Publicado: Lun Sep 09, 2013 10:34 pm
Ante todo, pedir a los moderadores que si este tema, pregunta o cuestión ya están en algún otro lugar del foro, se encarguen de él.
Durante este año y gracias a la fenomenal lectura que es el libro de ¿Por qué ganaron los Aliados?, me he dado cuenta del importantísimo valor que supuso tanto para Gran Bretaña como para la URSS el apoyo logístico, militar y material de EEUU.
No solamente con el aporte de hombres, aviones, navíos, carros de combate y camiones (enormemente importantes en una guerra móvil, como muy bien se dieron cuenta los alemanes), sino en el envío de material y sustento para los ejércitos de sus aliados. Tanto en el frente africano, como en el oriental, en Italia, en el frente occidental y en el océano Pacífico, los norteamericanos llevaron su arsenal militar desarrollado al más puro estilo fordiano. Literalmente, estuvieron batallando contra el Eje en todo el mundo, y no fácilmente, sino con un esfuerzo social, político, industrial y militar de grandes dimensiones. En palabras de Roosevelt "Estados Unidos será el arsenal de las democracias".
Las cifras y las consecuencias de ese esfuerzo nacional perduran en las raíces de la realidad en la que vivimos.
Sin embargo, a pesar de todo ello, salta a la vista que en muchas ocasiones ese sacrificio del pueblo norteamericano en la más dura de las crisis de las democracias es menospreciado o insultado por muchos actuales, considerando a EEUU como una simple potencia colonialista, una arma que solo sabe destruir y conquistar a costa del sufrimiento ajeno para su propio beneficio. Una prensa que, en muchos casos, se deriva de la publicidad de la guerra fría entre las dos potencias de su tiempo.
Sabiendo que ningún estado tiene las manos limpias de toda mácula, EEUU fue, junto a Gran Bretaña, los únicos garantes de la democracia durante la Segunda Guerra Mundial, viéndose asediados por las potencias del Eje desde Europa y Japón. Y, después de "conquistar" media Europa, el norte de África y el Pacífico a sangre y fuego, devolvieron la soberanía a sus habitantes y les dotaron de medios para reconstruir sus hogares después de la guerra.
Ojalá que aquellos que quedaron en los cementerios estadounidenses de Normandía o en la isla de Iwo Jima sean recordados como los hombres valientes que murieron en aras de una causa mayor que la suya: La libertad y la justicia.
Durante este año y gracias a la fenomenal lectura que es el libro de ¿Por qué ganaron los Aliados?, me he dado cuenta del importantísimo valor que supuso tanto para Gran Bretaña como para la URSS el apoyo logístico, militar y material de EEUU.
No solamente con el aporte de hombres, aviones, navíos, carros de combate y camiones (enormemente importantes en una guerra móvil, como muy bien se dieron cuenta los alemanes), sino en el envío de material y sustento para los ejércitos de sus aliados. Tanto en el frente africano, como en el oriental, en Italia, en el frente occidental y en el océano Pacífico, los norteamericanos llevaron su arsenal militar desarrollado al más puro estilo fordiano. Literalmente, estuvieron batallando contra el Eje en todo el mundo, y no fácilmente, sino con un esfuerzo social, político, industrial y militar de grandes dimensiones. En palabras de Roosevelt "Estados Unidos será el arsenal de las democracias".
Las cifras y las consecuencias de ese esfuerzo nacional perduran en las raíces de la realidad en la que vivimos.
Sin embargo, a pesar de todo ello, salta a la vista que en muchas ocasiones ese sacrificio del pueblo norteamericano en la más dura de las crisis de las democracias es menospreciado o insultado por muchos actuales, considerando a EEUU como una simple potencia colonialista, una arma que solo sabe destruir y conquistar a costa del sufrimiento ajeno para su propio beneficio. Una prensa que, en muchos casos, se deriva de la publicidad de la guerra fría entre las dos potencias de su tiempo.
Sabiendo que ningún estado tiene las manos limpias de toda mácula, EEUU fue, junto a Gran Bretaña, los únicos garantes de la democracia durante la Segunda Guerra Mundial, viéndose asediados por las potencias del Eje desde Europa y Japón. Y, después de "conquistar" media Europa, el norte de África y el Pacífico a sangre y fuego, devolvieron la soberanía a sus habitantes y les dotaron de medios para reconstruir sus hogares después de la guerra.
Ojalá que aquellos que quedaron en los cementerios estadounidenses de Normandía o en la isla de Iwo Jima sean recordados como los hombres valientes que murieron en aras de una causa mayor que la suya: La libertad y la justicia.