Publicado: Jue Dic 05, 2024 10:13 pm
por Ramcke
Douglas Bader a lo largo de su vida fue una persona controvertida que tuvo una imagen pública de héroe, caballero y as de la aviación, pero también tuvo comportamientos inapropiados que poco a poco van saliendo a la luz y que ciertamente le definen como una persona arrogante, egoísta y con ciertos tics de superioridad manifiesta hacia los demás.

En el libro titulado "Los prisioneros de Colditz", escrito por el periodista Ben MacinTyre y publicado por la Editroial Crítica, hay todo un capítulo dedicado a Bader donde es descrito como un hombre con piernas de hojalata, corazón de roble y pies de barro. Parece ser que su grosería era legendaria, y que sus provocaciones constantes a los alemanes, se traducían en castigos colectivos que afectaban a todos los prisioneros del campo. Al igual que todos los oficiales británicos prisioneros en Colditz, Bader tenía a su servicio como ordenanza a un soldado raso escocés llamado Alex Ross, al que trataba de una forma despótica, humillante y le obligaba a estar las 24 h a su entera disposición (era su cocinero, le transportaba a hombros al baño, le hacía la colada, etc..). Tanto es así, que en 1943, Ross fue incluido en una lista de prisioneros para ser repatriado a Gran Bretaña en un intercambio de prisioneros, pero Bader se negó, no le dio permiso, le recordó que era su lacayo y que permanecería con él hasta que fueran liberados.

Bader exigió formar parte del Comité de Fugas del campo a pesar de no ser apto físicamente por su minusvalía para poder fugarse. Ante la negativa del Comité, montó en colera y dijo que si eran conscientes de que el gobierno británico preferiría que volviera él a casa entes que el resto de prisioneros británicos cautivos en Colditz.

Bader también ejerció de oportunista. Amparándose en su minusvalía se quejó a las autoridades alemanas del campo, argumentando que en el patio, no habia suficiente espacio para ejercitar los músculos que le quedaban en sus piernas. Los alemanes hartos de sus quejas, le dieron permiso y dos veces por semana Bader bajo vigilancia salía del castillo de Colditz y aprovechaba la ocasión para intercambiar chocolate obtenido en los paquetes de la Cruz Roja por huevos frescos y otros lujos con agricultores locales. Parece ser que jamás compartió ese contrabando con su ordenanza Ross.

El día de la liberación del castillo de Colditz por parte de tropas estadounidenses, el coronel Tod que era el oficial británico de mayor graduación y ejercía el mando sobre todos los oficales británicos prisioneros, ordenó por seguridad, que ningún oficial saliera del castillo sin permiso. Pues bien, Bader mandó a Ross que le hiciera el equipaje y se marchó con la periodista Lee Carson en un jeep. Al día siguiente estaba en París y 24 horas después aterrizó en Londres donde fue aclamado como un héroe. Bader fue el primer oficial en salir de Colditz tras su liberación varios días antes que cualquier otro. Eso sí, incumpliendo una orden directa de su superior y dejando atrás a su ordenanza Ross.

Quizá la anécdota que más defina la arrogancia de Bader sea cuando su ordenanza Ross dos semanas después de volver de Alemania, recibió una llamada telefónica de Bader en la oficina de Correos de su localidad en Escocia. Ross, pensó que le llamaba para agradecerle todo lo que había hecho por él durante su estancia en Colditz, pero Bader, se puso en contacto con él porque quería saber si Ross había conservado sus piernas ortopédicas de respuesto. Ross, le explicó que los liberadores estadounidenses de Colditz sólo permitieron que cada hombre se llevara una única maleta y que las piernas ortopédicas se quedaron allí. Bader, le insultó llamándole gilipollas y a continuación colgó el teléfono.

En esta fotografía aparecen Bader y Ross durante su cautiverio en Colditz:


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Fuente Imagen: "Los prisioneros de Colditz", de Ben Macintyre, publicado por la Editorial Crítica.


En fin, que como todos nosotros, Douglas Bader tenía además de luces unas cuantas sombras que ayudaron a definir al personaje histórico y al ser humano que había detrás.

Saludos