Publicado: Sab Nov 04, 2006 3:04 am
jacbass1 escribió:Lo unico que se puede apostillar, es que como dice Falls, el cabeza-pensante-egolatra de Goering fue el que dio el pequeño impulso que necesitaba Hitler para no desarrollar este tipo de buques, ademas de todo lo que tu expones.
Como bien dices, otros proyectos absorvieron la mayoria de los recurso alemanes para su desarrollo.
Pero no olvidemos que Goering no quiso despistar ni un solo marco para el desarrollo de aviones embarcados, paso que era promordial para seguir desarrollando el proyecto de los portaviones alemanes.
Eso es una verdad a medias.
Por de pronto, los ingleses no estaban mucho mejor. Recordaréis que la RAF se formó en 1918 como un servicio independiente al fusionar el Royal Fliying Corps del ejército y la Fleet Air Arm de la marina, lo que fue un desastre para esta última. Los oficiales navales tuvieron que elegir entre seguir en la Royal Navy y dejar de volar, o pasar a la RAF y perder su carrera naval, y mayoritariamente eligieron la primera opción.
Sin embarco, la Royal Navy, aunque no tenía el control de sus aviones, tenía muy claro que los necesitaba, y siguió dedicando fondos, de los que andaba muy escasa, para disponer de portaaviones. En los primeros veinte finalizó los portaaviones Argus (conversión del transatlántico italiano Compte Rosso), Eagle (conversión del acorazado chileno Almirante Cochrane) y Hermes (el primer portaaviones diseñado como tal). Se reconvirtió el crucero pesado Vindictive (y fue un fracaso) y se reconstruyó el Furious por tercera vez. Tras el tratado de Washington, reformó los cruceros de batalla Glorious y Corageous. En los años treinta construyó una unidad más (el Ark Royal) y poco antes de la guerra se iniciaron los cinco Illustrious. Es decir, se construyeron o transformaron ocho cascos (sin contar los Illustrious).
Y en unos años muy difíciles. En ese tiempo sólo se había finalizado un crucero de batalla (Hood) y construido dos acorazados (Nelson y Rodney). Puede compararse con los japoneses, que en esos años habían construido seis acorazados (y dos más, uno de los cuales fue hundido como blanco y otro transformado) e iniciado dos cruceros de batalla (uno fue destruido por el terremoto de 1923, el otro transformado en portaaviones). Los norteamericanos aún hicieron más: el plan naval que fue anulado pro el citado tratado de Washington incluía seis acorazados grandes y seis cruceros de batalla.
A pesar de eso la Fleet Air Arm siguió siendo la hermana pobre de la RAF. Apenas se diseñaban aviones para esa función (unos pocos hidros), y la mayoría de los aviones que operaba eran conversiones anticuadas de aviones terrestres. En 1939 estaba sustituyendo el obsoleto torpedero Vindictive (que ya era viejo durante nuestra guerra civil) por el anticuado Swordfish, que siguió en producción hasta 1945. Nada de bombarderos en picado, salvo el deficiente Sea Skua. Nada de cazas modernos: el Sea Gladiador estaba anticuado, los Sea Skua y Sea Roc fueron un fracaso, el Fulmar (el mejor de todos) era un ladrillo. En 1940, durante la batalla naval de Punta Stilo, el portaaviones Eagle sólo tenía tres Sea Gladiador sin pilotos, que hubo que alistar bajo las bombas italianas, y que fueron pilotados por pilotos de torpederos.
En esas fechas, la USAF tenía el Brewster Buffalo, un fiasco en 1942, pero que en 1940 resultó el mejor caza finés durante la Guerra de Invierno, superior a cualquier avión ruso. Tenía los torpederos Devastator, y los bombarderos en picado Helldiver y Vindicatos. Los japoneses estaban probando el Zero...
El problema no era sólo Doenitz. Raeder era un marino "a la antigua" que sólo pensaba como cañones y torpedos (por cierto, los torpedos alemanes, todo un éxito, viva la preparación) y que incluso en el plan naval abortado por la guerra incluía muchos acorazados pero sólo dos portaaviones. Eso que no se diseñaban aviones para uso naval es una tontería, porque los había: la Kriegsmarine dispuso de varios tipos de hidros embarcados (mejores que los de la Royal Navy) y se habían diseñado algunos hidros polimotores decentes como el He-115.
Si realmente se deseaban portaaviones, se podía haber convertido un mercante viejo (lo que hizo la US Navy con su primer portaaviones, el Langley) o incluso puesto una cubierta a alguno de los acorazados de la Gran Guerra que había mantenido y que no tenían ningún valor militar. Luego se podía discutir, pero a Doenitz siempre se le podía ofrecer un hueso: que los aviones que se embarcasen fuesen suyos, incluso que los portaaviones fuesen mandados por aviadores (como de hecho pasaba en la US Navy), y que se le diesen muchas medallas. Pero Raeder fue muy celoso en mantener su preciosa marina fuera de las influencias políticas, es decir, lejos de Doenitz. Que este recelase de los almirantes, pues…
La Kriegsmarine tampoco anduvo muy fina con sus proyectos. Los barcos de superficie eran preciosidades de alta tecnología pero que fallaban por todos los lados. Las calderas de alta presión (diseñadas para que ocupasen poco volumen) eran muy poco fiables, tan poco que los japoneses, cuando pillaron un barco con ese sistema (el transatlántico Scharnhorst, convertido en portaaviones de escolta, el único barco alemán que acabó como portaaviones) lo metieron en el dique seco un año para cambiarle las máquinas. Los cascos soldados salían a precio de oro, pero no eran mejores que los remachados de otras marinas. Los proyectiles no estallaban, los torpedos tampoco. No se diseñó ningún cañón bivalente, y el único cañón antiaéreo estaba mal diseñado (por cierto, al que se le ocurrió montar en el Bismarck dos tipos de montajes antiaéreos incompatibles entre sí…). Los submarinos eran barcos de 1918 mejorados, muy buenos como torpederos, pero que cuando cambió la tecnología resultaron excesivamente pequeños y quedaron anticuados. Etcétera.
Compárense los proyectos coetáneos. Mientras Alemania diseñaba al final de los treinta corsarios de superficie, Inglaterra y Estados Unidos construían los primeros cruceros antiaéreos. Alemania, al mismo tiempo, probaba el radiotelémetro, peor diseñaba corsarios que no se sabe como pensaba sacar al Atlántico. Curioso.
Doenitz era un fanfarrón ineficiente, pero Raeder tampoco fue un genio naval.
Saludos