Publicado: Sab Oct 12, 2013 7:13 pm
Hola
Interesante tema el que planteas. Ante todo señalar que yo me dedico profesionalmente al tema audiovisual, así que mi opinión estará bastante mediatizada por mi experiencia previa.
Dicho esto, soy de la opinión que el problema fundamental es quién hace el documental. Si es una productora o cadena que busca el sensacionalismo, apañados vamos. Me refiero al documental del tipo "¿Está Hitler vivo en algún lugar de los páramos andinos?", "¿Existe una base militar nazi en la cara oculta de la Luna?" o "¿Tuvo Hitler un hijo en Francia que se parece a él como un huevo a una castaña¿?". Si partimos de esas premisas, el resultado, evidentemente, será más falso que un billete de tres euros. Dicho ésto, el problema pasa a residir en el espectador. Si es alguien con conocimientos sobre la SGM, será capaz de tamizar la información sensacionalista de la verdadera, y el tema será una anécdota a comentar en los Foros ("¿Vísteis la falta de pruebas y testimonios en el documental de...?"), pero si quien lo ve es alguien con mínima o ninguna información, dará lugar a la creación de opinión, pero en este caso, de una opinión sustentada no sobre datos, sino sobre mentiras. Encontraremos así a la persona ingenua que piensa que existe una base secreta nazi en la Antártida, que Mengele hizo experimentos genéticos en la Amazonia o que en realidad Hitler era un conjunto de clones de Bismarck. Y aquí vuelvo a cargarle la responsabilidad a los "hacedores", a los periodistas e investigadores que sacrifican la verdad por un índice de audiencia. Ya sabéis lo que dice el axioma: "No dejes que la verdad te estropee una buena noticia". Pues eso
Cambiando de tercio, aquellos documentales serios, basados en investigaciones rigurosas, con información contrastada, elaborados con cuidado y cariño, buscando aportar algo más al conocimiento, esos sí que pueden ser buenas herramientas a la hora de facilitar una influencia positiva tanto en el aficionado a la SGM como al neófito que se acerca al tema por primera vez. Por desgracia, los documentales serios quedan perdidos en la maraña de "pseudodocumentales" que pueblan nuestras pantallas.
Abundando en el tema, otro problema añadido es que, por desgracia, y dadas las características de nuestros sistemas educativos vigentes, no se fomenta el espíritu crítico, y el espectador medio adopta como dogma de fé aquello que se presenta en los medios audiovisuales. Falta esa rebeldía a la hora de aceptar de por sí un dato que nos facilitan los mass media, y poca gente se anima a buscar luego en los diversos medios existentes una contrastación de la información, con lo cual, por desgracia, "una mentira repetida mil veces se acaba convirtiendo en verdad".
Interesante tema el que planteas. Ante todo señalar que yo me dedico profesionalmente al tema audiovisual, así que mi opinión estará bastante mediatizada por mi experiencia previa.
Dicho esto, soy de la opinión que el problema fundamental es quién hace el documental. Si es una productora o cadena que busca el sensacionalismo, apañados vamos. Me refiero al documental del tipo "¿Está Hitler vivo en algún lugar de los páramos andinos?", "¿Existe una base militar nazi en la cara oculta de la Luna?" o "¿Tuvo Hitler un hijo en Francia que se parece a él como un huevo a una castaña¿?". Si partimos de esas premisas, el resultado, evidentemente, será más falso que un billete de tres euros. Dicho ésto, el problema pasa a residir en el espectador. Si es alguien con conocimientos sobre la SGM, será capaz de tamizar la información sensacionalista de la verdadera, y el tema será una anécdota a comentar en los Foros ("¿Vísteis la falta de pruebas y testimonios en el documental de...?"), pero si quien lo ve es alguien con mínima o ninguna información, dará lugar a la creación de opinión, pero en este caso, de una opinión sustentada no sobre datos, sino sobre mentiras. Encontraremos así a la persona ingenua que piensa que existe una base secreta nazi en la Antártida, que Mengele hizo experimentos genéticos en la Amazonia o que en realidad Hitler era un conjunto de clones de Bismarck. Y aquí vuelvo a cargarle la responsabilidad a los "hacedores", a los periodistas e investigadores que sacrifican la verdad por un índice de audiencia. Ya sabéis lo que dice el axioma: "No dejes que la verdad te estropee una buena noticia". Pues eso
Cambiando de tercio, aquellos documentales serios, basados en investigaciones rigurosas, con información contrastada, elaborados con cuidado y cariño, buscando aportar algo más al conocimiento, esos sí que pueden ser buenas herramientas a la hora de facilitar una influencia positiva tanto en el aficionado a la SGM como al neófito que se acerca al tema por primera vez. Por desgracia, los documentales serios quedan perdidos en la maraña de "pseudodocumentales" que pueblan nuestras pantallas.
Abundando en el tema, otro problema añadido es que, por desgracia, y dadas las características de nuestros sistemas educativos vigentes, no se fomenta el espíritu crítico, y el espectador medio adopta como dogma de fé aquello que se presenta en los medios audiovisuales. Falta esa rebeldía a la hora de aceptar de por sí un dato que nos facilitan los mass media, y poca gente se anima a buscar luego en los diversos medios existentes una contrastación de la información, con lo cual, por desgracia, "una mentira repetida mil veces se acaba convirtiendo en verdad".