Publicado: Lun Dic 04, 2006 3:20 am
Prometo no aburriros mucho más. Incluyo esta sexta parte por contener una transcripción de parte de la declaración del General Marshall que considero es muy interesante.
A modo de resumen del resto de documentos del Comité figuran unas conclusiones respecto de las responsabilidades en cuyo ánimo se encuentra resumida la postura oficial. Os la pasaré como final del gran ladrillo.
Mi opinión ya de antes y más después de haber conocido esta documentación es que el cúmulo de errores en el intercambio de información entre los distintos organismos de la Administración y el Ejército USA en los meses anteriores al ataque puede considerarse como un ejemplo de ineficacia e ineptitud, y en algunos casos de, como poco, falta de profesionalidad.
El cúmulo de datos que apuntaban no ya a una agresión de Japón, sino incluso a que el objetivo sería la base de Pearl Harbor, es, como suele decirse, de tal calibre como para asegurar que con menos pruebas se han ahorcado inocentes. También resulta evidente, como es conocido y así figura en los documentos de la Comisión, que Estados Unidos buscaba ser objeto de "el primer acto de agresión", y no ser acusado de dar el primer paso hacia la guerra.
Por tanto creo que:
¿Se buscó deliberadamente un ataque japonés? Es indudable ya que era una política oficial de la Administración USA figurar como los agredidos.
¿Se sabía donde se produciría el ataque? Sí, con un altísimo índice de probabilidad. Pearl, como se ha descrito, era la única base norteamericana de la que los japoneses habían solicitado información detallada sobre barcos, movimientos, situaciones de las unidades amarradas en puerto... y cuya área había sido dividida en sectores para facilitar la identificación y posición de los blancos.
¿Se pusieron los medios para evitarlo o al menos minimizar sus efectos? No, en absoluto. Al menos con una orden de "estado de alerta contra sabotajes" tal y como se ordenó a Short y Kimmel que procedieran y sin variar dicha orden cuando el estado de guerra era inminente y conocido con varias horas de anticipación.
¿El resto de preguntas? Esas cabe hacérnoslas a cada uno y encontrar por nosotros mismos las respuestas. La verdad, como decía el entrañable Fox Mulder, está ahí afuera.
Saludos.
.........................................................................
El 27 de noviembre de 1941, el General Short informó al General Marshall de las medidas que habían sido tomadas en respuesta al mensaje del General Marshall. Su respuesta especificaba de forma clara su relación con el mensaje recibido de Marshall. El Jefe de la División de Planes del Guerra del Ejército, el General Leonard T. Gerow, recibió la respuesta de Short, la visó y firmó, siendo enviada por él al General Marshall, Jefe de Estado Mayor. Han surgido dudas respecto de si Marshall vió el mensaje enviado por Gerow, ya que de ser así debería tener cumplida información de los hechos. Deseo informar de la evidencia, con preguntas y respuestas, comenzando por la página 1420 del registro de declaraciones:
Sr. Keefe: Por tanto, con el pais al borde de la guerra, General Marshall, usted confirma que, como declaró hace unos momentos, Japón era capaz de precipitar la guerra atacando en cualquier momento y en cualquier lugar, siendo por tanto de extrema importancia para el Jefe del Estado Mayor comprobar que las órdenes por él impartidas fueran cumplidas. ¿No es así?
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Por tanto, cuando el mensaje del General Short llegó, la evidencia indicaba, tal vez de forma no concluyente, que dicho mensaje era parte de tres o cuatro documentos, el primero de ellos la respuesta de MacArthur, luego la de Short, después una hoja de ruta. El mensaje de MacArthur era el primero de ellos y en su inicio aparecían sus iniciales (las de Marshall).
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Sus iniciales no aparecen en el mensaje de Short, pero sí aparecen las iniciales del Secretario de Guerra y del Responsable del Departamento de Planes de Guerra, el General Gerow. Por tanto ¿estoy en lo cierto al asumir que era evidente que usted había visto el mensaje de Short aunque sus iniciales no aparecieran en él, al haber visado el primero de ellos?
Gral. Marshall: Así debía ser.
Sr. Keefe: ¿Así debía ser o era un hecho?
Gral. Marshall: Reconozco que no lo recuerdo; por ello es que debo asumir que los había visto.
Sr. Keefe: Bien, si vio el mensaje de Short, General Marshall, como Jefe de Estado Mayor, se le supone alguna responsabilidad en el asunto, ¿no es así?
Gral. Marshall: Así es.
Sr. Keefe: Iba dirigido a usted como Jefe de Estado Mayor, ¿no es cierto?
Gral Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: ¿Y todo su contenido por si mismo indicaba que era en respuesta a la orden que usted había cursado?
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Y ¿era un mensaje que intentaba, por parte de Short, transmitirle a usted como Jefe de Estado Mayor de la naturaleza de la alerta bajo la cual se estaba operando?
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: ¿Era la respuesta a su orden?
Gral. Marshall: Sí.
Sr. Keefe: He leido, General Marshall, las diversas declaraciones realizadas por usted en relación con este asunto. Usted recuerda que cuando declaró ante el Comité del Ejército se encontraba un tanto confundido sobre estos puntos ya que usted pensaba que en algún momento del mes de noviembre se habían producido cambios en los estados de alerta. ¿Recuerda esto?
Gral. Marshall: Sí.
Sr. Keefe: Por tanto, queda perfectamente claro ahora que una lectura de este mensaje indicaría que no se especifica ningún nivel del estado de alerta distinto en la transmisión de Short.
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Por tanto ello situa las dudas al respecto de los cambios de órdenes fuera de lugar.
Gral. Marshall: Sí.
Sr. Keefe: Así llegamos al simple hecho de que hay un mensaje del General Short en el llamado Bastión de la Defensa del Pacífico por el cual todas nuestras defensas, como usted ha testificado, no habían sido puestas en marcha, en el cual el General Short le comunica que está en estado de alerta para prevenir sabotajes y en relación con la Armada. Ahora, en toda justicia, General Marshall, en el ejercicio de su función como Jefe de Estado Mayor ¿no habría procedido a solicitar más información al respecto y proporcionar al General Short las órdenes adecuadas ya que el único nivel de alerta era contra actos de sabotaje?
Gral. Marshall: Tal y como aseguré anteriormente, fue mi oportunidad para intervenir y no lo hice.
Sr. Keefe: Bien, ahora usted dice que fue su oportunidad. Era más bien su responsabilidad, ¿no es cierto?
Gral. Marshall: Puede decirlo así.
Sr. Keefe: No quiero decirlo así, le estoy preguntando. Usted usó las palabras "era mi oportunidad", no quiero la palabra "oportunidad" para usarla en futuras discusiones sobre este asunto y tener un conflicto de significados y no ser capaz de entender lo que usted quiere decir. ¿Debo entender que usted ha utilizado la palabra "oportunidad" como sinónimo de "responsabilidad"?
Gral. Marshall: Sr. Keefe, tengo un inmenso número de pápeles yendo y viniendo sobre mi mesa todos los días, informándome de lo que sucede en todas partes del mundo. Este era un asunto de gran importancia, entró en la mecánica habitual, fue enviado a los interesados y recibimos el acuse de recibo. Los asunto importantes estaban sobre mi mesa, los visé y firmé; aquellos que debían ser puestos en conocimiento de la Secretaría de Guerra les fueron facilitados para asegurarnos de que por cualquier motivo no pudiera suceder que ellos no tuvieran acceso al mismo mensaje.
No estoy trasladando mi responsabilidad a la Secretaría de Guerra. Simplemente quería que ellos lo supieran.
Y lo mismo respecto de las órdenes del Departamento de Guerra. Yo era responsable. Era responsable de las acciones del Estado Mayor, tanto en los grandes como en los pequeños asuntos. Era responsable de ellos, pero no soy una máquina archivadora y era extremadamente difícil para mi dar a cada cosa su turno y la atención exacta que merecía.
En este caso en particular sucedió algo muy trágico y eso es incuestionable, no hay nada que objetar sobre mi responsabilidad como Jefe de Estado Mayor. No estoy intentando evadirla en absoluto, pero no creo que su manera de expresarlo haya sido muy amable.
Sr. Keefe: Bien, déjeme decirlo de otra manera. Ha declarado que era su responsabilidad, como Jefe de Estado Mayor, tener conocimiento de lo llevado a cabo por Short en Hawaii, lugar que usted describió como su Bastión de Defensa. Saber si sus ordenes habían sido malinterpretadas o puestas en marcha correctamente.
Gral. Marshall: Esa era mi responsabilidad.
Sr. Keefe: ¿Lo he expresado correctamente?
Gral. Marshall: Sí señor, lo ha hecho.
Posteriormente, en la misma declaración, el General Marshall confirmó que el General Gerow tenía responsabilidad directa en el asunto y que el tenía la completa responsabilidad como Jefe de Estado Mayor. El General Marshall fue muy justo. Admitió que se había cometido un trágico error, y ya que era responsabilidad directa del General Gerow como responsable de la Oficina de Planes de Guerra, haber tenido en cuenta la respuesta del General Short y haber avisado inmediatamente al Jefe de Estado Mayor, el General Marshall asumía la completa responsabilidad del fallo del Cuartel General de Washington para interpretar y evaluar la respuesta del General Short y comprobar el estado de alerta en marcha de acuerdo al mensaje enviado por Marshall a Short el 27 de noviembre.
La Secretaría de Guerra vio, visó y firmó la respuesta del General Short. Era responsabilidad del General Marshall comprobar que Short había cumplido las órdenes de alerta. La actuación del General Short, una vez informado el General Marshall de las medidas de alerta tomadas, debe ser considerada como satisfactoria en ausencia de comunicado en contrario. Ni los Generales Marshall y Gerow, ni el Secretario de Guerra Stimson realizaron ninguna crítica ni sugerencia al General Short sobre las condiciones de la alerta en Hawaii durante los diez días previos al ataque. Debido a ese silencio el General Short llegó a creer que el Jefe de Estado Mayor aprobaba el nivel de alerta de sabotaje. Creo que el Secretario Stimson y los Generales Marshall y Gerow comprendieron la naturaleza de la alerta, la cual fue claramente indicada en la respuesta. Es más, estoy seguro de que ellos estaban satisfechos con la alerta decretada por el General Short hasta que el infierno se desató en Hawaii.
El 17 de junio de 1940 el General Marshall había puesto en estado de alerta general al Departamento de Hawaii, de acuerdo al siguiente mensaje:
"Alerta inmediata y organización defensiva completa para encarar un posible ataque trans-Pacífico de la mayor extensión sin crear histeria pública o provocar la curiosidad de los periódicos o agentes extranejeros. Se sugieren maniobras de nivel básico. Mantengan la alerta hasta nueva orden. Se proporcionaran instrucciones para la comunicación con el Estado Mayor de forma secreta y directa."
El General Marshall comprobó esta alerta con gran cuidado y recibió considerable información detallada sobre la misma. Describió la información que había llevado a la alerta de 1940 en una carta al Comandante General en Hawaii, General Herron, en los siguientes términos:
"No tenga la más mínima duda ni extrañeza sobre las instrucciones de alerta del día 17. En resumen, la combinación de información de un número de fuentes llevan a la conclusión de que el reciente acuerdo Ruso-Japonés para arreglar sus diferencias en Extremo Oriente ha sido conseguido para permitir a Japón llevar a cabo un ataque trans-Pacífico contra Ohau, después de la salida de la Flota de los Estados Unidos de Hawaii."
"Presumiblemente dicho ataque sería del interés de Alemania e Italia, para forzar a los Estados Unidos a enviar la Flota a Hawaii".
"De cualquier manera no puedo asegurar que las informaciones o deducciones sean correctas o no. Incluso si lo fueran las precauciones tomadas serían de gran ayuda para disuadir a Japón de llevar a cabo cualquier acción."
El 27 de noviembre de 1941, la información mostrada por el General Marshall evidenciaba una crisis más severa en las relacciones Americano-Japonesas que la existente en 1940. Por su carta al General Herron se muestra que las medidas de alerta tomadas en Hawaii en 1941 habrían desanimado a los japoneses de atacar la zona, sin embargo dichas medidas no se repitieron en la ordenanza del 27 de noviembre de 1941. Marshall apuntó como una razón para no hacerlo el hecho de que el mensaje del 27 de noviembre establecía que "deben incluirse intrucciones del Presidente respecto de "actos manifiestos de agresión".
El Secretario Stimson describe la preparación del mensaje del Ejército del 27 de noviembre al General Short en los siguientes términos:
"Si iba a haber una guerra queriamos que los japoneses cometieran el primer acto manifiesto de agresión. Por otra parte, el problema de la defensa contra un ataque de Japón debía ser la primera consideración. En Hawaii, debido al gran número de habitantes japoneses, se consideró deseable establecer una alerta especial, de forma que nada se hiciera a no ser que fuera necesario para la defensa, para así no alarmar a la población civil y de esta manera precipitar un incidente que diera a Japón una excusa para ir a la guerra y la oportunidad de decir que nosotros habiamos cometido el primer acto de agresión."
El 7 de diciembre el Secretario Stimson anotó en su diario:
"Cuando llegaron las primeras noticias de que Japón nos había atacado mi primer sentimiento fue de descanso, ya que la decisión había sido tomada y la crisis había llegado de una manera que uniría a todo nuestro pueblo. Ese seguiría siendo mi sentimiento en contraposición a las noticias de nuevas catástrofes que pronto llegarían."
A modo de resumen del resto de documentos del Comité figuran unas conclusiones respecto de las responsabilidades en cuyo ánimo se encuentra resumida la postura oficial. Os la pasaré como final del gran ladrillo.
Mi opinión ya de antes y más después de haber conocido esta documentación es que el cúmulo de errores en el intercambio de información entre los distintos organismos de la Administración y el Ejército USA en los meses anteriores al ataque puede considerarse como un ejemplo de ineficacia e ineptitud, y en algunos casos de, como poco, falta de profesionalidad.
El cúmulo de datos que apuntaban no ya a una agresión de Japón, sino incluso a que el objetivo sería la base de Pearl Harbor, es, como suele decirse, de tal calibre como para asegurar que con menos pruebas se han ahorcado inocentes. También resulta evidente, como es conocido y así figura en los documentos de la Comisión, que Estados Unidos buscaba ser objeto de "el primer acto de agresión", y no ser acusado de dar el primer paso hacia la guerra.
Por tanto creo que:
¿Se buscó deliberadamente un ataque japonés? Es indudable ya que era una política oficial de la Administración USA figurar como los agredidos.
¿Se sabía donde se produciría el ataque? Sí, con un altísimo índice de probabilidad. Pearl, como se ha descrito, era la única base norteamericana de la que los japoneses habían solicitado información detallada sobre barcos, movimientos, situaciones de las unidades amarradas en puerto... y cuya área había sido dividida en sectores para facilitar la identificación y posición de los blancos.
¿Se pusieron los medios para evitarlo o al menos minimizar sus efectos? No, en absoluto. Al menos con una orden de "estado de alerta contra sabotajes" tal y como se ordenó a Short y Kimmel que procedieran y sin variar dicha orden cuando el estado de guerra era inminente y conocido con varias horas de anticipación.
¿El resto de preguntas? Esas cabe hacérnoslas a cada uno y encontrar por nosotros mismos las respuestas. La verdad, como decía el entrañable Fox Mulder, está ahí afuera.
Saludos.
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El 27 de noviembre de 1941, el General Short informó al General Marshall de las medidas que habían sido tomadas en respuesta al mensaje del General Marshall. Su respuesta especificaba de forma clara su relación con el mensaje recibido de Marshall. El Jefe de la División de Planes del Guerra del Ejército, el General Leonard T. Gerow, recibió la respuesta de Short, la visó y firmó, siendo enviada por él al General Marshall, Jefe de Estado Mayor. Han surgido dudas respecto de si Marshall vió el mensaje enviado por Gerow, ya que de ser así debería tener cumplida información de los hechos. Deseo informar de la evidencia, con preguntas y respuestas, comenzando por la página 1420 del registro de declaraciones:
Sr. Keefe: Por tanto, con el pais al borde de la guerra, General Marshall, usted confirma que, como declaró hace unos momentos, Japón era capaz de precipitar la guerra atacando en cualquier momento y en cualquier lugar, siendo por tanto de extrema importancia para el Jefe del Estado Mayor comprobar que las órdenes por él impartidas fueran cumplidas. ¿No es así?
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Por tanto, cuando el mensaje del General Short llegó, la evidencia indicaba, tal vez de forma no concluyente, que dicho mensaje era parte de tres o cuatro documentos, el primero de ellos la respuesta de MacArthur, luego la de Short, después una hoja de ruta. El mensaje de MacArthur era el primero de ellos y en su inicio aparecían sus iniciales (las de Marshall).
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Sus iniciales no aparecen en el mensaje de Short, pero sí aparecen las iniciales del Secretario de Guerra y del Responsable del Departamento de Planes de Guerra, el General Gerow. Por tanto ¿estoy en lo cierto al asumir que era evidente que usted había visto el mensaje de Short aunque sus iniciales no aparecieran en él, al haber visado el primero de ellos?
Gral. Marshall: Así debía ser.
Sr. Keefe: ¿Así debía ser o era un hecho?
Gral. Marshall: Reconozco que no lo recuerdo; por ello es que debo asumir que los había visto.
Sr. Keefe: Bien, si vio el mensaje de Short, General Marshall, como Jefe de Estado Mayor, se le supone alguna responsabilidad en el asunto, ¿no es así?
Gral. Marshall: Así es.
Sr. Keefe: Iba dirigido a usted como Jefe de Estado Mayor, ¿no es cierto?
Gral Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: ¿Y todo su contenido por si mismo indicaba que era en respuesta a la orden que usted había cursado?
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Y ¿era un mensaje que intentaba, por parte de Short, transmitirle a usted como Jefe de Estado Mayor de la naturaleza de la alerta bajo la cual se estaba operando?
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: ¿Era la respuesta a su orden?
Gral. Marshall: Sí.
Sr. Keefe: He leido, General Marshall, las diversas declaraciones realizadas por usted en relación con este asunto. Usted recuerda que cuando declaró ante el Comité del Ejército se encontraba un tanto confundido sobre estos puntos ya que usted pensaba que en algún momento del mes de noviembre se habían producido cambios en los estados de alerta. ¿Recuerda esto?
Gral. Marshall: Sí.
Sr. Keefe: Por tanto, queda perfectamente claro ahora que una lectura de este mensaje indicaría que no se especifica ningún nivel del estado de alerta distinto en la transmisión de Short.
Gral. Marshall: Correcto.
Sr. Keefe: Por tanto ello situa las dudas al respecto de los cambios de órdenes fuera de lugar.
Gral. Marshall: Sí.
Sr. Keefe: Así llegamos al simple hecho de que hay un mensaje del General Short en el llamado Bastión de la Defensa del Pacífico por el cual todas nuestras defensas, como usted ha testificado, no habían sido puestas en marcha, en el cual el General Short le comunica que está en estado de alerta para prevenir sabotajes y en relación con la Armada. Ahora, en toda justicia, General Marshall, en el ejercicio de su función como Jefe de Estado Mayor ¿no habría procedido a solicitar más información al respecto y proporcionar al General Short las órdenes adecuadas ya que el único nivel de alerta era contra actos de sabotaje?
Gral. Marshall: Tal y como aseguré anteriormente, fue mi oportunidad para intervenir y no lo hice.
Sr. Keefe: Bien, ahora usted dice que fue su oportunidad. Era más bien su responsabilidad, ¿no es cierto?
Gral. Marshall: Puede decirlo así.
Sr. Keefe: No quiero decirlo así, le estoy preguntando. Usted usó las palabras "era mi oportunidad", no quiero la palabra "oportunidad" para usarla en futuras discusiones sobre este asunto y tener un conflicto de significados y no ser capaz de entender lo que usted quiere decir. ¿Debo entender que usted ha utilizado la palabra "oportunidad" como sinónimo de "responsabilidad"?
Gral. Marshall: Sr. Keefe, tengo un inmenso número de pápeles yendo y viniendo sobre mi mesa todos los días, informándome de lo que sucede en todas partes del mundo. Este era un asunto de gran importancia, entró en la mecánica habitual, fue enviado a los interesados y recibimos el acuse de recibo. Los asunto importantes estaban sobre mi mesa, los visé y firmé; aquellos que debían ser puestos en conocimiento de la Secretaría de Guerra les fueron facilitados para asegurarnos de que por cualquier motivo no pudiera suceder que ellos no tuvieran acceso al mismo mensaje.
No estoy trasladando mi responsabilidad a la Secretaría de Guerra. Simplemente quería que ellos lo supieran.
Y lo mismo respecto de las órdenes del Departamento de Guerra. Yo era responsable. Era responsable de las acciones del Estado Mayor, tanto en los grandes como en los pequeños asuntos. Era responsable de ellos, pero no soy una máquina archivadora y era extremadamente difícil para mi dar a cada cosa su turno y la atención exacta que merecía.
En este caso en particular sucedió algo muy trágico y eso es incuestionable, no hay nada que objetar sobre mi responsabilidad como Jefe de Estado Mayor. No estoy intentando evadirla en absoluto, pero no creo que su manera de expresarlo haya sido muy amable.
Sr. Keefe: Bien, déjeme decirlo de otra manera. Ha declarado que era su responsabilidad, como Jefe de Estado Mayor, tener conocimiento de lo llevado a cabo por Short en Hawaii, lugar que usted describió como su Bastión de Defensa. Saber si sus ordenes habían sido malinterpretadas o puestas en marcha correctamente.
Gral. Marshall: Esa era mi responsabilidad.
Sr. Keefe: ¿Lo he expresado correctamente?
Gral. Marshall: Sí señor, lo ha hecho.
Posteriormente, en la misma declaración, el General Marshall confirmó que el General Gerow tenía responsabilidad directa en el asunto y que el tenía la completa responsabilidad como Jefe de Estado Mayor. El General Marshall fue muy justo. Admitió que se había cometido un trágico error, y ya que era responsabilidad directa del General Gerow como responsable de la Oficina de Planes de Guerra, haber tenido en cuenta la respuesta del General Short y haber avisado inmediatamente al Jefe de Estado Mayor, el General Marshall asumía la completa responsabilidad del fallo del Cuartel General de Washington para interpretar y evaluar la respuesta del General Short y comprobar el estado de alerta en marcha de acuerdo al mensaje enviado por Marshall a Short el 27 de noviembre.
La Secretaría de Guerra vio, visó y firmó la respuesta del General Short. Era responsabilidad del General Marshall comprobar que Short había cumplido las órdenes de alerta. La actuación del General Short, una vez informado el General Marshall de las medidas de alerta tomadas, debe ser considerada como satisfactoria en ausencia de comunicado en contrario. Ni los Generales Marshall y Gerow, ni el Secretario de Guerra Stimson realizaron ninguna crítica ni sugerencia al General Short sobre las condiciones de la alerta en Hawaii durante los diez días previos al ataque. Debido a ese silencio el General Short llegó a creer que el Jefe de Estado Mayor aprobaba el nivel de alerta de sabotaje. Creo que el Secretario Stimson y los Generales Marshall y Gerow comprendieron la naturaleza de la alerta, la cual fue claramente indicada en la respuesta. Es más, estoy seguro de que ellos estaban satisfechos con la alerta decretada por el General Short hasta que el infierno se desató en Hawaii.
El 17 de junio de 1940 el General Marshall había puesto en estado de alerta general al Departamento de Hawaii, de acuerdo al siguiente mensaje:
"Alerta inmediata y organización defensiva completa para encarar un posible ataque trans-Pacífico de la mayor extensión sin crear histeria pública o provocar la curiosidad de los periódicos o agentes extranejeros. Se sugieren maniobras de nivel básico. Mantengan la alerta hasta nueva orden. Se proporcionaran instrucciones para la comunicación con el Estado Mayor de forma secreta y directa."
El General Marshall comprobó esta alerta con gran cuidado y recibió considerable información detallada sobre la misma. Describió la información que había llevado a la alerta de 1940 en una carta al Comandante General en Hawaii, General Herron, en los siguientes términos:
"No tenga la más mínima duda ni extrañeza sobre las instrucciones de alerta del día 17. En resumen, la combinación de información de un número de fuentes llevan a la conclusión de que el reciente acuerdo Ruso-Japonés para arreglar sus diferencias en Extremo Oriente ha sido conseguido para permitir a Japón llevar a cabo un ataque trans-Pacífico contra Ohau, después de la salida de la Flota de los Estados Unidos de Hawaii."
"Presumiblemente dicho ataque sería del interés de Alemania e Italia, para forzar a los Estados Unidos a enviar la Flota a Hawaii".
"De cualquier manera no puedo asegurar que las informaciones o deducciones sean correctas o no. Incluso si lo fueran las precauciones tomadas serían de gran ayuda para disuadir a Japón de llevar a cabo cualquier acción."
El 27 de noviembre de 1941, la información mostrada por el General Marshall evidenciaba una crisis más severa en las relacciones Americano-Japonesas que la existente en 1940. Por su carta al General Herron se muestra que las medidas de alerta tomadas en Hawaii en 1941 habrían desanimado a los japoneses de atacar la zona, sin embargo dichas medidas no se repitieron en la ordenanza del 27 de noviembre de 1941. Marshall apuntó como una razón para no hacerlo el hecho de que el mensaje del 27 de noviembre establecía que "deben incluirse intrucciones del Presidente respecto de "actos manifiestos de agresión".
El Secretario Stimson describe la preparación del mensaje del Ejército del 27 de noviembre al General Short en los siguientes términos:
"Si iba a haber una guerra queriamos que los japoneses cometieran el primer acto manifiesto de agresión. Por otra parte, el problema de la defensa contra un ataque de Japón debía ser la primera consideración. En Hawaii, debido al gran número de habitantes japoneses, se consideró deseable establecer una alerta especial, de forma que nada se hiciera a no ser que fuera necesario para la defensa, para así no alarmar a la población civil y de esta manera precipitar un incidente que diera a Japón una excusa para ir a la guerra y la oportunidad de decir que nosotros habiamos cometido el primer acto de agresión."
El 7 de diciembre el Secretario Stimson anotó en su diario:
"Cuando llegaron las primeras noticias de que Japón nos había atacado mi primer sentimiento fue de descanso, ya que la decisión había sido tomada y la crisis había llegado de una manera que uniría a todo nuestro pueblo. Ese seguiría siendo mi sentimiento en contraposición a las noticias de nuevas catástrofes que pronto llegarían."