Publicado: Mié Ago 19, 2009 6:14 pm
por Juan Manoel
Small Scale Raiding Force (SSRF) ó Fuerza de Incursión a Pequeña Escala (parte 01) :

La SSRF fue formada a fines de 1940 para emprender incursiones de “pinchazo” (atacar y correr) sobre la costa del norte de Francia y las islas anglo-normandas. Las incursiones fueron diseñadas para recolectar que la información y tomar a prisioneros para interrogatorios, provocando además desmoralización en las tropas alemanas de la zona. La ejecución de las misiones de la SSFR sería imprevisible, lo que serviría para que el enemigo dispusiera de recursos en estas áreas, que de otra manera serían usados sobre otros frentes.


1.- La Unidad :

Después de la evacuación de la Fuerza Expedicionaria Aliada de Dunkerque a finales de mayo de 1940, a principios del junio de 1940 había la necesidad de crear un nuevo campo de batalla hasta que Gran Bretaña y sus aliados pudieran volver a las costas del continente Europeo en gran número. Tomaría años equipar y entrenar tal fuerza para un gran desembarco anfibio.

El SOE había sido creado en 1940 cuando el avance de la guerra fluía contra los británicos. La creencia popular es que el SOE fue formado después del famoso comentario de Churchill, “pongan a Europa en llamas”, pero fue Chambelain quien, el 19 de julio de 1940, puso su firma al documento que con eficacia creó la organización. El documento declaraba “una nueva organización será formado inmediatamente para coordinar toda la acción, por vía de la subversión y el sabotaje, contra el enemigo en el ultramar”.

El SOE en sí mismo consideró este documento como su carta de fundación y gradualmente comenzó a establecer agentes en Europa y en el mundo entero. Ellos emprendieron el sabotaje y recolectaron información de inteligencia gracias al enlace con ciudadanos extranjeros comprensivos que ayudaban a la fuerza y coordinaban a los grupos de resistencia locales. Esto era el trabajo muy arriesgado que requirió una clase especial de hombres y mujeres. Por ejemplo la sección “F” (Francia) del SOE, se estima que perdió aproximadamente el 25 % de los cerca de 480 agentes lanzados en paracaídas en Francia en la última parte de la Segunda Guerra Mundial.

En esta misma instancia, a fines de 1940, el SOE decidió formar una fuerza de incursiones costeras, la SSRF.

El impulso necesario para la formación de este grupo de hombres tan especial llegó de tres fuentes distintas: un joven oficial de comandos, el capitán March-Phillipps (o Gus, como todos le llamaban), un subalterno del 7° Comando (la unidad de Gus) llamado Jan Nasmyth y el general de brigada John Gubbins, cabeza del grupo londinense del SOE. En un ensayo titulado “Como Ganar la Guerra”, Nasmyth había teorizado sobre cuántos soldados se podían mantener en territorio enemigo sin establecer contacto con la población local para conseguir alimentos o refugio. Cuando Gus leyó las propuestas de Nasmyth supo inmediatamente que aquél era el tipo de fuerza que él quería dirigir: un pequeño grupo de individuos altamente capacitados que sembrase la destrucción en territorio enemigo.

Por otra parte, Gubbins necesitaba precisamente un grupo parecido que actuase como enlace y ayudase a preparar al creciente número de agentes que trabajaban en territorio ocupado. Tras leer el ensayo de Nasmyth, reclutó a Gus, junto al teniente Geoffrey Appleyard como su segundo al mando, para formar una pequeña fuerza que operase al otro lado del canal de la Mancha bajo el mando de la SOE.

De esta forma, a principios de 1941 la fuerza fue fundada por el mayor Gus March-Phillips, el mayor J. Geoffrey Appleyard, y el capitán Graham Hayes, que fueron reclutados para el vigoroso programa de entrenamiento de la fuerza recién formada en Wareham (en Dorset) y más tarde combinada con el Comando Costero de Lanchas Torpederas (MTBs). Los MTBs fueron usado porque eran muy rápidos y se detenían con relativa facilidad controlando sólo la potencia del motor auxiliar.....una combinación que redujo al mínimo la detección en el mar y cuando estaban cerca de la orilla.



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La MTB 250 llevando una lancha Doris.



El éxito dependió de la capacidad en el empleo de los pequeños barcos costeros, en particular el bote de asalto “Doris”, la embarcación preferida. Un equipo de incursión típico era de entre 8 a 10 hombres, a veces menos. El tamaño total de la fuerza es hasta el día de hoy incierto, pero probablemente nunca pasó de 60 hombres, de los cuales la mitad eran oficiales, reclutados de grupos como el Servicio Especial de Lanchas (SBS) y el SOE mismo. Nacionalistas de muchos países fueron reclutados... franceses, polacos, holandeses y checos. Inclusive algunos alemanes, a los cuales se les dio una nueva identidad o “nombres de guerra”. Muchos provinieron del Cuerpo de Zapadores.



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Comandos del SSRF en prácticas con una lancha “Doris”.



Aquellos seleccionados para operaciones SSRF por lo general eran entrenados en el combate de estilo “comando”, junto con los aspectos de náutica en el empleo de pequeñas embarcaciones como “Doris”.



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Otra toma de comandos del SSRF en entrenamiento con “Doris”.



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Entrenamiento de los comandos del SSRF.



En 1941 a la unidad se le llamó “Maid Honour Force”, después de que el antiguo pesquero de velas, transformado en yate, Brixham fuera virtualmente requisado por el mayor Gus March-Phillips, y fue renombrado como “Maid Honour”. Este barco fue convertido para el transporte clandestino de armamento.

A Gus se le ocurrió la idea de utilizar una embarcación con casco de madera para no haberse de preocupar de las minas magnéticas.

El yate fue enviado a una parte oculta del puerto de Poole, en Dorset. Allí, Gus instaló su cuartel general en un bar cercano.



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El pesquero Brixham (“Maid Honour”), el que los miembros del SSRF armaron con un cañón de 2 libras instalado en una toldilla abatible.



En términos de fuerzas convencionales y del otro personal utilizado por el Ejército Británico y el SOE, la SSRF no estaba ni en lo uno ni en lo otro. Esta claro que su formación fue a instancias de la SOE, pero el mando operacional de este grupo especial de incursores perteneció primero al SOE y después al Cuartel General de Operaciones Combinadas (COHQ), e incluso después llegó al Foreign Office. En los primeros días de la SSRF, el Almirantazgo la consideró con reparos, pues se negó a aceptar el empleo de su pesquero Brixham en acciones a través del canal. Incluso bajo el control de Lord Louis Mountbatten, siguió con problemas. Según consta en los archivos del SOE, tuvo “mucha libertad de acción” durante las operaciones a través del Canal, pero la misma fuente afirma también que sus incursiones en la costa bretona “se repartían de modo ambiguo entre el mando de la SOE y el del Cuartel general de Operaciones Combinadas”. Lo anterior ocurrió hasta que finalmente se firmó un acuerdo entre los dos grupos el 17 de diciembre de 1942. Desgraciadamente esto no solucionó el problema de quién tenía la responsabilidad estratégica de las zonas en las que se operaba, pues el Servicio Especial de Inteligencia (SIS) necesitaba que no se tocase la costa bretona, mientras que el COHQ consideraba su deber atacar a los alemanes siempre que pudiese. Este conflicto de intereses significó el fin de la SSRF. Aunque la unidad atravesó un período de considerable expansión y, bajo el nombre clave de 62° Comando, comenzó a preparar unidades tan vitales como los Grupos Piloto (de Asalto) de Operaciones Especiales (COPP) y el Escuadrón Especial de Lanchas (SBS), en enero de 1943 los jefes de estado mayor dieron algunas instrucciones que hacían prácticamente imposibles las incursiones de la SSRF en la costa francesa. La SSRF se disolvió en abril de 1943.



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Muchos de los miembros del SSRF en su expansión provenían del 12° Comando, varios de los cuales se ven en esta foto.



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Primero el bar y posteriormente la casa central de Anderson Manor en Dorset fueron designados por el Departamento de Guerra durante la Segunda Guerra Mundial como el Cuartel General de la SSRF y del “62° Comando”, llamada por el SOE “Estación 62”. Después que la SSRF fuera disuelta en 1943 fue cerrada. En 1944 fue nuevamente reabierta y llamada de nuevo “Estación 62” del SOE. Cuarenta y seis años más tarde en 1989 un servicio de recuerdo fue llevado a cabo en la capilla de St Michael en Anderson, donde asistieron miembros sobrevivientes de la SSRF y los representantes de familia de los que fueron muertos en acción o quien posteriormente habían muerto. Arriba se puede ver los detalles de la ceremonia y el Rezo de Operaciones Combinadas.



Su primera operación de la unidad fue la realizada en junio de 1941.

Appleyard fue el primero en actuar. El y otro miembro del SSRF, un francés llamado Andre Desgranges, desembarcaron en el golfo de Vizcaya con un submarino y recogieron a dos agentes. La noche era tempestuosa y una de las dos canoas que iban a emplear resbaló y se perdió en el mar. Appleyard decidió ir solo y, a pesar de que su canoa estaba construida para transportar sólo dos hombres, consiguió traer de vuelta al submarino a ambos agentes. Por ello fue condecorado con la Cruz Militar.

Pero en enero del año siguiente, un pequeño grupo de hombres muy bien adiestrados llevó a cabo una de las operaciones más extraordinarias de la Segunda Guerra Mundial, y a miles de kilómetros de distancia de su teatro de operaciones inicialmente definido. Tan secreta fue su empresa, y tan potencialmente peligrosa para las relaciones entre los países implicados, que incluso hoy, más de 67 años después, todavía algunas de las carpetas oficiales sobre el tema permanecen selladas, y sólo algunos detalles se conocieron sólo hace algunos pocos años. El pequeño grupo de comandos de elite protagonista de la misión fue la SSRF.


2.- Los Piratas de Guinea :

Tras unos meses de espera, en agosto de 1941, se desplegó por fin toda la fuerza justo en el tipo de operación para la que había sido preparada. El SOE sospechaba que submarinos alemanes operaban por las calas y ríos del Africa Occidental, en donde sus buques de abastecimiento se podían ocultar fácilmente. Se decidió que Gus y sus hombres navegasen hasta la zona, rastreasen a los buques de abastecimiento y los destruyesen. El “Maid Honor” se modificó para esta misión con la instalación de una cabina de cubierta abatible que escondía un cañón Vickers Mk8 de 2 libras, mientras que en la popa se ocultaron cuatro cargas de profundidad bajo un montón de redes de pesca. Cuando se les preguntó sobre ello, Gus respondió alegremente que “sino podemos hundir un submarino de ningún otro modo, echaremos las redes al océano. El submarino avanzará hacia su perdición, seguido de cerca por nosotros”.



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Elementos de la SSRF en el “Maid Honour”.



Mientras Appleyard y el cuerpo principal de la “Maid Honour Force”(una treintena de hombres), como entonces se la llamó, marchaban por delante en un transporte de tropas, Gus y su tripulación llevaron la embarcación a Freetown, en Sierra Leona. Allí, los dos grupos se encontraron e instalaron el campamento. En los meses siguientes, Gus y sus hombres peinaron cuidadosa y discretamente la zona en busca de suministros ocultos para submarinos, pero mientras buscaban, el SOE dio con una misión aún más importante para ellos.



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El “Maid Honour” tras llegar a Africa Occidental.



Resguardados en el puerto neutral de Santa Isabel, en la isla española de Fernando Poo, en el golfo de Guinea, había dos pequeños buques mercantes alemanes y otra embarcación mayor italiana. En Londres había bastante preocupación por la posibilidad de que se utilizasen para reabastecer los U-boote que operaban en el área y se decidió que debían ser capturados. Este plan, denominado operación “Postmaster” tuvo al principio la oposición del Foreing Office, preocupado por no desequilibrar la neutralidad española, pero al final Gus recibió órdenes de zarpar para Lagos, en Nigeria.

Pero hagamos un poco de historia de estos buques de Eje en Santa Isabel.

Debido a los acontecimientos y la situación que se vivía en Europa durante la segunda mitad del mes de agosto de 1939, todos los barcos mercantes alemanes recibieron la orden de regresar urgentemente a Alemania o de buscar refugio en algunos puertos considerados neutrales. La idea era que Berlín quería tener todos sus mercantes a salvo, antes del sábado 26 de agosto.

De esta forma, cerca de un centenar de barcos alemanes se refugió en puertos españoles. Uno de los elegidos fue el de Santa Isabel : allí fondeó el 27 de agosto de 1939, el “Pionier”, un bananero de 3.285 ton.; le siguieron , en la mañana del miércoles 30, el lanchón “Likomba” de 199 ton. (36 mt. de eslora, 6,70 mt. de manga y 2,29 mt. de calado y un motor de 225 HP) y la barcaza “Bibundi” de 100 ton. (30 mt. de eslora, 3,80 mt. de manga, 1,64 mt. de calado y un motor de 75 HP), que además de carga y provisiones transportaban a cincuenta y ocho alemanes contratados en las plantaciones de Tiko, en el Camerún Británico , que escapaban de la colonia inglesa ante la inminencia de la guerra, y otros tantos colonos alemanes del Camerún Francés.

Lo anteriormente expuesto, obviamente, echa por tierra esa idea que algunos echaron al aire de que el comienzo de la guerra fue reaccionaria y casi fortuita, y que no existía una intencionalidad de Alemania en ello, ya que al día siguiente Hitler firmó las ordenes para la invasión a Polonia al día siguiente, y que se ejecutó desde el día subsiguiente.

Después de haber visto lo anterior, sólo había dos alternativas, o se tenía ya una cierta claridad de la información de comienzo de la guerra, o realmente, los marinos alemanes, eran unos adivinos extraordinarios.

En cuanto a los trabajadores y colonos alemanes se puede decir que permanecieron en Santa Isabel hasta el verano de 1940, cuando fueron trasladados a España. Solo quedaron en la isla los capitanes y un mecánico.

Volvamos a los barcos.

El “Pionier” abandonó Santa Isabel dos meses después, llegando a Hamburgo tras cuarenta y dos días de navegación, en los que hubo de sortear numerosos buques de guerra británicos. Esa singladura constituyó una hazaña náutica de primer orden.

Los dos lanchones se quedaron en santa Isabel, ancladas una al lado de la otra, la proa al mar, a unos 50 mt. de tierra. El “Bibundi” quedó amarrada a árboles al costado del “Likomba”, y ésta amarrada por la popa a tierra por dos cables de acero atados a grandes árboles. Ambos lanchones portaban un cargamento compuesto por cobre, en su mayor parte.



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Comandos del SSRF en Africa Occidental.



En la mañana del 10 de junio de 1940, mientras Mussolini declaraba la guerra a Inglaterra y Francia, el buque italiano “Duchesa d’Aosta” se refugiaba en Santa Isabel. Este buque era un vapor mixto de carga y pasaje de 7.872 ton. (142 mt. de eslora, 17 mt. de manga y 9 mt. de calado y hacia 12 nudos de andar). Había sido construido en Trieste en 1921.

El cargamento que portaba lana, pieles, copra, cobre, etc., cuyo valor fue estimado por los ingleses en 250.000 libras.

El buque quedo fondeado durante año y medio dando proa al mar en el extremo de poniente del muelle y a unos 100 mt. del mismo, con las 2 anclas al fondo y amarrado por popa a tierra por dos puntos, al norte del muelle con 3 amarras de cuerda doble que acababan en cables de acero y a un amarre construido ex-profeso en la playa, por dos cables de acero.

Con el tiempo la luz eléctrica del barco le fue suministrada desde una planta termoeléctrica de Santa Isabel. Del mismo modo la autoridad portuaria española no procedió a sellar o retirar el equipo de radio del Duchessa, contraviniendo la norma internacional aplicada a los buques beligerantes refugiados en puertos neutrales, que no permitía el uso de estaciones de radio en esas aguas.

Solo diez días antes de la entrada del Duchessa en Santa Isabel había llegado a la isla el nuevo Viceconsul Británico, Charles Guise. En realidad Guise era un joven teniente del Ejercito Británico al servicio del SOE.

Desde el primer momento los 3 buques del Eje internados en Santa Isabel atrajeron su atención, por lo que lo primero que hizo, Guise, fue mandar a sus superiores un informe que contenía tanto las características de los buques como sus posiciones así como el estado de ánimo de las tripulaciones y su carga, además de que confirmó la existencia de un equipo de transmisión y la presencia de una guardia nativa las 24 horas del día en el cuartel de la guardia colonial española, advirtiendo además del peligro de cañones de 4 pulgadas que cubrían el puerto.

Sin embargo el dato que más llamo la atención del SOE fue que las autoridades españolas no habían clausurado la radio del buque italiano, lo que podía constituir una amenaza para los intereses aliados.

En una de sus visitas a Lagos en Nigeria, Guise pidió a sus superiores el envío de algún agente de refuerzo, que fuera experto en el manejo de códigos y cifrado de claves y esbozo la idea de realizar algún golpe de mano contra los buques internados.

Se definió que el hombre indicado era el agente de clave W 25.

Al no poder dar al agente una cobertura diplomática, se definió él enviarlo como empleado de la firma británica Compañía John Holt.

Richard Lippett llega a Santa Isabel el 30 de Agosto de 1941. Venia con una visa para 3 semanas de autorización como Ingeniero Civil para reparar las instalaciones de la Compañía Holt en Fernando Poo.

Lippett se las arreglo para quedarse varios meses, incluso rompiendo tuberías, techos y tabiques para así lograr que le autorizaran prolongar su estancia.

Lo que nadie sabía, salvo Guise, es que en realidad Richard Lippett era Charles Michie, un capitán del Royal Engineers y agente del SOE.

Nadie sospecho nada de él, ni siquiera cuando entablo amistad con Alfonso Alarcón, el piloto de la avioneta del Gobernador. Lippett o Michie, como quiera llamársele, era un gran aficionado a la fotografía y disfrutaba libremente de su hobby durante los vuelos que realizaba con el piloto sobre la bahía de Santa Isabel, sacando fotografías, que por supuesto, incluían a los tres barcos fondeados en el puerto.

Con esta información, los detalles del ataque fueron hilados en Lagos.

Los británicos estaban muy preocupados de que estos barcos salieran a la bahía y abastecieran a los numerosos submarinos que operaban en la zona y que habían convertido las inmediaciones de Freetown, el principal puerto de Sierra Leona, en un verdadero problema para los mercantes aliados. Así nace la operación “Postmaster”.

En un principio se pensó sólo en la posibilidad de capturar los lanchones alemanes e inmovilizar al barco italiano saboteando su hélice, pero debido al valor de las mercancías que transportaba y el hecho de que el barco podía utilizarse en labores de suministro y transporte de las propias mercancías Aliadas se definió que valía la pena intentar capturarlo.

Del mismo modo, puesto que el “Maid Honor” era inadecuado para esta empresa, se consiguieron dos remolcadores para trasladar al grupo desde Lagos a Santa Isabel.

Gus propuso que su comando dividido en dos grupos entrando al puerto de Santa Isabel en una noche sin luna. Uno de los grupos, se encargaría de la Duchessa, anulando la radio, y controlando el barco, y acto seguido lo amarrarían a un remolcador. Mientras tanto, el otro se encargaría de los lanchones y los amarraría a otro remolcador. A continuación saldrían del puerto. Todo esto había que hacerlo en 15 minutos. La corbeta “Violet”, de la Royal Navy, les esperaría en aguas internacionales para hacerse cargo de las presas y escoltarlas hasta Lagos, de esta forma se oficializaba la captura, figurando que los barcos del Eje habían sido apresados en alta mar.



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El mayor Gus March-Phillips.



El plan recibió la aprobación del Foreign Office y del almirantazgo, en noviembre de 1941. Al mismo tiempo, el gobernador de Nigeria autorizó, el uso del remolcador “Vulcan” y de la lancha remolcadora “Nuneaton”, de la marina colonial nigeriana, con sus respectivas tripulaciones. Los preparativos se llevaron a cabo con una gran celeridad, y con la colaboración de Charles Guise, cuyos conocimientos sobre la bahía y el puerto de Santa Isabel contribuirían al éxito de la empresa.

Los ingleses, además, se apoyarían en tres españoles republicanos exiliados, sobre todo en Agustín Zorrila, que sería clave para que esta operación triunfara. Estos individuos eran muy importantes, ya que no sólo podrían contestar en castellano si es que los marinos alemanes o italianos les decían algo, sino que además se aprovecharía su experiencia militar, por su paso por la Legión Extranjera Francesa y su disposición a participar en cualquier acción.

El ataque se planificó para las 23:30 del miércoles 14 de enero de 1942.

La operación “Postmaster” estaba lanzada.

Volvamos a la misión.

Gus y su comando de unos 30 hombres más los 11 hombres de las tripulaciones de los remolcadores, zarparon de Lagos el 11 de enero de 1942 y llegaron a Fernando Poo la noche del 14 de enero.

Aquella noche, el buque español que vigilaban las aguas, el cañonero “Dato”, de servicio en la colonia, y el vapor intercontinental “Gomera”, se encontraban en Río Muni (parte continental de Guinea), y no había en el puerto más que los barcos internados y algunas otras pequeñas barcazas. El alumbrado público debía apagarse a las 01:00 horas de la madrugada, pero la escasez de gasoil hacía varias semanas, hizo que en esos días se apagara a las 23:00 horas de la noche, quedando la ciudad a oscuras. Todo parecía favorecer a los planes del comando.

De esta forma, al filo de la medianoche, tras esperar que desconectaran las luces portuarias, los dos remolcadores entraron en el puerto. El “Vulcan” con Gus y Appleyard a bordo, se dirigió al mayor de los buques enemigos, el “Duchesa d’Aosta”, mientras el “Nuneaton”, bajo el mando del teniente Graham Heyes, sé ecercó a los dos lanchones alemanes, anclados uno junto al otro.



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El teniente Graham Heyes.



Según lo planeado por los agentes Aliados locales, todos los oficiales de los buques estaban en tierra cenando, por lo que no costó casi nada dominar a las tripulaciones. Sin embargó, uno de los miembros del grupo incursor pensó que iba a entablar una lucha con el enemigo cuando con un cuchillo en la mano y una pistola en la otra, saltó sobre la cubierta del buque italiano. Mientras avanzaba en la oscuridad sintió como algo pasaba corriendo entre sus piernas. Creyó que era un tripulante dominado por el pánico, pero resultó ser uno de los cerdos que los italianos guardaban a bordo. Aquí, los ingleses, no tuvieron que disparar ni un solo tiro para controlar a los 28 tripulantes italianos que se mantenían a bordo.

Se emplearon cargas para cortar las amarras. El mayor problema fue el corte de las cadenas del ancla del mercante italiano. Todo ello propició que se diera cierta alarma en tierra, pero una serie de circunstancias, en especial la creencia de que había sido una incursión aérea, debido a los ruidos de las explosiones al cortar las amarras y las anclas, impidió la reacción de la guardia colonial y que dos piezas de 7,62 mm emplazadas en Punta Ferranda, recibieran la orden de abrir fuego.

Acto seguido, ambos remolcadores, hacían su camino de vuelta a Lagos tirando de los tres navíos tras de sí.

Sólo entonces se dieron cuenta los españoles de lo que sucedía en realidad, y de que no había sido una incursión aérea.

En su huida, los miembros del comando habían dejado dejando en su huida algunas gorras de marineros franceses en la bahía, en un intento de dar pistas falsas.



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Ubicación de la operación.



Con la luz del día, el gobernador español ordenó que un avión de la compañía Iberia para que tratara de localizar a los tres navíos. El avión fue artillado con una ametralladora y granadas de mano, siendo la primera vez que un avión de Iberia y su tripulación, actuaban en operaciones militares.

La operación de rastreo por las costas de Camerún y Gabón no obtuvo éxito alguno, pese a que la lancha “Nuneaton”, que tuvo continuos problemas en su motor, estuvo dos días a la vista de Fernando Poo.

El 19 de enero de 1942 el Gobierno Español, envió a la Embajada Británica una enérgica nota de protesta por la violación de sus aguas soberanas. En esta nota se indicaba que las tres embarcaciones perdidas se encontraban refugiadas en un puerto neutral, de acuerdo al derecho internacional, y que todos los datos recopilados apuntaban a que se había tratado de un atentado realizado por buques y elementos al servicio de intereses británicos o de colaboradores directos. La nota además exigía al Gobierno Inglés la devolución a la soberanía española de los navíos apresados injustamente, así como de sus tripulantes y mercancías que se custodiaban a bordo.

A su vez, los ingleses respondieron, a la queja española con un comunicado del Almirantazgo británico, que indicaba que ningún buque de guerra británico o aliado se hallaba en las inmediaciones de Fernando Poo en el momento del incidente, pero que reconocía que navíos ingleses habían interceptado y capturado en alta mar a los tres embarcaciones del Eje, y que los había conducido al puerto de Lagos. Por lo tanto, el Gobierno de Su Majestad no podía aceptar protesta alguna del Gobierno Español, al no ser responsable de lo ocurrido, que no podía aportar una explicación sobre los sucesos acaecidos en el puerto de Santa Isabel y que no se sentía obligado a devolver buques enemigos capturados en alta mar.

Aparte de la humillación y de la burla británica, el Gobierno Español tuvo que afrontar las reclamaciones y recriminaciones de Alemania, y especialmente de Italia, que la acusaban de no haber sabido defender el puerto de Santa Isabel y de garantizar la seguridad de los navíos allí refugiados.

La consecuencia menos conocida de esta operación, es que España vio este ataque como una declaración de guerra por parte del Reino Unido a España.

Por esta razón es que a los pocos días este verdadero acto de piratería, España decide enviar tropas a Fernando Poo. Esta fuerza, aparte de evitar la repetición de un acto parecido, debía proteger la isla ante cualquier agresión, especialmente las que provinieran de las cercanas colonias francesas o británicas.

El 18 de Marzo de 1942, a bordo del Buque “Domine” llega el primer contingente, compuesto por la PM del VI Tabor de Tiradores de Ifni y dos de sus compañías de fusileros, alrededor de 400 hombres. Además llega un destacamento de artillería para hacerse cargo de las piezas existentes, ya que hasta ese minuto el personal a cargo se componía sólo de un capitán, dos tenientes y cuarenta artilleros

El personal del batallón Tabor se completo con dos nuevas expediciones, una en el “Escolano” en el mes de mayo, con una compañía de fusileros y otra de ametralladoras y otra en el “Castillo de Simancas” en el mes de diciembre, con la cuarta y ultima compañía de fusileros, junto con la cuál, venía un millar de otros voluntarios.

Pero este personal realmente la sufrió en Africa. Los tiradores y los voluntarios no tenían buenos uniformes y equipos, sin ropa de repuesto y falta de buen calzado. Estaban faltos de servicios médicos y sanitarios. La falta de un vestuario adecuado, mosquiteros y hasta de quinina, hizo que pronto un número considerable enfermera, sobre todo de fiebre amarilla y otras enfermedades tropicales. La tropa pronto cayo en un estado de desidia y relajamiento.

En noviembre de 1942, con el desembarco aliado en Africa del Norte, el Gobernador General de Guinea ordenó incluso la movilización de los residentes blancos de la colonia y el despliegue en posiciones defensivas de las tropas.

Con el avanzar de la guerra, esta situación se fue diluyendo, hasta no quedar en nada. Sólo fue un incidente diplomático.



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El “Duchesa d’Aosta”.



La operación “Postmaster” resultó un completo éxito rotundo, y uno de los primeros logrados por los comandos ingleses, y sirvió de patrón para otras acciones en el futuro.

El “Duchesa d’Aosta”, constituyó entonces, la captura británica más importante de la guerra hasta ese minuto, y pasó a formar parte de la alicaída marina mercante británica.

Lo mismo sucedió con los lanchones alemanes, especialmente el “Likomba”, el que se encontraba en perfectas condiciones de maquinaria y casco.

El “Duchesa d’Aosta”, fue puesto bajo bandera británica, rebautizado y utilizado como transporte de tropas y material de guerra entre Canadá y los puertos del Reino Unido. Terminada la guerra, fue adquirido por una sociedad italiana, que lo rebautizó y matriculó en Roma. Finalmente fue desguazado en La Spezia en 1952.

Por su parte, por esta acción, Gus fue condecorado con la DSO, Appleyard recibió una banda para su MC y Hayes recibió la MC.


En la próxima entrega.......las operaciones en el Canal.......


Continuará...........