Publicado: Lun Nov 04, 2024 5:49 pm
Vosilla era un experto con los cazas biplanos. Voló en uno por primera vez en 1929 en combate sobre Libia, y luego en África Oriental en 1935-36 y durante la guerra civil española. Para 1942 Vosilla había volando en el CR 42 por tres años. Combatió con este modelo por primera vez el 15 de junio de 1940 al mando del 18º Gruppo, liderando a 15 aviones apoyando a los CR 42 de los Gruppi 23º y 150º en un ataque contra los aeródromos franceses de Le Cannes des Maures y Cuers Pierrefeu, en Provenza. Volando a 5,500 metros, fueron sorprendidos por cazas enemigos que salieron de repente de las nubes. Eran MS 406 y de otro modelo que no pudieron identificar. Tras el combate los italianos reclamaron el derribo de tres cazas enemigos, siendo las victorias compartidas por los quince pilotos. Se perdieron dos CR 42 de la 83º Squadriglia, con un piloto muerto y el otro capturado.
Mientras, la formación del 150º Gruppo completó su ataque de ametrallamiento contra Cuers Pierrefeu, donde destruyó al menos a seis Vought 156 de la Escadrille e Bombardement en Piquè AB3 en tierra. Se derribaron también a cinco MB 151 de la Escadrille de Chasse AC 3 después de que despegaran para hacerles frente. El grupo perdió al capitán Nino Caselli y otro avión tuvo problemas mecánicos, viéndose forzado a realizar un aterrizaje forzoso en territorio enemigo.
En Le Cannet des Maures, el 23º ametralló la pista del aeródromo y destruyó tres Dewoitine D.520 en tierra. Pero ahí fueron sorprendidos de nuevo por al menos "4 o 5 Moranes y Dewoitines". Los cazas franceses derribaron al comandante de la 75º Escuadrilla, el capitán Luigi Filipp, que fue capturado. Tres de los cinco aviones italianos derribados ese día fueron victimas del subteniente Pierre Le Gloan, de la 5eme Escadrille del GC III/6.
Estas batallas se consideran una clara prueba de la inferioridad del biplano Fiat frente a cazas modernos como el MS 406 y el D 520. En realidad, los pilotos de los CR 42 realizaron una serie de ataques exitosos contra objetivos terrestres y derribaron al menos tantos aviones como propios se perdieron. Aún más, los pilotos italianos demostraron que, si no eran pillados por sorpresa, eran capaces de combatir contra cazas más modernos.
Aunque no era raro que un caza biplano operara con una fuerza aérea moderna (podemos ver al Gladiator con los británicos y al I-153 con la URSS). En lo referente a Italia, los CR 42 no eran aviones viejos cercanos al retiro, sino uno de los cazas más modernos disponibles y muchas unidades aún estaban esperando recibir ejemplares de este modelo. El deseo italiano de usar biplanos cuando otras naciones cambiaban a los biplanos se ha explicado como una mezcla de pensamiento conservador de la Regia Aeronautica y el éxito del predecesor del Falco, el CR 32, en la guerra civil española. Su maniobrabilidad era otro factor a tener en cuenta, algo que los pilotos exigían en un caza moderno. Finalmente, la influencia del grupo Fiat pudo ser determinante en la adopción de este modelo.
Pese a estas razones, el CR 42 no estaba a la altura de cazas contemporáneos como el D 520, el Spitfire y el Bf 109, pero aún era visto como una máquina adecuada en el verano de 1940. Era rápido para ser un biplano y maniobrable, con buen comportamiento y manejo y una gran trepada. Su problema era el armamento, un par de ametralladoras Breda-SAFAT a veces de diversos calibres, una de 7.7 mm y otra de 12.7 mm, un paso atrás al compararlo con el CR 32, armado con dos ametralladoras de 12.7 mm. Las armas estaban sincronizadas para disparar a través del arco de la hélice, resultando en una baja cadencia de tiro y problemas a la hora de mantener en uso los equipos de sincronización sobre el terreno. Tampoco tenía protección para el piloto, que disponía de equipos básicos de vuelo en la cabina que no ayudaban para volar con mal tiempo o de noche, y carecía de radio. Se probaron algunas en 1940, pero sin éxito.

Un CR 42 de la 95º Squadriglia del 2º Stormo sobre África del Norte a comienzos de 1941.
AA 90, pg 9.
Mientras, la formación del 150º Gruppo completó su ataque de ametrallamiento contra Cuers Pierrefeu, donde destruyó al menos a seis Vought 156 de la Escadrille e Bombardement en Piquè AB3 en tierra. Se derribaron también a cinco MB 151 de la Escadrille de Chasse AC 3 después de que despegaran para hacerles frente. El grupo perdió al capitán Nino Caselli y otro avión tuvo problemas mecánicos, viéndose forzado a realizar un aterrizaje forzoso en territorio enemigo.
En Le Cannet des Maures, el 23º ametralló la pista del aeródromo y destruyó tres Dewoitine D.520 en tierra. Pero ahí fueron sorprendidos de nuevo por al menos "4 o 5 Moranes y Dewoitines". Los cazas franceses derribaron al comandante de la 75º Escuadrilla, el capitán Luigi Filipp, que fue capturado. Tres de los cinco aviones italianos derribados ese día fueron victimas del subteniente Pierre Le Gloan, de la 5eme Escadrille del GC III/6.
Estas batallas se consideran una clara prueba de la inferioridad del biplano Fiat frente a cazas modernos como el MS 406 y el D 520. En realidad, los pilotos de los CR 42 realizaron una serie de ataques exitosos contra objetivos terrestres y derribaron al menos tantos aviones como propios se perdieron. Aún más, los pilotos italianos demostraron que, si no eran pillados por sorpresa, eran capaces de combatir contra cazas más modernos.
Aunque no era raro que un caza biplano operara con una fuerza aérea moderna (podemos ver al Gladiator con los británicos y al I-153 con la URSS). En lo referente a Italia, los CR 42 no eran aviones viejos cercanos al retiro, sino uno de los cazas más modernos disponibles y muchas unidades aún estaban esperando recibir ejemplares de este modelo. El deseo italiano de usar biplanos cuando otras naciones cambiaban a los biplanos se ha explicado como una mezcla de pensamiento conservador de la Regia Aeronautica y el éxito del predecesor del Falco, el CR 32, en la guerra civil española. Su maniobrabilidad era otro factor a tener en cuenta, algo que los pilotos exigían en un caza moderno. Finalmente, la influencia del grupo Fiat pudo ser determinante en la adopción de este modelo.
Pese a estas razones, el CR 42 no estaba a la altura de cazas contemporáneos como el D 520, el Spitfire y el Bf 109, pero aún era visto como una máquina adecuada en el verano de 1940. Era rápido para ser un biplano y maniobrable, con buen comportamiento y manejo y una gran trepada. Su problema era el armamento, un par de ametralladoras Breda-SAFAT a veces de diversos calibres, una de 7.7 mm y otra de 12.7 mm, un paso atrás al compararlo con el CR 32, armado con dos ametralladoras de 12.7 mm. Las armas estaban sincronizadas para disparar a través del arco de la hélice, resultando en una baja cadencia de tiro y problemas a la hora de mantener en uso los equipos de sincronización sobre el terreno. Tampoco tenía protección para el piloto, que disponía de equipos básicos de vuelo en la cabina que no ayudaban para volar con mal tiempo o de noche, y carecía de radio. Se probaron algunas en 1940, pero sin éxito.

Un CR 42 de la 95º Squadriglia del 2º Stormo sobre África del Norte a comienzos de 1941.
AA 90, pg 9.