Publicado: Vie Oct 24, 2008 11:57 am
Tras el hundimiento del Graf Spee, el Altmark se propuso regresar a Alemania. Los británicos estaban ansiosos de capturarlo, pero el barco alemán se ocultó con mucho éxito, durante dos meses más, en aguas del Atlántico sur. Pasado un tiempo y corriendo el riesgo al asumir que la búsqueda había terminado, el capitán Dau decidió regresar a Alemania. El tiempo lo favoreció y no fue sino hasta comienzos de febrero que fue descubierto por tres Lockheed Hudson II, de la RAF, de la base de Thornaby y perseguido por el destructor inglés HMS Cossack. Así, el 14 de febrero de 1940 se disponía a entrar en aguas noruegas.
El Altmark, de acuerdo con las Leyes de La Haya, podía atravesar las aguas noruegas, pues no era un navío de guerra sino un buque auxiliar enarbolando la bandera de la marina mercante alemana. Las autoridades noruegas, después de interrogar al capitán del Altmark, decidieron darle escolta. Dos días más tarde, el 16 de febrero, el almirantazgo alemán comenzó a interceptar señales navales inglesas que desvelaban que se iba a realizar un intento para capturar al Altmark, aunque con esa acción se violase la neutralidad de las aguas noruegas.
Una flotilla de destructores bajo el mando del capitán Phillip Vian, a bordo del HMS Cossack, interceptó al Altmark en Jössing Fjord, pero no intentó el abordaje, esperando las instrucciones del Almirantazgo. Cuando Vian recibió sus órdenes de Londres, envió dos destructores con la consigna de que debía ser detenido y abordado para inspeccionarlo. Dos cañoneros noruegos se encontraron con la pequeña fuerza de Vian y le comunicaron que el Altmark estaba desarmado, que había sido visitado y que tenía permiso de continuar a Alemania, navegando por las aguas territoriales noruegas. Los británicos se retiraron a prudencial distancia en espera de posteriores instrucciones.
Desde Londres, Churchill giró órdenes a Vian de abordar el Altmark, de ser necesario usando la fuerza. Mientras las autoridades noruegas continuaban protestando, el Altmark continuó siendo acosado por los destructores y dicen los británicos que "hizo un movimiento beligerante, tratando de embestir al Cossack, el cual evadió la maniobra". Seguidamente, los británicos abordaron al Altmark. Dicen los británicos que "después de una reñida lucha a puñetazos, la tripulación alemana se rindió". Se liberaron a los prisioneros británicos que se hallaban en las bodegas, y alegan que el barco iba armado con dos cañones antiaéreos y cuatro ametralladoras, que no utilizaron.
Pese a que los británicos dejaron que el Altmark prosiguiera su travesía, para evitar mayores problemas diplomáticos, el acto británico fue una violación a la neutralidad de Noruega, pese a que la posición de los marinos noruegos no era de ningún modo clara y se parcializó con los británicos. En realidad, el Altmark no había sido registrado por la marina noruega, alegando inmunidad por razón de su bandera de servicio especial, que lo hacía barco auxiliar. Los británicos alegaron que no estaban en "tránsito inocente", porque regresaba de operaciones de guerra y llevaba prisioneros a bordo y que era responsabilidad y obligación de Noruega el hacer cumplir sus propios derechos de neutralidad. Sin embargo, Noruega se encontraba en la desafortunada posición de no atreverse a hacer valer sus derechos contra sus dos poderosos vecinos beligerantes.
El Altmark, de acuerdo con las Leyes de La Haya, podía atravesar las aguas noruegas, pues no era un navío de guerra sino un buque auxiliar enarbolando la bandera de la marina mercante alemana. Las autoridades noruegas, después de interrogar al capitán del Altmark, decidieron darle escolta. Dos días más tarde, el 16 de febrero, el almirantazgo alemán comenzó a interceptar señales navales inglesas que desvelaban que se iba a realizar un intento para capturar al Altmark, aunque con esa acción se violase la neutralidad de las aguas noruegas.
Una flotilla de destructores bajo el mando del capitán Phillip Vian, a bordo del HMS Cossack, interceptó al Altmark en Jössing Fjord, pero no intentó el abordaje, esperando las instrucciones del Almirantazgo. Cuando Vian recibió sus órdenes de Londres, envió dos destructores con la consigna de que debía ser detenido y abordado para inspeccionarlo. Dos cañoneros noruegos se encontraron con la pequeña fuerza de Vian y le comunicaron que el Altmark estaba desarmado, que había sido visitado y que tenía permiso de continuar a Alemania, navegando por las aguas territoriales noruegas. Los británicos se retiraron a prudencial distancia en espera de posteriores instrucciones.
Desde Londres, Churchill giró órdenes a Vian de abordar el Altmark, de ser necesario usando la fuerza. Mientras las autoridades noruegas continuaban protestando, el Altmark continuó siendo acosado por los destructores y dicen los británicos que "hizo un movimiento beligerante, tratando de embestir al Cossack, el cual evadió la maniobra". Seguidamente, los británicos abordaron al Altmark. Dicen los británicos que "después de una reñida lucha a puñetazos, la tripulación alemana se rindió". Se liberaron a los prisioneros británicos que se hallaban en las bodegas, y alegan que el barco iba armado con dos cañones antiaéreos y cuatro ametralladoras, que no utilizaron.
Pese a que los británicos dejaron que el Altmark prosiguiera su travesía, para evitar mayores problemas diplomáticos, el acto británico fue una violación a la neutralidad de Noruega, pese a que la posición de los marinos noruegos no era de ningún modo clara y se parcializó con los británicos. En realidad, el Altmark no había sido registrado por la marina noruega, alegando inmunidad por razón de su bandera de servicio especial, que lo hacía barco auxiliar. Los británicos alegaron que no estaban en "tránsito inocente", porque regresaba de operaciones de guerra y llevaba prisioneros a bordo y que era responsabilidad y obligación de Noruega el hacer cumplir sus propios derechos de neutralidad. Sin embargo, Noruega se encontraba en la desafortunada posición de no atreverse a hacer valer sus derechos contra sus dos poderosos vecinos beligerantes.