Publicado: Lun Oct 21, 2024 5:02 pm
por Kurt_Steiner
Pese a la terribles situación alemana, las últimas semanas de operaciones fueron terribles para los nervios de las tripulaciones aéreas aliadas. Los cazas a reacción ponían los nervios de punta a todo el mundo y habían rumores de que el enemigo estaba usando aviones capturados para infiltrarse en las formaciones de bombarderos para abrir fuego contra los aviones de los alrededores por sorpresa. Esto no fue del todo cierto, pero los "avistamientos" continuaron, lo suficiente para que muchos ametralladores sufrieran de "gatillo fácil" en tales circunstancias.

Con tantos objetivos tácticos destruidos a medida que se cerraban las pinzas aliadas, las tripulaciones de bombarderos comenzaron a pensar que estaban "golpeando a un caballo muerto" en misiones de dudoso valor militar. Una de esas tuvo lugar el 20 de marzo. El objetivo de ese día era el centro ferroviario de Mimmingen pero las tripulaciones de los grupos de bombardeo 323, 394 y 397 creían que el ataque no iba a aportar mucho a la guerra, pero se enviaron a todos los aviones disponibles contra él. Se llegaron a pedir aviones prestados a otros escuadrones, aunque algunos de ellos eran de dudosa calidad, ya que las unidades sólo se desprendieron de los aviones que no les eran útiles. Uno de esos aviones fue pilotado por el teniente James Vining, del 455º escuadrón/323º Grupo de bombardeo, que volaba su 40ª misión ese día. A los mandos de un B-26F-1 del 454º escuadrón, Vining descubrió los numerosos defectos de este aparato, el 42-96246 Ugly Ducking. Problemas con los motores retrasaron su despegue unos 30 minutos, pero el grupo se reunió y cruzó el Rin cerca de Stuttgart para dirigirse a su objetivo.

Al acercarse a Memmingen, a pesar de las promesas de que no habría flak enemiga, un fuerte fuego AA recibió a los bombarderos medios. De repente, éstos se vieron atacados por cazas a reacción alemanes. Detrás de los bombsarderos estaba el unterofizzier Eduard Schallmoser, de la Jagervenderbande 44, al que se le encasquillaron los cañones. Esto lo distrajo cuando se acercaba a toda velocidad al enemigo y chocó con una de las hélices del bombardero líder, el del teniente James H. Hanseen. Ambos aviones se precipitaron hacia el suelo. Schallmoser tuvo que saltar en paracaídas, pero Hansen consiguió llevar a su aparato de vuelta a la base.

Mientras tanto, el grupo de Vining se vio atacado por otros aparatos de la JV 44. En cuanto los vieron, los ametralladores aliados abrieron fuego. Los cazas enemigos no parecían coordinarse para atacar ni explotaron las ventajas de su caza a reacción. Es posible que la barrera de fuego de calibre .50 alcanzara a los Ne 262 pese a su gran velocidad. Tener que adecuarse a la velocidad de sus objetivos para poder apuntar con cierta precisión era uno de los problemas del Schwalbe y algunos Me 262 fueron dañados de esta manera por los Marauder.

Vining tenía sus propios problemas. Había sido herido en el pie derecho por un disparo que dañó también los controles de vuelo y cortó el cableado con uno de los motores. Ayudado por su copiloto, el teniente James Nulvill, se hizo con el control del aparato y se preparó para realizar un aterrizaje forzoso en Überherm, pero no vio los obstáculos del terreno y el aparato se estrelló al intentar aterrizar, muriendo el sargento Charels Winger, el ametrallador de la torreta.

Sólo varios años después Vining descubrió que fue atacados por el JV 44, una unidad de elite con los últimos ases de la Luftwaffe. En total, el 323 perdió 3 B-26 y otro tuvo que ser desguazado debido a los daños recibidos.

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Venlo fue el último aeródromos usado por los Marauder del 397º Grupo de Bombardeo al final de guerra. Parece ser sus pilotos compartieron sus aviones con otra unidad destinada en Venlo, el 394º, porque Donald Elander, del 587º jura que voló este aparato, el B-26G 44-67772.
Combat Aircraft - 2, pg 82