Publicado: Dom Ene 25, 2009 4:30 pm
A mí me parece que hay una visión muy romántica de la naturaleza y, por tanto, de los animales
No tiene nada que ver con el romanticismo, tiene que ver con un realismo contundente. Todos los ejemplos que muestras están relacionados con aspectos meramente territoriales (cuestiones de recursos y por tanto de supervivencia) o aspectos genéticos (pura y dura supervivencia del más apto). Nadie ha dicho que en la vida animal la naturaleza no nos ofrezca espectáculos crueles y aparentemente injustificados: las orcas lanzan a las focas por los aires antes de comérselas; unos dicen que "juegan" con su presa y otros alegan que lo que pretenden es romperle el cuello...cosa bastante absurda pues no creo que la mándibula de una orca no pueda machacarlo sin despeinarse. De momento se desconoce con exactitud que objetivo persigue esta conducta. Y no nos tenemos que ir hasta un animal tan fascinante, nos basta con ver como un gato (para mi igual de fascinante) se "recrea" con su ratoncillo antes de zampárselo. Y así podríamos seguir un buen rato...Mención aparte merecen los suricatos; vive dios que pocos animalejos me hacen tantísima gracia como estos bichos, es increible la estructura social y el reparto de tareas que tienen establecido. No me perdí ni un solo capítulo de aquel documental que mostraba la vida de dos familias de suricatos. Me reí lo que no esta escrito.
Pero al igual que todos los ejemplos que queramos poner, nadie salvo nosotros tortura por ideales, ninguna especie organiza un genocidio por considerar inferior al vecino o porque no le gusta como caza salmones, nadie es tan imbécil en la naturaleza como para construir un arma que no sólo acabe con el enemigo, sino consigo mismo...
Cuanto más eusocial es una especie, mayor número de repertorio de conductas mostrará, tanto en aspectos territoriales, como de organización social, como reproductivos, a veces incluso nos resultarán demasiado familiares...pero nunca llegarán a nuestro grado de violencia tan gratuito y tan deleznable por motivos que nada tienen que ver con la más cruda e instintiva subsistencia, y el hecho de que nosotros tengamos la facultad de cuestionarnos por qué hacemos las cosas no justifica nada de lo expuesto dos lineas más arriba.
Saludines