Publicado: Lun Nov 21, 2011 2:38 pm
Cañones
1800 – 2000: Two centuries of naval guns. David B. Gardner. McMillan Books 2002
Cañon de doble uso de tiro rápido de 4,5 pulgadas (115 mm)
Fue el arma antiaérea principal de la Royal Navy entre 1927 y 1955. Se diseñó como armamento secundario para los acorazados de la clase Anson, el segundo subgrupo de la clase Admiral. En la subclase precedente, los tres Nelson, se había instalado una batería doble, con cañones de 4,7 pulgadas (120 mm) para tiro de superficie, y de 4 pulgadas (102 mm) para el antiaéreo. Esta disposición no se consideró satisfactoria, por la escasa potencia de la batería AA, las limitaciones del cañón de 102 mm, y por necesitar direcciones de tiro para cada calibre. En los años treinta se sustituiría el armamento secundario en estos buques.
Para la siguiente serie se unificó la batería secundaria con un único cañón que pudiese cumplir ambas misiones. Se diseñó considerando el proyectil engarzado (1) de mayor calibre que pudiese ser manejado por un solo hombre. Se diseñó una mejora del cañón de 102 mm, pero con la recámara del de 120 mm y con un tubo alargado. Era efectiva, pero se pensó que su proyectil sería demasiado ligero para su uso contra buques, por lo que se cambió el tubo por otro de similar longitud y mayor calibre (2).
El cañón fue diseñado para poder ser usado con montajes motorizados y direcciones de tiro centralizadas (3), y para poder seguir blancos rápidos, a lo que contribuyó la ligereza del arma (4). Era de funcionamiento semiautomático: el cargador depositaba el disparo (5) en una cuna. Entonces un complejo mecanismo regulaba la espoleta, atacaba el proyectil, cerraba la recámara y disparaba. La cadencia de tiro era de 20 disparos por minuto y 15 disparos por minuto en fuego sostenido (6).
El arma resultó algo pesada, por lo que el cañón de 102 mm se mantuvo en unidades ligeras (destructores de escolta). Diseñado originariamente para su empleo en torres como armamento secundario en buques pesados, posteriormente se instaló también en montajes simples y dobles abiertos en todo tipo de buques, y se diseñó una versión con carga separada para su uso en embarcaciones ligeras. En 1938 entró en servicio el tipo Mk X, semiautomático, montado en torre cerrada estabilizada en los tres ejes (7), que sería instalado en acorazados, cruceros pesados modernizados, cruceros antiaéreos y destructores pesados. Con estas mejoras fue considerada uno de los cañones antiaéreos más efectivos usados en la Segunda Guerra Mundial, y permanecería en servicio hasta la década de los ochenta.
El Ejército Británico desplegó una versión de este cañón en sus regimientos de artillería media, con afuste remolcado o motorizado, usado para fuego de contrabatería y para tiro directo. El US Army adoptaría este cañón en su versión remolcada, con el afuste del obús M1 de 155 mm. El proyectil que usaba se consideraba poco efectivo para su misión, por lo que fue sustituido por el cañón de campaña de 155 mm.
Tipos
Mk I - III. Prototipos.
Mk IV. Montaje doble cerrado, en acorazados clase Anson, clase Queen Elizabeth modernizados y cruceros clase Town.
Mk VI. Montaje simple abierto. Cruceros modernizados (clases Calypso y Danae).
Mk VIII. Montaje doble abierto. Destructores de 1933 a 1941, cruceros clase Hawkins modernizados.
Mk X. Montaje doble cerrado, estabilizado en tres ejes y con sistema de carga semiautomático. Acorazados clase King George V y Nelson modernizados, cruceros clases Dido, Crown County y Minotaur, destructores de flota de 1942 a 1945.
Mk XII. Montaje simple aligerado y con cañón acortado con munición separada, solo para combate de superficie: MGB (Motor Gun Boats).
Mk XIV. Montajes dobles cerrados, modernización de los Mk IV.
Mk XV. Versión abierta del Mk XIV usada en portaaviones.
Cañón antiaéreo Mk II: versión fija para defensa de bases navales y ciudades (8).
Cañón antiaéreo Mk VIII de 94 mm: se trataba del Mk II, con la misma recámara y cierre, con tubo de menor calibre de rayado creciente y profundidad decreciente. Fabricado en pequeño número a partir de 1944.
Cañón de campaña Mk VII: cañón remolcado. Desplegado en los regimientos de artillería pesada para fuego de contrabatería y de interdicción (9).
Cardinal Mk VIII: versión autopropulsada con el chasis del tanque canadiense RAM, usada sobre todo como apoyo y ocasionalmente como contracarro en el Norte de África.
Cañón de campaña M1 de 114 mm: versión de campaña del US Army (10).
Esta entrada es bastante técnica. En la marina británica llama la atención porque desplegó una panoplia de cañones antiaéreos navales un tanto excesiva: de 76 mm (en barcos antiguos sobre todo), de 102 mm, de 115 mm y de 133 mm, que sería poco satisfactorio, bueno como cañón de superficie pero malo como antiaéreo. Otras marinas se las apañaban con un único cañón (la norteamericana con el 127 mm o la alemana con el 105 mm) o dos (la japonesa, con el 100 mm y el 127 mm, o la italiana con el 90 mm y el 120 mm).
El cañón de 115 mm podía ser una apuesta excelente: combinaba un proyectil pesado con munición engarzada (ver notas posteriores, el 127/38 norteamericano, más potente, era engorroso), y era suficientemente ligero como para poder seguir blancos rápidos (un torpedero o un bombardero en picado).
Pero en la realidad no se usó ampliamente hasta muy avanzada la guerra. Las primeras unidades del 115 mm se montaron en unos demenciales montajes semi encastrados en acorazados modernizados (el Renown o los dos Queen Elizabeth). Digo demenciales porque eso aumentaba algo la protección (como si importase mucho pues al encastrar el montaje se dejaba un bonito agujero en cubierta) pero impedía ningún tipo de estabilización. También se empleó en los portaaviones clase Illustrious y siguientes (en montajes abiertos). Pero no se empleó en destructores hasta 1944, y los montajes estabilizados no funcionaron bien hasta que acabó la guerra. Mi impresión es que había demasiados desarrollos: tenían prioridad los montajes de 133 mm (una pesadilla), estaban también los de 102 mm (los de los destructores clase Weapon, solo se produjeron unos pocos), más los problemas de los cañones de superficie de 102 y 120 mm (los de la mayor parte de los destructores y cruceros), más el 115. En este escenario se mantiene el 102 mm con prestaciones limitadas para destructores pequeños y barcos viejos, la carrera del 120 mm se acaba en 1936, y se estandariza el 115 mm para su uso en todo tipo de barcos. Hay más dinero y medios para resolver los problemas, por lo que se puede tener un montaje estabilizado antes de 1939 (los alemanes lo tenían, no era imposible).
Disponer de estos montajes no es la purga de Benito, hasta que se desarrollaron las espoletas de proximidad (probadas en 1942 y usadas a principios del 43) la eficacia de los cañones pesados contra aviones ligeros era limitada. Pero sí se podía hacer fuego de barrera mucho más efectivo del de la realidad.
No hablaré (por ahora) de los cañones de 102 mm (similares a la realidad) ni e armas más ligeras. Baste con decir que el “pom-pom” de 2 libras (40 mm) era el arma más avanzada de este tipo desplegada en cantidad en 1939, aunque sería superada por el más capaz Bofors del mismo calibre.
Que no se me olvide, el libro es inventado.
Notas:
(1) Engarzado quiere decir que el proyectil y el casquillo van unidos. En calibres superiores (por ejemplo en el 127/38 norteamericano) iban por separado, y se introducía el proyectil y posteriormente la carga de proyección. Los cañones aliados solían usar saquetes, los alemanes jarras metálicas (casquillos). La munición separada disminuye la cadencia de tiro.
(2) Normalmente para un cañón antiaéreo es conveniente una velocidad inicial elevada, lo que se consigue con cargas de proyección mayorers, una construcción más robusta, y un tubo más largo: el Flak 41 alemán de 88 mm tenía 71 calibres (es decir, el tubo era de 88 x 71 = 6,25 m. La velocidad inicial elevada permite alcanzar cotas elevadas (el límite eficaz para el Flak 41 estaba sobre los 8.000 m). Pero en el fuego antiaéreo naval esto es desfavorable: esos cañones son grandes, requieren munición de mayor peso y dimensiones (por la carga de proyección) y dado que la principal amenaza no es un bombardero a 7.000 m sino un torpedero a ras de agua, lo importante es una cadencia de tiro elevada (los proyectiles ligeros lo favorecen) y montajes de elevación y rotación rápida (lo que necesita con cañones ligeros). En la posguerra el consenso fue que el cañón ideal sería un arma automática con calibre pequeño pero que pudiese llevar espoleta de proximidad: entre 57 y 76 mm. La única deficiencia era que para el tiro de superficie se necesitaba mayor potencia, por eso la marina francesa adoptó el 100 mm. Otro problema fue que en la posguerra otra amenaza era el bombardero pesado con armas nucleares (o con los torpedos cohete soviéticos, un arma muy original) y para eso se seguían precisando cañones pesados con aún mayor velocidad inicial: el 115/55 británico, los 127/51 y 127/62 norteamericanos, los 130/45 soviéticos…
Lo de los “Frankenstein”, es decir, cañones en los que se toma el tubo de uno y la recámara de otro, no es nada raro. Por ejemplo, el famosísimo cañón L7 de 105 mm (el de los tanques de los setenta) tenía la recámara del cañón anterior de 20 libras (un derivado del 17 libras) con un tubo recalibrado.
(3) Eso quiere decir que no es la dotación del montaje la que apunta el cañón siguiendo las indicaciones de la dirección de tiro, sino que desde esta lso montajes se manejan a distancia. La dotación del cañón simplemente carga las piezas, y solo toma el control del arma en caso de avería Es un sistema mucho más eficiente que las dirección local del tiro.
(4) Este fue un grave problema de los cañones antiaéreos de la SGM. Habían sido diseñados durante los veinte o los treinta para su empleo contra aviones lentos y en vuelo horizontal. Contar torpederos o bombarderos en picado resultaron poco eficaces, sobre todo porque los montajes no eran capaces de seguir a los blancos. Ese problema se dio con muchos cañones: con el 105 mm alemán y con el 133 mm británico (que en este hilo ni ha aparecido ni aparecerá). Un cañón ligero facilita el tiro: hay que tener en cuenta que el 105 L62 era más pesado que el 115 L45 inglés.
(5) En inglés se suele escribir “round”, implica el proyectil y la carga de proyección (saquetes, casquillo o lo que sea).
(6) Un artilugio desaparecido. Las espoletas de tiempo (mecánicas o pirotécnicas) se usaron para fuego antiaéreo hasta que fueron desplazadas por las de proximidad (alemanes y japoneses no llegaron a tenerlas). Había muchos dispositivos: un pequeño reloj, o una mecha cuidadosamente medida. Por lo general, tenía un anillo externo que se giraba para regular o el reloj, o la longitud de la mecha. En los primeros modelos al girar el anillo la espoleta se activaba aunque un mecanismo de seguridad impedía que el proyectil estallase si no era disparado. Este sistema es muy impreciso, porque cada cargador (humano, hablo de uno de los ayudantes) tiene su propio ritmo. Aparte, si había retrasos, si fallaba el tiro, o lo que fuese, se tenía un proyectil “vivo” que manipular, aunque hubiese sistema de seguridad. O si se disparaba, estallaría a no demasiada distancia del cañón. Malo.
Una mejora fue incorporar un regulador mecánico de espoletas al mecanismo de carga del cañón: la secuencia de disparo era la siguiente: el cargador dejaba el proyectil en una “cuna” (una especie de cesta), el regulador actuaba sobre la espoleta, el atacador (mecánico) cargaba el proyectil, se cerraba la recámara, y se disparaba. El tiempo de carga era mucho más predecible que con cargadores humanos, y se mejoraba la precisión. Con todo, estos sistemas solo eran útiles para hacer fuego de barrera y no podían seguir a un avión rápido.
Para hacer fuego terrestre hay que desmontar los sistemas de regulación de espoletas: de ahí la renuencia de las dotaciones de los Flak 41 en emplearlos contra tanques: un cañón usado para eso podía quedar relegado a esa única misión (si se perdía o se averiaba e sistema mecánico antedicho).
La siguiente mejora (enorme) fue la espoleta de proximidad. Eso permite prescindir de esos mecanismos complejos: bastaba con cargar el cañón y dispararlo, la espoleta se activaba con la distancia, y al acercarse al blanco, estallaría. El sistema funcionó muy bien, la eficacia del tiro casi se triplicó (se pasó de necesitarse 800 disparos de media para derribar un avión a algo más de 300), y era más seguro. Hasta se prescindió de la munición para tiro terrestre o naval, los destructores de finales de la guerra salían al mar solo con munición antiaérea, y la usaban para lo que fuese (como tenía un pequeño retardo para mejorar la eficacia antiaérea, es decir, para dejar que el proyectil se acercase al blanco, servía también para otras misiones).
(6) Un problema de los cañones es la fatiga de los cargadores (humanos), proyectil y carga son más de 20 kg de peso. Por eso los sistemas semiautomáticos son útiles. Otra opción es tener una cadena de cargadores (humanos), pero en el limitado espacio de una torre artillera no es tan fácil.
(7) Una torre está estabilizada en los tres ejes cuando puede seguir a un blanco independientemente de los movimientos del buque. En cañones ligeros lo que se hace es mover los cañones al mismo tiempo que los balanceos del barco. Con cañones pesados lo que se hace es disparar cuando en los balances se pasa por la horizontal. Pero para u n cañón antiaéreo pesado de fuego rápido no es tan fácil, el cañón y la torre son demasiado pesados como para compensar los movimientos del barco, pero disparar solo cuando el barco pasa por la horizontal implica una cadencia de tiro muy baja, inaceptable. Lo que se hizo (precisamente se empezó en la SGM) es tener torres que realmente eran una plataforma estabilizada (con giróscopos que actúan sobre motores eléctricos) que se mantiene estable aunque el casco se mueva, de tal forma que la dotación del cañón solo tiene que seguir al blanco y disparar. Es mucho más efectivo que otros sistemas, y no requiere de barcos demasiado grandes para ser efectiva: hasta entonces la artillería antiaérea de barcos grandes (acorazados) era más efectiva porque el casco se movía menos, con este sistema un crucero ligero e incluso un destructor. Los montajes dobles alemanes de 105 mm tenían este tipo de estabilización.
(8) Cañones de este tipo fueron desplegados (en la realidad) para complementar al cañón antiaéreo de 94 mm. También se desplegaron cañones de 133 mm que en este escenario no existen.
(9) En la inmediata posguerra se desarrolló un cañón similar partiendo del de 133 mm. La idea es que el rayado creciente disminuye los esfuerzos sobre la banda de rodamiento, y la parte final del tubo lisa la “aplasta” haciendo el proyectil más aerodinámico y con mayor alcance.
(10) Real. Ese mismo cañón fue adoptado por el US Army para su uso como cañón de contrabatería, pero usaba munición británica, con acero de baja calidad y, por tanto, paredes gruesas y escasa carga explosiva. No era muy apreciado, se usó mucho más el “Long Tom” de 155 mm, y fue dado de baja inmediatamente tras la guerra. No hubo versión autopropusada, aunque montado en el chasis de un Sexton o un Priest sale un cazacarros más o menos similar al Nashorn.
Saludos
1800 – 2000: Two centuries of naval guns. David B. Gardner. McMillan Books 2002
Cañon de doble uso de tiro rápido de 4,5 pulgadas (115 mm)
Fue el arma antiaérea principal de la Royal Navy entre 1927 y 1955. Se diseñó como armamento secundario para los acorazados de la clase Anson, el segundo subgrupo de la clase Admiral. En la subclase precedente, los tres Nelson, se había instalado una batería doble, con cañones de 4,7 pulgadas (120 mm) para tiro de superficie, y de 4 pulgadas (102 mm) para el antiaéreo. Esta disposición no se consideró satisfactoria, por la escasa potencia de la batería AA, las limitaciones del cañón de 102 mm, y por necesitar direcciones de tiro para cada calibre. En los años treinta se sustituiría el armamento secundario en estos buques.
Para la siguiente serie se unificó la batería secundaria con un único cañón que pudiese cumplir ambas misiones. Se diseñó considerando el proyectil engarzado (1) de mayor calibre que pudiese ser manejado por un solo hombre. Se diseñó una mejora del cañón de 102 mm, pero con la recámara del de 120 mm y con un tubo alargado. Era efectiva, pero se pensó que su proyectil sería demasiado ligero para su uso contra buques, por lo que se cambió el tubo por otro de similar longitud y mayor calibre (2).
El cañón fue diseñado para poder ser usado con montajes motorizados y direcciones de tiro centralizadas (3), y para poder seguir blancos rápidos, a lo que contribuyó la ligereza del arma (4). Era de funcionamiento semiautomático: el cargador depositaba el disparo (5) en una cuna. Entonces un complejo mecanismo regulaba la espoleta, atacaba el proyectil, cerraba la recámara y disparaba. La cadencia de tiro era de 20 disparos por minuto y 15 disparos por minuto en fuego sostenido (6).
El arma resultó algo pesada, por lo que el cañón de 102 mm se mantuvo en unidades ligeras (destructores de escolta). Diseñado originariamente para su empleo en torres como armamento secundario en buques pesados, posteriormente se instaló también en montajes simples y dobles abiertos en todo tipo de buques, y se diseñó una versión con carga separada para su uso en embarcaciones ligeras. En 1938 entró en servicio el tipo Mk X, semiautomático, montado en torre cerrada estabilizada en los tres ejes (7), que sería instalado en acorazados, cruceros pesados modernizados, cruceros antiaéreos y destructores pesados. Con estas mejoras fue considerada uno de los cañones antiaéreos más efectivos usados en la Segunda Guerra Mundial, y permanecería en servicio hasta la década de los ochenta.
El Ejército Británico desplegó una versión de este cañón en sus regimientos de artillería media, con afuste remolcado o motorizado, usado para fuego de contrabatería y para tiro directo. El US Army adoptaría este cañón en su versión remolcada, con el afuste del obús M1 de 155 mm. El proyectil que usaba se consideraba poco efectivo para su misión, por lo que fue sustituido por el cañón de campaña de 155 mm.
Tipos
Mk I - III. Prototipos.
Mk IV. Montaje doble cerrado, en acorazados clase Anson, clase Queen Elizabeth modernizados y cruceros clase Town.
Mk VI. Montaje simple abierto. Cruceros modernizados (clases Calypso y Danae).
Mk VIII. Montaje doble abierto. Destructores de 1933 a 1941, cruceros clase Hawkins modernizados.
Mk X. Montaje doble cerrado, estabilizado en tres ejes y con sistema de carga semiautomático. Acorazados clase King George V y Nelson modernizados, cruceros clases Dido, Crown County y Minotaur, destructores de flota de 1942 a 1945.
Mk XII. Montaje simple aligerado y con cañón acortado con munición separada, solo para combate de superficie: MGB (Motor Gun Boats).
Mk XIV. Montajes dobles cerrados, modernización de los Mk IV.
Mk XV. Versión abierta del Mk XIV usada en portaaviones.
Cañón antiaéreo Mk II: versión fija para defensa de bases navales y ciudades (8).
Cañón antiaéreo Mk VIII de 94 mm: se trataba del Mk II, con la misma recámara y cierre, con tubo de menor calibre de rayado creciente y profundidad decreciente. Fabricado en pequeño número a partir de 1944.
Cañón de campaña Mk VII: cañón remolcado. Desplegado en los regimientos de artillería pesada para fuego de contrabatería y de interdicción (9).
Cardinal Mk VIII: versión autopropulsada con el chasis del tanque canadiense RAM, usada sobre todo como apoyo y ocasionalmente como contracarro en el Norte de África.
Cañón de campaña M1 de 114 mm: versión de campaña del US Army (10).
Esta entrada es bastante técnica. En la marina británica llama la atención porque desplegó una panoplia de cañones antiaéreos navales un tanto excesiva: de 76 mm (en barcos antiguos sobre todo), de 102 mm, de 115 mm y de 133 mm, que sería poco satisfactorio, bueno como cañón de superficie pero malo como antiaéreo. Otras marinas se las apañaban con un único cañón (la norteamericana con el 127 mm o la alemana con el 105 mm) o dos (la japonesa, con el 100 mm y el 127 mm, o la italiana con el 90 mm y el 120 mm).
El cañón de 115 mm podía ser una apuesta excelente: combinaba un proyectil pesado con munición engarzada (ver notas posteriores, el 127/38 norteamericano, más potente, era engorroso), y era suficientemente ligero como para poder seguir blancos rápidos (un torpedero o un bombardero en picado).
Pero en la realidad no se usó ampliamente hasta muy avanzada la guerra. Las primeras unidades del 115 mm se montaron en unos demenciales montajes semi encastrados en acorazados modernizados (el Renown o los dos Queen Elizabeth). Digo demenciales porque eso aumentaba algo la protección (como si importase mucho pues al encastrar el montaje se dejaba un bonito agujero en cubierta) pero impedía ningún tipo de estabilización. También se empleó en los portaaviones clase Illustrious y siguientes (en montajes abiertos). Pero no se empleó en destructores hasta 1944, y los montajes estabilizados no funcionaron bien hasta que acabó la guerra. Mi impresión es que había demasiados desarrollos: tenían prioridad los montajes de 133 mm (una pesadilla), estaban también los de 102 mm (los de los destructores clase Weapon, solo se produjeron unos pocos), más los problemas de los cañones de superficie de 102 y 120 mm (los de la mayor parte de los destructores y cruceros), más el 115. En este escenario se mantiene el 102 mm con prestaciones limitadas para destructores pequeños y barcos viejos, la carrera del 120 mm se acaba en 1936, y se estandariza el 115 mm para su uso en todo tipo de barcos. Hay más dinero y medios para resolver los problemas, por lo que se puede tener un montaje estabilizado antes de 1939 (los alemanes lo tenían, no era imposible).
Disponer de estos montajes no es la purga de Benito, hasta que se desarrollaron las espoletas de proximidad (probadas en 1942 y usadas a principios del 43) la eficacia de los cañones pesados contra aviones ligeros era limitada. Pero sí se podía hacer fuego de barrera mucho más efectivo del de la realidad.
No hablaré (por ahora) de los cañones de 102 mm (similares a la realidad) ni e armas más ligeras. Baste con decir que el “pom-pom” de 2 libras (40 mm) era el arma más avanzada de este tipo desplegada en cantidad en 1939, aunque sería superada por el más capaz Bofors del mismo calibre.
Que no se me olvide, el libro es inventado.
Notas:
(1) Engarzado quiere decir que el proyectil y el casquillo van unidos. En calibres superiores (por ejemplo en el 127/38 norteamericano) iban por separado, y se introducía el proyectil y posteriormente la carga de proyección. Los cañones aliados solían usar saquetes, los alemanes jarras metálicas (casquillos). La munición separada disminuye la cadencia de tiro.
(2) Normalmente para un cañón antiaéreo es conveniente una velocidad inicial elevada, lo que se consigue con cargas de proyección mayorers, una construcción más robusta, y un tubo más largo: el Flak 41 alemán de 88 mm tenía 71 calibres (es decir, el tubo era de 88 x 71 = 6,25 m. La velocidad inicial elevada permite alcanzar cotas elevadas (el límite eficaz para el Flak 41 estaba sobre los 8.000 m). Pero en el fuego antiaéreo naval esto es desfavorable: esos cañones son grandes, requieren munición de mayor peso y dimensiones (por la carga de proyección) y dado que la principal amenaza no es un bombardero a 7.000 m sino un torpedero a ras de agua, lo importante es una cadencia de tiro elevada (los proyectiles ligeros lo favorecen) y montajes de elevación y rotación rápida (lo que necesita con cañones ligeros). En la posguerra el consenso fue que el cañón ideal sería un arma automática con calibre pequeño pero que pudiese llevar espoleta de proximidad: entre 57 y 76 mm. La única deficiencia era que para el tiro de superficie se necesitaba mayor potencia, por eso la marina francesa adoptó el 100 mm. Otro problema fue que en la posguerra otra amenaza era el bombardero pesado con armas nucleares (o con los torpedos cohete soviéticos, un arma muy original) y para eso se seguían precisando cañones pesados con aún mayor velocidad inicial: el 115/55 británico, los 127/51 y 127/62 norteamericanos, los 130/45 soviéticos…
Lo de los “Frankenstein”, es decir, cañones en los que se toma el tubo de uno y la recámara de otro, no es nada raro. Por ejemplo, el famosísimo cañón L7 de 105 mm (el de los tanques de los setenta) tenía la recámara del cañón anterior de 20 libras (un derivado del 17 libras) con un tubo recalibrado.
(3) Eso quiere decir que no es la dotación del montaje la que apunta el cañón siguiendo las indicaciones de la dirección de tiro, sino que desde esta lso montajes se manejan a distancia. La dotación del cañón simplemente carga las piezas, y solo toma el control del arma en caso de avería Es un sistema mucho más eficiente que las dirección local del tiro.
(4) Este fue un grave problema de los cañones antiaéreos de la SGM. Habían sido diseñados durante los veinte o los treinta para su empleo contra aviones lentos y en vuelo horizontal. Contar torpederos o bombarderos en picado resultaron poco eficaces, sobre todo porque los montajes no eran capaces de seguir a los blancos. Ese problema se dio con muchos cañones: con el 105 mm alemán y con el 133 mm británico (que en este hilo ni ha aparecido ni aparecerá). Un cañón ligero facilita el tiro: hay que tener en cuenta que el 105 L62 era más pesado que el 115 L45 inglés.
(5) En inglés se suele escribir “round”, implica el proyectil y la carga de proyección (saquetes, casquillo o lo que sea).
(6) Un artilugio desaparecido. Las espoletas de tiempo (mecánicas o pirotécnicas) se usaron para fuego antiaéreo hasta que fueron desplazadas por las de proximidad (alemanes y japoneses no llegaron a tenerlas). Había muchos dispositivos: un pequeño reloj, o una mecha cuidadosamente medida. Por lo general, tenía un anillo externo que se giraba para regular o el reloj, o la longitud de la mecha. En los primeros modelos al girar el anillo la espoleta se activaba aunque un mecanismo de seguridad impedía que el proyectil estallase si no era disparado. Este sistema es muy impreciso, porque cada cargador (humano, hablo de uno de los ayudantes) tiene su propio ritmo. Aparte, si había retrasos, si fallaba el tiro, o lo que fuese, se tenía un proyectil “vivo” que manipular, aunque hubiese sistema de seguridad. O si se disparaba, estallaría a no demasiada distancia del cañón. Malo.
Una mejora fue incorporar un regulador mecánico de espoletas al mecanismo de carga del cañón: la secuencia de disparo era la siguiente: el cargador dejaba el proyectil en una “cuna” (una especie de cesta), el regulador actuaba sobre la espoleta, el atacador (mecánico) cargaba el proyectil, se cerraba la recámara, y se disparaba. El tiempo de carga era mucho más predecible que con cargadores humanos, y se mejoraba la precisión. Con todo, estos sistemas solo eran útiles para hacer fuego de barrera y no podían seguir a un avión rápido.
Para hacer fuego terrestre hay que desmontar los sistemas de regulación de espoletas: de ahí la renuencia de las dotaciones de los Flak 41 en emplearlos contra tanques: un cañón usado para eso podía quedar relegado a esa única misión (si se perdía o se averiaba e sistema mecánico antedicho).
La siguiente mejora (enorme) fue la espoleta de proximidad. Eso permite prescindir de esos mecanismos complejos: bastaba con cargar el cañón y dispararlo, la espoleta se activaba con la distancia, y al acercarse al blanco, estallaría. El sistema funcionó muy bien, la eficacia del tiro casi se triplicó (se pasó de necesitarse 800 disparos de media para derribar un avión a algo más de 300), y era más seguro. Hasta se prescindió de la munición para tiro terrestre o naval, los destructores de finales de la guerra salían al mar solo con munición antiaérea, y la usaban para lo que fuese (como tenía un pequeño retardo para mejorar la eficacia antiaérea, es decir, para dejar que el proyectil se acercase al blanco, servía también para otras misiones).
(6) Un problema de los cañones es la fatiga de los cargadores (humanos), proyectil y carga son más de 20 kg de peso. Por eso los sistemas semiautomáticos son útiles. Otra opción es tener una cadena de cargadores (humanos), pero en el limitado espacio de una torre artillera no es tan fácil.
(7) Una torre está estabilizada en los tres ejes cuando puede seguir a un blanco independientemente de los movimientos del buque. En cañones ligeros lo que se hace es mover los cañones al mismo tiempo que los balanceos del barco. Con cañones pesados lo que se hace es disparar cuando en los balances se pasa por la horizontal. Pero para u n cañón antiaéreo pesado de fuego rápido no es tan fácil, el cañón y la torre son demasiado pesados como para compensar los movimientos del barco, pero disparar solo cuando el barco pasa por la horizontal implica una cadencia de tiro muy baja, inaceptable. Lo que se hizo (precisamente se empezó en la SGM) es tener torres que realmente eran una plataforma estabilizada (con giróscopos que actúan sobre motores eléctricos) que se mantiene estable aunque el casco se mueva, de tal forma que la dotación del cañón solo tiene que seguir al blanco y disparar. Es mucho más efectivo que otros sistemas, y no requiere de barcos demasiado grandes para ser efectiva: hasta entonces la artillería antiaérea de barcos grandes (acorazados) era más efectiva porque el casco se movía menos, con este sistema un crucero ligero e incluso un destructor. Los montajes dobles alemanes de 105 mm tenían este tipo de estabilización.
(8) Cañones de este tipo fueron desplegados (en la realidad) para complementar al cañón antiaéreo de 94 mm. También se desplegaron cañones de 133 mm que en este escenario no existen.
(9) En la inmediata posguerra se desarrolló un cañón similar partiendo del de 133 mm. La idea es que el rayado creciente disminuye los esfuerzos sobre la banda de rodamiento, y la parte final del tubo lisa la “aplasta” haciendo el proyectil más aerodinámico y con mayor alcance.
(10) Real. Ese mismo cañón fue adoptado por el US Army para su uso como cañón de contrabatería, pero usaba munición británica, con acero de baja calidad y, por tanto, paredes gruesas y escasa carga explosiva. No era muy apreciado, se usó mucho más el “Long Tom” de 155 mm, y fue dado de baja inmediatamente tras la guerra. No hubo versión autopropusada, aunque montado en el chasis de un Sexton o un Priest sale un cazacarros más o menos similar al Nashorn.
Saludos