Publicado: Mié Jun 26, 2024 12:27 pm
por Kurt_Steiner
Aunque la historia oficial admite que los resultados materiales de los bombardeos no fueron tan grandes como se esperaba, el efecto sobre la moral de los soldados aliados -y no digamos sobre la de los alemanes- fue muy valioso. De todos los grupos de B-26 que tomaron parte en el Día D, ninguno lo hizo mejor que el del 386º. Recibieron el honor de despegar los últimos (cuando las tropas estaban a punto de desembarcar y, por tanto, estaban más expuestas a sus bombas), el grupo mejoró su historial como el mejor de la Novena. Sus bombas cayeron apenas seis minutos antes de que llegara la primera oleada.

En los días siguiente los Marauder contribuyeron a sellar la costa de Normandía del resto de Francia. El 7 y el 8 de junio el 387º Grupo de Bombardeo fueron felicitados por evitar que los tanques de la 17ª Panzer División llegaran a la zona de invasión. Informada que la división se trasladaba al norte en tren, los B-26 intentaron bombardear un cruce ferroviario en Rennes el 7, pero sin éxito, aunque se causaron algunos daños al sur, en Vire, causando un atasco de vehículos en Saint Lo. Al día siguiente se lanzó un ataque muy preciosa contra Pontabault y, por la tarde el grupo de tuvo a los panzers.

El capitán Rollin D. Childress lideró 18 aviones contra un depósito de combustible en el bosque de Grimbosq, al sur de Caen. Al despegar la formación se dispersó por culpa de las espesas nubes, de manera que 11 aviones regresaron a la base. Uno se estrelló en Gravesend, en Kent, y otro, pilotado por el teniente Raymond V. Morin, se perdió al intentar aterrizar en Friston, en la costa del Canal.

Childress se reunió con tres aviones y continuaron, a veces volando a la altura de la copa de los árboles sin apenas visibilidad. Logró alcanzar el objetivo y los cuatro B-26 se las vieron con un muy precioso fuego antiaéreo, que borró del aire al avión del capitán Charles W. Schrober. No se vieron paracaídas. Los tres Marauder restantes aterrizaron en Stoney Cross a las 22:20. Un informe del ejército afirmó que este ataque dejó a la 17ª División Panzer sin combustible.

La superioridad aérea aliada dejó poco espacio para que la Luftwaffe actuara, aunque al producirse el desembarco los alemanes enviaron todos los cazas disponibles en un intento desesperado para defender Normandía, pero sin demasiado éxito. Aún así, el 8 de junio los Bf 109 del II/JG 53 atacaron a los Marauders El leutnant Herbert Rollwage del 5. Staffel derribó un B-26, su 63a victoria.

Numerosos comandantes de grupo encabezaron los ataques de sus unidades. El 387º, de Tom Seymour, no fue una excepción. Tras reemplazar a Jack Caldwell, derribado el 13 de abril, Seymor moriría en julio en un accidente cerca de Ongar, durante un vuelo local. El mando del 387º pasó al coronel Grover C. Brown, un piloto de B-26 que había ascendido a jefe de estado mayor de una ala de bombarderos.

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La tripulación del Son of Satan, uno de los Marauders más longevos del 386º BG. Este B-26B-15 pertenecía al mayor Sherman Beatty, el comandante del escuadrón, que lideró el grupo numerosas veces, convirtiéndose en uno de los pilotos de B-26 más famosos de todo el grupo.
Combat Aircraft - 2, pg 41