Publicado: Lun Ene 26, 2009 9:22 pm
por Bitxo
Supongo que por lo de inhalar pegamento lo dices por la teoría del cuarto nivel :lol: . Sí, ya se que es un poco fuerte pero, por lo que se, es lo que se considera el futuro de la evolución. Según esta teoría, la historia de la evolución demuestra que hay varios escalones y que cada escalón superior supone una agrupación de los seres del escalón inferior. De esta manera en el primer escalón estarían los ácidos nucleicos, es decir, el orígen de la vida en sí. Hay quien considera que los virus pertenecen a este escalón, aún como parásitos celulares ya que no pueden reproducirse por sí mismos. Otros ni tan siquieras los consideran seres vivos precisamente por esta razón. Luego están los plásmidos, una especie de bacterias muy simples. Luego están los viroides, otro parásito celular pero que sí que es capaz de reproducirse. Algunos científicos opinan que tanto virus como viroides o plásmidos son, en realidad, un retroceso evolutivo, es decir, ácidos nucleicos sueltos o pertenecientes a células más complejas que han resultado destruídas por cualquier causa y que han logrado la manera de sobrevivir como parásitos (de células o de seres pluricelurales).

En el segundo nivel están las células (procariotas y eucariotas). En estas se combinan y hasta especializan diferentes ácidos nucleicos. Es decir, es una combinación de ácidos nucleicos que pierden su individualidad para formar un superorganismo.

El tercer nivel supone una combinación de células que pierden su individualidad para conformar otro superorganismo. Las células se especializan para formar órganos propios u otras funciones, como la defensa frente a los parásitos. Los vegetales y los animales son seres del tercer nivel. Y por tanto el ser humano pertenece a este tercer nivel.

El cuarto nivel, se supone, será una combinación de seres del tercer nivel. Vale, hay quien considera a los corales o a los seres eusociales (por cierto, sospecho que no entendemos lo mismo con este término. Yo lo interpreto como los insectos sociales, como las abejas) y alguna cosa más que no recuerdo como seres de cuarto nivel, pero la mayoría opinan que sólo representan una prueba de que el proceso evolutivo va por ahí pues, según especies, los individuos pueden llegar a separarse y seguir vivos. En el mejor de los casos, de ser considerados seres de cuarto nivel, no representan el futuro de la evolución pues llevan miles de años estancados debido pues su exoesqueleto les impide crecer y, por tanto, albergar un cerebro diminuto incapaz de llegar más lejos de lo que han llegado.

El futuro de la evolución pasa, entonces, por un ser del tercer nivel que pueda albergar un cerebro más grande y por tanto complejo gracias a un esqueleto interno que le permite crecer sin romperse por su propio peso (cuando veáis una peli de esas de insectos o arañas gigantes debeis estar tranquilos que es físicamente imposible). Y entre todos los seres vivos de tercer nivel, el que tiene todas las papeletas para lograr el siguiente salto evolutivo es el ser humano que ha ido complicando su estructura social con el paso de los siglos. Esta complicada estructura social casi impide que un individuo separado de su sociedad sea capaz de sobrevivir o que, si lo hace, retroceda a un estado inferior de evolución (es decir, se torne lo que conocemos como "salvaje"). Tanto hemos complicado nuestra sociedad que, según estudios, el número mínimo de individuos necesarios para componer nuestra estado social actual es muy similar a nuestra población actual, es decir, varios miles de millones. La sociedad humana se autojustifica y alimenta con sistemas éticos y judiciales que imponen una norma de conducta beneficioso para el desarrollo de la sociedad. Pero la sociedad humana no dispone de individualidad propia pues las "células" que la componen disponen de suficiente individualidad como para rebelarse por sentirse marginadas dentros de las leyes que nutren a la sociedad.

A lo largo de los siglos numerosos ideólogos han ideado una sociedad que suponga el siguiente salto evolutivo. Desde Platón y su "República" hasta Marx (y Engels) y su "Manifiesto Comunista", pasando por More y su "Utopía". Los críticos a esta clase de utopías aseguran que el ser humano es por naturaleza jerárquico y que por tanto le resulta imposible organizarse sin estratos sociales. Sorokin, por ejemplo, recuerda que los individuos son tales, es decir, son diferentes entre sí y que esta diferenciación supone una ventaja y no un inconveniente; también que la jerarquización no sólo supone una forma mucho más fácil de asociarse, sino más estable en cuanto a que una sociedad igualitaria provocaría una lucha permamente pues todos mandarían y nadie obedecería en tal de mantener ese privilegio; y que cualquier cambio medioambiental supone la mejora de unos individuos en detrimento de otros.

Cualquier sociólogo monista (ya se que te gusta el término, Mikha :D ) se da cuenta de que las utopías sociales se basan en una variable, sea religiosa o económica o hasta sexual, pasando por el cientifismo que tan de moda estaba en la época que nos ocupa;y que ello supone una simplificación excesiva. De hecho y por ejemplo, el cientifismo topa con el realismo de que la ciencia, además de solucionar muchos problemas, ha creado artilugios capaces de borrar la vida del planeta. En cualquier caso, ni la religión, ni la ciencia, ni la cultura han logrado con el paso de los siglos una adaptación del individuo a su sociedad tal que este deje de comportarse como tal. Por tanto el ser humano, como las abejas o las hormigas, parece estancado evolutivamente por mucho que la presión social (medios de comunicación, leyes, ideologías...) determine hasta cierto punto el papel de cada individuo.

A partir de aquí las vías imaginadas para que el ser humano alcance el cuarto nivel evolutivo son tan variadas como… atrevidas. No es necesario que me explaya más de la cuenta. Lo que necesitaba ya está explicado: qué es un ser de tercer nivel y qué era eso del cuarto nivel.

Yo ponía antes el ejemplo –facilón, lo se- de la langosta y lo comparaba al holocausto atómico que Mikha aportaba como prueba de crueldad específica del ser humano. A mi modo de ver, ambos seres se están comportando de la misma manera. Como seres de tercer nivel, son incapaces de ver o corregir los defectos de su asociación, dado su individualismo. Una langosta no ve el efecto de su plaga, se limita a guiarse por el instinto de alimentarse y reproducirse. Lo único que ve un individuo langosta es la hoja que está devorando. Con el ser humano pasa algo similar, a mi entender. Lo único que vemos o que nos afecta realmente son nuestras necesidades diarias. Vamos a trabajar, nos reproducimos, etc. Pero, pese a que somos lo bastante inteligentes y sociables como para presentir los efectos de nuestra sociedad, o sociedades, como la guerra y entre ellas la atómica, somos incapaces de corregir estos efectos porque pesa más nuestro individualismo guiado por nuestros instintos que nuesta capacidad de asociación, o lo que viene a ser lo mismo, nuestra capacidad para la empatía. De hecho sabemos que puede ocurrir y no por ello somos capaces de establecer mecanismos que lo impidan, pese que son factibles, que están al alcance de la mano. Otro ejemplo es el hambre que sufren los seres humanos en determinadas zonas del planeta. Sobran alimentos pero no llegan a donde faltan. A todos nosotros nos preocupa y nos entristece el hambre y la mortandad que sufren como una sexta parte de la población mundial, pero no somos capaces de ponerle remedo.

¿Es esto una prueba de una crueldad, de una falta de inteligencia específica del ser humano? No en mi opinión. Cuando nuestras células, nuestros órganos sienten hambre, sentimos un impulso incontrolable y natural de alimentarnos. Hasta cierto punto sucede lo mismo cuando pasan hambres otros seres humanos especialmente cercanos. Pero cuando pasa hambre el vecino de al lado, no nos sucede eso. No comenzamos entonces a salivar, o ha sentir que el estómago se mueve ni nada parecido. Somos individuos diferentes con cierta capacidad de asociación, pero no la suficiente como para ver el mal ajeno como propio, como un mal que afecta a la sociedad y de ahí al individuo. En definitiva, sólo vemos la hoja que nos estamos comiendo. Y, sí, somos capaces de elaborar mecanismos que regulen, hasta un cierto punto muy limitado, nuestra conducta. Pero estos no son suficientes y por ello siempre existirán las guerras, el hambre y demás males de la Humanidad. Pero ello no significa ni que seamos menos inteligentes ni que seamos más malvados. Significa que somos seres del tercer nivel, como cualquier otro ser vivo animal o vegetal. Tenemos un techo de asociación y por tanto de preocupación por el resto de seres vivos, incluídos los de nuestra propia especie. Y ese techo implica una limitación para nuestra capacidad de sentir como propio el peligro que acecha a nuestra sociedad.

¿A que me ha quedado bien? :P