Publicado: Lun Dic 04, 2006 3:02 am
por Capitan Miller
No hay quinto malo (es por darme ánimos)... mañana más ;)



He apuntado que durante el crítico periodo previo al ataque la Administración en Washington tomó ciertas decisiones sobre todo políticas respecto de como negociar con la crisis japonesa. Una decisión fue que Japón debía ser el primero en realizar una acción contra los Estados Unidos; y de esa manera resolver el problema en que la diplomacia secreta de la Administración se hallaba envuelta. La otra era estar inmediatamente preparados para atacar a Japón con el fin de evitar su posterior agresión contra las fuerzas británicas y holandesas en Extremo Oriente. Ciertamente la información y órdenes enviadas al General Short y al Almirante Kimmel con anterioridad al ataque no reflejaban la política adoptada en Washington.

El General Short y el Almirante Kimmel no fueron informados sobre los pasos diplomáticos más importantes en 1941. Tampoco fueron informados de la acción paralela del acuerdo de la Conferencia del Atlántico, o del aviso para Japón que ello significaría. No fueron informados de los términos de la nota norteamericana a Japón del 26 de noviembre. No fueron informados del compromiso adquirido con Gran Bretaña tal y como se establecía en el telegrama Brooke-Popham del 6 de diciembre. No recibieron la vital información contenida en los mensajes interceptados o un resumen de la misma. En respuesta a la petición de información del Almirante Kimmel en su carta del 26 de mayo de 1941, recibió, en julio de 1941, del Departamento de la Armada el texto de siete mensajes diplomáticos interceptados a los japoneses. En la semana anterior al ataque recibió el otro mensaje interceptado describiendo las intrigas japonesas en Tailandia. Kimmel testificó que el creía estar recibiendo toda la información pertinente que afectara a la Flota del Pacífico. Esa era la seguridad que el Almirante Stark había prometido en respuesta a la carta de Kimmel del 26 de Mayo de 1941. El Oficial de Inteligencia de la Flota del Pacífico, Capitan Layton, escribió al Capitan MacCollum, su homónimo en la Inteligencia Naval en Washington, en marzo de 1941, que era urgente que el tráfico diplomático japonés interceptado fuera enviado a la Flota. La respuesta de MacCollum aseguraba a Layton que recibiría toda comunicación que afectara a la Flota. Pero los mensajes más vitales no fueron enviados ni a Kimmel ni a Short. El hecho es que los pocos enviados a Kimmel muestra que los no remitidos no eran retenidos por miedo a la seguridad de las comunicaciones de la Armada, y consecuentemente supusieran perjuicio para el secreto de MAGIC. El mensaje del "plan bomba" habría sido de valor incalculable para ambos, Kimmel y Stark. Sin embargo desconocían de su existencia.

El Mensaje del 27 de Noviembre al Almirante Kimmel avisaba de las amenazas japonesas en el Sureste Asiático y le ordenaba estar preparado para ejecutar una ofensiva con la flota sobre las Islas Marshall, de acuerdo a los Planes de Guerra. Sin estar preparado para una ofensiva a tal distancia de Hawaii descartando concentrar los limitados recursos de la flota; hasta la defensa de su base, sin ningún despacho del Departamento de Marina que la mencionara como blanco de un ataque. Las misiones ofensivas descritas en los Planes de Guerra requerían el uso de los aviones de patrulla de la Flota. Estos aviones habían sido recientemente adquiridos y precisaban de modificaciones y trabajos de mantenimiento para estar listos para entrar en combate. Los aviones eran demasiado pocos para cubrir la gran distancia de patrulla desde Hawaii. Se consideró la realización de patrullas parciales como de escaso valor y suponían el riesgo de convertir a los aparatos en inútiles para las patrullas de largo alcance necesarias en una operación contra las Marshall cuando fueran necesarios. Por otra parte, tal y como fue sugerido por el Departamento de Marina el 27 de noviembre, los dos portaaviones de la Flota del Pacífico fueron enviados a misiones a las islas cercanas. Sin protección aérea los acorazados parecían estar mejor en puerto que en el mar. Las limitaciones de combustible y otras deficiencias logísticas de la Flota del Pacífico eran tan agudas que resultaba prácticamente imposible mantener no ya la flota entera sino una parte de ella en el mar por un largo periodo de tiempo. La disposición de los barcos y el uso de los aviones de patrulla después del 27 de noviembre fueron los adecuados a la vista del contenido del mensaje enviado en esa fecha.

En la noche del 6 de diciembre, en respuesta a la petición del Secretario Stimson y bajo la dirección del Secretario Knox, el Departamento de Marina recopiló la información que mostraba que todos los barcos más importantes de la Flota del Pacífico se encontraban en Pearl Harbor. En ese momento la información disponible en Washington mostraba que la guerra era una cuestión de horas. Sin embargo, ni los Secretarios ni el Alto Mando hizo ningún esfuerzo dirigido a cambiar la disposición de la Flota, tal y como se muestra en el sumario del Departamento de la Armada. No dieron pasos para proporcionar al Almirante Kimmel la información que poseían sobre la inminencia de la guerra. Consecuentemente le privaron de cualquier oportunidad para alterar sus disposiciones a la luz de dicha información. Concluyo que los Secretarios Stimson y Knox, y el Alto Mando en Washington, conocían que las unidades más importantes de la Flota del Pacífico se encontraban en Pearl Harbor los días 6-7 de diciembre de 1941, y estaban satisfechos con dicha situación.

El mensaje del 27 de noviembre a Kimmel muestra una de las posturas de la Administración antes del ataque, estar preparado para efectuar ataques contra las Islas Marshall para de este modo contrarrestar el avance japonés en Asia. El mensaje enviado por Marshall al General Short muestra la otra cara de la política de la Administración, asegurarse de que los japoneses atacaran primero para de este modo contar con la aprobación de la opinión pública en el subsiguiente ataque de la Flota. El mensaje al General Short dice:

"Si las hostilidades no pueden, repito, no pueden ser evitadas, los Estados Unidos desean que Japón cometa la acción inicial. Esta política no puede, repito, no puede ser interpretada como una restricción a una acción por su parte, que pueda hacer peligrar sus defensas. Con anterioridad a una acción hostil de Japón usted deberá dirigir las acciones de reconocimiento, o cualquier otra medida, que considere necesarias, pero dichas medidas deben ser llevadas a cabo de manera que no, repito, no, alarmen a la población civil o revelen las intenciones."

El General Marshall testificó que las instrucciones sobre la "acción inicial" estaban contenidas en un mensaje por orden personal del Presidente. Además, el Departamento de Guerra envió otros tres mensajes al Ejército y las Fuerzas Aéreas en Hawaii, los días 27 y 28 de noviembre, todos ellos dirigidos a posibles actividades subversivas o de sabotaje. En dichos mensajes se establecía:

"Las medidas de protección deberán ser limitadas a aquellas esenciales para la seguridad, evitando cualquier innecesaria publicidad y alarma."

El Departamento de Marina también avisó al Almirante Kimmel sobre no cometer la "acción inicial". El 29 de noviembre recibió del Departamento de Marina unas directrices similares a las enviadas previamente al general Short con la directiva adicional de que:

"no se lleve a cabo ninguna acción ofensiva mientras Japón no haya cometido la acción inicial".