Publicado: Mar Oct 11, 2011 11:17 am
por Domper
Insisto: los Iowa no se beneficiaron de la experiencia de la SGM. Su diseño estaba concluido a finales de 1938. Además Estados Unidos no entró en guerra hasta finales del 41, y mientras estuvo ayuno en experiencia: como es obvio, ninguno de los contendientes se dedicaba a publicar lo que había pasado en sus barcos. De hecho, apenas hubo acciones de importancia hasta la salida del Bismarck, y los acorazados hundidos lo habían sido en el fondeadero.

La únicas marinas que tenían datos sobre la eficiencia en combate de los acorazados modernos eran la alemana (tras los daños sufridos por los dos Scharnhorst en Noruega), la francesa (tras los ataques de Mers-el-Kebir y Dakar) y la italiana (Tarento). Se sabía más o menos lo ocurrido con el Dunkerque, pero detalles, como el efecto de uno de los proyectiles del Hood que tocó el techo de una torre, que se rajó (por el tipo de acero empleado).

En lo único que se pudo beneficiar el Iowa era en los elementos “muebles”: sistemas electrónicos y artillería ligera (no montaron los cañones de 28 mm sino los de 20 y 40 mm). La debilidad de su protección submarina no se conoció hasta que era tarde, lo que obligó a rediseñar los dos últimos (a causa de ese retraso no fueron finalizados).

De la experiencia del combate del Bismarck poco aprenderían los norteamericanos. Porque la mayor parte de los protagonistas se fueron al fondo. No hay sino elucubraciones sobre lo pasado en el Hood, parecido del Bismarck (y los supervivientes eran prisioneros de guerra de bajo rango que ni querrían dar información, ni podían). Lo único, lo del Prince of Wales. Pero resultaba que lo ocurrido en ese barco había sido previsto por los diseñadores de los Iowa con anterioridad. Ya se había previsto lo de dejar zonas sin protección, o el riesgo de proyectiles con trayectoria submarina.

Luego lo de la diferencia tecnológica sigo sin verlo. Los acorazados no eran aviones en los que no era lo mismo los de 1938 o los de 1940, sino que su desarrollo era muy lento.

De portaaviones, los otros protagonistas, lo mismo. Cuando se produjo la batalla ya habían sido iniciadas las obras de las primeras unidades de la futura clase Essex, ya estaban en desarrollo avanzado el TBF Avenger o el SB2C Helldiver, incluso se había encargado el estudio de los sucesores de esos aviones. De lo que hiciese un biplano contra un buque con mala defensa antiaérea pocas lecciones se obtendrían. Ni siquiera se había hecho caso de lo de Tarento…

Del South Dakota y el Kirishima (y dos cruceros pesados japoneses que también metieron baza). No fue “pulverizado”. Ni un solo proyectil perforó la coraza. Sólo un proyectil de 356 mm se estrelló contra una barbeta, un punto especialmente delicado (la causa de las explosiones de Jutlandia). A pesar de llegar el proyectil con la máxima energía cinética (4.600 m para un cañón pesado es casi a bocajarro) el proyectil se aplastó contra esta, dejando apenas una melladura. El acorazado no sufrió daños ni en su armamento principal, ni corrieron peligro sus pañoles, ni se afectaron sus máquinas, ni su timón, ni el puente de mando.

Y lo ocurrido en la superestructura era lo previsto. El sistema “todo o nada” implica que las zonas fueras de la ciudadela quedan “abandonadas a su suerte”. Los proyectiles perforantes simplemente las atravesaron, causando menos daños que si hubiese habido una protección parcial capaz de activar las espoletas. Lógicamente esas zonas sufrieron graves daños (pues el acorazado recibió 42 proyectiles) pero de la gravedad de los daños se puede juzgar por lo que costó la reparación: dos meses (incluyendo la sustitución de su armamento terciario). Luego pasó al Atlántico precisamente para enfrentarse con el Tirpitz.

Casi inmediatamente el Washington fue el que pulverizó al Kirishima. No está claro cuantos proyectiles lo tocaron, se consideraba que ocho o nueve, pero estudios recientes hablan de veinte proyectiles de 406 mm y diecisiete de 127 mm. Tras la primera salva el Kirishima perdió sus dos torres posteriores, y en los siguientes tres minutos quedó fuera de combate: con todas sus torres fuera de servicio, el timón bloqueado a una banda y describiendo círculos, incendios en casi todas sus secciones, y con escora en aumento.

En esta dirección puedes comparar los daños sufridos por los dos buques: http://www.navweaps.com/index_lundgren/index_lundgren.htm

Hay que destacar que si es cierto lo de los 20 impactos (una hipótesis bien fundada basada en el testimonio del oficial de control de daños) implica que uno de cada seis disparos tocó al contrario, lo cual es un récord impresionante, incluso a esa distancia. Lo habitual es que sólo un proyectil de cada salva toque al enemigo, si lo hace (debido a la dispersión para asegurar los impactos). Eso quiere decir que cuando esos acorazados funcionaban bien (recordemos la avería del South Dakota) eran buques muy peligrosos. Ni el Bismarck hubiese podido resistir veinte proyectiles de 406 mm: no se hundiría, pero quedaría fuera de combate.

La desventaja de los South Dakota frente al Tirpitz estaba en la velocidad: el alemán podía romper el contacto cuando lo desease. Pero salvo por eso, se trataba de un enemigo muy peligroso. Contra los Iowa no existía esa posibilidad, eran algo más veloces que el Tirpitz, y hay reportes de operaciones en las que mantuvieron velocidades sostenidas de 31,5 nudos (por ejemplo, persiguiendo al Nowaki).

Para acabar: en un combate dos contra uno, la diferencia estaba en la capacidad norteamericana para el fuego de muy largo alcance. Uniendo los sistemas de dirección de tiro, la eficacia de sus proyectiles, la capacidad para resistir los proyectiles alemanes sin daños críticos, y la mayor velocidad, un Iowa podría mantener el combate mientras le fuese favorable, o romper el contacto. De hecho ya se dio un combate así en Noruega, cuando los dos Scharnhorst tuvieron que salir por pies ante el viejo crucero de batalla Renown.

Para acabar. Los PoW tenían muchas deficiencias, pero lo del calibre no lo era tanto, al menos en las acciones contra el Bismarck. La coraza alemana con defectos de diseño no podía resistir un proyectil de 356 mm (fue perforada hasta por alguno de 203 mm) y la cantidad de explosivo de uno de ese calibre no es mucho menor que la de uno de 406 mm. Incluso los defectos del sistema alemán (lo de desviar proyectiles hacia la “ciudadela”) pasaría más con los de 356 que con los de 406 mm. De hecho, yo creo que un acorazado con cañones de 406 mm era una mala inversión, pero ese es otro tema. Te remito al hilo de una "Royal Navy alternativa", espero hacer hoy un interesante aporte.

Saludos