Publicado: Jue Sep 12, 2024 12:02 pm
por Kurt_Steiner
Su objetivo era atacar el puente de Eller, por lo que el 323º envió 30 aviones más otros tres para ocuparse de las interferencias electrónicas. Partieron de Laon-Athies con unas condiciones atmosféricas gélidas, aunque con un cierto retraso porque un Marauder colisionó con un tractor al prepararse para el despegue.

Con buena visibilidad sobre la zona, los aviones se enfrentaron con un gran barrera de obuses de 88 mm. El aparato pilotado por el teniente Joseph C Bostick tuvo que dejar la formación al ser alcanzado, seguido por el Lady Luck III del teniente William H Eastwood. Uno de los líderes de vuelo, el teniente Robert H Dowd, se encontró con sus paneles de cristal súbitamente congelados y tuvo que abrir la ventana de la cabina para poder ver. Pese al viento que entraba rugiendo en la cabina, Dowd pudo llevar su avión hacia el objetivo.

A la vuelta, dos aviones regresaron con un motor dañado y otro se salió de la pista. Además de los importantes puentes, los bombarderos atacaron varios objetivos en la zona, como centros de comunicación en Waxweiler, Neuerburg y Luneberg entre ellos. La importancia del ataque sorpresa se vio reflejada cuando 418 "pesados" de la 2a División Aérea de la 8a Fuerza Aérea fueron temporalmente puestos bajo el mando de la 9ª para bombardear objetivos al oeste del Rin.

Cuando el súbito recomienzo de la campaña aérea aliada, no hubo suficientes escoltas para tantos bombarderos, lo que hizo que algunos bombarderos medios tuvieran que vérselas a solas con los cazas. Hasta ese momento, los tripulantes de los B-26 no se las habían visto con los cazas alemanes por la superioridad aérea aliada. Pero dos días antes de Navidad esto cambió.

La ofensiva alemana en las Ardenas estuvo apoyada por 1492 cazas. Dentro del alcance de los bombarderos medios de la 9ª División el 23 de diciembre estaban las bases del III. y IV.(Sturm)/JG 3 en Guttersloh,Lippspringe y Paderborn; la JG 1, dispersado en Twente, Drop y Rhein, y la JG 11, con base en Biblis, Zellhausen y Grossostheim. Equipados con Fw 190A-8 y Bf 109G/K, los pilotos alemanes iban a demostrar la efectividad de los cañones Mk 108 de 30 mm contra los bombarderos medios.

Los Marauder estaban haciendo un gran esfuerzo, comparable al efectuado para el Día D. El 23 el 391º envió 31 bombarderos contra el viaducto de Ahrweiler. La intensidad del fuego antiáereo y las nubes complicaron llegar y encontrar el objetivo. Liderando el segundo grupo, el capitán Edward M Jennsen llevó a sus aviones hasta el punto de reunión por los cazas, pero allí no estaban. Pese a ello siguió hasta el viaducto. Para entonces había perdido a cinco B-26. Con su propio avión en llamas, el capitán tuvo la satisfacción de ver a sus bombas alcanzando su objetivo.

Sin escolta de cazas, cuando el 391º llegó hacia las 11:35 cerca de 60 Fw 190 estaban esperando a los americanos. Sin oposición, los alemanes pudieron escoger con calma sus objetivos y disparar sus ametralladoras y cañones a corta distancia. En nueve minutos 16 Marauder fueron derribados. Los Marauder se defendieron como tigres, reclamando tantos derribos como bajas sufrieron, más 3 dañados y otros 16 probables. En realidad, la batalla fue muy desigual. El 322, escoltado por los P-38 del 392º Grupo de Caza, se enfrentó con el enemigo cerca de su objetivo, el puente de Euskirchen. En ocho minutos, tres B-26 fueron derribados y otro quedó inutilizado cuando fue abandonado sobre Sedán. Un P-38 fue derrbiado a cambio de cuatro Bf 109.

Esa tarde el 391º lanzó otro ataque con 21 aviones. Por suerte, los cazas alemanes estaban ocupados en otra parte.