Publicado: Lun Mar 28, 2016 1:58 pm
Tras inspeccionar los alrededores, Jacques y Pierrrot decidieron que la granja sería el lugar más seguro para alojar al nuevo compañero. Estaba algo apartada, y un bosquecillo la ocultaba de los ocasionales viajeros que transitaban por la carretera. Además del edificio principal, había un establo y dos graneros de grandes dimensiones, y el cercano bosque permitía seguir con los entrenamientos clandestinos.
Valery llegó al día siguiente, como había predicho André, cargado con un gran baúl en cuyo fondo estaba la radio. Era un aparato bastante sencillo que se alimentaba de la red eléctrica o de baterías de coche —que Pierrot tuvo que conseguir—. Un alambre en el techo de la granja servía como antena. La instalación no llevó muchas horas, y al día siguiente Valery pudo enviar un mensaje de prueba, que fue respondido por su controlador, que estaba en la no lejana Suiza. La central aprobó las decisiones de Jacques, pero le ordenó que preparase alojamientos en el bosque para más camaradas que llegarían en los días siguientes.
No costó mucho buscarles un lugar siempre que no fuesen muy exquisitos con sus condiciones de vida. Parte del bosque era de la granja y estaba cercado, y había una hondonada fuera de las vistas de los caminos. Allí instalaron cables entre los árboles de los que colgar lonas, que mancharon con barro para que fuesen menos conspicuas. Si el tiempo empeoraba siempre podrían refugiarse temporalmente en un granero de la granja, medida que no gustaba mucho a Pierrot porque podría llamar la atención de algún vecino. Pero Jacques sabía que un soldado cansado y enfermo no servía para nada, e impuso su criterio.
Valery llegó al día siguiente, como había predicho André, cargado con un gran baúl en cuyo fondo estaba la radio. Era un aparato bastante sencillo que se alimentaba de la red eléctrica o de baterías de coche —que Pierrot tuvo que conseguir—. Un alambre en el techo de la granja servía como antena. La instalación no llevó muchas horas, y al día siguiente Valery pudo enviar un mensaje de prueba, que fue respondido por su controlador, que estaba en la no lejana Suiza. La central aprobó las decisiones de Jacques, pero le ordenó que preparase alojamientos en el bosque para más camaradas que llegarían en los días siguientes.
No costó mucho buscarles un lugar siempre que no fuesen muy exquisitos con sus condiciones de vida. Parte del bosque era de la granja y estaba cercado, y había una hondonada fuera de las vistas de los caminos. Allí instalaron cables entre los árboles de los que colgar lonas, que mancharon con barro para que fuesen menos conspicuas. Si el tiempo empeoraba siempre podrían refugiarse temporalmente en un granero de la granja, medida que no gustaba mucho a Pierrot porque podría llamar la atención de algún vecino. Pero Jacques sabía que un soldado cansado y enfermo no servía para nada, e impuso su criterio.