Publicado: Lun Sep 06, 2010 1:48 am
Hola a todos.
El siguiente artículo fue escrito y difundido por Thomas Mann, premio nobel alemán en 1929, nacionalizado estadounidense y que se exilió a Suiza en 1933 con la llegada del nacionalsocialismo al poder en Alemania.
El texto se emitió a través de la BBC en Londres, en el programa Oyentes alemanes, y decía así:

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Th ... n_1937.jpg
Thomas Mann en 1937.
Yo digo: ¡Honor a los pueblos de Europa! Y añado algo, que a más de uno que me escuche, le pueda sonar extraño de momento: ¡Honor y simpatía también al pueblo alemán! La teoría de que no se puede diferenciar el pueblo alemán y el nazismo, que alemán y nacionalsocialismo uno y lo mismo son, se representa en los países aliados a veces sin espíritu; pero es insostenible y no se impondrá. Muchos hechos hablan en contra. Alemania ha opuesto resistencia y continua oponiéndose, tan bien como los demás.
Ahora el mundo está profundamente conmovido por los sucesos en la Universidad de Munich, desde donde ha llegado la noticia a través de los periódicos suizos y suecos, primero de manera imprecisa y después con más conmovedores detalles.
Ahora sabemos de Hans Scholl, del superviviente de Stalingrado (1), y de su hermana; de Adrian (Cristoph) Probst, del profesor Huber y todos los demás; del levantamiento de Pascua de los estudiantes contra el obsceno discurso de un cacique nazi en el máximo auditorio (2), de su martirio bajo la guillotina, de las octavillas que repartieron y en donde están las palabras que tanto bien hicieron, lo que era pecado en ciertos años desdichados en las universidades alemanas en contra del espíritu de la libertad alemana. Sí, la predisposición por la revolución mentirosa nacionalsocialista de la juventud alemana —justamente, la juventud— era penosa. Ahora ha abierto sus ojos y pone su joven cabeza sobre el bloque por sus conocimientos y por el honor de Alemania, la pone allí, después de que delante del tribunal le dijera a la cara al presidente nacionalsocialista: "pronto estará usted aquí, donde yo estoy ahora", atestiguó poco antes de morir: Una nueva fe amanece en la libertad y el honor.
¡Bravo, espléndidas personas! No habéis muerto en vano y no seréis olvidados. Los nazis han erigido monumentos en Alemania a sucios camorristas y a perversos asesinos —la revolución alemana, la verdadera, los derribará y en su lugar perpetuará vuestros nombres, que vosotros, cuando aun era de noche en Alemania y en Europa, sabíais y anunciasteis: "Amanece una nueva fe en la libertad y el honor".
Mayo de 1943
(1) En realidad, Hans Scholl nunca estuvo en Stalingrado. Según el libro de José M. García Pelegrín, La Rosa Blanca, Hans Scholl, Alex Schmorell y Willi Graf fueron destinados a Wiasma, concretamente en la 252.ª Div. del IX Ejército, ya que formaban parte de la Segunda Compañía de Estudiantes y las prácticas que duraban tres meses las realizaron en el Ostfront.
Thomas Mann seguramente se confunde con Fritz Hartnagel, el novio de Sophie Scholl, que sí escapó de Stalingrado en uno de los últimos aviones en enero de 1943.
(2)Se refiere al discurso que dio el Gauleiter Gießler en la Universidad de Munich en enero de 1943 en el que dijo textualmente refiriéndose a las jóvenes allí presentes, en referencia al rol de la mujer en el nacionalsocialismo, cuyo objetivo era aportar vástagos a la patria y no estudiar en la Universidad, que "si alguna chica no es lo suficientemente guapa para encontrar novio, le asignaré con mucho gusto a cada una de ellas a uno de mis ayudantes, y les puedo prometer que tendrán una buena experiencia."
Tras dicha alocución, se inició una pequeña revuelta por parte de los estudiantes de la Universidad.
Fuentes:
Inge Scholl: die Weiße Rose, Fischer Verlag
La Rosa Blanca, de José M. García Pelegrín
Traducción:
Paradise Lost
Saludos
El siguiente artículo fue escrito y difundido por Thomas Mann, premio nobel alemán en 1929, nacionalizado estadounidense y que se exilió a Suiza en 1933 con la llegada del nacionalsocialismo al poder en Alemania.
El texto se emitió a través de la BBC en Londres, en el programa Oyentes alemanes, y decía así:

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Th ... n_1937.jpg
Thomas Mann en 1937.
Yo digo: ¡Honor a los pueblos de Europa! Y añado algo, que a más de uno que me escuche, le pueda sonar extraño de momento: ¡Honor y simpatía también al pueblo alemán! La teoría de que no se puede diferenciar el pueblo alemán y el nazismo, que alemán y nacionalsocialismo uno y lo mismo son, se representa en los países aliados a veces sin espíritu; pero es insostenible y no se impondrá. Muchos hechos hablan en contra. Alemania ha opuesto resistencia y continua oponiéndose, tan bien como los demás.
Ahora el mundo está profundamente conmovido por los sucesos en la Universidad de Munich, desde donde ha llegado la noticia a través de los periódicos suizos y suecos, primero de manera imprecisa y después con más conmovedores detalles.
Ahora sabemos de Hans Scholl, del superviviente de Stalingrado (1), y de su hermana; de Adrian (Cristoph) Probst, del profesor Huber y todos los demás; del levantamiento de Pascua de los estudiantes contra el obsceno discurso de un cacique nazi en el máximo auditorio (2), de su martirio bajo la guillotina, de las octavillas que repartieron y en donde están las palabras que tanto bien hicieron, lo que era pecado en ciertos años desdichados en las universidades alemanas en contra del espíritu de la libertad alemana. Sí, la predisposición por la revolución mentirosa nacionalsocialista de la juventud alemana —justamente, la juventud— era penosa. Ahora ha abierto sus ojos y pone su joven cabeza sobre el bloque por sus conocimientos y por el honor de Alemania, la pone allí, después de que delante del tribunal le dijera a la cara al presidente nacionalsocialista: "pronto estará usted aquí, donde yo estoy ahora", atestiguó poco antes de morir: Una nueva fe amanece en la libertad y el honor.
¡Bravo, espléndidas personas! No habéis muerto en vano y no seréis olvidados. Los nazis han erigido monumentos en Alemania a sucios camorristas y a perversos asesinos —la revolución alemana, la verdadera, los derribará y en su lugar perpetuará vuestros nombres, que vosotros, cuando aun era de noche en Alemania y en Europa, sabíais y anunciasteis: "Amanece una nueva fe en la libertad y el honor".
Mayo de 1943
(1) En realidad, Hans Scholl nunca estuvo en Stalingrado. Según el libro de José M. García Pelegrín, La Rosa Blanca, Hans Scholl, Alex Schmorell y Willi Graf fueron destinados a Wiasma, concretamente en la 252.ª Div. del IX Ejército, ya que formaban parte de la Segunda Compañía de Estudiantes y las prácticas que duraban tres meses las realizaron en el Ostfront.
Thomas Mann seguramente se confunde con Fritz Hartnagel, el novio de Sophie Scholl, que sí escapó de Stalingrado en uno de los últimos aviones en enero de 1943.
(2)Se refiere al discurso que dio el Gauleiter Gießler en la Universidad de Munich en enero de 1943 en el que dijo textualmente refiriéndose a las jóvenes allí presentes, en referencia al rol de la mujer en el nacionalsocialismo, cuyo objetivo era aportar vástagos a la patria y no estudiar en la Universidad, que "si alguna chica no es lo suficientemente guapa para encontrar novio, le asignaré con mucho gusto a cada una de ellas a uno de mis ayudantes, y les puedo prometer que tendrán una buena experiencia."
Tras dicha alocución, se inició una pequeña revuelta por parte de los estudiantes de la Universidad.
Fuentes:
Inge Scholl: die Weiße Rose, Fischer Verlag
La Rosa Blanca, de José M. García Pelegrín
Traducción:
Paradise Lost
Saludos