Publicado: Mar Nov 26, 2024 5:50 pm
Mientras, el Norte de África se había ido calentando, con la Aeronautica della Libia en combate con el Grupo 202 de la RAF. El 19 de junio se produjo el primer combate. Esa mañana, sobre Sollum, en la frontera entre Egipto y Libia, cuatro Gladiator del Escuadrón 33, reforzados por un Hurricane I del Escuadrón 80 pilotado por el futuro as, el oficial piloto Peter Wykeham-Barnes, se enfrentaron cinco CR 42 de la 84ª Squadriglia, del 10º Gruppo basado en Tobruk. Los italianos volaban a unos 3000 metros de altura escoltando a varios aviones de ataque Breda Ba 65, cuando fueron sorprendidos por los cazas británicos. El comandante de la 84º Squadriglia, el teniente coronel Armando Piragino, y el sargento mayor Ugo Corsi, fueron derribados a cambio de una sólo victoria, reclamada por el sargento Giuseppe Scaglioni, que abatió un Gladiator, el del sargento Green. Los dos CR 42 fueron victimas del Hurricane.
Los Gruppi del 2º Stormo habían completado su conversión al CR 42 y el 28 de junio se encontraron con varios Blenheim IV del 113º Escuadrón enviados a efectuar un reconocimiento sobre Tobruk. Aunque los italianos perdieron el aparato del subteniente Gianmario Zuccarini, que tuvo que realizar un aterrizaje forzoso tras ser dañado por el fuego enemigo, reclamaron seis victorias, dos de ellas siendo las primeras del teniente Giulo Torresi.
Durante los primeros años de la guerra, la Regia Aeronautica no atribuyó victorias individuales a sus pilotos. Los aviones abatidos eran asignados a todos los pilotos que participaron en la acción. Esto buscaba evitar una actitud individualista entre los pilotos y para alimentar el espíritu de equipo, pero no fue seguida universalmente. Muchos comandantes la aplicaron en sus unidades, aunque las reclamaciones individuales fueron anotadas en los informes.
Una de las unidades que adoptó esta regla fue el 13º Gruppo, lo que hace posible reconstruir las victorias de Giulio Torresi. Asignado luego al 22º Grupo, combatiría en Grecia donde, entre el otoño de 1941 y la primavera de 1942, reclamó más victorias. Pero el 22º Grupo fue una unidad que siguió las reglas y Torresi no recibió crédito por sus victorias individuales. De vuelta a casa sumaría otras cuatro victorias durante la defensa de Sicilia y el sur de Italia.
El último día de junio de 1940 vio a la 412ª Squadriglia reclamar un Wellesley cuando el L2654 del 223º Escuadrón no regresó de una incursión sobre Massawa. De hecho, la unidad italiana reclamó dos derribos, aunque sólo se perdió un aparato. El sargento Luigi Baron reclamó ambos.
A finales de junio, los primeros 20 días de guerra de la Regia Aeronautica habían visto a los CR 42 combatiendo en los tres frentes principales. Derribaron al menos 14 aviones enemigos y derribaron muchos más, perdiendo 7 Falco abatidos, con tres pilotos muertos y otros tres capturados. Pero este balance positivo no lo dice todo. En ese periodo, los accidentes aéreos destruyeron otros ocho Fiat, con la pérdida de cinco pilotos y otros dos capturados. Al menos dos cazas ardiendo en tierra durante los ataques aéreos enemigos, pero lo peor es que las unidades destinadas en el norte de África tenían severos problemas mecánicos con sus cazas. La arena y el polvo reducían la vida de los motores Fiat A-74R a apenas 20 o 30 horas, y las armas se atascaban.
El número de CR 42 forzados a ser reparados por esta causa es desconocido, pero es probable que hasta 30 de ellos necesitaban urgente mantenimiento solamente en junio. Mientras, la fábrica de Fiat-Aeritalia en Turín sólo había podido producir 40 fuselajes de reemplazo. Julio no pintaba bien para los Falco.

Guilio Torresi nació en Ancona el 6 de febrero de 1915. Ganó sus alas el 4 de noviembre de 1935 y fue destinado al 2º Stormo. Tras servir con varias unidades de reconocimiento, fue destinado a un escuadrón de caza, el 1º Stormo. Fue transferido al 2º Stormo en Libia en julio de 1939. Al comienzo de la guerra fue ascendido a teniente, tras lo que fue enviado a la 77ª Squadriglia, 13º Gruppo. Reclamó dos Blenheims el 28 de junio de 1940 como sus primeras victorias. Luego derribó sendos Gladiators el 23 y el 24 de julio y un par de Blenheims que estaban atacando Gambut el 9 de diciembre. Tras la rendición italiana sirvió en la Aeronautica Nazionale Repubblicana, muriendo el 1 de julio de 1944 cuando su Fiat G.55 fue derribado por los P-47D del 66º Escuadrón, 57º Grupo de Caza.
AA 90, pg 13.
Los Gruppi del 2º Stormo habían completado su conversión al CR 42 y el 28 de junio se encontraron con varios Blenheim IV del 113º Escuadrón enviados a efectuar un reconocimiento sobre Tobruk. Aunque los italianos perdieron el aparato del subteniente Gianmario Zuccarini, que tuvo que realizar un aterrizaje forzoso tras ser dañado por el fuego enemigo, reclamaron seis victorias, dos de ellas siendo las primeras del teniente Giulo Torresi.
Durante los primeros años de la guerra, la Regia Aeronautica no atribuyó victorias individuales a sus pilotos. Los aviones abatidos eran asignados a todos los pilotos que participaron en la acción. Esto buscaba evitar una actitud individualista entre los pilotos y para alimentar el espíritu de equipo, pero no fue seguida universalmente. Muchos comandantes la aplicaron en sus unidades, aunque las reclamaciones individuales fueron anotadas en los informes.
Una de las unidades que adoptó esta regla fue el 13º Gruppo, lo que hace posible reconstruir las victorias de Giulio Torresi. Asignado luego al 22º Grupo, combatiría en Grecia donde, entre el otoño de 1941 y la primavera de 1942, reclamó más victorias. Pero el 22º Grupo fue una unidad que siguió las reglas y Torresi no recibió crédito por sus victorias individuales. De vuelta a casa sumaría otras cuatro victorias durante la defensa de Sicilia y el sur de Italia.
El último día de junio de 1940 vio a la 412ª Squadriglia reclamar un Wellesley cuando el L2654 del 223º Escuadrón no regresó de una incursión sobre Massawa. De hecho, la unidad italiana reclamó dos derribos, aunque sólo se perdió un aparato. El sargento Luigi Baron reclamó ambos.
A finales de junio, los primeros 20 días de guerra de la Regia Aeronautica habían visto a los CR 42 combatiendo en los tres frentes principales. Derribaron al menos 14 aviones enemigos y derribaron muchos más, perdiendo 7 Falco abatidos, con tres pilotos muertos y otros tres capturados. Pero este balance positivo no lo dice todo. En ese periodo, los accidentes aéreos destruyeron otros ocho Fiat, con la pérdida de cinco pilotos y otros dos capturados. Al menos dos cazas ardiendo en tierra durante los ataques aéreos enemigos, pero lo peor es que las unidades destinadas en el norte de África tenían severos problemas mecánicos con sus cazas. La arena y el polvo reducían la vida de los motores Fiat A-74R a apenas 20 o 30 horas, y las armas se atascaban.
El número de CR 42 forzados a ser reparados por esta causa es desconocido, pero es probable que hasta 30 de ellos necesitaban urgente mantenimiento solamente en junio. Mientras, la fábrica de Fiat-Aeritalia en Turín sólo había podido producir 40 fuselajes de reemplazo. Julio no pintaba bien para los Falco.

Guilio Torresi nació en Ancona el 6 de febrero de 1915. Ganó sus alas el 4 de noviembre de 1935 y fue destinado al 2º Stormo. Tras servir con varias unidades de reconocimiento, fue destinado a un escuadrón de caza, el 1º Stormo. Fue transferido al 2º Stormo en Libia en julio de 1939. Al comienzo de la guerra fue ascendido a teniente, tras lo que fue enviado a la 77ª Squadriglia, 13º Gruppo. Reclamó dos Blenheims el 28 de junio de 1940 como sus primeras victorias. Luego derribó sendos Gladiators el 23 y el 24 de julio y un par de Blenheims que estaban atacando Gambut el 9 de diciembre. Tras la rendición italiana sirvió en la Aeronautica Nazionale Repubblicana, muriendo el 1 de julio de 1944 cuando su Fiat G.55 fue derribado por los P-47D del 66º Escuadrón, 57º Grupo de Caza.
AA 90, pg 13.