Publicado: Sab Dic 23, 2006 11:00 am
DIA D
Y llego el gran dia.
El dia D, los transportes de tropas debian situarse en la entrada de la albufera del atolón. Unos 10 kilometros los separaba de las playas del desembarco. Al despuntar el alba, los aviones embarcados, debia de realizar pasadas de ametrallamiento y bombardeo durante media hora sobre Betio, cuando los aviones terminaran su mision, los cañones de los buques situados tanto dentro de la ensenada como en mar abierto, empezarian su bombardeo de la isla.

Mapa zona de operaciones
Tres acorazados, cinco cruceros y nueve destructores, dos de estos ultimos desde el interior del atolón, descargarian su letal carga durante dos horas. Mientras, las barcas de desembarco harian las maniobras de aproximación a las playas seleccionadas, y justo antes de la llegada de las tropas a tierra, durante cinco minutos, los aviones volverian para ablandar las posibles defensas que quedaran aun en pie, que como se veria mas tarde, serian demasiadas.
Esta teoria del bombardeo previo fue una resolucion satisfactoria para todos los jefes implicados en la operación, menos para el capitan de navio Knowles, que manifesto su oposición a ese planteamiento, basandose en la amarga experiencia en Gavutu (Guadalcanal), donde el 1ú Bon. Paracaidista se encontro con una resistencia imposible de doblegar después de medio dia de intenso bombardeo de la "islita". Creia que la historia podia repetirse.
Sobre la una de la madrugada, los buques de guerra americanos se situaron en posición de tiro, y a las 3:55 empezaron los infantes a descender desde los transportes a las lanchas y vehiculos de desembarco. El Grupo de Combate 2 (2úRgt. Inf. Marina reforzado con el 2úBon del 8ú Rgt. Inf. Marina) empezo a descender por las redes de los costados de los buques de transporte.

Descendiendo a los lanchones, empezaba el baile
Pero el almirante Hill se dio cuenta pronto que una corriente de unos 2 nudos estaba alejando los buques de sus posiciones preestablecidas, por lo que una hora mas tarde ordeno detener las operaciones de desembarque para que los barcos retomaran sus posiciones originales. Estas maniobras origino un pequeño caos entre los buques de transporte y los lanchones de desembarco, algunos se despistaron en la oscuridad, demorando el traslado de las tropas a los vehiculos anfibios y a sus posiciones en la formación de las oleadas de asalto. Pero antes del amanecer, a las 5:07, las baterias costeras japonesas abrieron fuego sobre las siluetas que se recortaban en el horizonte con las primeras luces del alba. Grandes columnas de agua demostraron que los bombardeos previos a la operación no habia acabado con las baterias de grueso calibre de la isla de Betio. Los buques de guerra americanos, dirigidos por los fogonazos de las baterias nipones, apuntaron hacia la isla en un intento por acallar el fuego enemigo. Una quinta salva del Maryland, levanto una enorme columna de fuego indicando que habia acertado sobre uno de los cañones de grueso calibre. Pero la nube de polvo y humo que siguio al impacto, cego los siguientes disparos de los cañones navales americanos. Ante el caos reinante, a las 5:42 se ordeno cesar el fuego, pues estaba peligrando el avance de las lanchas de desembarco y el trabajo de los dos barcos dragaminas que estaban limpiando el camino hacia la ensenada interior. Los japoneses, al ver que los americanos cesaban el fuego, aprovecharon para dirigir sus cañones hacia los buques de trasnporte, que con la primera claridad del dia, se distinguian perfectamente sobre el horizonte. Pero gracias al poco atino nipon, hubo tiempo de terminar de desembarcar a los ultimos infantes, antes de poner rumbo norte para alejarse de los disparos que poco a poco se acercaban a su objetivo.

Zonas de operaciones en Tarawa
La operación no se estaba desenvolviendo como se habia previsto, y los aviones que debian caer en primer lugar sobre la isla, debido a caos previo a la operación, se retrasaron. Para colmo de males, las sacudidas de la artilleria sobre la estructura del Meryland, buque de mando del almirante Hill, habian dañado los equipos de radiotelegrafo, por lo que en un principio no pudo coordinar el ataque aereo planeado.
Entoces, obligados por el contratiempo, se decidio que los aviones atacarian después del amanecer "pues asi podrian visualizar con mas claridad sus objetivos". El que no se consuela es por que no quiere.
A las 6:05 se ordeno que continuase el bombardeo naval, pero la aparicion de los aviones unos minutos después, obligo a detener el fuego desde los barcos. Para que los barcos pudieses abrir fuego de nuevo, el ataque aereo previsto de media hora, se redujo a 10 minutos. Cuando los aviones se retiraron, el fuego y el polvo envolvian la isla. Un piloto que regresaba comento por radio "Hemos dejado un bonito reguero de crateres coralinos envueltos en una nube de polvo que obstaculizaba el bombardeo de los aviones que nos seguian".
En cuanto los aviones se apartaron de la isla, los barcos empezaron el bombardeo detenido minutos antes. Este seria el ultimo bombardeo antes del desembarco. Pero las nubes de polvo obligaron a usar los radares para intentar afinar la punteria de las piezas artilleras que hacian su trabajo completamente a ciegas. Justo cuando empezaron a caer las primeras bombas sobre la isla de Betio, las tres primeras oleadas de anfibios abandonaron su lugar de reunion y pusieron rumbo a la entrada de la albufera en tres filas paralelas. La primera fila la componian cuarenta y dos vehiculos anfibios repletos de infantería de marina seguida por ocho vehiculos vacios, que tenia como mision recoger a los hombres cuyos vehiculos fueran detenidos por el fuego enemigo.

Rumbo a la isla, LVT en marcha, empezaba el baile

Oleadas de lanchas hacia Betio

Movido paseo hacia lo desconocido

¿Que encontraremos tras el humo?
La segunda oleada de 24 vehiculos y la tercera con veintiun vehiculos, eran seguidas de cinco vehiculos vacios con la mision de reserva. En los barcos de transporte quedaban 25 vehiculos cargados de municion y provisiones, pero preparados para ser usados como reserva de los vehiculos que se dirigian a las playas.
La hora H era las 8:30, pero el imprevisto bombardeo desde la costa y una fuerte corriente que se encontraron en la misma albufera hizo que esta hora fuera retrasada, y fue el preludio del drama que se iba a vivir.
Los buques de desembarco desplegaron sus cortinas de humo al aproximarse a la albufera, cortina que era aprovechada por los dragaminas Pursuit y Requisite para realizar su labor sin problemas. A la vez, los destructores Ringgold y Dashiell se introducian en el interior del atolón para apoyar el avance de la infantería, labor en la que se demostraron de vital importancia, logrando acallar los cañones japoneses para permitir el acercamiento de los vehiculos anfibios.
A las 7:15, el Pursuit habia abierto el canal de entrada a la albufera, encendio los focos que llevaba y guio a los vehiculos anfibios hacia el interior del atolón.
Un observador aereo informo del retraso en el avance de los vehiculos anfibios, por lo que se tomo la determinación de retrasar hasta las 8:45 la hora H. A las 8:23 se volvio a comprobar la demora de las lanchas, por lo que de nuevo la hora H se fijo a las 9:00.
Pero lo aviones de los portaaviones aparecieron puntualmente a las 8:25, como se habia previsto inicialmente. Cuando se pudo contactar con el mando aereo, se pudo reprogramar este ataque, pero los propios aviadores informaron de la poca eficacia que seria hacer pasadas sobre la linea de playa, que seria un desperdicio de municion. Debido a la desastrosa organización de los ataques predesembarco, los unicos que pudieron apoyar con fuego naval artillero fueron los destructores situados en el interior del atolón, pues sus observadores tenian tribuna de honor sobre las oleadas de marines.
Por fin los marines empezaron a ver las orillas de Betio. Red 1 se extendia unos 600 metros desde el extremo noreste hasta un punto a mitad de camino hacia el espigon. Red 2 cubria unos 500 metros hasta llegar al espigon. Y Red 3, con mas de 700 metros, corria desde el espigon hacia el lado este de la isla. El espigon resulto ser el punto estrategico que habia que neutralizar en primer lugar, pues dominaba dos playas de desembarco. La tarea de su destrucción fue encomendada al teniente William Hawkins. El y sus hombres fueron los primeros en llegar a Betio, a las 8:55, mientras lo aviones barrian con sus ametralladoras las orillas, antes de retirarse. Hawkins y 5 hombres subieron corriendo la rampa de la lancha hacia el espigon, atravesando una expuesta liena de barriles de combustible que alli habia. Pero cuando los proyectiles ligeros de las armas niponas empezaron a estrellarse en los bidones, ordeno retroceder a los hombres que le seguian. Decendieron del embarcadero al agua y avanzaron hacia las estructuras en las que se encontraban los defensores japoneses. A fuerza de lanzallamas y plomo limpiaron estos puestos avanzados sobre el espigon, que quedo tocado para las posteriores operaciones de abastecimiento.
La accion de Hawkins limpio el espigon que no podria ser utilizado por los defensores para hacer fuego lateral sobre las zonas de desembarco adyacentes.
La situación en ese momento era la siguiente: Las embarcaciones de desembarco llegaban hasta unos 2000 metros de la costa, alli debiande desembarcar a los marines, que si intentaban llegar a la orilla debian de salvar 2 kilometros de fuego y sangre con el agua a veces a la altura del cuello. Si conseguian subir a un vehiculo anfibio, los defensores janponeses los recibian con fuego de ligero y medio calibre, haciendo de la aproximación a tierra un verdadero infierno.

Otro mapa de la zona de operaciones, donde se ven la linea del atolo, barrera para las lanchas
Pronto el agua de la zona entre la barrera coralina y la playa empezo a tomar un tinte rojizo.
El 2úBon 8úRgt Marines, fueron los mas afortunados en su desembarco en Red 3, al este de la playa. El fuego de los destructores se centro en esta zona, dejando a los japos desrganizados y medio destrozados durante la primera fase de la operacion en esta parte de la isla. Esto fue aprovechado por los marines que se adentraron casi sin resistencia hasta la misma pista de aterrizaje de Betio, donde tomaron rapidamente posiciones defensivas. Solo sufrieron algo menos de 25 bajas durante el primer asalto.
Pero pronto los nipones se reorganizaron y empezo la gresca en este sector del desembarco, pero con los marines ya afianzados y colocados para aguantar la lluvia de plomo que se les venia encima.
Pero en Red 1 y 2 la situación era bien distinta. El mortifero fuego defensivo machacaba a los marines en sus vehiculos y a los que avanzaban hacia tierra a pie por el arrecife.
Pronto los marines de estas zonas que conseguian llegar a la orilla, se veian obligados a refugiarse en muros y embudos sin apenas posibilidad de reaccion. Pequeños grupos diezmados y muchos sin sus mandos que habian caido en el avance hacia la costa, lograron ocupar puntos aislados a no mas de 45 metros de la orilla, zona que quedo sembrada de cadáveres y de heridos, y de marines parapetados sin posibilidad de comunicarse con sus superiores por la perdida de la mayoria de los equipos de radio, convirtiendose los enlaces en el blanco favorito de los parapetados tiradores japoneses.

Empezaban los duros combates en tierra
Justo en la intersección de Red 3 y Red 2, un conjunto de emplazamientos erizados de cañones y ametralladoras fue el culpable del desastre en el 3ú Bon. Del 2ú Rgt.
La compañía K, encargada del flanco izquierdo, vio como la mayoria de sus hombres saltaban destrozados dentro de los vehiculos de asalto mientras vadeaban el arrecife hacia la playa. A la derecha, la compañía I, que toco arena a las 9:10 se vio perdonada en su avance anfibio, pero cuando en cuanto avanzaron un puñado de metros hacia el interior, estas fortificaciones que ya habian dado cuenta de la compañía K, apuntaron hacia ellos y sus restos quedaron esparcidos en tierra firme.

El avance era muy dificil

Cada metro conquistado era como oro en paño

...pero se intentaba trabajar en equipo (o lo que quedaba de el)
La sangria entre los mandos de las compañias y los jefes de batallon, origino un descontrol total de la operación, que a pesar de ello, no era impedimento para que una tras otra las oleadas de marines fueran, en unos casos, siendos destrozadas por los nipones, y en otros, llegando a tierra, lograban resguardarse tras una roca, un muro, o un montículo de arena, donde se dispusieron a aguantar lo posible y lo imposible.
Gritos de mando incompresibles, restos de compañeros esparcidos, explosiones y disparos desde cualquier lugar, la cabeza gacha sin poder sacar el fusil para responder, nadie sabia donde estaba ni hacia donde tenia que ir, la situación en Red 2 y Red 3 no podia ser peor.
Mientras que en Red 1 uno la situación era "algo mas comoda", el problema estaba en que las radios, al mojarse o romperse, los avances conseguidos eran desconocidos por los mandos, abonando el terreno para otro posible desorden.
Cuando por fin algunos enlaces de los distintos sectores llegaron a Red 1 donde se habia podido establecer una especie de "puesto de mando", la recopilación de información fue desalentadora.
Y llegaba ya la cuarta oleada con la compañía L, al mando del mayor Michael Ryan, hacia Red 1. Pero al ver la situación de la compañía K a la izquierda, ordeno dirigirse a sus hombres a apoyar a los pocos hombres que aun se veian intentando avanzar hacia la playa de Red 2. Las lanchas de Ryan se quedaron varadas a unos 500 metros de la playa, y los marines empezaron a recorrer la distancia que les restaba metidos en el agua. Las balas y proyectiles de los japoneses empezaron a barrer su primeras filas de marines, mientras el mayor Ryan se apoderaba de un vehiculo anfibio que habia conseguido salir del infierno y regresaba a los barcos. Lo dirigio a la orilla, y puso pie en tierra entre explosiones y metralla. Al girar la cabeza hacia atrás, observo como los marines, que habian optado por introducir su cuerpo casi entero en el agua para disminuir su silueta de blanco, caian como mosca mientras que avanzaban sin desanimo. A unos cien metros de la playa, el arrecife disminuia de profundidad, obligando a los abnegados marines a levantarse y correr, ofreciendo un blanco perfecto para las ametralladoras japonesas. Cuando la compañía L llego a la orilla, el 35 por ciento de sus hombres flotaban sobre el arrecife.
El mayor Schoettel, que formaba parte de la cuarta oleada, al ver el penoso avance de Ryan, y con las barcazas varadas en la linea del arrecife, quedo a la espera de vehiculos anfibios para intentar la proximacion a la orilla de Betio. Pero los vehiculos diezmados y averiados erna escasos y apenas conseguian salir del atolladero en el que se veian metidos. Schoettel decidio suspender su aproximación a tierra. A las 9:59, Schoettel dirigío a Shoup el siguiente mensaje: "Los soldados estan detenidos en el arrecife, en el flanco derecho de Red 1. Las tropas estan sometidas a un fuego intenso en el agua".
Soup le respondio: "Desembarque en Red 2 y opere hacia el Oeste". Schoettel respondio: "No nos queda nada que desembarcar".
Los hombres de Schoettel quedaraon fijos frente al arrecife, siendo los unicos que pudieron llegar a tierra aquellos que se desviaron hacia Red 2 a bordo de vehiculos anfibios. A las 14:58, Schoettel informo de que habia perdido contacto con sus unidades, recibiendo la orden de desembarcar, costase lo que costase. A ultima hora de la tarde, el resto del 3ú Bon. 2ª Cia. llegaba muy mermada a los aledaños de Red 2.
Esto origino que en Betio solo existiesen 2 cabezas de playa esa tarde: Red 3 y Red2. En Red 1 la tragedia se mascaba.
El coronel Shoup, gracias a los pocos mensajes radiados que consiguió recibir, intuyo el aprieto en el que se encontraban sus hombres. Con una lancha de desembarco, y acompañado de su plana mayor, llego al borde del arrecife, donde hizo transferir los heridos de una LVT a su lancha, y con este vehiculo anfibio, y se dirigio a Red 3. Alli fue rechazado por el fuego japones, y ordeno dirigirse a Red 2. En esta segunda aproximación, el conductor del vehiculo y un soldado resultaron muertos, saltando el coronel y parte de su estado mayor por un costado del vehiculo, y vadeando en medio del agua y de un fuego intenso hasta el espigon, donde encontraron algo de cobertura.
El trafico entre la playa y los barcos de transporte situados a la entrada de la laguna interior era intenso y caotico. Del barco los marines pasaban a las lanchas de desembarco, las cuales no podian acercarse a la orilla, quedando paradas en el borde del arrecife que terminaba en la playa. En este punto, los soldados debian de saltar al agua, exponiendose al fuego japones, y esperar que los LVT con cadenas pudiesen aproximarse y transportarlos hasta la playa, o intentar, con el agua a veces por el cuello, avanzar penosamente el mas de medio kilómetro que los separaba de la arena de Betio.

Lanchas varadas en el atolon y en la playa
Mientras Ryan, en Red 1, aguantaba como podia la posición en la playa, un intento de desembarco de 4 oficiales y 110 marines en el sector oeste de Red 2, fue desviado por el intenso fugo defensivo de los japoneses, desviandolo hacia la castigada Red 1. Este inesperado refuerzo fue recibido como agua de mayo por Ryan, aunque en el intento perdieron el 50% de las unidades que intentaban llegar a Betio.
En un intento por ayudar al coronel Shoup a mantener las posiciones en la playa Red 3, el general Smith ordeno a las compañias K y L del 8ú Rgt. que embarcaran hacia Betio, al mando del mayor Ruud. Pero cuando llegaron al borde del arrecife, se encontraron en un momento en que los vehiculos anfibios no podian recular desde las playas, por que se tuvieron que echar al agua e intentar avanzar a pie. Muchos infantes cayeron bajo las balas y las explosiones del fuego defensivo, otros morian ahogados, y los que consiguieron llegar a la orilla, al volver la vista atrás, solo podian ver agua color rojo y compañeros y trozos de compañeros flotando por todo el recorrido por el que minutos antes ellos mismos habian tenido que pasar. Solo el 30 por ciento de la primera oleada llego a la atestada orilla.
La 2ª y 3ª oleada, viendo la carniceria en la que se habia convertido la primera accion, decidieron acercarse a espigon para, a su amparo, avanzar hacia Betio. Pero eso los hizo desviarse y encontrarse entre fuego cruzado desde Red 3 y Red 2. El resultado fue que la 2 y la 3 oleada fueron praticamente aniquiladas, por lo que Ruud decidio retener la cuarta oledada que se acercaba desorganizada hacia el arrecife.
En ese momento, Ruud recibio un mensaje del jefe adjunto de la division, el general Leo Hermle: "No desembarque mas soldados hasta que se le ordene".
En ese momento, el coronel Shoup, consiguió llegar al sector central de Red 2, y tras un muro de una casamata destruida, y con bastante arena alrededor, consiguió organizar una especie de Estado Mayor en tierra. Asi pudo contactar con el general Smith, que recibio el informe mas desalentador que pudiera esperar.

Improvisado y precario Puesto de Mando
El mayor Crowe al mando del 2úBon 8úRgt., en Red 3, habia conseguido penetrar unos 200 metros en su sector central en algunos puntos, y era el que mejor situado se encontraba, con un despliege aceptable, y una resistencia casi soportable. El mayor Jordan al mando del 2úBon 2Rgt., en el sector Red 2, mantenia a duras penas una linea defensiva a un maximo de 70 metros de la orilla. En cuanto a la situación del 3úBon 2 Rgt. de Schoettel, en Red 1, no sabia casi nada, pues la comunicaciones no funcionaban, y los pocos enlaces que habian sobrevivido al fuego japones, solo pudieron informarle de que al menos habian conseguido tomar tierra pequeñas unidades aisladas.
Los pocos refuerzos que consiguieron llegar esa tarde a Betio, lo hicieron mermados, desorganizados y sin fuerzas para contraatacar.
Shoup, analizando la situación, ordeno al mediodia, a un oficial de enlace, dirigirse hacia el buque de mando, para informar de sus intenciones. Su plan era atacar hacia el sur y hacia el oeste, y de esa forma unir las dos cabezas de playas de Red 2 y Red 1. Asi mismo ordeno que las fuerzas que pudieses ir llegando al borde del atolón, lo hicieses en la zona Red 2, alli el directamente intentaria sacarle el mayor provecho. El mensaje que le dio al enlace ternimanaba con esta frase: "Digales al general y al almirante que perseveraremos y lucharemos hasta vencer".
En el centro de mando, el general Smith intentaba poner orden en los escasos e inconexos informes que llegaban desde tierra, y disponiendo solo de un batallon en la reserva, el 1ú del 8ú Rgt., y ordeno a las 13:43 que se dirigiera a la isla.
Julian Smith, jefe de la 2ªDiv Marines, solicito que el 6ú Rgt. en reserva le fuera asignado para incorporarlo al ataque, y viendo que no obtenia respuesta, reorganizo sus oficinistas, ingenieros, artilleros, personal de transminsiones en batallones provisionales para usarlos en la dura lucha que se desarrollaba en tierra firme.
Pero en esto recibio respuesta positiva, y tomo el mando del 6úRgt.. Ahora podia enviar con cierta garantia de apoyo al 1úBon del 8úRgt. rumbo a las playas de Betio. Pero estos hombres, que estaban ya en las proximidades de la barrera coralina, esperando la orden de desembarco, debido a los problemas con las comunicaciones y el desorden en la cadena de mando. Estos hombres pasaron la tarde y la noche mareados esperando ordenes que nunca llegaron.
Ante esta maraña de errores, el general Smith envio a tierra al asistente de Mando, el general Leo D, Hermle, a ver si podia enterarse de cómo andaban las cosas en la playa. Este, llegando al espigon, casi ya de noche, se dio cuenta enseguida del atranque existente en las zonas Red 2 y Red 3. Envio un mensajero al barco mas cercano, el Maryland, y desde alli poder transmitir el informe que preparo. Su primera decisión fue ordenar a los mareados hombres del 1/8 que se pusieran inmediatamente camino a tierra, a Red 2 para apoyar al coronel Shoup, en la madrugada del dia D +1. Eran aproximadamente las 4:45 de ese dia, cuando Hermle recibio un mensaje urgentisimo del general Smith, por lo que tuvo que abandonar la isla y dirigirse al Maryland. Alli recibio un gran rapapolvo de su superior, pues la tarde anterior envio un mensaje, que no llego, ordenandole relevar a Shoup y tomar el mando de las tropas en tierra. Una vez que se aclaro que Hermle no habia desobedecido las ordenes, el ambiente tenso se calmo, y el resultado de este fallo en las comunicaciones fue que Shoup seguia al mando de las tropas en Betio el dia 21 de noviembre.
Mientras, en tierra, solo el 2úBon del 8úRgt, al mando del coronel Crowe, pudo llegar casi en perfectas condiciones a ponerse al mando del coronel Shoup en la madrugada del dia D+1.
Shoup se encontro con otro regalos a ultima hora del dia D. Ocho carros sherman del 1ú Pelotón del Bon. de Tanques, desembarcaron en el atolón, pero sin guias para su aproximación a la playa. Por suerte, serpenteando entre vehiculos anfibios destruidos, solo uno quedo atrapado en un embudo de granada, y el resto, después de un penoso avance a resguardo del fuego defensivo nipon, pudo ponerse a las ordenes del coronel Shoup. Ademas otros 3 carros del 2ú Pelotón, giraron hacia el oeste, y se presentaron en la zona que Shoup intentaba romper. Las fuerzas de Crowe, apoyadas por estos carros, empezaron a desarrollar el plan de Shoup, perforar la defensa hacia el sur, hacia el aeródromo. Mientras, los destacamentos de lanzallamas y de demolición, empezaron un horrible trabajo de limpieza en la zona posterior de avance de Crowe y de los obstáculos que estos iban encontrado en su camino.
Desoladoras vista de la playa tras el primer dia de combates


Y la lucha continuaba...

...mientras intentaban evacuar los cuerpos de los compañeros heridos


El dia D, terminaba con el determinante y desesperado ataque de Shoup sonbre la zona central de la isla, que se consiguió a base de duros y espeluznantes combates. Los marines que conseguian avanzar, siempre un maximo de unos diez metros, quedaban tan exhaustos, que solo eran capaces de cavar un pequeño abrigo y esperar que compañeros algo mas frescos volvieran a avanzar otro puñado de metros, para terminar parapentandose en las mismas condiciones que sus predecesores. Conforme los marines se internaban en la isla, el fuego defensivo crecia en intensidad. El confuso avance hacia la isla, no pudo comunicarse al puesto de mando, por lo que el riesgo de ser bombardeados por los aviones y barcos amigos era elevado. Se habia conseguido afianzar una bolsa de unos 300 metros de ancho por 150 de profundidad entre las playas Red 2 y Red 3. Y aunque las bajas habian sido cuantiosas, la moral, aumentada por el valioso coronel Shoup, seguia alta en la difícil situación a la que se enfrentanban los marines que se mantenian en tierra. Y, parece ser que debido al agotamiento de uno y otro bando, esa primera noche, se pudo disfrutar de varias horas de absoluto silencio, que presagiaban un amancer duro y sangriento. Y pese a la desorganización reinante durante los desembarcos hacia las playas, los mandos observaron como una vez en tierra, separados de sus compañeros y unidades, los marines se mostraron disciplinados y confiados en sus mandos, mandos que veian luchar y caer a su lado. Se empezaba a forjar la leyenda de la 2ú Division de Marines.
Y aun quedaban dos dias mas de lucha.
Continuara….
Seguimos en el frente…(recopilando y traduciendo)
Fuentes:
Tarawa, Henry Shaw, San Martin 8.
http://www.tarawaontheweb.org/
http://www.europa1939.com/ww2p/1943/tarawa.html
http://tarawatheaftermath.com/
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Tarawa
http://www.u-s-history.com/pages/h1752.html
http://history.acusd.edu/gen/WW2timelin ... arawa.html
http://ehistory.osu.edu/wwii/articles/tarawa/
http://www.ibiblio.org/hyperwar/USMC/US ... index.html
http://www.historyofwar.org/articles/ba ... arawa.html
Y llego el gran dia.
El dia D, los transportes de tropas debian situarse en la entrada de la albufera del atolón. Unos 10 kilometros los separaba de las playas del desembarco. Al despuntar el alba, los aviones embarcados, debia de realizar pasadas de ametrallamiento y bombardeo durante media hora sobre Betio, cuando los aviones terminaran su mision, los cañones de los buques situados tanto dentro de la ensenada como en mar abierto, empezarian su bombardeo de la isla.

Mapa zona de operaciones
Tres acorazados, cinco cruceros y nueve destructores, dos de estos ultimos desde el interior del atolón, descargarian su letal carga durante dos horas. Mientras, las barcas de desembarco harian las maniobras de aproximación a las playas seleccionadas, y justo antes de la llegada de las tropas a tierra, durante cinco minutos, los aviones volverian para ablandar las posibles defensas que quedaran aun en pie, que como se veria mas tarde, serian demasiadas.
Esta teoria del bombardeo previo fue una resolucion satisfactoria para todos los jefes implicados en la operación, menos para el capitan de navio Knowles, que manifesto su oposición a ese planteamiento, basandose en la amarga experiencia en Gavutu (Guadalcanal), donde el 1ú Bon. Paracaidista se encontro con una resistencia imposible de doblegar después de medio dia de intenso bombardeo de la "islita". Creia que la historia podia repetirse.
Sobre la una de la madrugada, los buques de guerra americanos se situaron en posición de tiro, y a las 3:55 empezaron los infantes a descender desde los transportes a las lanchas y vehiculos de desembarco. El Grupo de Combate 2 (2úRgt. Inf. Marina reforzado con el 2úBon del 8ú Rgt. Inf. Marina) empezo a descender por las redes de los costados de los buques de transporte.

Descendiendo a los lanchones, empezaba el baile
Pero el almirante Hill se dio cuenta pronto que una corriente de unos 2 nudos estaba alejando los buques de sus posiciones preestablecidas, por lo que una hora mas tarde ordeno detener las operaciones de desembarque para que los barcos retomaran sus posiciones originales. Estas maniobras origino un pequeño caos entre los buques de transporte y los lanchones de desembarco, algunos se despistaron en la oscuridad, demorando el traslado de las tropas a los vehiculos anfibios y a sus posiciones en la formación de las oleadas de asalto. Pero antes del amanecer, a las 5:07, las baterias costeras japonesas abrieron fuego sobre las siluetas que se recortaban en el horizonte con las primeras luces del alba. Grandes columnas de agua demostraron que los bombardeos previos a la operación no habia acabado con las baterias de grueso calibre de la isla de Betio. Los buques de guerra americanos, dirigidos por los fogonazos de las baterias nipones, apuntaron hacia la isla en un intento por acallar el fuego enemigo. Una quinta salva del Maryland, levanto una enorme columna de fuego indicando que habia acertado sobre uno de los cañones de grueso calibre. Pero la nube de polvo y humo que siguio al impacto, cego los siguientes disparos de los cañones navales americanos. Ante el caos reinante, a las 5:42 se ordeno cesar el fuego, pues estaba peligrando el avance de las lanchas de desembarco y el trabajo de los dos barcos dragaminas que estaban limpiando el camino hacia la ensenada interior. Los japoneses, al ver que los americanos cesaban el fuego, aprovecharon para dirigir sus cañones hacia los buques de trasnporte, que con la primera claridad del dia, se distinguian perfectamente sobre el horizonte. Pero gracias al poco atino nipon, hubo tiempo de terminar de desembarcar a los ultimos infantes, antes de poner rumbo norte para alejarse de los disparos que poco a poco se acercaban a su objetivo.

Zonas de operaciones en Tarawa
La operación no se estaba desenvolviendo como se habia previsto, y los aviones que debian caer en primer lugar sobre la isla, debido a caos previo a la operación, se retrasaron. Para colmo de males, las sacudidas de la artilleria sobre la estructura del Meryland, buque de mando del almirante Hill, habian dañado los equipos de radiotelegrafo, por lo que en un principio no pudo coordinar el ataque aereo planeado.
Entoces, obligados por el contratiempo, se decidio que los aviones atacarian después del amanecer "pues asi podrian visualizar con mas claridad sus objetivos". El que no se consuela es por que no quiere.
A las 6:05 se ordeno que continuase el bombardeo naval, pero la aparicion de los aviones unos minutos después, obligo a detener el fuego desde los barcos. Para que los barcos pudieses abrir fuego de nuevo, el ataque aereo previsto de media hora, se redujo a 10 minutos. Cuando los aviones se retiraron, el fuego y el polvo envolvian la isla. Un piloto que regresaba comento por radio "Hemos dejado un bonito reguero de crateres coralinos envueltos en una nube de polvo que obstaculizaba el bombardeo de los aviones que nos seguian".
En cuanto los aviones se apartaron de la isla, los barcos empezaron el bombardeo detenido minutos antes. Este seria el ultimo bombardeo antes del desembarco. Pero las nubes de polvo obligaron a usar los radares para intentar afinar la punteria de las piezas artilleras que hacian su trabajo completamente a ciegas. Justo cuando empezaron a caer las primeras bombas sobre la isla de Betio, las tres primeras oleadas de anfibios abandonaron su lugar de reunion y pusieron rumbo a la entrada de la albufera en tres filas paralelas. La primera fila la componian cuarenta y dos vehiculos anfibios repletos de infantería de marina seguida por ocho vehiculos vacios, que tenia como mision recoger a los hombres cuyos vehiculos fueran detenidos por el fuego enemigo.

Rumbo a la isla, LVT en marcha, empezaba el baile

Oleadas de lanchas hacia Betio

Movido paseo hacia lo desconocido

¿Que encontraremos tras el humo?
La segunda oleada de 24 vehiculos y la tercera con veintiun vehiculos, eran seguidas de cinco vehiculos vacios con la mision de reserva. En los barcos de transporte quedaban 25 vehiculos cargados de municion y provisiones, pero preparados para ser usados como reserva de los vehiculos que se dirigian a las playas.
La hora H era las 8:30, pero el imprevisto bombardeo desde la costa y una fuerte corriente que se encontraron en la misma albufera hizo que esta hora fuera retrasada, y fue el preludio del drama que se iba a vivir.
Los buques de desembarco desplegaron sus cortinas de humo al aproximarse a la albufera, cortina que era aprovechada por los dragaminas Pursuit y Requisite para realizar su labor sin problemas. A la vez, los destructores Ringgold y Dashiell se introducian en el interior del atolón para apoyar el avance de la infantería, labor en la que se demostraron de vital importancia, logrando acallar los cañones japoneses para permitir el acercamiento de los vehiculos anfibios.
A las 7:15, el Pursuit habia abierto el canal de entrada a la albufera, encendio los focos que llevaba y guio a los vehiculos anfibios hacia el interior del atolón.
Un observador aereo informo del retraso en el avance de los vehiculos anfibios, por lo que se tomo la determinación de retrasar hasta las 8:45 la hora H. A las 8:23 se volvio a comprobar la demora de las lanchas, por lo que de nuevo la hora H se fijo a las 9:00.
Pero lo aviones de los portaaviones aparecieron puntualmente a las 8:25, como se habia previsto inicialmente. Cuando se pudo contactar con el mando aereo, se pudo reprogramar este ataque, pero los propios aviadores informaron de la poca eficacia que seria hacer pasadas sobre la linea de playa, que seria un desperdicio de municion. Debido a la desastrosa organización de los ataques predesembarco, los unicos que pudieron apoyar con fuego naval artillero fueron los destructores situados en el interior del atolón, pues sus observadores tenian tribuna de honor sobre las oleadas de marines.
Por fin los marines empezaron a ver las orillas de Betio. Red 1 se extendia unos 600 metros desde el extremo noreste hasta un punto a mitad de camino hacia el espigon. Red 2 cubria unos 500 metros hasta llegar al espigon. Y Red 3, con mas de 700 metros, corria desde el espigon hacia el lado este de la isla. El espigon resulto ser el punto estrategico que habia que neutralizar en primer lugar, pues dominaba dos playas de desembarco. La tarea de su destrucción fue encomendada al teniente William Hawkins. El y sus hombres fueron los primeros en llegar a Betio, a las 8:55, mientras lo aviones barrian con sus ametralladoras las orillas, antes de retirarse. Hawkins y 5 hombres subieron corriendo la rampa de la lancha hacia el espigon, atravesando una expuesta liena de barriles de combustible que alli habia. Pero cuando los proyectiles ligeros de las armas niponas empezaron a estrellarse en los bidones, ordeno retroceder a los hombres que le seguian. Decendieron del embarcadero al agua y avanzaron hacia las estructuras en las que se encontraban los defensores japoneses. A fuerza de lanzallamas y plomo limpiaron estos puestos avanzados sobre el espigon, que quedo tocado para las posteriores operaciones de abastecimiento.
La accion de Hawkins limpio el espigon que no podria ser utilizado por los defensores para hacer fuego lateral sobre las zonas de desembarco adyacentes.
La situación en ese momento era la siguiente: Las embarcaciones de desembarco llegaban hasta unos 2000 metros de la costa, alli debiande desembarcar a los marines, que si intentaban llegar a la orilla debian de salvar 2 kilometros de fuego y sangre con el agua a veces a la altura del cuello. Si conseguian subir a un vehiculo anfibio, los defensores janponeses los recibian con fuego de ligero y medio calibre, haciendo de la aproximación a tierra un verdadero infierno.

Otro mapa de la zona de operaciones, donde se ven la linea del atolo, barrera para las lanchas
Pronto el agua de la zona entre la barrera coralina y la playa empezo a tomar un tinte rojizo.
El 2úBon 8úRgt Marines, fueron los mas afortunados en su desembarco en Red 3, al este de la playa. El fuego de los destructores se centro en esta zona, dejando a los japos desrganizados y medio destrozados durante la primera fase de la operacion en esta parte de la isla. Esto fue aprovechado por los marines que se adentraron casi sin resistencia hasta la misma pista de aterrizaje de Betio, donde tomaron rapidamente posiciones defensivas. Solo sufrieron algo menos de 25 bajas durante el primer asalto.
Pero pronto los nipones se reorganizaron y empezo la gresca en este sector del desembarco, pero con los marines ya afianzados y colocados para aguantar la lluvia de plomo que se les venia encima.
Pero en Red 1 y 2 la situación era bien distinta. El mortifero fuego defensivo machacaba a los marines en sus vehiculos y a los que avanzaban hacia tierra a pie por el arrecife.
Pronto los marines de estas zonas que conseguian llegar a la orilla, se veian obligados a refugiarse en muros y embudos sin apenas posibilidad de reaccion. Pequeños grupos diezmados y muchos sin sus mandos que habian caido en el avance hacia la costa, lograron ocupar puntos aislados a no mas de 45 metros de la orilla, zona que quedo sembrada de cadáveres y de heridos, y de marines parapetados sin posibilidad de comunicarse con sus superiores por la perdida de la mayoria de los equipos de radio, convirtiendose los enlaces en el blanco favorito de los parapetados tiradores japoneses.

Empezaban los duros combates en tierra
Justo en la intersección de Red 3 y Red 2, un conjunto de emplazamientos erizados de cañones y ametralladoras fue el culpable del desastre en el 3ú Bon. Del 2ú Rgt.
La compañía K, encargada del flanco izquierdo, vio como la mayoria de sus hombres saltaban destrozados dentro de los vehiculos de asalto mientras vadeaban el arrecife hacia la playa. A la derecha, la compañía I, que toco arena a las 9:10 se vio perdonada en su avance anfibio, pero cuando en cuanto avanzaron un puñado de metros hacia el interior, estas fortificaciones que ya habian dado cuenta de la compañía K, apuntaron hacia ellos y sus restos quedaron esparcidos en tierra firme.

El avance era muy dificil

Cada metro conquistado era como oro en paño

...pero se intentaba trabajar en equipo (o lo que quedaba de el)
La sangria entre los mandos de las compañias y los jefes de batallon, origino un descontrol total de la operación, que a pesar de ello, no era impedimento para que una tras otra las oleadas de marines fueran, en unos casos, siendos destrozadas por los nipones, y en otros, llegando a tierra, lograban resguardarse tras una roca, un muro, o un montículo de arena, donde se dispusieron a aguantar lo posible y lo imposible.
Gritos de mando incompresibles, restos de compañeros esparcidos, explosiones y disparos desde cualquier lugar, la cabeza gacha sin poder sacar el fusil para responder, nadie sabia donde estaba ni hacia donde tenia que ir, la situación en Red 2 y Red 3 no podia ser peor.
Mientras que en Red 1 uno la situación era "algo mas comoda", el problema estaba en que las radios, al mojarse o romperse, los avances conseguidos eran desconocidos por los mandos, abonando el terreno para otro posible desorden.
Cuando por fin algunos enlaces de los distintos sectores llegaron a Red 1 donde se habia podido establecer una especie de "puesto de mando", la recopilación de información fue desalentadora.
Y llegaba ya la cuarta oleada con la compañía L, al mando del mayor Michael Ryan, hacia Red 1. Pero al ver la situación de la compañía K a la izquierda, ordeno dirigirse a sus hombres a apoyar a los pocos hombres que aun se veian intentando avanzar hacia la playa de Red 2. Las lanchas de Ryan se quedaron varadas a unos 500 metros de la playa, y los marines empezaron a recorrer la distancia que les restaba metidos en el agua. Las balas y proyectiles de los japoneses empezaron a barrer su primeras filas de marines, mientras el mayor Ryan se apoderaba de un vehiculo anfibio que habia conseguido salir del infierno y regresaba a los barcos. Lo dirigio a la orilla, y puso pie en tierra entre explosiones y metralla. Al girar la cabeza hacia atrás, observo como los marines, que habian optado por introducir su cuerpo casi entero en el agua para disminuir su silueta de blanco, caian como mosca mientras que avanzaban sin desanimo. A unos cien metros de la playa, el arrecife disminuia de profundidad, obligando a los abnegados marines a levantarse y correr, ofreciendo un blanco perfecto para las ametralladoras japonesas. Cuando la compañía L llego a la orilla, el 35 por ciento de sus hombres flotaban sobre el arrecife.
El mayor Schoettel, que formaba parte de la cuarta oleada, al ver el penoso avance de Ryan, y con las barcazas varadas en la linea del arrecife, quedo a la espera de vehiculos anfibios para intentar la proximacion a la orilla de Betio. Pero los vehiculos diezmados y averiados erna escasos y apenas conseguian salir del atolladero en el que se veian metidos. Schoettel decidio suspender su aproximación a tierra. A las 9:59, Schoettel dirigío a Shoup el siguiente mensaje: "Los soldados estan detenidos en el arrecife, en el flanco derecho de Red 1. Las tropas estan sometidas a un fuego intenso en el agua".
Soup le respondio: "Desembarque en Red 2 y opere hacia el Oeste". Schoettel respondio: "No nos queda nada que desembarcar".
Los hombres de Schoettel quedaraon fijos frente al arrecife, siendo los unicos que pudieron llegar a tierra aquellos que se desviaron hacia Red 2 a bordo de vehiculos anfibios. A las 14:58, Schoettel informo de que habia perdido contacto con sus unidades, recibiendo la orden de desembarcar, costase lo que costase. A ultima hora de la tarde, el resto del 3ú Bon. 2ª Cia. llegaba muy mermada a los aledaños de Red 2.
Esto origino que en Betio solo existiesen 2 cabezas de playa esa tarde: Red 3 y Red2. En Red 1 la tragedia se mascaba.
El coronel Shoup, gracias a los pocos mensajes radiados que consiguió recibir, intuyo el aprieto en el que se encontraban sus hombres. Con una lancha de desembarco, y acompañado de su plana mayor, llego al borde del arrecife, donde hizo transferir los heridos de una LVT a su lancha, y con este vehiculo anfibio, y se dirigio a Red 3. Alli fue rechazado por el fuego japones, y ordeno dirigirse a Red 2. En esta segunda aproximación, el conductor del vehiculo y un soldado resultaron muertos, saltando el coronel y parte de su estado mayor por un costado del vehiculo, y vadeando en medio del agua y de un fuego intenso hasta el espigon, donde encontraron algo de cobertura.
El trafico entre la playa y los barcos de transporte situados a la entrada de la laguna interior era intenso y caotico. Del barco los marines pasaban a las lanchas de desembarco, las cuales no podian acercarse a la orilla, quedando paradas en el borde del arrecife que terminaba en la playa. En este punto, los soldados debian de saltar al agua, exponiendose al fuego japones, y esperar que los LVT con cadenas pudiesen aproximarse y transportarlos hasta la playa, o intentar, con el agua a veces por el cuello, avanzar penosamente el mas de medio kilómetro que los separaba de la arena de Betio.

Lanchas varadas en el atolon y en la playa
Mientras Ryan, en Red 1, aguantaba como podia la posición en la playa, un intento de desembarco de 4 oficiales y 110 marines en el sector oeste de Red 2, fue desviado por el intenso fugo defensivo de los japoneses, desviandolo hacia la castigada Red 1. Este inesperado refuerzo fue recibido como agua de mayo por Ryan, aunque en el intento perdieron el 50% de las unidades que intentaban llegar a Betio.
En un intento por ayudar al coronel Shoup a mantener las posiciones en la playa Red 3, el general Smith ordeno a las compañias K y L del 8ú Rgt. que embarcaran hacia Betio, al mando del mayor Ruud. Pero cuando llegaron al borde del arrecife, se encontraron en un momento en que los vehiculos anfibios no podian recular desde las playas, por que se tuvieron que echar al agua e intentar avanzar a pie. Muchos infantes cayeron bajo las balas y las explosiones del fuego defensivo, otros morian ahogados, y los que consiguieron llegar a la orilla, al volver la vista atrás, solo podian ver agua color rojo y compañeros y trozos de compañeros flotando por todo el recorrido por el que minutos antes ellos mismos habian tenido que pasar. Solo el 30 por ciento de la primera oleada llego a la atestada orilla.
La 2ª y 3ª oleada, viendo la carniceria en la que se habia convertido la primera accion, decidieron acercarse a espigon para, a su amparo, avanzar hacia Betio. Pero eso los hizo desviarse y encontrarse entre fuego cruzado desde Red 3 y Red 2. El resultado fue que la 2 y la 3 oleada fueron praticamente aniquiladas, por lo que Ruud decidio retener la cuarta oledada que se acercaba desorganizada hacia el arrecife.
En ese momento, Ruud recibio un mensaje del jefe adjunto de la division, el general Leo Hermle: "No desembarque mas soldados hasta que se le ordene".
En ese momento, el coronel Shoup, consiguió llegar al sector central de Red 2, y tras un muro de una casamata destruida, y con bastante arena alrededor, consiguió organizar una especie de Estado Mayor en tierra. Asi pudo contactar con el general Smith, que recibio el informe mas desalentador que pudiera esperar.

Improvisado y precario Puesto de Mando
El mayor Crowe al mando del 2úBon 8úRgt., en Red 3, habia conseguido penetrar unos 200 metros en su sector central en algunos puntos, y era el que mejor situado se encontraba, con un despliege aceptable, y una resistencia casi soportable. El mayor Jordan al mando del 2úBon 2Rgt., en el sector Red 2, mantenia a duras penas una linea defensiva a un maximo de 70 metros de la orilla. En cuanto a la situación del 3úBon 2 Rgt. de Schoettel, en Red 1, no sabia casi nada, pues la comunicaciones no funcionaban, y los pocos enlaces que habian sobrevivido al fuego japones, solo pudieron informarle de que al menos habian conseguido tomar tierra pequeñas unidades aisladas.
Los pocos refuerzos que consiguieron llegar esa tarde a Betio, lo hicieron mermados, desorganizados y sin fuerzas para contraatacar.
Shoup, analizando la situación, ordeno al mediodia, a un oficial de enlace, dirigirse hacia el buque de mando, para informar de sus intenciones. Su plan era atacar hacia el sur y hacia el oeste, y de esa forma unir las dos cabezas de playas de Red 2 y Red 1. Asi mismo ordeno que las fuerzas que pudieses ir llegando al borde del atolón, lo hicieses en la zona Red 2, alli el directamente intentaria sacarle el mayor provecho. El mensaje que le dio al enlace ternimanaba con esta frase: "Digales al general y al almirante que perseveraremos y lucharemos hasta vencer".
En el centro de mando, el general Smith intentaba poner orden en los escasos e inconexos informes que llegaban desde tierra, y disponiendo solo de un batallon en la reserva, el 1ú del 8ú Rgt., y ordeno a las 13:43 que se dirigiera a la isla.
Julian Smith, jefe de la 2ªDiv Marines, solicito que el 6ú Rgt. en reserva le fuera asignado para incorporarlo al ataque, y viendo que no obtenia respuesta, reorganizo sus oficinistas, ingenieros, artilleros, personal de transminsiones en batallones provisionales para usarlos en la dura lucha que se desarrollaba en tierra firme.
Pero en esto recibio respuesta positiva, y tomo el mando del 6úRgt.. Ahora podia enviar con cierta garantia de apoyo al 1úBon del 8úRgt. rumbo a las playas de Betio. Pero estos hombres, que estaban ya en las proximidades de la barrera coralina, esperando la orden de desembarco, debido a los problemas con las comunicaciones y el desorden en la cadena de mando. Estos hombres pasaron la tarde y la noche mareados esperando ordenes que nunca llegaron.
Ante esta maraña de errores, el general Smith envio a tierra al asistente de Mando, el general Leo D, Hermle, a ver si podia enterarse de cómo andaban las cosas en la playa. Este, llegando al espigon, casi ya de noche, se dio cuenta enseguida del atranque existente en las zonas Red 2 y Red 3. Envio un mensajero al barco mas cercano, el Maryland, y desde alli poder transmitir el informe que preparo. Su primera decisión fue ordenar a los mareados hombres del 1/8 que se pusieran inmediatamente camino a tierra, a Red 2 para apoyar al coronel Shoup, en la madrugada del dia D +1. Eran aproximadamente las 4:45 de ese dia, cuando Hermle recibio un mensaje urgentisimo del general Smith, por lo que tuvo que abandonar la isla y dirigirse al Maryland. Alli recibio un gran rapapolvo de su superior, pues la tarde anterior envio un mensaje, que no llego, ordenandole relevar a Shoup y tomar el mando de las tropas en tierra. Una vez que se aclaro que Hermle no habia desobedecido las ordenes, el ambiente tenso se calmo, y el resultado de este fallo en las comunicaciones fue que Shoup seguia al mando de las tropas en Betio el dia 21 de noviembre.
Mientras, en tierra, solo el 2úBon del 8úRgt, al mando del coronel Crowe, pudo llegar casi en perfectas condiciones a ponerse al mando del coronel Shoup en la madrugada del dia D+1.
Shoup se encontro con otro regalos a ultima hora del dia D. Ocho carros sherman del 1ú Pelotón del Bon. de Tanques, desembarcaron en el atolón, pero sin guias para su aproximación a la playa. Por suerte, serpenteando entre vehiculos anfibios destruidos, solo uno quedo atrapado en un embudo de granada, y el resto, después de un penoso avance a resguardo del fuego defensivo nipon, pudo ponerse a las ordenes del coronel Shoup. Ademas otros 3 carros del 2ú Pelotón, giraron hacia el oeste, y se presentaron en la zona que Shoup intentaba romper. Las fuerzas de Crowe, apoyadas por estos carros, empezaron a desarrollar el plan de Shoup, perforar la defensa hacia el sur, hacia el aeródromo. Mientras, los destacamentos de lanzallamas y de demolición, empezaron un horrible trabajo de limpieza en la zona posterior de avance de Crowe y de los obstáculos que estos iban encontrado en su camino.
Desoladoras vista de la playa tras el primer dia de combates


Y la lucha continuaba...

...mientras intentaban evacuar los cuerpos de los compañeros heridos


El dia D, terminaba con el determinante y desesperado ataque de Shoup sonbre la zona central de la isla, que se consiguió a base de duros y espeluznantes combates. Los marines que conseguian avanzar, siempre un maximo de unos diez metros, quedaban tan exhaustos, que solo eran capaces de cavar un pequeño abrigo y esperar que compañeros algo mas frescos volvieran a avanzar otro puñado de metros, para terminar parapentandose en las mismas condiciones que sus predecesores. Conforme los marines se internaban en la isla, el fuego defensivo crecia en intensidad. El confuso avance hacia la isla, no pudo comunicarse al puesto de mando, por lo que el riesgo de ser bombardeados por los aviones y barcos amigos era elevado. Se habia conseguido afianzar una bolsa de unos 300 metros de ancho por 150 de profundidad entre las playas Red 2 y Red 3. Y aunque las bajas habian sido cuantiosas, la moral, aumentada por el valioso coronel Shoup, seguia alta en la difícil situación a la que se enfrentanban los marines que se mantenian en tierra. Y, parece ser que debido al agotamiento de uno y otro bando, esa primera noche, se pudo disfrutar de varias horas de absoluto silencio, que presagiaban un amancer duro y sangriento. Y pese a la desorganización reinante durante los desembarcos hacia las playas, los mandos observaron como una vez en tierra, separados de sus compañeros y unidades, los marines se mostraron disciplinados y confiados en sus mandos, mandos que veian luchar y caer a su lado. Se empezaba a forjar la leyenda de la 2ú Division de Marines.
Y aun quedaban dos dias mas de lucha.
Continuara….
Seguimos en el frente…(recopilando y traduciendo)
Fuentes:
Tarawa, Henry Shaw, San Martin 8.
http://www.tarawaontheweb.org/
http://www.europa1939.com/ww2p/1943/tarawa.html
http://tarawatheaftermath.com/
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Tarawa
http://www.u-s-history.com/pages/h1752.html
http://history.acusd.edu/gen/WW2timelin ... arawa.html
http://ehistory.osu.edu/wwii/articles/tarawa/
http://www.ibiblio.org/hyperwar/USMC/US ... index.html
http://www.historyofwar.org/articles/ba ... arawa.html