Publicado: Vie Mar 11, 2016 7:45 pm
Nicole, hasta ahora solo me entristecía no tenerte entre mis brazos. Pero ahora temo por ti. Por ti, por Marcel, por nosotros y por tantas familias que no saben que la espada pende sobre sus cabezas.
Johan está mostrando una actividad que nunca había visto en él. Recorre la ciudad y visita todos sus rincones. Apenas podemos seguirle y ha tratado de darnos esquinazo varias veces. Pero no sabe que controlamos a Joseph, Julius y a Jutta, y podemos imaginar hacia donde se dirige. He establecido una discreta vigilancia, que ha descubierto que Joachim también recorre los mismos rincones. Joachim es otro amigo de la embajada en el que todavía no nos habíamos fijado, y siempre tropieza, o tiene que atarse un zapato, o visita un retrete.
Joachim es aparentemente un subsecretario de comercio pero está actuando como un mensajero. Como es un joven que aun no conoce todas las mañas del oficio, controlando a Joachim ha sido fácil descubrir a Jördis y a Justus. Ya tengo experiencia en como quebrar traidores y no me ha sido difícil convencerles. Lo que me ha sorprendido es que esas dos ratas repugnantes, hasta ahora, habían sido agentes durmientes como Juchen. Johan está activando todas sus redes, algo que no es un buen signo.
Tanto o más que eso me preocupan las preguntas de Johan. Ya no está interesado en la producción de aviones o en las características de los tanques, ni siquiera en los suministros de petróleo. Solo quiere saber cuál es el despliegue de nuestro ejército en el Este, si se mueven tanques o aviones, dónde están los almacenes y los depósitos de municiones. Pregunta por unas instalaciones que se están construyendo en la antigua Polonia y que una y otra vez son sobrevoladas por aviones. Fue allí donde atrapamos a Jurek y a Janusz que rondaban cerca de esos lugares y que no sabían que estaban jugando con profesionales.
Poco a poco estaba consiguiendo controlar toda la red de Johan y sus amigos en nuestro país, pero también me permiten vislumbrar la tormenta que se avecina. Jens, el viajante, sigue recorriendo el país, citándose con traidores aquí y allá, entregándoles emisoras como las que ha proporcionado a Joseph y a Jutta. También lleva cuadernillos de cifrado, con un sistema de código único imposible de romper. Junto con Jens han llegado más turistas, todos ellos traidores alemanes exiliados, o miembros de esas colonias alemanas perdidas en el Volga, que luciendo documentos de factura inmejorable, pero tan falsos como un billete de tres marcos, tratan de infiltrarse en nuestra patria. Para poder atrapar a tanto renegado he tenido que pedir ayuda a mi jefe, y ha sido necesario establecer centros de vigilancia para detectar las emisiones de las redes que aun no he conseguido descubrir. Con todas esas emisoras radiando, nuestra patria parece un concierto de grillos ¿Por qué nuestros temibles amigos han dejado de usar los seguros correos para volcarse en las escandalosas emisoras?
Nicole, los afanes de Johan y de Jens solo pueden tener una explicación, y es una explicación que temo.
Johan está mostrando una actividad que nunca había visto en él. Recorre la ciudad y visita todos sus rincones. Apenas podemos seguirle y ha tratado de darnos esquinazo varias veces. Pero no sabe que controlamos a Joseph, Julius y a Jutta, y podemos imaginar hacia donde se dirige. He establecido una discreta vigilancia, que ha descubierto que Joachim también recorre los mismos rincones. Joachim es otro amigo de la embajada en el que todavía no nos habíamos fijado, y siempre tropieza, o tiene que atarse un zapato, o visita un retrete.
Joachim es aparentemente un subsecretario de comercio pero está actuando como un mensajero. Como es un joven que aun no conoce todas las mañas del oficio, controlando a Joachim ha sido fácil descubrir a Jördis y a Justus. Ya tengo experiencia en como quebrar traidores y no me ha sido difícil convencerles. Lo que me ha sorprendido es que esas dos ratas repugnantes, hasta ahora, habían sido agentes durmientes como Juchen. Johan está activando todas sus redes, algo que no es un buen signo.
Tanto o más que eso me preocupan las preguntas de Johan. Ya no está interesado en la producción de aviones o en las características de los tanques, ni siquiera en los suministros de petróleo. Solo quiere saber cuál es el despliegue de nuestro ejército en el Este, si se mueven tanques o aviones, dónde están los almacenes y los depósitos de municiones. Pregunta por unas instalaciones que se están construyendo en la antigua Polonia y que una y otra vez son sobrevoladas por aviones. Fue allí donde atrapamos a Jurek y a Janusz que rondaban cerca de esos lugares y que no sabían que estaban jugando con profesionales.
Poco a poco estaba consiguiendo controlar toda la red de Johan y sus amigos en nuestro país, pero también me permiten vislumbrar la tormenta que se avecina. Jens, el viajante, sigue recorriendo el país, citándose con traidores aquí y allá, entregándoles emisoras como las que ha proporcionado a Joseph y a Jutta. También lleva cuadernillos de cifrado, con un sistema de código único imposible de romper. Junto con Jens han llegado más turistas, todos ellos traidores alemanes exiliados, o miembros de esas colonias alemanas perdidas en el Volga, que luciendo documentos de factura inmejorable, pero tan falsos como un billete de tres marcos, tratan de infiltrarse en nuestra patria. Para poder atrapar a tanto renegado he tenido que pedir ayuda a mi jefe, y ha sido necesario establecer centros de vigilancia para detectar las emisiones de las redes que aun no he conseguido descubrir. Con todas esas emisoras radiando, nuestra patria parece un concierto de grillos ¿Por qué nuestros temibles amigos han dejado de usar los seguros correos para volcarse en las escandalosas emisoras?
Nicole, los afanes de Johan y de Jens solo pueden tener una explicación, y es una explicación que temo.