Publicado: Mar Ene 05, 2010 4:00 am
Precisamente por tratarse de especulaciones me parece un tanto aventurado comenzar a elucubrar sobre las raíces de la compleja personalidad psicopática de Hitler, basándose en determinados planteamientos psicológicos de raíces psicoanalíticas, independientemente de la reconocida fama del señor Fromm.
Por desgracia, la Psicología aún no se encuentra totalmente reconocida como ciencia, y, además, existen diferentes tendencias o escuelas en la misma en cuanto a la interpretación de los orígenes, dinámica y resultado de la evolución de la Personalidad. Una de esas tendencias, en boga en determinados países o momentos, es la corriente Psicoanalítica, fundada por Sigmund Freud, la cual, MUY SIMPLIFICADAMENTE, viene a decir que venimos a ser hoy lo que nos ha permitido la superación (o no) de nuestros traumas infantiles. Insisto, se trata de una SIMPLIFICACION para los neófitos, al igual que simplificaciones también sería decir que todo lo aprendemos (tal como plantea el conductismo) o que nuestra personalidad es fruto de la interacción entre nuestros genes (lo que somos por nacimiento, con todo nuestro potencial de desarrollo, que se llevará a cabo o no) y el ambiente (el aprendizaje, las condiciones medioambientales, etc), que es lo que plantea, a grandes rasgos, la tendencia interaccionista.
Con estos parámetros, que insisto, son mucho más complicados en sus planteamientos que lo que yo he comentado, podemos decir que, al menos a día de hoy, no existe ninguna teoría psicológica mundialmente aceptada, y por tanto, las interpretaciones que hagan unos y otros psicólogos, seguidores de determinada corriente o determinada tal otra, serán solamente válidos desde el punto de vista de sus “colegas” dentro de la misma corriente y, como mucho, se plantearán determinadas informaciones que en un momento dado podrán ser compartidas por otros psicólogos pertenecientes a otras tendencias, aunque al final, la interpretación y/o explicación de los por qué de las conductas será diferente en cada caso.
Dicho todo esto, me centro en el tema de la personalidad de Hitler, que, y seguro que en eso coincidimos, podrá ser calificada de psicopática, con rasgos paranoides, narcisistas y mesiánicos, gran cantidad de frustraciones unidas a sentimientos de superioridad, mecanismos de defensa y seguramente alteraciones de tipo psicofisiológico, sobre todo en sus últimos años (Parkinson, temblores asociados o no a éste…). No me voy a parar en buscar en la clasificación diagnóstica qué “título” llevaría su personalidad, porque de seguro ni es sencillo ni habría acuerdo.
Ahora, ojo, de ahí a buscar una “justificación” a su conducta adulta porque recibía malos tratos de su padre, amaba desmedida e incestuosamente a su madre, le faltaba un testículo o su progenitora sufría de algún tipo de “exceso de celo” que se traducía en un control obsesivo de su desarrollo (incluyendo tocamientos genitales) va un largo trecho. De hecho, algunas de esas “afirmaciones” no son sino suposiciones. ¿Existen pruebas de los malos tratos de su padre? ¿Hay indicios de su amor incestuoso por su madre? ¿Está comprobado que sufría de monorquidia, ya que el mismo texto citado de la revista “Historia” habla de ello como “leyenda”? ¿Se sabe a ciencia cierta de la obsesión de la señora Hitler por el palpamiento escrotal, habida cuenta que la revista dice, en palabras del propio Fromm “Se puede suponer…”?
Seamos serios. Sin pruebas fehacientes no se pueden emitir hipótesis. Basarse en conjeturas sin base, en elucubraciones, en imaginaciones, en suposiciones y en leyendas no ayuda en nada al avance de la ciencia. Venir ahora a decir que Hitler era malo “porque le obligaron a ser así debido a su infancia desgraciada” es un poco rizar el rizo. Y pretender argumentar justificaciones con tan malos cimientos no nos lleva demasiado lejos. A no ser que eso sea lo que se quiera.
Y aún así, ¿cuántos grandes hombres existen que han sufrido de malos tratos de su o sus progenitores, que han sentido ciertos sentimientos hacia uno o ambos de sus progenitores (que por otro lado podrían ser considerados normales si no son patológicos), que sufren de un defecto corporal (llámese monorquidia o no) o que han tenido padres o madres obsesivamente preocupados por su desarrollo? Que yo sepa, no hay tantos Hitlers sueltos por el mundo, lo cual echa por tierra la teoría de la justificación de su maldad insana a causa de su infancia triste y desvalida. Porque infancias tristes y desvalidas, por desgracia, las han tenido muchos niños. Y muchos de ellos, a causa del propio Hitler. Y no por ello se convirtieron en sus réplicas con el paso del tiempo.
Hitler fue producto de su época. Podemos estar de acuerdo en que algunas características de su personalidad eran muy peculiares, pero sin un momento histórico como el que vivió en ese magma que era la Alemania de los años 20, o en otro país, seguramente no hubiese pasado de ser un mediocre pintor que siempre soñó con convertirse en el “más mejor” de los generales.
Por desgracia, la Psicología aún no se encuentra totalmente reconocida como ciencia, y, además, existen diferentes tendencias o escuelas en la misma en cuanto a la interpretación de los orígenes, dinámica y resultado de la evolución de la Personalidad. Una de esas tendencias, en boga en determinados países o momentos, es la corriente Psicoanalítica, fundada por Sigmund Freud, la cual, MUY SIMPLIFICADAMENTE, viene a decir que venimos a ser hoy lo que nos ha permitido la superación (o no) de nuestros traumas infantiles. Insisto, se trata de una SIMPLIFICACION para los neófitos, al igual que simplificaciones también sería decir que todo lo aprendemos (tal como plantea el conductismo) o que nuestra personalidad es fruto de la interacción entre nuestros genes (lo que somos por nacimiento, con todo nuestro potencial de desarrollo, que se llevará a cabo o no) y el ambiente (el aprendizaje, las condiciones medioambientales, etc), que es lo que plantea, a grandes rasgos, la tendencia interaccionista.
Con estos parámetros, que insisto, son mucho más complicados en sus planteamientos que lo que yo he comentado, podemos decir que, al menos a día de hoy, no existe ninguna teoría psicológica mundialmente aceptada, y por tanto, las interpretaciones que hagan unos y otros psicólogos, seguidores de determinada corriente o determinada tal otra, serán solamente válidos desde el punto de vista de sus “colegas” dentro de la misma corriente y, como mucho, se plantearán determinadas informaciones que en un momento dado podrán ser compartidas por otros psicólogos pertenecientes a otras tendencias, aunque al final, la interpretación y/o explicación de los por qué de las conductas será diferente en cada caso.
Dicho todo esto, me centro en el tema de la personalidad de Hitler, que, y seguro que en eso coincidimos, podrá ser calificada de psicopática, con rasgos paranoides, narcisistas y mesiánicos, gran cantidad de frustraciones unidas a sentimientos de superioridad, mecanismos de defensa y seguramente alteraciones de tipo psicofisiológico, sobre todo en sus últimos años (Parkinson, temblores asociados o no a éste…). No me voy a parar en buscar en la clasificación diagnóstica qué “título” llevaría su personalidad, porque de seguro ni es sencillo ni habría acuerdo.
Ahora, ojo, de ahí a buscar una “justificación” a su conducta adulta porque recibía malos tratos de su padre, amaba desmedida e incestuosamente a su madre, le faltaba un testículo o su progenitora sufría de algún tipo de “exceso de celo” que se traducía en un control obsesivo de su desarrollo (incluyendo tocamientos genitales) va un largo trecho. De hecho, algunas de esas “afirmaciones” no son sino suposiciones. ¿Existen pruebas de los malos tratos de su padre? ¿Hay indicios de su amor incestuoso por su madre? ¿Está comprobado que sufría de monorquidia, ya que el mismo texto citado de la revista “Historia” habla de ello como “leyenda”? ¿Se sabe a ciencia cierta de la obsesión de la señora Hitler por el palpamiento escrotal, habida cuenta que la revista dice, en palabras del propio Fromm “Se puede suponer…”?
Seamos serios. Sin pruebas fehacientes no se pueden emitir hipótesis. Basarse en conjeturas sin base, en elucubraciones, en imaginaciones, en suposiciones y en leyendas no ayuda en nada al avance de la ciencia. Venir ahora a decir que Hitler era malo “porque le obligaron a ser así debido a su infancia desgraciada” es un poco rizar el rizo. Y pretender argumentar justificaciones con tan malos cimientos no nos lleva demasiado lejos. A no ser que eso sea lo que se quiera.
Y aún así, ¿cuántos grandes hombres existen que han sufrido de malos tratos de su o sus progenitores, que han sentido ciertos sentimientos hacia uno o ambos de sus progenitores (que por otro lado podrían ser considerados normales si no son patológicos), que sufren de un defecto corporal (llámese monorquidia o no) o que han tenido padres o madres obsesivamente preocupados por su desarrollo? Que yo sepa, no hay tantos Hitlers sueltos por el mundo, lo cual echa por tierra la teoría de la justificación de su maldad insana a causa de su infancia triste y desvalida. Porque infancias tristes y desvalidas, por desgracia, las han tenido muchos niños. Y muchos de ellos, a causa del propio Hitler. Y no por ello se convirtieron en sus réplicas con el paso del tiempo.
Hitler fue producto de su época. Podemos estar de acuerdo en que algunas características de su personalidad eran muy peculiares, pero sin un momento histórico como el que vivió en ese magma que era la Alemania de los años 20, o en otro país, seguramente no hubiese pasado de ser un mediocre pintor que siempre soñó con convertirse en el “más mejor” de los generales.