Publicado: Mar Oct 05, 2021 7:03 pm
Durnte la invasiòn aliada de Sicilia, la Hermann Göring, junto con la 15. Panzergrenadier Division, combatieron bien, pese al devastador fuego naval enemigo. Sin embargo, pese a los refuerzos recibidos, los Aliados les forzaron a retroceder hacia Messina, con la HG cubriendo la retaguardia de las unidadades que se retiraban hacia la peninsula italiana, logrando evacuar al grueso de sus tropas y la mayoría de su armamento pesado, toda una hazaña dadas las circunstancias.
Tras estos combates, la unidad fue enviada a la zona de Nápoles para descansar y reponerse. Tras la rendición italiana y el desembarco aliado en Salerno (9 de septiembre), la HG fue enviada a destruir la cabeza de puente. Al principio sus ataques tuvieron cierto éxito, pero el apoyo naval aliado le forzó a tener que ceder terreno. La división retrocedió hasta Nápoles, defendiéndola tenazmente hasta el 1 de octubre, tras lo cual se retiró a la línea del Volturno, donde, con sus camaradas de la 15. Panzergrenadier Division, se defendieron con uñas y dientes, ganando un tiempo esencial para que se pudiera construir la línra Gustav.
Con la llegada de las lluvias otoñales, la HG fue retirada del frente, enviada a ocupar posiciones de reserva en Frosinone, salvo por algunas de sus unidades -las de Flak y Panzerartillerie- permanecieron en el frente, tomando parte en los duros combates invernales hasta ser relevadas en enero de 1944.
Durante este periodo, la división se vio mezclada en un oscuro episodo. El comandante de la unidad de reparaciones de la división, el teniente coronel Schlegel ofreció ayuda a los monjes de Monte Cassino en la evacuacion de sus tesoros artísticos. Durante tres semanas todo fue bien, hasta que los aliados acusaron a los alemanes de estar saqueando el monasterio (lo que, dados los antecedentes de Göring, tampoco era nada novedoso). Peor todavía, Schlegel no informó al comandante de la división, el Generalleutnant Conrath, lo que, dado que usó vehículos militares para un asunto esencialmente civil, podía haber terminado en un consejo de guerra y una condena de muerte.
De hecho, un destacamento de las Waffen SS se presentó en el monasterio para arrestar a los "saqueadores", teniendo que ser convencidos por los monjes de que Schlegel les estaba ayudado, no robando. Finalmente, Conrath autorizó a Schelegel a realizar la evacuación, que se llevó a cabo felizmente, lo que no impidió que el teniente coronel fue arrestado al final de la guerra por los aliados y encarcelado durante siete meses por las sospechas de haber saqueado el monasterio, hasta que fue liberado por la intervención personal del mariscal Alexander.
Tras estos combates, la unidad fue enviada a la zona de Nápoles para descansar y reponerse. Tras la rendición italiana y el desembarco aliado en Salerno (9 de septiembre), la HG fue enviada a destruir la cabeza de puente. Al principio sus ataques tuvieron cierto éxito, pero el apoyo naval aliado le forzó a tener que ceder terreno. La división retrocedió hasta Nápoles, defendiéndola tenazmente hasta el 1 de octubre, tras lo cual se retiró a la línea del Volturno, donde, con sus camaradas de la 15. Panzergrenadier Division, se defendieron con uñas y dientes, ganando un tiempo esencial para que se pudiera construir la línra Gustav.
Con la llegada de las lluvias otoñales, la HG fue retirada del frente, enviada a ocupar posiciones de reserva en Frosinone, salvo por algunas de sus unidades -las de Flak y Panzerartillerie- permanecieron en el frente, tomando parte en los duros combates invernales hasta ser relevadas en enero de 1944.
Durante este periodo, la división se vio mezclada en un oscuro episodo. El comandante de la unidad de reparaciones de la división, el teniente coronel Schlegel ofreció ayuda a los monjes de Monte Cassino en la evacuacion de sus tesoros artísticos. Durante tres semanas todo fue bien, hasta que los aliados acusaron a los alemanes de estar saqueando el monasterio (lo que, dados los antecedentes de Göring, tampoco era nada novedoso). Peor todavía, Schlegel no informó al comandante de la división, el Generalleutnant Conrath, lo que, dado que usó vehículos militares para un asunto esencialmente civil, podía haber terminado en un consejo de guerra y una condena de muerte.
De hecho, un destacamento de las Waffen SS se presentó en el monasterio para arrestar a los "saqueadores", teniendo que ser convencidos por los monjes de que Schlegel les estaba ayudado, no robando. Finalmente, Conrath autorizó a Schelegel a realizar la evacuación, que se llevó a cabo felizmente, lo que no impidió que el teniente coronel fue arrestado al final de la guerra por los aliados y encarcelado durante siete meses por las sospechas de haber saqueado el monasterio, hasta que fue liberado por la intervención personal del mariscal Alexander.