones exactas.-
La Inteligencia Militar, a través del Coronel Bratton, entregó el mensaje al Secretario de Guerra,
el Jefe de Estado Mayor y el Jefe de la División de Planes de Guerra. El mensaje fue analizado
varias veces por el coronel Bratton, Jefe de la Sección de Extremo Oriente, la División de
Inteligencia Militar, el Estado Mayor del Departamento de Guerra y sus correspondientes en el
Departamento de la Armada. Discutieron el posible significado del mensaje, indicando un plan para un
ataque aéreo a los barcos en Pearl Harbor. En el curso de dichas discusiones los oficiales de
Inteligencia Naval establecieron que los japoneses estaban malganstando el tiempo siendo tan
meticulosos sobre los detalles de localización de los barcos en Pearl Harbor, ya que la Flota no
estaría en Pearl Harbor al declararse el estado de emergencia. A pesar del hecho de que el mensaje,
y resto de intercepciones relacionadas con él, fue entregado al General Marshall y al Almirante
Stark, ambos testificaron ante este Comite que ni lo habían recogido ni siquiera visto. Ningúno de
los mensajes fue entregado al General Short o al Almirante Kimmel en Hawaii. Al contrario, el
Almirante Kimmel había sido avisado por el Departamento de la Armada el 1 de febrero de 1941 de que:
-ningún movimiento contra Pearl Harbor parece ser inminente o planeado para el futuro inmediato.-
En los días inmediatamente precedentes a los sucesos de Pearl Harbor, Japón no hizo esfuerzos por
oculatar los movimientos o la presencia de sus fuerzas navales en el Sureste Asiático. Los
movimientos de sus tropas en Indochina fueron, en esos momentos, sujeto de intercambios diplomáticos
entre Estados Unidos y Japón. Sin embargo, las comunicaciones interceptadas mostraban la existencia
de un algún plan japonés que sería llevado a efecto automáticamente el 29 de Noviembre, por lo cual
Japón esperaba contrarrestar las sospechas americanas con el pretexto de continuar las
negociaciones. ¿Cual era la naturaleza del plan? Sólo el Presidente y sus consejeros al más alto
nivel en Washington tenían esta información.