Publicado: Mié Jun 04, 2008 3:04 pm
por Domper
Creo que en lo que indica el Capitán todos estamos de acuerdo. Hubo muchas ocasiones para detener a Hitler y las democracias occidentales las dejaron escapar.

Peor aún, consiguieron granjearse la enemistad de Mussolini. Recordemos que aunque Hitler se confesaba admirador del Duce, Alemania e Italia estaban enfrentadas en Austria. Italia tenía motivos para impedir el renacimiento austriaco, que podría desear recuperar los territorios de habla germana en el Trentino, y tenían intereses encontrados en los Balcanes. Y si poco deseaba una Austria fuerte, mucho menos una Austria fortalecida y unificada bajo control alemán.

De hecho Italia consideró una intervención en Austria cuando los alemanes empezaron a “mover hilos” especialmente con el asesinato de Dolfuss. Pero las potencias occidentales (Inglaterra, pues Francia también era rival de Italia) dejaron sola a Italia.

Peor aún, cuando Italia pretendió crear un imperio colonial a costa de Etiopía (Abisinia) Inglaterra se puso como un basilisco y cerró el Mediterráneo amenazando a Italia con el bloqueo y la guerra. La conclusión italiana es obvia: lo que haga Alemania en Europa les importa un pimiento, pero si yo me muevo cerca de sus colonias… Repito, si yo fuese Benito y viese que a Adolfo le dejan arramblar con todo y se enfadan conmigo cuando robo un caramelo (porque comparar Austria con Etiopía es ridículo) me mosquearía bastante. Luego la Guerra Civil acabó por aliarlos.

Por otra parte, la política de Hitler se basaba en sus éxitos. Muchos alemanes temían que las apuestas de Hitler acabasen mal (ni sospechaban lo mal que acabarían) y un fracaso, por leve que fuese, hubiese amenazado su situación o al menos hubiese debilitado sus apoyos especialmente en el ejército. Lo del puñetazo en la mesa me parece lo más correcto que se podía hacer en esa situación.

Pero lo que quiero decir con mis mensajes anteriores es que es fácil juzgar a posteriori. En 1936 (cuando Hitler apenas llevaba tres años en el poder absoluto) pocos creerían que Hitler deseaba la guerra y que incumpliría los tratados, más aún, muchos creían que el Tratado de Versalles había sido demasiado duro y que Alemania sólo reclamaba aquello a que tenía derecho. En 1938 ya estaban todos desengañados, pero fue un último intento para evitar la guerra (con resultado catastrófico).

Y en los motivos de los políticos de la época, y en los de sus votantes, estaba el recuerdo de la guerra. Millones de muertes inútiles vacunan contra el belicismo. Se recordaba como los malentendidos iniciaron en 1914 una guerra que pocos querían, e intentarían, como fuese, que pasase lo mismo.

Por otra parte, en Munich hubo (creo) otro motivo: los Estados Mayores repitieron que sus ejércitos no estaban preparados. Se prefirió ceder y aprovechar para rearmarse. Un error, porque la cesión de Chequia hizo a Alemania mucho más fuerte que antes de Munich.

También creo que había otro factor: no tanto el temor a la URSS sino al derrumbamiento del statu quo. Muchos políticos (especialmente los conservadores ingleses) añoraban el mundo de la preguerra, cuando Inglaterra dominaba, el poder se repartía entre ricos y aristócratas (fuesen conservadores o liberales) y las masas no eran preocupantes. Cuando los dirigentes de las potencias se consideraban primos (menos esos yanquis y esos franceses tan raros) y la nobleza pensaba que toda Europa era su casa. La Gran Guerra destruyó ese mundo, sobre todo por las revoluciones. Chamberlein, Halifax, etcétera, temerían que una nueva guerra acabase con los pocos restos que quedaban de eso. Churchill, aunque aristócrata, era un populista que prefería apoyarse en la “plebe”, vivía de lo que obtenía con sus escritos (no era el heredero) y temía menos que otros la democratización. Podía vociferar y pedir la guerra, él no saldría perdiendo.

Para acabar, y sobre la República (que era mucho menos mala que el régimen nazi, como voy a decir lo contrario), resultaba difícil que consiguiese el apoyo inglés, necesitando para eso el favor de una burguesía que en su propia casa estaba asesinando. Incluso Roosevelt pertenecía a la nueva aristocracia (del dinero) y pensaría exactamente lo mismo.

Saludos