Publicado: Lun Dic 11, 2006 1:12 pm
por Karl H. Guderian
Aquí va mi aportación.

Desde el verano de 1941 resultaba evidente que el objetivo capital de la flota inglesa en el Mediterráneo era la destrucción de los convoyes italo - alemanes que abastecían a Rommel. El 13 de noviembre del 41, el Ark Royal, el mayor portaaviones británico en el Mediterráneo, era torpedeado y hundido. El 24 del mismo mes se iba a pique, con 900 hombres el acorazado Barham. En vista de la situación se decidió ordenar al resto de unidades que pusieran rumbo a Alejandría, en espera de una ocasión más favorable para reanudar las operaciones.

El puerto de Alejandría estaba muy bien protegido y fuertemente custodiado. La Home Flete había minado una magnitud de varias millas de amplitud. Cerca del puerto flotaban cables con sistemas automáticos de alarma. Y por si fuera poco los numerosos bajíos existentes cerca del puerto constituían un buen obstáculo natural. Tres tupidas redes metálicas bloqueaban el acceso al estrecho pasillo por el que se accedía al puerto, en cuyas inmediaciones patrullaban noche y día lanchas rápidas que lanzaban a intervalos regulares cargas de profundidad muy cerca de las barreras.

Al retornar de su última misión, los acorazados Queen Elizabeth y Valiant gemelos del desaparecido Abraham anclaron en la dársena principal. Ambas naves formaban el grueso de la flota británica en el Mediterráneo.
En este mes de diciembre de 1941 tocaba a su fin el entrenamiento de seis oficiales de la flota italiana que tan duro golpe asestarían a las unidades británicas ancladas en Alejandría.

El arma que por fin alcanzaría el éxito - después de dos intentos de ataque sin resultados positivos - iba a ser un descubrimiento italiano. Un torpedo de 5.5 metros de longitud y 0,5 de diámetro, con una dotación de dos hombres. Era impulsado por un motor eléctrico silencioso y se desplazaba a una velocidad de 4 km/h. Tenía una autonomía de 16 km. Y podía navegar a 30 metros de profundidad. La parte anterior del torpedo era desmontable: se trataba de una cabeza explosiva de 1,4 metros de longitud y 300 kilos de peso que podía sujetarse a cualquier lugar mediante un cable que se pasaba por una anilla fijada en el morro o en la estructura. La parte media del torpedo era una cámara estabilizadora.

Tras una plancha protectora se encontraban los mandos y el armazón. El respaldo del asiento del segundo tripulante servía como caja de herramientas. Detrás del ocupado por el timonel iban los motores y acumuladores. Los tripulantes llevaban sobre su traje de buzo un respirador con el que se toleraba una inmersión de seis horas. Para transportar el ingenio al lugar de la acción se utilizaban contenedores estancos, asegurados en cubierta de un submarino. Ya en la zona de operaciones, el submarino emergía lo suficiente para poner a flote los contenedores y sus torpedos. Los buceadores salían por la tortea y, tras montar en los torpedos continuaban rumbo a su objetivo.
El ataque a la base de Alejandría se preparó con toda meticulosidad. El príncipe Junio Valerio Borghese, capitán de navío, eligió a los hombres que iban a tomar parte en la operación, en la que se introducirían tres torpedos. El primero mandado por el teniente de navío Luigi Durand de la Penne, de 27 años, quien al propio tiempo mandaría el grupo de asalto, junto con su segundo, el cabo buceador Emilio Bianchi, se encargaría de atacar el Valiant. El capitán de máquinas Antonio Maceglia y el marinero buceador Spartaco Schergat harían lo propio con el Queen Elizabeth, mientras el capitán de armas navales Vicenzo Martellotta y el cabo buceador Mario Marino atacarían un portaaviones.
Una sección especial de la Regia Marina preparó una maqueta del puerto egipcio. Se analizaron con esmero informes metereológicos e hidrográficos. En una réplica del Queen Elizabeth se estudiaron las características de este tipo de buques. Nada se dejó al azar ni a la improvisación.

El príncipe Borghese se hizo cargo del submarino Scire con el que llevaría el comando desde la isla de Leros al objetivo. El comando partió el 14 de diciembre. En la noche del 18 alcanzaron la posición señalada, es decir, a dos kilómetros y medio del faro de Ras - el - Tin. Al día siguiente otro submarino se situó junto a la desembocadura del Nilo, en espera de que regresaran los hombres del comando para recogerlos. Esa noche los tres torpedos salían del submarino rumbo a Alejandría. Cuando las redes se abrieron para dejar entrar a un mercante, y tres destructores, aprovecharon la ocasión para entrar al puerto.

Luigi Durant de la Penne, logró, tras no pocas incidencias, dejar la carga explosiva junto al Valiant. Pero fue capturado por los ingleses y llevado a bordo. Durant, en fin, estaba en el propio Valiant cuando hizo explosión la carga. Consiguió salvarse.

Marceglia y Schergat colocaron otra carga bajo el Queen Elizabeth y pudieron llegar a tierra. Marleotta y Marino se encontraron con que su objetivo, el portaaviones, ya había zarpado. Colocaron la carga en la popa del petrolero Sagona, pero fueron apresados.

A las 6 de la mañana estallaron las minas. Por la chimenea del Queen Elizabeth salió un gran chorro de combustible junto con piezas de las máquinas. Tanto éste como el Valiant se posaron sobre el fondo. La popa del Sagona se hundió inmediatamente.