Publicado: Mar Sep 03, 2024 12:24 pm
Generalmente, las previsiones del tiempo prometían pocos periodos de buen tiempo. Diciembre de 1944 demostró lo mucho que el mal tiempo podía desmontar el mejor estudiado plan de operaciones. Los campos de aviación avanzados quedaron cubiertos de nieve, con los alojamientos muy lejos de la comodidad de los disfrutados en Gran Bretaña. Cargados hasta los topes de bombas y combustibles, los Marauder sufrieron diversos accidentes en las pistas heladas, llevando a algunas colisiones. Cuando los aviones lograban despegar, el objetivo podía estar tapado por las nubes o no podía ser atacado con tantos aviones como estaba previsto.
La niebla y el mal tiempo hizo que algunas veces no se pudieran encontrar los objetivos. Los aviones se perdieron con frecuencia o tuvieron que regresar a sus bases con problemas en el equipo. La conclusión era obvia: si las fuerzas aliadas no podía avanzar y la fuerza aérea no podía volar, era poco probable que la guerra se acabara para la Navidad.
La batalla de las Ardenas
A comienzos de diciembre de 1944 el mal tiempo dificultó aún más las operaciones aéreas, dejando en tierra a los Marauder. Para la segunda semana de ese mes, las bajas temperaturas, la niebla, la lluvia y la nieva hizo que se cerraran algunos aeródromos. Los Marauder tenían una ventaja sobre los otros bombarderos aliados gracias a la introducción de sus grandes tomas de aire en los motores a partir del B-26B-10. Eso hizo que se perdiera poco tiempo en tierra para poner el marcha los motores. Pero las sufridas tripulaciones terrestres tenían igualmente que hacer frente al mal tiempo, con lo que los dedos helados complicaban incluso las más sencillas tareas. Sin nada más sofisticado que una escoba para limpiar la nieve, mantener activos a los Marauders se convirtió en todo un desafío.
Por esas fechas la línea del frente extendiéndose desde Nimega hasta la frontera suiza. Se había alcanzado el Rin, pero no se había podido cruzar. Esto tendría que esperar hasta que el tiempo mejorara, porque Europa estaba sufriendo uno de sus peores inviernos de la historia.
En ese momento comenzó la ofensiva alemana en las Ardenas. El 16 de diciembre la contraofensiva, Wacht am Rhein), rompió a través de la boscosa región con siete divisiones a la cabeza. En total, 600 tanques y 250.000 hombres avanzaron para explotar la ventaja dada por el mal tiempo, que mantuvo a los aviones en tierra durante 36 vitales horas. En la madrugada del 23 el tiempo mejoró, y la 9º División de Bombarderos lanzó a sus bombarderos medios al ataque contra objetivos tácticos. sobre todo los situado a lo largo de los cinco enlaces ferroviarios. Estas líneas eran vitales, pues los alemanes necesitaba una gran cantidad de combustible, repuestos y tropas de refresco. Y las vías férreas tenían que cruzar puentes.
No menos de 624 B-26 y A-20 despegaron para atacar puentes en Nayen, Eller y Euskirchen, un viaducto en Arhweiler, el nudo ferroviario de Kyllburg y los patios de maniobras de Prum. Todos los puentes estaban a 45 kms del frente, y a cada uno se signaron dos grupos de B-26. Para asegurarse que el bombardeo fuera muy preciso, cada grupo de 18 bombarderos sería acompañado por un pathfinder.

Este Marauder, identificado como el B-26C-45 42-107666/Y5-F apodado Barracuda, fue fotografiado en una pista de emergencia en Francia a finales de 1944 tras sufrir daños de batalla. Para entonces, el avión llevaba 75 misiones cumplidas.
Combat Aircraft - 2, pg 67
La niebla y el mal tiempo hizo que algunas veces no se pudieran encontrar los objetivos. Los aviones se perdieron con frecuencia o tuvieron que regresar a sus bases con problemas en el equipo. La conclusión era obvia: si las fuerzas aliadas no podía avanzar y la fuerza aérea no podía volar, era poco probable que la guerra se acabara para la Navidad.
La batalla de las Ardenas
A comienzos de diciembre de 1944 el mal tiempo dificultó aún más las operaciones aéreas, dejando en tierra a los Marauder. Para la segunda semana de ese mes, las bajas temperaturas, la niebla, la lluvia y la nieva hizo que se cerraran algunos aeródromos. Los Marauder tenían una ventaja sobre los otros bombarderos aliados gracias a la introducción de sus grandes tomas de aire en los motores a partir del B-26B-10. Eso hizo que se perdiera poco tiempo en tierra para poner el marcha los motores. Pero las sufridas tripulaciones terrestres tenían igualmente que hacer frente al mal tiempo, con lo que los dedos helados complicaban incluso las más sencillas tareas. Sin nada más sofisticado que una escoba para limpiar la nieve, mantener activos a los Marauders se convirtió en todo un desafío.
Por esas fechas la línea del frente extendiéndose desde Nimega hasta la frontera suiza. Se había alcanzado el Rin, pero no se había podido cruzar. Esto tendría que esperar hasta que el tiempo mejorara, porque Europa estaba sufriendo uno de sus peores inviernos de la historia.
En ese momento comenzó la ofensiva alemana en las Ardenas. El 16 de diciembre la contraofensiva, Wacht am Rhein), rompió a través de la boscosa región con siete divisiones a la cabeza. En total, 600 tanques y 250.000 hombres avanzaron para explotar la ventaja dada por el mal tiempo, que mantuvo a los aviones en tierra durante 36 vitales horas. En la madrugada del 23 el tiempo mejoró, y la 9º División de Bombarderos lanzó a sus bombarderos medios al ataque contra objetivos tácticos. sobre todo los situado a lo largo de los cinco enlaces ferroviarios. Estas líneas eran vitales, pues los alemanes necesitaba una gran cantidad de combustible, repuestos y tropas de refresco. Y las vías férreas tenían que cruzar puentes.
No menos de 624 B-26 y A-20 despegaron para atacar puentes en Nayen, Eller y Euskirchen, un viaducto en Arhweiler, el nudo ferroviario de Kyllburg y los patios de maniobras de Prum. Todos los puentes estaban a 45 kms del frente, y a cada uno se signaron dos grupos de B-26. Para asegurarse que el bombardeo fuera muy preciso, cada grupo de 18 bombarderos sería acompañado por un pathfinder.

Este Marauder, identificado como el B-26C-45 42-107666/Y5-F apodado Barracuda, fue fotografiado en una pista de emergencia en Francia a finales de 1944 tras sufrir daños de batalla. Para entonces, el avión llevaba 75 misiones cumplidas.
Combat Aircraft - 2, pg 67