Publicado: Mar Ago 26, 2008 3:21 am
por Franz Berg
Leyendo cosas por esas webs de Dios, me he encontrado con un genial artículo de un tal Robert Fulford en una web de noticias canadiense, cuyo link encontraréis abajo, Nationalpost.com. No he podido evitar traducirlo y postearlo aquí, como siempre remitiendo a la fuente.

El artículo es divertido, lúcido e informativo.

Robert Fulford escribe sobre el "saludo hitleriano": el significado de un gesto.

Publicado el 23 de agosto de 2008 a las 12PM por Dan Goldbloom.

Por Robert Fulford.

En los días triunfales de Adolf Hitler algunos de sus seguidores mostraron su entusiasmo convirtiendo el saludo rutinario de "Heil Hitler!" en una excusa para una especie de actuación. Famoso por convertir este ritual en algo exagerado fue Joachim von Ribbentrop, Ministro de Exteriores que fue juzgado y condenado a la horca en 1946. El que fuera anteriormente importador de vino en Ottawa, era considerado un idiota por los Nazis más radicales; era tan torpe para las conversaciones que siendo embajador de Hitler en Londres en los años 30 era conocido por su apodo Von Brickendrop (Von Metepatas)

Pero cuando llegaba la hora de decir "Heil Hitler" era una figura, un espectáculo que nadie quería perderse. Martha Dodd, la hija del embajador de EEUU en Alemania, contaba en sus memorias ("Through Embassy Eyes") que cuando le presentaban a alguien en una recepción diplomática, Von Ribbentrop solía estrechar la mano del presentado, después alejarse hasta quedar a una distancia de un brazo, bajar entonces el brazo rigidamente y de pronto, casi con violencia levantarlo haciendo el "saludo hitleriano", no alcanzando la nariz de la persona que acababa de conocer por poco. "La pomposidad, la exasperante normalidad con la que se trataba el tema, el amaneramiento" recuerda Dodd, eran calculados para hacer saber a todo el mundo que Von Ribbentrop estaba presente. Su estrategia siempre funcionaba, y no sabe muy bien cómo, Dodd recuerda que consiguió no reirse.

Tilman Allert, sociólogo de la Universidad de Frankfurt, ha escrito un libro corto pero muy interesante titulado "The Hitler Salute: On the Meaning of a Gesture"* (Metropolitan Books) que deja al lector impresionado sobre los peculiares formas que la maldad de los Nazis adoptaba.

Estudiar el saludo de Hitler nos acerca a un significado más profundo de la palabra "totalitario" Un auténtico líder totalitario como era Hitler, de alguna manera moldea las palabras exactas que las personas con las que toma café deben decir. No se puede acercar uno más al término "total", sólo un líder totalitario aficionado no estaría contento hasta cambiar los contenidos de los libros infantiles. En una ilustración de Allert se muestra a un cuento de hadas donde el Príncipe despierta a la Bella Durmiente con el "saludo hitleriano" en vez de con un beso. Un libro para profesores de 1936 explicaba la razón: "Nada hay que sea más potente para entender desde un punto de vista étnico que los cuentos de hadas" Los niños entendían que Hitler había rescatado a Alemania de un sueño semejante a la muerte inducido por las "razas extranjeras"

Al comienzo del verano de 1933, sólo unos meses después de que Hitler llegara al poder, el "saludo alemán" se convirtió en obligatorio. Los funcionarios lo usaban cuando se encontraban y al final de sus cartas. Los carteros repartiendo la correspondencia gritaban "Heil Hitler!" Los niños en el colegio saludaban a sus profesores así cada mañana, y para enseñar la técnica se usaban pequeños muñecos de Hitler a los que se podían mover los brazos. Los dependientes saludaban con un "Heil Hitler, ¿le puedo ayudar en algo?" Incluso los que trabajaban de limpiadores de baños públicos lo usaban.

En cualquier lugar donde dos alemanes se encontraban, Hitler estaba presente como un invitado silencioso. Adquirió de manera retórica algo así como el misterio de un Dios, sobre todo cuando el "saludo hitleriano" sustituyó al "Grüss Gott" ("Que Dios le bendiga") un saludo tradicional entre los católicos del sur de Alemania. Viajando por Alemania, Samuel beckett advirtió que en la portada de una iglesia dominica el saludo "Grüss Gott" había sido tachado y sustituido por "Heil Hitler"

En privado, la gente que tenía confianza entre ellos llegaba a usar el "saludo hitleriano" con un aire despectivo, dejando claro (según Allert) que en público usaban ese saludo de manera oportunista, aunque siempre había un riesgo. La Liga de estudiantes nacional-socialistas advirtió de la supresión de cualquier otro saludo, incluso "adiós". "Todo aquel que quiera evitar ser sospechoso de obstruccionista deberá usar el "saludo hitleriano" Allert sostiene que "proporcionaba a cada encuentro humano con un halo de fascinación y ayudaba a silenciar los escrúpulos morales de una nación politizando cualquier forma de comunicación en la sociedad alemana"

Siembre ha habido algo de ridículo en los Nazis, algo así como si los hermanos Marx se hubieran vuelto despiadados y les hubieran dado el control de un país. Haciendo que todo el mundo en un estado moderno fuera por ahí gritando "Heil Hitler!" los unos a los otros era claramente humor absurdo. Sin embargo, como toda la locura de los Nazis, era horriblemente cierto, el sueño de un loco que no podía convertirse en realidad pero que sí lo hizo.

* "The Hitler Salute: On the Meaning of a Gesture"
"El saludo de Hitler: el significado de un gesto"

Link al artículo en inglés: http://network.nationalpost.com/np/blog ... sture.aspx