Publicado: Sab Ene 11, 2025 12:26 pm
CONCLUSIONES
El sorprendente contraste entre los logros de la 10ª Flottiglia MAS en la guerra especial naval en 1940-42 y los escasos éxitos de la Infantería Naval “San Marco” y de las unidades especiales aerotransportadas de la Fuerza Aérea, hace necesario algún tipo de conclusión.
La ventaja más obvia de la primera sobre la segunda era que la 10ª MAS era un concepto “de abajo hacia arriba”, que podía rastrear el desarrollo –por oficiales genuinamente visionarios– de su doctrina, equipo y entrenamiento hasta 1935. Los batallones de desembarco naval, por el contrario, surgieron de una iniciativa “de arriba hacia abajo” –y sorprendentemente poco entusiasta, por cierto– y nunca recibieron el equipo y el entrenamiento necesarios para permitirles convertirse en verdaderos especialistas. En el caso de la 10ª MAS, las capacidades especiales y el equipo se desarrollaron primero, antes de que se asignaran los objetivos adecuados; Por el contrario, las desafortunadas unidades de paracaidistas de la Fuerza Aérea fueron creadas apresuradamente en unos pocos meses para satisfacer una necesidad táctica identificada tardíamente.
No cabe duda de que los logros de la 10ª MAS fueron notables, y no sólo para los estándares italianos. Sus habilidades y experiencia únicas fueron ampliamente reconocidas, entre otros, por la Kriegsmarine, que
la tomó como modelo para sus propias unidades de asalto especiales. Sin embargo, no se deben exagerar los efectos de estos logros en el curso de la guerra naval en el Mediterráneo, y hay que reconocer que disminuyeron notablemente después del exitoso asalto al puerto de Alejandría en diciembre de 1941. Ese momento marcó el apogeo de los esfuerzos de la flotilla, y debería haber ofrecido la mejor oportunidad para montar un posterior asalto del Eje a Malta, para tomar de una vez por todas el control del Mediterráneo central y de las rutas de suministro a Libia.
Este fue precisamente el propósito para el que se crearon tanto las unidades de desembarco de la Armada como las fuerzas especiales de la Fuerza Aérea. Hubo muchas razones por las que el asalto planeado nunca se llevó a cabo, y una de ellas, y no la menor, fue la decisión finalmente fatal de Rommel de invadir Egipto y avanzar sobre Alejandría en la primavera/verano de 1942. La cancelación de la operación llevó a la disipación inútil y derrochadora de las unidades especializadas como infantería convencional en Túnez, Córcega y el sur de Francia.
No se puede hacer una comparación significativa entre el comportamiento del 10º MAS en 1940-42 y el del X. MAS y las unidades paracaidistas en 1943-45, aunque estas últimas formaban lo más cercano a una élite de la que las fuerzas de la RSI podían jactarse. Al igual que los batallones de desembarco de la Armada y las fuerzas especiales de la Fuerza Aérea antes que ellos, su falta de entrenamiento y preparación adecuados hicieron que su desempeño
relativamente pobre, particularmente en Anzio, fuera inevitable. Estos factores, junto con un mando y liderazgo inadecuados, son las principales razones detrás de la a menudo denostada falta de efectividad en el combate entre
las fuerzas armadas italianas en tiempos de guerra en general. Esta traición al coraje y la voluntad de los rangos subalternos es simplemente inusualmente sorprendente en el caso de las unidades potencialmente de élite.

Elite 191, página 61
REGIMIENTO DE PARACAIDISTAS 'FOLGORE'; ITALIA, 1944-45
(1) Paracadutista, Batallón “Nembo”; Anzio, principios de 1944
Desde la formación del batallón dentro de la División Fallschirmjäger alemana, no era raro que los soldados de sus compañías luchando en Anzio vistieran, como este, el uniforme de salto alemán que el italiano. El resto del uniforme y del equipo es italiano.
(2) Sottotenente; Frente de Roma, junio de 1944
El uniforme básico de los paracaidistas de la Fuerza Aérea cambió poco tras la rendición: una boina, una chaqueta sin cuello y pantalones sueltos en el color gris-azul de la fuera aérea. Se usaban jerséis en lugar de camisas junto a diversos partes del equipo alemán, como la bolsa de mapas que lleva este alférez. Los parches de las solapas tienen la espada dorada sobre una granada de plata y llamas rojas, con alas doradas, encima de la habitual orla plateada y la gladius. En la manga izquierda está el distintivo de calificación paracaidista (ver detalle 2a). Como graduado de la escuela de salto de Freiburg también luce el distintivo paracaidsita alemán en su bolsillo izquierdo. Encima de sus galones de la manga izquierda vemos una cinta regimental bordeada de negro y con los colores nacionales con el lema "PER L'ONORE D'ITALIA" en letras naranjas. Su cinturón lleva la nueva hebilla de plata con una gran águila sobreimpuesta a un paracaídas.
(3) Paracadutista; Alpes occidentales, febrero 1945
Cuando fueron desplegsados en los Alpes con la 5a División de Montaña alemana, el regimento fue reequipado en gran medida. Con su boina y pantalones italianos, este paracaidista viste un anorak con capucha alemán reversible de 1942, con tres bolsillos en la pechera y botas de montaña alemanas. La munición para el subfusil Beretta se lleva en una bolsa triple para cargadores del MP40. También está armado con una pistola Beretta M34.
El sorprendente contraste entre los logros de la 10ª Flottiglia MAS en la guerra especial naval en 1940-42 y los escasos éxitos de la Infantería Naval “San Marco” y de las unidades especiales aerotransportadas de la Fuerza Aérea, hace necesario algún tipo de conclusión.
La ventaja más obvia de la primera sobre la segunda era que la 10ª MAS era un concepto “de abajo hacia arriba”, que podía rastrear el desarrollo –por oficiales genuinamente visionarios– de su doctrina, equipo y entrenamiento hasta 1935. Los batallones de desembarco naval, por el contrario, surgieron de una iniciativa “de arriba hacia abajo” –y sorprendentemente poco entusiasta, por cierto– y nunca recibieron el equipo y el entrenamiento necesarios para permitirles convertirse en verdaderos especialistas. En el caso de la 10ª MAS, las capacidades especiales y el equipo se desarrollaron primero, antes de que se asignaran los objetivos adecuados; Por el contrario, las desafortunadas unidades de paracaidistas de la Fuerza Aérea fueron creadas apresuradamente en unos pocos meses para satisfacer una necesidad táctica identificada tardíamente.
No cabe duda de que los logros de la 10ª MAS fueron notables, y no sólo para los estándares italianos. Sus habilidades y experiencia únicas fueron ampliamente reconocidas, entre otros, por la Kriegsmarine, que
la tomó como modelo para sus propias unidades de asalto especiales. Sin embargo, no se deben exagerar los efectos de estos logros en el curso de la guerra naval en el Mediterráneo, y hay que reconocer que disminuyeron notablemente después del exitoso asalto al puerto de Alejandría en diciembre de 1941. Ese momento marcó el apogeo de los esfuerzos de la flotilla, y debería haber ofrecido la mejor oportunidad para montar un posterior asalto del Eje a Malta, para tomar de una vez por todas el control del Mediterráneo central y de las rutas de suministro a Libia.
Este fue precisamente el propósito para el que se crearon tanto las unidades de desembarco de la Armada como las fuerzas especiales de la Fuerza Aérea. Hubo muchas razones por las que el asalto planeado nunca se llevó a cabo, y una de ellas, y no la menor, fue la decisión finalmente fatal de Rommel de invadir Egipto y avanzar sobre Alejandría en la primavera/verano de 1942. La cancelación de la operación llevó a la disipación inútil y derrochadora de las unidades especializadas como infantería convencional en Túnez, Córcega y el sur de Francia.
No se puede hacer una comparación significativa entre el comportamiento del 10º MAS en 1940-42 y el del X. MAS y las unidades paracaidistas en 1943-45, aunque estas últimas formaban lo más cercano a una élite de la que las fuerzas de la RSI podían jactarse. Al igual que los batallones de desembarco de la Armada y las fuerzas especiales de la Fuerza Aérea antes que ellos, su falta de entrenamiento y preparación adecuados hicieron que su desempeño
relativamente pobre, particularmente en Anzio, fuera inevitable. Estos factores, junto con un mando y liderazgo inadecuados, son las principales razones detrás de la a menudo denostada falta de efectividad en el combate entre
las fuerzas armadas italianas en tiempos de guerra en general. Esta traición al coraje y la voluntad de los rangos subalternos es simplemente inusualmente sorprendente en el caso de las unidades potencialmente de élite.

Elite 191, página 61
REGIMIENTO DE PARACAIDISTAS 'FOLGORE'; ITALIA, 1944-45
(1) Paracadutista, Batallón “Nembo”; Anzio, principios de 1944
Desde la formación del batallón dentro de la División Fallschirmjäger alemana, no era raro que los soldados de sus compañías luchando en Anzio vistieran, como este, el uniforme de salto alemán que el italiano. El resto del uniforme y del equipo es italiano.
(2) Sottotenente; Frente de Roma, junio de 1944
El uniforme básico de los paracaidistas de la Fuerza Aérea cambió poco tras la rendición: una boina, una chaqueta sin cuello y pantalones sueltos en el color gris-azul de la fuera aérea. Se usaban jerséis en lugar de camisas junto a diversos partes del equipo alemán, como la bolsa de mapas que lleva este alférez. Los parches de las solapas tienen la espada dorada sobre una granada de plata y llamas rojas, con alas doradas, encima de la habitual orla plateada y la gladius. En la manga izquierda está el distintivo de calificación paracaidista (ver detalle 2a). Como graduado de la escuela de salto de Freiburg también luce el distintivo paracaidsita alemán en su bolsillo izquierdo. Encima de sus galones de la manga izquierda vemos una cinta regimental bordeada de negro y con los colores nacionales con el lema "PER L'ONORE D'ITALIA" en letras naranjas. Su cinturón lleva la nueva hebilla de plata con una gran águila sobreimpuesta a un paracaídas.
(3) Paracadutista; Alpes occidentales, febrero 1945
Cuando fueron desplegsados en los Alpes con la 5a División de Montaña alemana, el regimento fue reequipado en gran medida. Con su boina y pantalones italianos, este paracaidista viste un anorak con capucha alemán reversible de 1942, con tres bolsillos en la pechera y botas de montaña alemanas. La munición para el subfusil Beretta se lleva en una bolsa triple para cargadores del MP40. También está armado con una pistola Beretta M34.