Publicado: Vie Jun 07, 2024 10:28 am
Con la invasión en el horizonte se incrementó el ritmo de las operaciones durante mayo. Se dividieron los objetivos en cinco grupos principales que debían ser neutralizados antes de que comenzara Overlord: baterías costeras, comunicaciones ferroviarias, puentes sobre el Sena y sobre el Mosa y aeródromos en Francia. La campaña contra los puentes comenzó el 7 con ataques de cazabombarderos, con los medios haciendo su debut dos días después cuando los B-26 atacaron los cruces del Mosa. Hacía falta un alto grado de puntería para evitar que las bombas cayeran demasiado cortas o demasiado lejos.
El 397º se enfrentó a una violenta barrera antiaérea el 28 cuando tubo que atacar el puente Maissons Lafitte sobre el Sena. No se perdió ningún Marauder, aunque 21 regresaron dañados, pero el puente quedó inutilizado.
El 334º tuvo diferente suerte. El 28 atacó el puente ferroviario de Mantes-Gasicourt.Al día siguiente lanzaron un ataque de seguimiento contra el mismo objetivo para evitar que fuera reparado, algo para lo que los alemanes se daban mucha prisa y mucha maña. De los 36 bombarderos enviados, sólo 19 pudieron atacar con precisión pero se perdieron 5 aviones sobre el objetivo o por los daños recibidos. Pese a estos problemas, los grupos B-26 continuaron atacando y cada vez con mayor precisión.
Para las tripulaciones, la confianza del alto mando hizo que subiera su moral. Consideraban a sus aparatos como uno de los mejores de la fuerza aérea del ejercito y, además, tenían la mística de volar con un avión que muchos consideraban peligroso.
Martin continuo el desarrollo del aparato, pero no hubo ninguna mejora tan significativa como el cambio de 3.5º en el ángulo de incidencia de las alas. Diseñada para reducir las carreras de despegue, esta configuración se introdujo a partir del B-26F-1 durante la primavera y verano de 1944.
Cuando el último B-26C-45 fue terminado en abril de 1944, la fábrica de Omaha pasó a construir el B-29. Martin había construido hasta entonces 300 B-26F y pasó al B-26G, que sería el último modelo de combate. Entre los cambios que experimentó el B-26G fue eliminar la ametralladora fija del morro y los inútiles soportes para torpedos. Eso no aumentó la capacidad de carga de bombas, sin embargo.
La munición para las restantes ametralladoras se aumentó hasta un total de 4400 cartuchos. Algunas tripulaciones de la 9ª Fuerza Aérea retiraron algunas ametralladoras para ahorrar peso.
La escolta de cazas de la RAF, que fue un requisito imprescindible en 1943, fue gradualmente relajada al aumentar el número de B-26 y al forzar a la Luftwaffe a abandonar sus bases aéreas avanzadas. Además, los cazas diurnos fueron concentrados para hacer frente a los bombarderos pesados, lo que le iba perfecto a los tripulantes de los Marauders.
Los cazas de escolta -normalmente P-47 y P-38 de la USAAF- permanecieron, aunque ahora la flak fue la mayor amenaza para los bombarderos medios.
El 397º se enfrentó a una violenta barrera antiaérea el 28 cuando tubo que atacar el puente Maissons Lafitte sobre el Sena. No se perdió ningún Marauder, aunque 21 regresaron dañados, pero el puente quedó inutilizado.
El 334º tuvo diferente suerte. El 28 atacó el puente ferroviario de Mantes-Gasicourt.Al día siguiente lanzaron un ataque de seguimiento contra el mismo objetivo para evitar que fuera reparado, algo para lo que los alemanes se daban mucha prisa y mucha maña. De los 36 bombarderos enviados, sólo 19 pudieron atacar con precisión pero se perdieron 5 aviones sobre el objetivo o por los daños recibidos. Pese a estos problemas, los grupos B-26 continuaron atacando y cada vez con mayor precisión.
Para las tripulaciones, la confianza del alto mando hizo que subiera su moral. Consideraban a sus aparatos como uno de los mejores de la fuerza aérea del ejercito y, además, tenían la mística de volar con un avión que muchos consideraban peligroso.
Martin continuo el desarrollo del aparato, pero no hubo ninguna mejora tan significativa como el cambio de 3.5º en el ángulo de incidencia de las alas. Diseñada para reducir las carreras de despegue, esta configuración se introdujo a partir del B-26F-1 durante la primavera y verano de 1944.
Cuando el último B-26C-45 fue terminado en abril de 1944, la fábrica de Omaha pasó a construir el B-29. Martin había construido hasta entonces 300 B-26F y pasó al B-26G, que sería el último modelo de combate. Entre los cambios que experimentó el B-26G fue eliminar la ametralladora fija del morro y los inútiles soportes para torpedos. Eso no aumentó la capacidad de carga de bombas, sin embargo.
La munición para las restantes ametralladoras se aumentó hasta un total de 4400 cartuchos. Algunas tripulaciones de la 9ª Fuerza Aérea retiraron algunas ametralladoras para ahorrar peso.
La escolta de cazas de la RAF, que fue un requisito imprescindible en 1943, fue gradualmente relajada al aumentar el número de B-26 y al forzar a la Luftwaffe a abandonar sus bases aéreas avanzadas. Además, los cazas diurnos fueron concentrados para hacer frente a los bombarderos pesados, lo que le iba perfecto a los tripulantes de los Marauders.
Los cazas de escolta -normalmente P-47 y P-38 de la USAAF- permanecieron, aunque ahora la flak fue la mayor amenaza para los bombarderos medios.