Publicado: Jue Mar 31, 2016 5:35 pm
por Domper
Nicole, te quiero. Te quiero tanto que te tengo que pedir que no vengas, que sigas en esa aldea aburrida pero segura en sus montañas. Quiero verte pero no quiero tenerte aquí. Deseo estar contigo, pero debo seguir en mi puesto.

Ya no tengo ninguna duda de lo que va a ocurrir. Ayer llegó un mensaje del controlador de Jutta, y la pobre mujer, que todavía tiene metido el miedo en el cuerpo, ha corrido a explicarme lo que quiere decir.

No conocía las actividades de Justus. Jürgen me ocultó su existencia y Jutta también se calló, creyendo que así tenía una baza con la que jugar. Le tuve que explicar que esos juegos habían llevado a su marido a la guillotina, y no me temblaría la mano si tenía que descabezarla a ella también. Nicole, entiéndeme. Sabes que no disfruto con la sangre, pero consagré mi vida a defender a nuestro pueblo a nuestra patria, y Jutta es una enemiga mucho más peligrosa que el soldado que se agazapa con un fusil. En este juego mortal no caben medias tintas, y he tenido que pasar un rato aleccionándola. Nicole, no me gusta lo que he hecho pero tengo que serte sincero: la cara de Jutta llevará para siempre el recuerdo de nuestra conversación.

Jutta me ha explicado quién es Justus y a qué se dedica. Ese tal Justus es otro renegado que en su día se unió a los bolcheviques, pero que aleccionado por sus jefes ha permanecido en silencio. Aparentemente es un policía que cumple como el mejor, defendiendo la patria de criminales. Justus hace alarde ante sus compañeros de sus viajes por toda Alemania durante sus vacaciones. Por ahora he dejado a Justus en paz, sometiéndole a una vigilancia muy discreta. Me ha llevado a un rincón perdido en los bosques, que luego he revisado ayudado por los guardabosques, con los que he encontrado un claro con marcas de disparos en los árboles.

Al mismo tiempo Jens ha vuelto a las andadas. Esta vez ha traído otros regalos: parece que ha adquirido en Budapest unos muebles que pretende importar. Como podrás imaginar, poco me ha costado revisarlos-En su interior encontré armas que como supondrás no eran escopetas de caza. Nicole, he estado pensando en Justus. Es policía y tiene una pistola ¿Para qué necesitará un fusil ametrallador? No me ha durado mucho la duda porque Jutta, que ya no se atreve a guardar secretos, me ha mostrado la orden que acaba de recibir y que tiene que transmitir a Justus: asesinar a mi jefe.

También me preocupa que no ha sido el único envío de Jens. Al investigar en la empresa de importación y exportación que utilizaba, me han dicho que cada pocos meses Jens adquiere unos muebles, un arcón, unas alfombras, y los envía a un punto u otro de nuestra patria. Revisar esos registros es peligroso, porque podría alertar a los traidores. He tenido que hacer visitas clandestinas. Nicole, lo digo y parece absurdo, pero he entrado en oficinas usando ganzúas como un criminal, para ver unos archivos que me hubiesen entregado con solo pedirlos. Pero si un policía como Justus es un traidor ¿Cuántos otros Justus podrá haber?

Nicole, tengo otro motivo para preocuparte. No sé quién ha recibido los paquetes de Justus, y tampoco conozco como se comunican con sus jefes. El tiempo apremia, pero voy a tener que efectuar otra de esas investigaciones minuciosas, buscando deslices y cabos sueltos. Mientras he alertado a mi jefe. Aunque voy a tener vigilado a Justus, va a tener que aumentar su seguridad. Me imagino lo molesto que será para un Casanova tener que interrumpir sus salidas nocturnas.

Pero no es ese mi temor. Nicole, sería absurdo que los enemigos de la Patria se limiten a descabezarla. Su maldad solo puede ser la contribución a algo aún peor. Algo que te amenaza a ti, a Marcel, y a todos los niños alemanes.