Publicado: Vie Mar 11, 2016 7:34 pm
Szegedy, obedientemente, relataba todas sus andanzas. Describió como se comunicaba con su controlador, cómo recibía la pregunta y cómo le respondía. Bastó con enseñarle una foto de su hijo, rapado, esposado y vestido con un pijama carcelario, para que aceptase seguir enviando informes. Pero ahora no los redactaría Szegedy, sino que se limitaría a transmitir los que le entregasen.
El tabernero también temblaba. Describió el buzón en el que dejaba los paquetes y en el que encontraba los fajos de dinero, y explicó cómo, cuándo y quién le había reclutado.
Poco a poco los agentes siguieron desmantelando la red, con el cuidado de quien deshace un ovillo, sin tirar, para evitar romper la delgada hebra que tiene entre sus dedos.
El tabernero también temblaba. Describió el buzón en el que dejaba los paquetes y en el que encontraba los fajos de dinero, y explicó cómo, cuándo y quién le había reclutado.
Poco a poco los agentes siguieron desmantelando la red, con el cuidado de quien deshace un ovillo, sin tirar, para evitar romper la delgada hebra que tiene entre sus dedos.