Publicado: Mar Jun 29, 2010 2:43 am
por Domper
Varias cosas:

Lo de las direcciones de tiro alemanas no es opinión mía, lo he encontrado en muchos sitios, pero si no te importa (dada la hora) lo dejaré para otra ocasión. Eso ocurrió, por lo menos, en el combate entre el Renown y el Scharnhorst y el Gneisenau. Aparte, el comportamiento de los Bismarck ¿fue tan bueno? Me explico:

- Falló al Norfolk y al Suffolk a apenas 7.000 m.

- En el combate del Estrecho de Dinamarca recibió varios impactos. Recuerda que la mitad de la artillería del PoW estaba fuera de servicio (por averías debido a su apresurada entrega). Hundió al Hood, y dañó al PoW, pero las principales averías sufridas fueron por fallos internos.

- En su combate final no consiguió ni un impacto.

- El Tirpitz, en la única vez que disparó (en Spitzbergen) consiguió malos resultados, tanto que inmediatamente se dedicaron a entrenarse.

Aparte de eso, el Graf Spee funcionó bien… pero era un barco antiguo con una dirección de tiro más antigua, fueron las modernas las problemáticas. El Scharnhorst no se lució contra el Duke of York (técnicamente, el valor es otra cuestión). En Noruega sí funcionó bien… al principio, luego acabaría recibiendo un torpedo que causó serios daños, al tardar en hundir a un destructor.

Respecto a Surigao, es sencillo, tan importante como el cañón es la dirección de tiro. El 380/52 alemán era bueno, preciso y con poca dispersión, pero los proyectiles no eran buenos, y la dirección de tiro tampoco. Aparte que no podía mantener la solución de tiro si el enemigo se ocultaba con humo. Que no creaba interferencias para la combinación de radar centimétrico y ordenador (electrónico, el primero del mundo) del Iowa, que luego recibirían barcos como el West Virginia (lo usó en Surigao) o los acorazados modernos.

Sobre combates desesperados, sí se me ocurre una gesta, e impresionante: la de los destructores de Samar. Pocos casos hay que un destructor haya hundido en pleno día a un crucero pesado enemigo. Se hundieron dos destructores y uno de escolta, pero se llevaron por delante a tres cruceros pesados (el Chokai casi hundiéndose, el Kumano y el Chikuma tan dañados que acabarían en el fondo) y salvaron a los portaaviones. La aventura del destructor de escolta Roberts (dos cañones de 127 mm y tres torpedos) acercándose al Chokai (desplazamiento diez veces mayor) para torpedearlo y luego ametrallarlo con sus cañones de 20 y 40 mm, pocas veces se ha repetido.

Respecto a los “golpes de suerte”. Veamos:

- En el Estrecho de Dinamarca, de tres proyectiles recibidos dos fueron “de suerte”: uno perforó un depósito de combustible e inundó la proa, otro siguió una trayectoria submarina, pasó bajo la coraza y se llevó por delante un generador, y acabaría inundando una sala de calderas que tuvo que ser abandonada.

- Lo de los torpedos, ningún otro acorazado moderno tenía la misma disposición que el Bismarck (o que los Scharnhorst). En pruebas en el Báltico, con mar en calma, fue imposible maniobrar al Bismarck sólo con las hélices. Perder un timón (que no ya los dos) era perder al barco.

Lo de la profesionalidad… nadie lo duda. Pero salvo los submarinos y las fuerzas ligeras, la Kriegsmarine se pasó casi toda la guerra amarrada a puerto. Scharnhorst y Gneisenau (los más activos) hicieron media docena de salidas en toda la guerra. Hasta el Fuso hizo más salidas.

Para acabar: el combate del Estrecho de Dinamarca fue bien llevado, y un gran éxito alemán. Pero…

- El Hood estaba anticuado, incluso Holland sabía que su protección horizontal era tan mala que intentó acortar distancias rápidamente.

- El Prince of Wales estaba en pruebas, y los fallos lo dejaron sin la mitad de su artillería. Aparte que era un mal diseño (eso lo concedo, era peor que el Bismarck, y peor que casi todo lo que flotaba).

- Holland no quiso alinear ni a sus dos cruceros pesados, ni a los destructores, ni permitió que el Prince of Wales usase su radar (sólo le permitió una descubierta con el radar de tiro) lo que hizo que el Bismarck pasase de largo a apenas cinco millas (ningún bando se enteró) y luego tuviese que seguir un peligroso combate por aproximación.

- Los barcos británicos tenían el talón de Aquiles de la cordita. Cuestión de dinero: en Estados Unidos se habían gastado muchos dólares para crear propelentes seguros. Tanto que, en pruebas, una llama incendiaba una carga inglesa al doble de distancia que una norteamericana (luego dos al cubo: incendiaba ocho veces más cargas). Por eso los incendios de corditas eran catastróficos en barcos ingleses: de los cinco acorazados perdidos, tres volaron (Royal Oak, Hood y Barham).

Los japoneses estaban aún peor, y la lista de explosiones da miedo: Mutsu, Yamato, Kongo, Fuso, Yamashiro, Kirishima. También se las apañaron bien italianos (Roma), rusos (Marat) o franceses (Bretagne). De los norteamericanos, sólo el Arizona voló, atacado por sorpresa y en tiempos de paz (luego con escotillas abiertas, etcétera). En las Salomon varios cruceros norteamericanos sufrieron impactos (de cañón o de torpedo) en los pañoles, causando daños graves (Boise, St. Louis, New Orleans) o incluso hundiendo al barco (Helena) pero sin explosiones catastróficas (salvo la del Juneau). Lo que no pueden decir el Trento o el Mikuma.

Luego a la pericia alemana hubo que añadir el mal diseño de los barcos ingleses, la mala actuación de Holland, y el sempiterno problema de las corditas.

Saludos