Publicado: Sab Abr 28, 2007 1:11 pm
Recordemos, de pasada, que los choques entre británicos y franceses de Vichy se prodigaron entre 1940 y 1943. Las campañas de Siria, de Iraq y de Madagascar, por ejemplo, fueron campañas en las que los británicos y los franceses combatieron directamente, ya que las fuerzas francesas libres sólo tenían peso en Centro África.
No se puede exigir a un mando militar que no aproveche todas sus opciones de victoria, ni que no eluda todos los riesgos. Y entre junio de 1940 y junio de 1941, la perspectiva de una escuadra combinada franco-alemana con apoyo de la italiana y auxiliada en el Pacífico y el Índico por la escuadra japonesa, era alarmante, casi una amenaza mortal para Inglaterra. Y desde luego es una de las hipótesis que barajaron los dirigentes ingleses para decidirse a una acción de esas características, que sabían que les granjearía muchas enemistades en Francia.
Ya en als guerras napoleónicas los británicos se encontraron totalmente excluidos del continente y sometidos a un cerco militar muy intenso, del que sólo podían esperar salvarse mediante su escuadra. Repetido esto en 1940, descartar la posibilidad de que la escuadra alemana pudiese componer con la francesa una flota combinada como la de Trafalgar, es cosa que pasó por la cabeza de Churchill. Y Churchill sabía bien que en Trafalgar se ganó por los pelos y que no conviene tentar a la suerte nunca. ¿Quién sabe cuál hubiese sido el resultado de un combate naval de la Royal Navy contra una escuadra combinada franco-germana, apoyada por la armada italiana?.
La destrucción de la escuadra francesa significaba eliminar -o atenuar o limitar, al menos- el riesgo de una amenaza naval grave para la supremacía de los anglosajones en el mar. Y la SGM, para británicos y norteamericanos, fue esencialmente una guerra naval.
Los casos de Siria, Iraq u otros, son también casos en los que las consideraciones geoestratégicas primaron absolutamente en las decisiones británica de actuar en esas zonas, aún a riesgo de una confrontación directa con Francia. perp Francia no fue capaz de decidirse a dar ese paso, también por múltiples consideraciones sobre la evolución de su política exterior, tras la derrota de 1940.
No se puede exigir a un mando militar que no aproveche todas sus opciones de victoria, ni que no eluda todos los riesgos. Y entre junio de 1940 y junio de 1941, la perspectiva de una escuadra combinada franco-alemana con apoyo de la italiana y auxiliada en el Pacífico y el Índico por la escuadra japonesa, era alarmante, casi una amenaza mortal para Inglaterra. Y desde luego es una de las hipótesis que barajaron los dirigentes ingleses para decidirse a una acción de esas características, que sabían que les granjearía muchas enemistades en Francia.
Ya en als guerras napoleónicas los británicos se encontraron totalmente excluidos del continente y sometidos a un cerco militar muy intenso, del que sólo podían esperar salvarse mediante su escuadra. Repetido esto en 1940, descartar la posibilidad de que la escuadra alemana pudiese componer con la francesa una flota combinada como la de Trafalgar, es cosa que pasó por la cabeza de Churchill. Y Churchill sabía bien que en Trafalgar se ganó por los pelos y que no conviene tentar a la suerte nunca. ¿Quién sabe cuál hubiese sido el resultado de un combate naval de la Royal Navy contra una escuadra combinada franco-germana, apoyada por la armada italiana?.
La destrucción de la escuadra francesa significaba eliminar -o atenuar o limitar, al menos- el riesgo de una amenaza naval grave para la supremacía de los anglosajones en el mar. Y la SGM, para británicos y norteamericanos, fue esencialmente una guerra naval.
Los casos de Siria, Iraq u otros, son también casos en los que las consideraciones geoestratégicas primaron absolutamente en las decisiones británica de actuar en esas zonas, aún a riesgo de una confrontación directa con Francia. perp Francia no fue capaz de decidirse a dar ese paso, también por múltiples consideraciones sobre la evolución de su política exterior, tras la derrota de 1940.