Publicado: Vie Nov 03, 2006 4:01 pm
por Domper
El tema de los portaaviones alemanes no es tan sencillo como parece. Aviso que va rollo.

Construir un buque de guerra es más complejo de lo que parece. Prueba fueron las desventuras con los proyectos autóctonos de los años cuarenta, especialmente los Audaz, los Oquendo y los clase D. Un portaaviones es un barco tan complejo como un acorazado.

En 1939 sólo cuatro marinas tenían portaaviones, y sóo tres los operaban: en Francia el Bearn sólo servía de transporte, y los Joffre y Painleve estaban construyéndose.

Las otras tres llevaban más de quince años jugando con esos barcos. Habían empezado con buques experimentales: en Inglaterra, los Furious (reconstruido tres veces), Vindictive (no llegó a operar), Aarhus, Eagle y Hermes. En Japón en Hosho, en USA el Langley. A pesar de eso, la siguiente generación, de cruceros de batalla reconvertidos, no fue satisfactoria: muy grandes pero de poca capacidad aérea, excesivamente vulnerables. Pero se siguió con las chapuzas, como el Ranger norteamericano, los portaaviones blindados ingleses (con la mitad de capacidad aérea que un barco de otra bandera) o los portaaviones con islas a babor japoneses. Hasta 1935 no se empezó con proyectos más equilibrados.

Es decir, se necesitaron diez años de pruebas repetidas antes de producir un diseño aceptable. Tiempo que no tenían los alemanes. Así, que yo sepa, no se llegó a desarrollar un sistema eficiente para el frenado de aviones, lo que hubiese obligado a que los aviones de portaaviones germanos o se la jugasen para aterrizar, o que tras cumplir su misión aterrizasen en una base terrestre. Eso limita muchísimo la utilidad de un portaaviones, lo convierte en poco más que un portahidros. Llevar un barco así en una formación es más peligroso que no llevarlo, porque limita las operaciones de la formación (para maniobrar con los aviones) y atrae como moscas a todo lo enemigo que flote o vuele.

Y tenía otros defectos. El sistema de catapultas es curioso. La potente batería artillera de 150 mm sobra. Y habría que rezar para que las calderas y turbinas no diesen guerra..

Es sólo parte del problema. Otro es el grupo aéreo, y en esto los alemanes tampoco andaban finos. No había en desarrollo avanzado ningún torpedero, ni se tenían torpedos de lanzamiento aéreo. El bombardero en picado no disponía de bombas antibuques (una bomba de 250 Kg es insuficiente), y tenía tren de aterrizaje fijo, muy peligroso si hay que aterrizar: los norteamericanos decidieron desde los treinta que todos sus aviones embarcados deberían llevar tren retráctil (los japoneses tardaron más, los ingleses no tenían ni un duro para experimentos). En cuanto a cazas, había para elegir: o el Bf 109E-3 (del que se fabricó una corta serie con envergadura aumentada), con las debilidades de su tren (muy bueno para apontajes), o el Avia 534, obsoleto.

Una vez tenemos el portaaviones y los aviones, al colegio. Hay que aprender a operar con aviones en un buque, que es muy peligroso: varios portaaviones tuvieron accidentes graves, e incluso uno de escolta, el Dasher, se hundió tras una cadena de explosiones al estrellarse un Swordfish. Luego, a aprender las tácticas aeronavales, pues la capacidad de los aviones embarcados es tan pequeña que si los ataques no son coordinados la probabilidad de conseguir algo es ínfima. Si los Swordfish ingleses consiguieron un par de éxitos (contra el Bismarck y en Matapán) fue por la nula capacidad antiaérea del Eje. Pero cuando tocó jugar en primera división, en Ceilán contra los japoneses, los Albacores cayeron como moscas. Y el Hermes, a bucear.

La prueba de las dificultades que tenían estas unidades (especialmente complejo era formar su grupo aéreo) está en que los portaaviones aliados, en plena guerra, solían tardar seis meses en poder participar en operaciones.

Y aun quedaría más, porque Alemania necesitaría disponer de escoltas antiaéreos, de los que carecía, que no se diseñan en dos meses, y que compiten (en lso astilleros) con otras construcciones.

Con tiempo se podía solucionar. Pero no en uno o dos años. Aun suponiendo que el Graf Zeppelín fuese finalizado en 1939, es dudoso que tuviese mucho valor militar hasta finales e 1940 o 1941.

Lo que hay que olvidar es de un Bismarck escoltado por el Graf Zeppelín. Un portaaviones corre un gravísimo riesgo si opera sin escolta, pues las operaciones para lanzar o recoger aviones lo hacen muy vulnerable: lo que le pasó al Glorious. Tienen una autonomía limitada, por las necesidades de su grupo aéreo: hay que elegir: o se opera sólo cerca de casa, o se usan muy poco los aviones, o se dispone de una gran red logística con buques de apoyo, para lo que no bastaban media docena de Altmark. Todo esto si antes el Graf Zeppelín no se comía un torpedo o una mina (como les pasó a tantos barcos alemanes).

Respecto a los otros proyectos, mejor no hablar. La conversión de un trasatlántico en portaaviones no es sencilla. Aunque parece el barco ideal, por su tamaño y velocidad, hay que reconstruirlo por completo, requiere una dotación muy numerosa y, de hecho, no hubo ninguna conversión exitosa en toda la guerra: el Argus inglés (conversión de 1918) apenas dio resultado, los dos Hiyo japoneses estuvieron más tiempo en reparaciones que operando, y el resto de las conversiones (varios portaaviones de escolta japoneses) fue aun peor. Las conversiones de mercantes tampoco fueron muy afortunadas: los norteamericanos "colocaron" sus conversiones a la Royal Navy y se quedaron con la mayoría de los Casablanca (diseñados como escoltas). La única conversión de un mercante que sí tuvo éxito fue la de los cuatro Sangamon (petroleros de la clase Cimarron parecidos a los Altmark), pero supongo que serían caros, porque sólo se transformaron cuatro, aparte de lentos. Respecto a los cruceros, parecido: los Independence norteamericanos fueron una medida de emergencia, pero en 1944 estaban ya en parte retirados de primera línea, y resultaban inestables, con poca capacidad aérea, y vulnerables. Pero menos da una piedra…

Eso sí, sabiendo lo ocurrido, la única posibilidad naval alemana era dedicarse a los portaaviones. La de los submarinos no tiene en cuenta la situación internacional: si Alemania dedicaba todos sus recursos a submarinos desde 1936, sería visto por Inglaterra como una amenaza directa (los submarinos no sirven para una guerra con Francia o Polonia) y la actitud inglesa en las sucesivas crisis de los años treinta hubiese sido diferente.

Pero para que Alemania tuviese portaaviones, tenía que empezar en 1935 y en serio. Habría que diseñar aviones navales (aunque fuese un modelo de transición) y embarcarlos cuanto antes, en algún casco convertido tipo MAC inglés (un mercante con una cubierta de vuelo). E iniciar cuanto antes la construcción de una serie larga (media docena de barcos) y el entrenamiento de tripulaciones. Con ello, si todo iba rodado, si no había accidentes graves o discrepancias políticas, en 1941 tal vez se pudiese formar un grupo aeronaval. Si se pretendía una marina equilibrada, con algunos barcos de superficie, escoltas antiaéreos y demás, hasta 1942 ó 1943 nada.

Y si Alemania portaaviones en lugar de acorazados, Inglaterra haría lo mismo. Los recursos invertidos en los cinco King George V daban para construir diez portaaviones en menos tiempo, de los que en 1941 habría ya cuatro o cinco, y equipados con aviones más modernos (como el Sea Hurricane o el Barracuda). Si el Bismark tuvo problemas con una docena de Swordfish, mejor no pensar en un ataque combinado como los que sufrió el Tirpitz.

Saludos