Publicado: Dom Sep 28, 2014 9:17 pm
por Domper
Entrevista a Luigi Bazzi

Revista Defensa, Febrero de 1981

“Hemos tenido la ocasión de entrevistar a Luigi Bazzi, el que ha sido llamado “el padre de Eurotank”. En 1973 se retiró de su puesto de diseñador jefe de Eurotank, y desde entonces reside en Novara, su ciudad natal. Aunque Bazzi raramente concede entrevistas ha tenido la gentileza de recibir a nuestro director, Vicente Talón.

Don Luigi nos recibe en el salón de su casa, un pequeño chalet situado en San Damaso, a las afueras de Novara. Viste un terno de impecable manufactura, y no aparenta sus 83 años.

Vicente Talón—: Gracias por recibir a DEFENSA, Don Luigi.

Luigi Bazzi—: Siempre es un placer conversar con una revista de tanta repercusión internacional, especialmente en nuestras naciones hermanas de Iberoamérica.

VT—: Don Luigi, nuestros lectores están muy interesados en el nacimiento del coloso europeo de armamentos. Usted tuvo un papel determinante en su génesis ¿no es así?

LB—: No es para tanto. El nacimiento de la Nueva Europa fue la ocasión para que se olvidasen las viejas rencillas nacionales, y la creación de una empresa conjunta de construcción de vehículos militares no fue sino la manifestación de esa nueva ansia de hermandad.

VT—: Pero Eurotank se formó para la construcción del taque Jaguar, del que usted fue jefe de proyecto.

LG—: El Jaguar… aquí lo llamamos Giaguaro, ya sabe.

VT—: ¿Nos podría relatar las circunstancias que llevaron al desarrollo del Giaguaro?

LB—: Como no. Como sus lectores conocerán, los tanques dominaron los campos de batalla durante la Guerra de Supremacía. Sin embargo en la primera fase de la guerra solo los tanques del Reich, los Panzer, rindieron bien. Los tanques franceses e italianos mostraron tener graves defectos que hacía que no fuesen rivales de los tanques franceses y mucho menos de los tanques rusos. Es un hecho poco conocido, pero a mediados de 1941 una compañía de tanques soviética…

VT—: Perdone, Don Luigi, pero nuestros lectores tal vez no recuerden lo que fue la Unión Soviética.

LB—: Tiene razón. Es que fue tan importante en mi juventud… Durante la Gran Guerra un grupúsculo de revolucionarios, que se llamaban a sí mismos comunistas, derrocaron al zar ruso y se hicieron con su imperio, al que llamaron Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La URSS estaba dirigida por un dictador enloquecido apodado Stalin, que deseaba extender su poder a toda Europa. Para ello construyó un ejército increíble: figúrese que en 1941 tenía el doble de tanques que todo el resto del mundo junto. Stalin había equipado con sus tanques a los rojos españoles, pero esos tanques no eran sino copias de modelos ingreses y norteamericanos. Pero sin que nadie lo supiese estaba desarrollando en secreto supertanques que podían derrotar a cualquier otro tanque del mundo, incluyendo los panzer del Reich. Stalin estaba construyendo esos supertanques en secreto, pero en 1941 una compañía de tanques rusa, equipada con un tanque pesado que llamaban KV, desertó al Reich, y tuvimos ocasión de inspeccionar sus tanques.

VT—: Tuvo que ser un choque.

LB—: Figúrese. Los KV eran tanques pesados invulnerables a las armas antitanque que por entonces tenía la UP, y su cañón podía destruir a cualquier tanque europeo. El Statthalter Goering recelaba de las intenciones rusas y, siguiendo la sugerencia del Mariscal Von Manstein, ordenó construir tanques que pudiesen enfrentarse a los rusos. Se convocó un proyecto para el diseño de un tanque que equipase a los ejércitos del Pacto de Aquisgrán. Las fábricas de tanques de toda Europa presentaron proyectos, e Italia no podía ser menos. Carlo Favagrossa, que por entonces era secretario de Estado pero que estaba asumiendo las funciones del futuro Ministerio de Industria, ya que el por entonces ministro de Finanzas, el almirante Thaon di Revel, no se interesaba por esas cuestiones, ordenó al consorcio Fiat-Ansaldo que participase en el concurso. Fiat había construido varios tanques para en Ejército Italiano y se puso manos a la obra. Sin embargo ningún tanque italiano en producción o incluso en desarrollo cumplía los requerimientos del concurso. El director del proyecto, el ingeniero Fossati, pensó que se necesitaban ideas nuevas y me contrató.

VT—: Usted por entonces trabajaba para Alfa Romeo.

LB—: Sí, en la división aeronáutica, pero antes de la guerra había diseñado coches de carreras para Fiat y para Ferrari.

VT—: Por tanto usted no tenía experiencia en el diseño de tanques.

LB—: La verdad es que no, pero tenía mucha en el diseño de vehículos de competición y, en definitiva, un tanque no es sino un camión grande con orugas en lugar de ruedas. En esa época se pensaba que solo las industrias pesadas podían construir tanques, pero solo era cierto en parte. Desde luego las corazas o los grandes cañones necesitaban maquinaria especializada, pero la industria automovilística tenía mejores métodos de producción. Fossati me llamó porque estaban en un callejón sin salida y quería la participación de alguien sin ideas preconcebidas.

VT—: Pero usted no era el director del proyecto del tanque Jaguar, digo Giaguaro.

LB—: Claro que no, era el puesto de Fossati. Pero no sabían como cumplir los requerimientos del concurso. Por entonces Fiat estaba diseñando un tanque ligero de líneas muy modernas, el “Carro celere sahariano”. Pensaba que haciendo una versión a mayor escala se cumplirían los requisitos del concurso. Pero se encontraron con problemas insolubles. Se exigía que llevase no solo el cañón más potente que nunca hubiese llevado un tanque, sino que admitiese cañones aun mayores. Ya sabe que el Jaguar h allegado a llevar cañones de 105 mm, mientras que en 1941 el armamento habitual era un cañón de 40 o 50 mm con la décima parte del retroceso del 105. Para poder llevar esos cañones se necesitaba un anillo de torre muy ancho. Por desgracia el Sahariano llevaba un tipo de suspensión inventada por el norteamericano Christie que ocupaba mucho espacio. Para poder instalar la pesada torre, la suspensión y el motor el proyecto creció hasta un tanque de casi 50 toneladas con una barcaza larguísima. Ese tanque nunca ganaría el concurso. Tras ver el proyecto solicité una semana para presentar una alternativa.

VT—: ¿Sólo una semana?

LB—: Solo se tenía un mes para presentar un proyecto, y ya habían pasado quince días. Por suerte tenía algunas ideas para un coche deportivo de motor central, que apliqué al nuevo tanque. Como con tan poco tiempo no iba a poder preparar un proyecto completo, sugerí a Fossati que se limitase al diseño de la barcaza del tanque. Con los carros de combate lo que llama la atención es la torre y el cañón, pero el alma de un tanque está en la barcaza, en el motor y la transmisión. Le dije a Fossati que diseñase el anillo de tal forma que se pudiese instalar cualquier torre que cumpliese ciertos requerimientos. Así se podía adoptar la de tanques en producción, especialmente la del Panzer IV. No fue el único problema. El equipo de Fossati estaba siendo presionado por el Ministerio para que instalase el motor Isotta-Fraschini Gamma, que casi acaba con el Giaguaro.

VT—: ¿Qué ocurrió?

LB—: El Gamma era un motor derivado de un motor de aviación, el Delta. Tenía la ventaja de estar refrigerado por aire, pero fue una ventaja más aparente que real. Los motores Delta estaban mal refrigerados cuando se montaban en aviones, que vuelan a cientos de kilómetros por hora. El motor Gamma iba a estar encerrado en el chasis y por muchos ventiladores que se le pusieran no tenía buena pinta. Se me ocurrió que con el motor se podría hacer lo mismo que con la torre: establecer unas características, de dimensiones, par motor, revoluciones, etcétera, y así poder instalar cualquier motor que las cumpliese. Pero eso necesitaba mucho espacio y por tanto un chasis muy largo y pesado. Por suerte recordé la idea que estaba considerando para el deportivo que le decía antes: hasta entonces los motores se colocaban longitudinalmente, pero propuse un motor transversal. No solo se tenía más sitio para el motor y la transmisión, sino que se podía distribuir mucho mejor el espacio en la cámara de combate manteniendo el chasis en unas dimensiones razonables.

VT—: Fue el primer tanque con motor transversal.

LB—: El primero de una saga. Sin embargo eso planteó otros problemas. Con el motor transversal no se podía instalar una suspensión Christie, y escogí un sistema novedoso que usaban algunos Panzer: las barras de torsión. La necesidad de poder instalar diferentes motores implicaba que la caja de cambios y la transmisión tenían que ser muy resistentes. Las de Fiat no daban la talla, y la mejor era la de Lancia. Pero la compañía se negó a colaborar con nosotros.

VT—: ¿Qué hicieron?

LB—: Simplemente, contratamos al diseñador de la caja de cambios. Nos diseñó una caja semiautomática que simplificaba la conducción. Con eso ya estaba casi completo el diseño. Preparamos apresuradamente la propuesta y la entregamos en Berlín apenas dos horas antes de finalizar el plazo.

VT—: Su propuesta ganó.

LB—: No fue tan sencillo. Los alemanes preferían la propuesta de Alkett, una especie de Panzer IV alargado que se parecía mucho al primer estudio de Fossati. Pero al menos nos concedieron financiación. A toda prisa preparamos un prototipo que era poco más que una caja con motor y transmisión. Como no daba tiempo a fabricar el blindaje colocamos lastres para simularlo. Las cadenas fueron las de otro prototipo de Fiat, el tanque P.40. Lo malo fue el motor Gamma que resultó una pesadilla. Sin embargo en el ánimo del tribunal pesó la posibilidad de incorporar diferentes plantas motrices o sistemas de armamento.

VT—: Eso salvó la carrera del Giaguaro.

LB—: Desde luego. Me divierte que se hable tanto de diseño modular, cuando el Giaguaro fue el primer tanque modular de la Historia, que podía incorporar sin demasiados problemas todo tipo de motores o de torres. Por eso resultó un tanque tan atractivo: cada potencia podía construir una versión adecuada a sus necesidades, y resultaba sencillo modernizar los vehículos antiguos. Eso se lo debemos al Ministerio y a su insistencia en el motor Gamma, pero casi cuesta la anulación del tanque. Menos mal que temiendo lo peor construimos un segundo prototipo con un motor Alfa Romeo. No tenía ni tapa porque el motor era demasiado grande, pero sirvió para probar el concepto. Tuvimos que usar ese en las pruebas ya que el motor Gamma se rompió tras pocas horas de funcionamiento. En cualquier caso nuestro prototipo resultó mucho mejor que el de Alkett y, aunque a los alemanes seguía sin gustarle, el Giaguaro fue el tanque escogido por el tribunal internacional para armar a los ejércitos de la UP. Ese fue el primer paso de una larga carrera.”