Publicado: Mar May 19, 2020 12:03 pm
A comienzos de 1935 la Luchtvaartafdeling pidió un prototipo del caza para evaluarlo. Este prototipo, el FD-322, propulsado por un motor radial Bristol Mercury VI-S voló por primera vez el 27 de marzo de 1936 en Welschap, Eindhoven. Según G.H. Kamphuis, las perspectivas del nuevo caza no eran buenas porque el ministerio de defensa holandés parecía interesado en dar prioridad a la construcción de bombarderos y no cazas, algo controvertida, en parte debido a que se estaban estudiando encargar nuevos cazas y aviones de reconocimiento, además de un avión de entrenamiento. También había un considerable interés en un avión multimisión pesadamente armado. Más dudas surgieron cuando apareció otro competidor, el Koolhoven F.K.58, también diseñado por Schatzki. El F.K.58 era algo más avanzado que el D.XXI, dotado de un tren de aterrizaje plegable y una velocidad máxima de 520 kmh. Se decidió enfrentarlos en una serie de pruebas, que tuvieron que retrasarse debido a que F.K.58, no voló por primera vez hasta septiembre de 1938.
n 1937 el gobierno holandés aprobó una limitada expansión de la aviación militar, lo que hizo que se pidieran 36 Fokker D.XXI propulsados por el motor Bristol Mercury VII o VIII de 830 hp. Según Kamphuis, el renovado interés en el D.XXI se debía al examen del primer avión realizado por un equipo de evaluación, que, a su vez, había sido realizado por el interés expresado por la fuerza aérea finlandesa. El 20 de julio de 1938 el primer D. XXXI comenzó las pruebas y el 8 de septiembre se entregó la primera serie de 36 cazas.
En 1937, Finlandia pidió siete aviones y negoció la compra de una licencia de fabricación. Entre 1939 y 1944 la Valtion Lentokonetehdas (VL, Fabrica Aeronáutica Nacional) de Tampere fabricaría 93 aviones. Entre 1940 y 1941 la VL reacondicionó los aviones que habían tomado parte en la Guerra de Invierno para poder seguir en servicio y se encargaron otros 50 D.XXI en 1941. Estaban propulsados por un motor Pratt and Whitney Twin Wasp Junior adquirido vía Suecia. Estos aviones eran algo más lentos por el peso del nuevo motor y menos maniobrable que las versiones an teriores. En 1944 se fabricaron otros 5 para obtener recambios.
Dinamarca pidió dos D.XXI y negoció una licencia de fabricación. Estaban propulsados por un Bristol Mercury VI-S de 645 hp y estaba armado con un cañón Madsen de 20 mm bajo cada ala. Antes de la invasión alemana se fabricaron 10 ejemplares en Dinamarca.
El Gobierno republicano, ante la necesidad de contar con cazas modernos, decidió adquirir la licencia de fabricación de este caza. Ello se debía a diversos factores, pero el principal era no querer depender tanto de los suministros soviéticos, tanto por los cierres de fronteras y las pérdidas por el bloqueo de los puertos, como por mitigar la excesiva influencia soviética en los asuntos internos. Así las cosas se ordenó la puesta en marcha de la producción en la SAF-15 de Alicante, pensando en dotar a los aviones allí construidos con motores M-25 (versión soviética del Wright Cyclone 9 cilindros y 725 hp de los que Elizalde producía en Barcelona) y armarlos con cuatro ametralladoras, parece ser que tipo ShKas soviéticas.
Hasta aquí lo único en lo que todas las fuentes consultadas se ponen de acuerdo, porque si bien las fuentes extranjeras afirman la fabricación de estos aparatos, las fuentes españolas discrepan, y mucho. Tanto es así que parece ser que la producción del mismo estaba en un estadio inicial cuando terminó la contienda, ya que si bien las fuentes foráneas afirman que cuando la SAF-15 pasó a control del Gobierno del general Franco había un prototipo en estado de vuelo y varias células y fuselajes listos para su montaje, las fuentes locales no son tan optimistas. Todo apunta a que el D.XXI español fue un proyecto que se inició, pero que estaba todavía en una fase que no permitió que ni uno sólo fuera completado.
n 1937 el gobierno holandés aprobó una limitada expansión de la aviación militar, lo que hizo que se pidieran 36 Fokker D.XXI propulsados por el motor Bristol Mercury VII o VIII de 830 hp. Según Kamphuis, el renovado interés en el D.XXI se debía al examen del primer avión realizado por un equipo de evaluación, que, a su vez, había sido realizado por el interés expresado por la fuerza aérea finlandesa. El 20 de julio de 1938 el primer D. XXXI comenzó las pruebas y el 8 de septiembre se entregó la primera serie de 36 cazas.
En 1937, Finlandia pidió siete aviones y negoció la compra de una licencia de fabricación. Entre 1939 y 1944 la Valtion Lentokonetehdas (VL, Fabrica Aeronáutica Nacional) de Tampere fabricaría 93 aviones. Entre 1940 y 1941 la VL reacondicionó los aviones que habían tomado parte en la Guerra de Invierno para poder seguir en servicio y se encargaron otros 50 D.XXI en 1941. Estaban propulsados por un motor Pratt and Whitney Twin Wasp Junior adquirido vía Suecia. Estos aviones eran algo más lentos por el peso del nuevo motor y menos maniobrable que las versiones an teriores. En 1944 se fabricaron otros 5 para obtener recambios.
Dinamarca pidió dos D.XXI y negoció una licencia de fabricación. Estaban propulsados por un Bristol Mercury VI-S de 645 hp y estaba armado con un cañón Madsen de 20 mm bajo cada ala. Antes de la invasión alemana se fabricaron 10 ejemplares en Dinamarca.
El Gobierno republicano, ante la necesidad de contar con cazas modernos, decidió adquirir la licencia de fabricación de este caza. Ello se debía a diversos factores, pero el principal era no querer depender tanto de los suministros soviéticos, tanto por los cierres de fronteras y las pérdidas por el bloqueo de los puertos, como por mitigar la excesiva influencia soviética en los asuntos internos. Así las cosas se ordenó la puesta en marcha de la producción en la SAF-15 de Alicante, pensando en dotar a los aviones allí construidos con motores M-25 (versión soviética del Wright Cyclone 9 cilindros y 725 hp de los que Elizalde producía en Barcelona) y armarlos con cuatro ametralladoras, parece ser que tipo ShKas soviéticas.
Hasta aquí lo único en lo que todas las fuentes consultadas se ponen de acuerdo, porque si bien las fuentes extranjeras afirman la fabricación de estos aparatos, las fuentes españolas discrepan, y mucho. Tanto es así que parece ser que la producción del mismo estaba en un estadio inicial cuando terminó la contienda, ya que si bien las fuentes foráneas afirman que cuando la SAF-15 pasó a control del Gobierno del general Franco había un prototipo en estado de vuelo y varias células y fuselajes listos para su montaje, las fuentes locales no son tan optimistas. Todo apunta a que el D.XXI español fue un proyecto que se inició, pero que estaba todavía en una fase que no permitió que ni uno sólo fuera completado.