Publicado: Sab Oct 05, 2024 3:46 pm
por Kurt_Steiner
A pesar de la desestalinización, la situación no cambió hasta la perestroika de Gorbachov a finales de los años 1980. Una protesta tártara en 1987 cerca del Kremlin impulsó a Gorbachov a formar la Comisión Gromyko, que falló en contra de las reivindicaciones tártaras, pero una segunda comisión recomendó la "renovación de la autonomía" para los tártaros de Crimea. En 1989, la prohibición del retorno de las etnias deportadas fue declarada oficialmente nula y sin valor y el Soviet Supremo declaró además que las deportaciones eran criminales, allanando el camino para el retorno de los tártaros de Crimea. Dzhemilev regresó a Crimea ese año, con al menos otros 166.000 tártaros haciendo lo mismo en enero de 1992. La ley rusa de 1991 sobre la rehabilitación de los pueblos reprimidos rehabilitó a todas las etnias soviéticas reprimidas y abolió todas las leyes rusas anteriores relacionadas con las deportaciones, exigiendo la "restauración y devolución de los valores culturales y espirituales y los archivos que representan el patrimonio del pueblo reprimido".

En 200r los tártaros de Crimea constituían el 12% de la población de Crimea. El regreso estuvo plagado de problemas: protestas nacionalistas rusas en Crimea y enfrentamientos entre los locales y los tártaros de Crimea cerca de Yalta, que requirieron la intervención del ejército. Las autoridades soviéticas locales se mostraron reacias a ayudar a los repatriados con empleos o vivienda, Después de la disolución de la URSS, Crimea era parte de Ucrania, pero Kiev brindó un apoyo limitado a los colonos tártaros de Crimea. Alrededor de 150.000 de los retornados obtuvieron la ciudadanía automáticamente bajo la Ley de Ciudadanía de Ucrania de 1991, pero los 100.000 que regresaron después de que Ucrania declarara su independencia se enfrentaron varios obstáculos, incluido un costoso proceso burocrático.

En marzo de 2014, la Federación de Rusia se anexionó Crimea, lo que a su vez fue declarado ilegal por la ONU (Resolución 68/262) y que condujo a un mayor deterioro de los derechos de los tártaros de Crimea. A pesar de que Rusia emitió el Decreto Nº 268 "Sobre las medidas para la rehabilitación de los pueblos armenio, búlgaro, griego, tártaro de Crimea y alemán y el apoyo estatal a su renacimiento y desarrollo" el 21 de abril de 2014, en la práctica Rusia intensificó la persecución de los tártaros de Crimea y su situación de derechos humanos se deterioró significativamente.

La ONU informó de que de las más de 10.000 personas que abandonaron Crimea tras la anexión en 2014, la mayoría eran tártaros de Crimea, lo que provocó un mayor declive de su frágil comunidad. Los tártaros de Crimea expusieron varias razones para su marcha, entre ellas la inseguridad, el miedo y la intimidación por parte de las nuevas autoridades rusas.

El 12 de diciembre de 2015 el Parlamento ucraniano reconoció que la deportación de los tártaros de Crimea fue un genocidio y estableció el 18 de mayo como el "Día del Recuerdo de las víctimas del genocidio tártaro de Crimea". Letonia hizo lo mismo el 9 de mayo de 2019 y Lituania el 6 de junio. El Parlamento canadiense aprobó una moción el 10 de junio reconociendo la deportación de los tártaros de Crimea de 1944 (Sürgünlik) como un genocidio perpetrado por Stalin, designando el 18 de mayo como un día de recuerdo. El 26 de abril de 1991, el Soviet Supremo de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, bajo la presidencia de Boris Yeltsin, aprobó la ley sobre la rehabilitación de los pueblos reprimidos, cuyo artículo 2 denunciaba todas las deportaciones masivas como "la política de difamación y genocidio de Stalin".