Publicado: Vie Dic 22, 2006 10:57 am
La foto de marras es de Tokio tras la incursión incendiaria del 10 de Marzo, probablemente el peor bombardeo convencional de la SGM (incluyendo Dresde, del que hay dudas sobre el número de víctimas), causando entre 80.000 y 100.000 víctimas.
Curiosamente, uno de los objetivos alcanzados en Yokosuka fue un portaaviones: el Hiyo, un antiguo buques de pasaje que estaba siendo transformado en portaaviones. Los daños fueron mínimos.
La incursión de Doolittle fue un éxito propagandístico, pero de valor militar escaso. De hecho, fue perjudicial para los aliados, pues la agrupación de Halsey no pudo participar en la Batalla del Mar del Coral. La presencia de otros dos portaaviones norteamericanos hubiera podido producir un "Midway antes que Midway", y la destrucción de los tres portaaviones japoneses hubiese resultado tan impresionante como lo fue Midway. Hay que recordar que el Shokaku fue dañado gravemente, y el Zuikaku perdió casi todos sus aviadores. Disponiendo los norteamericanos del doble de aviones, y teniendo las claves japonesas, es probable que la inferior agrupación japonesa acabase en desastre.
Pero los norteamericanos todavía tenían que aprender (o recordar) un aspecto básico de la táctica: concentración y prioridad de los objetivos. Los portaaviones norteamericanos, operando independientemente, se dedicaron a dar alfileretazos en la periferia japonesa durante los primeros meses de 1942, con efectos ridículos, mientras Japón se hacía con las Indias Orientales y con Filipinas. Hay que recordar que mientras Doolittle preparaba su incursión, las fuerzas norteamericanas que quedaban en Bataan se rendían, y Corregidor quedaba sentenciada.
A partir del Mar del Coral se aprendería la lección (con ocasionales despistes): en las siguientes operaciones participarían todos los portaaviones disponibles, para intentar conseguir una superioridad abrumadora. Y la fuerza de portaaviones rápidos no perseguiría quimeras, sino que sería considerada el arma clave del poder naval.
Un efecto de la incursión fue que los japoneses tuvieron que dedicar más medios para proteger Japón, tanto navales como aéreos, y que no estarían disponibles en las batallas de las Salomón. Otro efecto, más cuestionable, es que modificó las prioridades japonesas, dedicándose mayor esfuerzo al Pacífico Central y a destruir a los portaaviones japoneses, lo que llevó a la derrota de Midway.
Personalmente creo que no es cierto. Por una parte, nadie tenía que decirle a Yamamoto el valor de los portaaviones. Por otra, el buscar una batalla naval decisiva, en plan Tushima, era la estrategia preconcebida desde siempre. El ataque a Midway no fue para prevenir futuros ataques a Japón (que de todas formas se podrían lanzar desde portaaviones) sino para provocar la batalla con la flota norteamericana. Se preparó cuidadosamente una emboscada… y como los aliados leían las claves japonesas casi de corrido, salió rana. Y todas esas fuerzas dispersas por medio mundo para distraer al enemigo, estaban ausentes el día clave: concentración. Pero con el conocimiento norteamericano de las claves japonesas, era cuestión de tiempo que atrapasen a los japoneses: en la batalla de Santa Cruz Fletcher estuvo a punto de sorprender de nuevo a los japoneses, y sólo la prudencia de estos últimos (tras el escarmiento de Midway) les salvó.
Saludos
Curiosamente, uno de los objetivos alcanzados en Yokosuka fue un portaaviones: el Hiyo, un antiguo buques de pasaje que estaba siendo transformado en portaaviones. Los daños fueron mínimos.
La incursión de Doolittle fue un éxito propagandístico, pero de valor militar escaso. De hecho, fue perjudicial para los aliados, pues la agrupación de Halsey no pudo participar en la Batalla del Mar del Coral. La presencia de otros dos portaaviones norteamericanos hubiera podido producir un "Midway antes que Midway", y la destrucción de los tres portaaviones japoneses hubiese resultado tan impresionante como lo fue Midway. Hay que recordar que el Shokaku fue dañado gravemente, y el Zuikaku perdió casi todos sus aviadores. Disponiendo los norteamericanos del doble de aviones, y teniendo las claves japonesas, es probable que la inferior agrupación japonesa acabase en desastre.
Pero los norteamericanos todavía tenían que aprender (o recordar) un aspecto básico de la táctica: concentración y prioridad de los objetivos. Los portaaviones norteamericanos, operando independientemente, se dedicaron a dar alfileretazos en la periferia japonesa durante los primeros meses de 1942, con efectos ridículos, mientras Japón se hacía con las Indias Orientales y con Filipinas. Hay que recordar que mientras Doolittle preparaba su incursión, las fuerzas norteamericanas que quedaban en Bataan se rendían, y Corregidor quedaba sentenciada.
A partir del Mar del Coral se aprendería la lección (con ocasionales despistes): en las siguientes operaciones participarían todos los portaaviones disponibles, para intentar conseguir una superioridad abrumadora. Y la fuerza de portaaviones rápidos no perseguiría quimeras, sino que sería considerada el arma clave del poder naval.
Un efecto de la incursión fue que los japoneses tuvieron que dedicar más medios para proteger Japón, tanto navales como aéreos, y que no estarían disponibles en las batallas de las Salomón. Otro efecto, más cuestionable, es que modificó las prioridades japonesas, dedicándose mayor esfuerzo al Pacífico Central y a destruir a los portaaviones japoneses, lo que llevó a la derrota de Midway.
Personalmente creo que no es cierto. Por una parte, nadie tenía que decirle a Yamamoto el valor de los portaaviones. Por otra, el buscar una batalla naval decisiva, en plan Tushima, era la estrategia preconcebida desde siempre. El ataque a Midway no fue para prevenir futuros ataques a Japón (que de todas formas se podrían lanzar desde portaaviones) sino para provocar la batalla con la flota norteamericana. Se preparó cuidadosamente una emboscada… y como los aliados leían las claves japonesas casi de corrido, salió rana. Y todas esas fuerzas dispersas por medio mundo para distraer al enemigo, estaban ausentes el día clave: concentración. Pero con el conocimiento norteamericano de las claves japonesas, era cuestión de tiempo que atrapasen a los japoneses: en la batalla de Santa Cruz Fletcher estuvo a punto de sorprender de nuevo a los japoneses, y sólo la prudencia de estos últimos (tras el escarmiento de Midway) les salvó.
Saludos