Publicado: Vie Sep 20, 2024 4:51 pm
El 23 de diciembre fue el peor día de los Marauder en Europa de toda la guerra. Aunque dichas oportunidades fueron cada vez más escasas para la Luftwaffe, ésta demostró que todavía podía destrozar las operaciones de los bombarderos aliados. Para evitar que las bajas diezmaran a la 9a División de Bombarderos, ésta fue retirada del frente el 24.
Una de las cosas positivas de los ataques del 23 fue la destrucción del puente de Eller, que era el único enlace entre el Ruhr y Dinant, cruzaba el Nosa y por el que pasaban gran cantidad de trenes alemanes con suministros vitales. De los 33 Marauder enviados, sólo 8 regresaron sin daños, con el resto necesitan ser reparados con urgencia. Se perdieron 71 muertos o heridos en la acción.
Cuando el 323º Grupo atacó el puente de Euskirchen, 50 Bf 109 les estaban esperando. Los cazas derribaron tres bombarderos y otro la flak, mientras que un quinto fue gravemente dañado y la tripulación tuvo que saltar durante el vuelo de regreso.
La mejora del tiempo no evitó que éste fuera variable y que afectara las operaciones aéreas de algunos grupos de bombarderos medios. Pronto fue obvio que la ofensiva alemana estaba perdiendo impulso. Los bombarderos medios continuaron atacando, a veces en grupos de más de 350 aparatos, la mitad de toda la fuerza de B-26 de la Novena. Cuando el tiempo lo permitió, se doblaron estos números, como el 26-27 de diciembre, cuando 879 bombarderos arrasaron las vías férreas alemanas.
Para esas fechas el A-26 había demostrado ser un merecedor sucesor del B-26 y del A-20 tanto como bombardero medio como para ataques a baja altura. A partir de septiembre, los grupos 323, 344 y 381 empezaron a cambiar sus Marauder por el nuevo avión aunque sin interrumpir el ritmo de sus operaciones. Al principio el Invader fue tratado con el escepticismo habitual con el que se recibe a cualquier avión nuevo. Reemplazó sobre todo al A-20, pues los grupos de Marauder no vieron la necesidad de retirar al avión que tan buenos resultados les estaba dando. otras unidades, para compensar la falta de puntería del Invader en los bombardeos, se retuvo una cantidad de Marauder y sus expertos bombarderos, para liderar a los A-26 en sus ataques. Finalmente, las grandes características del Invader acabaron ganando las voluntades incluso de los más acérrimos fans del B-26.
Mientras, los alemanes siguieron sufriendo al Marauder, por ejemplo en las misiones de apoyo a los defensores de Bastogne. Cuando terminó la ofensiva de las Ardenas, los Marauder estaban listos para apoyar el avance hacia Alemania.

El 22 de enero de 1945 el 387º bombardeó a ciegas el puente ferroviario cerca de Simmern, al sur de Coblenza. Un fotógrafo de la 9a Fuerza Aérea acompañó a los bombarderos para inmortalizar el momento en el que el 556 Escuadrón lanzara sus bombas. El ataque destruyó la parte noroeste del puente.
Combat Aircraft - 2, pg 75
Una de las cosas positivas de los ataques del 23 fue la destrucción del puente de Eller, que era el único enlace entre el Ruhr y Dinant, cruzaba el Nosa y por el que pasaban gran cantidad de trenes alemanes con suministros vitales. De los 33 Marauder enviados, sólo 8 regresaron sin daños, con el resto necesitan ser reparados con urgencia. Se perdieron 71 muertos o heridos en la acción.
Cuando el 323º Grupo atacó el puente de Euskirchen, 50 Bf 109 les estaban esperando. Los cazas derribaron tres bombarderos y otro la flak, mientras que un quinto fue gravemente dañado y la tripulación tuvo que saltar durante el vuelo de regreso.
La mejora del tiempo no evitó que éste fuera variable y que afectara las operaciones aéreas de algunos grupos de bombarderos medios. Pronto fue obvio que la ofensiva alemana estaba perdiendo impulso. Los bombarderos medios continuaron atacando, a veces en grupos de más de 350 aparatos, la mitad de toda la fuerza de B-26 de la Novena. Cuando el tiempo lo permitió, se doblaron estos números, como el 26-27 de diciembre, cuando 879 bombarderos arrasaron las vías férreas alemanas.
Para esas fechas el A-26 había demostrado ser un merecedor sucesor del B-26 y del A-20 tanto como bombardero medio como para ataques a baja altura. A partir de septiembre, los grupos 323, 344 y 381 empezaron a cambiar sus Marauder por el nuevo avión aunque sin interrumpir el ritmo de sus operaciones. Al principio el Invader fue tratado con el escepticismo habitual con el que se recibe a cualquier avión nuevo. Reemplazó sobre todo al A-20, pues los grupos de Marauder no vieron la necesidad de retirar al avión que tan buenos resultados les estaba dando. otras unidades, para compensar la falta de puntería del Invader en los bombardeos, se retuvo una cantidad de Marauder y sus expertos bombarderos, para liderar a los A-26 en sus ataques. Finalmente, las grandes características del Invader acabaron ganando las voluntades incluso de los más acérrimos fans del B-26.
Mientras, los alemanes siguieron sufriendo al Marauder, por ejemplo en las misiones de apoyo a los defensores de Bastogne. Cuando terminó la ofensiva de las Ardenas, los Marauder estaban listos para apoyar el avance hacia Alemania.

El 22 de enero de 1945 el 387º bombardeó a ciegas el puente ferroviario cerca de Simmern, al sur de Coblenza. Un fotógrafo de la 9a Fuerza Aérea acompañó a los bombarderos para inmortalizar el momento en el que el 556 Escuadrón lanzara sus bombas. El ataque destruyó la parte noroeste del puente.
Combat Aircraft - 2, pg 75