Publicado: Jue Jun 11, 2009 3:06 pm
Hola a todos.
Muchas gracias Marseille, pero Miller había puesto también el mapa en este hilo, pero en la página anterior. Así que te agradezco mucho que lo hayas colocado aquí también.
Sin otro particular, vamos con la parte duodécima.
Los carros soviéticos escrutaban atentamente a distancia el estrecho corredor que conducía al pueblo. Entre el bosque (B1) y la colina (C3).
De pronto y casi al unísono, rompieron fuego contra las posiciones alemanas. Von Tiersmann ordenó a los Maultier 42 que lanzasen proyectiles de humo, con lo cual aquella cortina se interpuso entre ambos contendientes e hizo inefectivo el fuego ruso.
Sin embargo, el emplazamiento que se había buscado a los pak 40, lateral, sí permitía que viesen a los T-34, con lo cual comenzaron a disparar con una efectividad mortal. Los Maultier 42 empezaron con sus primeras descargas, como quiera que los ruskis no estaban por la labor de quedarse viendo como los diezmaban, arrancaron en una carga salvaje contra las posiciones alemanas.
Von Tiersmann hizo llamar a las unidades de Millermann y a su vez, ordenó que Von Dompereiss se replegara al pueblo y tomara posiciones en las casas, al efecto de preparar una última resistencia caso de ser necesario.
Los T-34 pagaron un duro tributo ante los pak 40. Sin embargo, descubrieron y destruyeron con varios impactos el puesto de observación de la colina sur (C3), matando a los 4 alemanes que allí se encontraban. Ya sólo quedaba la torre de la iglesia como puesto de observación.
Al fin, pese a haber perdido 22 carros, los 77 restantes llegaron a la altura de las posiciones germanas, rodeados por los 350 infantes que habían abandonado los semiorugas y que seguían a sus monstruos de acero para apoyarles en el combate que se avecinaba.
En ese momento llegaron las tropas de Millermann. Los 4 pozos de tirador camuflados que von Tiersmann había dispuesto con MG-42 comenzaron a ametrallar a los soldados que se encontraban entre los carros. Desde una posición lateral, el Panzer IV y su experta tripulación disparaba desesperadamente contra los T-34, pero resultó alcanzado al fin y destruido.
Los Maultier 42 lanzaron sus últimas descargas que alcanzaron al enemigo de lleno, pero a aquella distancia tan corta, resultaron descubiertos y destruidos por la formación soviética. Los pak 40 fueron también silenciados uno tras otro. La brutal acometida le había costado a los soviets 41 carros fuera de combate, pero las defensas "pesadas" alemanas ya no existían y se llegó al cuerpo a cuerpo, de nuevo a bayoneta calada.
Las Mg-42 seguían barriendo la posición, y esos segundos fueron determinantes para cubrir a los granaderos que se lanzaron al asalto de los carros con minas magnéticas y que pusieron fuera de combate a varios de ellos. Pero la infantería que apoyaba a los T-34, pese a ser barrido por las MG, hizo pagar caro a los alemanes aquel asalto, y ningún granadero pudo contar su azaña. Fueron todos abatidos, aunque consiguieron poner fuera de combate 8 carros.
Las Mg ya no podían seguir disparando, so pena de alcanzar a sus propias unidades, pues una amalgama de tropas de uno y otro bando se juntaron en un revoltijo de muerte. Así que los servidores de las MG, cumpliendo órdenes de Von Tiersmann, se retiraron al pueblo. Sin embargo, fueron descubiertos en ese movimiento evasivo por los T-34 y duramente castigados, de tal suerte que sólo una Mg pudo llegar a las casas del pueblo.
Las armas más útiles eran las pistolas, ya que las distancias de tiro habían bajado a 5 ó 6 metros. Los rusos, maestros del asalto a la bayoneta estaban en su salsa.
Se acercaron a Von Tiersmann por la espald
- Cuidado mi coronel, gritó Daniel desde la cercanía.
Von Tiersmann se volvió a tiempo de abatir al ruso, pero otros dos se le echaron encima y comenzaron a forcejear con él. Dani se acercó y ayudó al coronel a zafarse, pero no pudo impedir que él mismo fuese atravesado de parte a parte por una bayoneta que iba dirigida hacia el comandante de los alemanes.
Millermann que estaba cerca, disparó sobre el ruso, pero ya era demasiado tarde.
Dani cayó a los brazos de Von Tiersmann que estaba frente a él.
- Dani, tú no...
- Mi coronel... yo... usted... mi padre...
Manaba abundante sangre por su boca y sus crispados dedos se relajaron. Dani quedó en silencio, como dormido, entre los brazos de quien había sido su mentor durante los últimos años.
Pero alrededor todo se convertía en una fiesta del diablo. Millermann cogió 2 minas de contacto y se lanzó contra unos T-34. Consiguió adosarles la carga, pero fue alcanzado en un brazo y una pierna, y fue rescatado a última hora por uno de sus soldados.
Tan sólo 22 alemanes casi rodeados por aquella jauría ávida de sangre seguían en pie.
Von Tiersmann ordenó retirarse a las casas próximas del pueblo. En ese instante, la torre de la iglesia recibió un impacto directo y resultó también destruida, con lo que los alemanes ya no disponían de observadores.
Los rusos seguían de cerca a los alemanes que se replegaban al pueblo, pero Von Dompereiss y sus hombres que habían tomado posiciones, cubrieron la retirada magistralmente. En las primeras casas del pueblo había ahora 37 alemanes, que serían atacados por 31 T-34 y 190 rusos.
Los carros comenzaron a penetrar en el pueblo, pero al ser sus calles tan angostas, no podían maniobrar bien, con lo cual fueron presa fácil para los granaderos armados con panzerfaust. Los rusos llegaron a las primeras casas y fueron limpiándolas de alemanes, pagando como siempre un tributo grande.
En el ayuntamiento se encontraban Von Dompereiss, Von Tiersmann y 5 soldados. Los rusos irrumpieron en el edificio y se enzarzaron ambos bandos en una pelea casi callejera. Von Dompereiss llevaba en la mano la Daga de gala de la unidad, y se la clavó a la altura de las costillas a un soldado enemigo que le acechaba. Pero otros tres se avalanzaron sobre él y consiguieron tirarle al suelo. Aunque Von Dompereiss acabó con otro, recibió un tiro a quemarropa en el cuello y fue traspasado por una bayoneta en el hígado, muriendo en el acto.
Von Tiersmann quedó sólo, pues todos los granaderos habían sido abatidos, contra 14 rusos. El coronel no tenía armas, así que los soviéticos se acercaron para cogerle preso. Al llegar a su altura se percataron de algo... ¿qué tenía aquel coronel entre las manos? ¡¡ una granada !! Demasiado tarde para huir. Se produjo una violenta detonación y la estancia voló en pedazos. Von Tiersmann desapareció para siempre llevándose consigo a los 15 rusos.
Millermann herido como sabemos,ordenó el último repliegue hacia el puesto de socorro. Allí se refugiaban los últimos 17 alemanes, junto a los heridos, que eran 12, alguno de ellos muy grave, como Grognarheim.
Los rusos sólo disponían ya de 56 infantes y 7 carros. La matanza había sido salvaje. Los alemanes habían conseguido prácticamente eliminar una formación enemiga muy superior.
¿Pero resistiría Millermann al frente de las tropas alemanas en el puesto de socorro el último asalto soviético?
(continuará)
Muchas gracias Marseille, pero Miller había puesto también el mapa en este hilo, pero en la página anterior. Así que te agradezco mucho que lo hayas colocado aquí también.
Sin otro particular, vamos con la parte duodécima.
Los carros soviéticos escrutaban atentamente a distancia el estrecho corredor que conducía al pueblo. Entre el bosque (B1) y la colina (C3).
De pronto y casi al unísono, rompieron fuego contra las posiciones alemanas. Von Tiersmann ordenó a los Maultier 42 que lanzasen proyectiles de humo, con lo cual aquella cortina se interpuso entre ambos contendientes e hizo inefectivo el fuego ruso.
Sin embargo, el emplazamiento que se había buscado a los pak 40, lateral, sí permitía que viesen a los T-34, con lo cual comenzaron a disparar con una efectividad mortal. Los Maultier 42 empezaron con sus primeras descargas, como quiera que los ruskis no estaban por la labor de quedarse viendo como los diezmaban, arrancaron en una carga salvaje contra las posiciones alemanas.
Von Tiersmann hizo llamar a las unidades de Millermann y a su vez, ordenó que Von Dompereiss se replegara al pueblo y tomara posiciones en las casas, al efecto de preparar una última resistencia caso de ser necesario.
Los T-34 pagaron un duro tributo ante los pak 40. Sin embargo, descubrieron y destruyeron con varios impactos el puesto de observación de la colina sur (C3), matando a los 4 alemanes que allí se encontraban. Ya sólo quedaba la torre de la iglesia como puesto de observación.
Al fin, pese a haber perdido 22 carros, los 77 restantes llegaron a la altura de las posiciones germanas, rodeados por los 350 infantes que habían abandonado los semiorugas y que seguían a sus monstruos de acero para apoyarles en el combate que se avecinaba.
En ese momento llegaron las tropas de Millermann. Los 4 pozos de tirador camuflados que von Tiersmann había dispuesto con MG-42 comenzaron a ametrallar a los soldados que se encontraban entre los carros. Desde una posición lateral, el Panzer IV y su experta tripulación disparaba desesperadamente contra los T-34, pero resultó alcanzado al fin y destruido.
Los Maultier 42 lanzaron sus últimas descargas que alcanzaron al enemigo de lleno, pero a aquella distancia tan corta, resultaron descubiertos y destruidos por la formación soviética. Los pak 40 fueron también silenciados uno tras otro. La brutal acometida le había costado a los soviets 41 carros fuera de combate, pero las defensas "pesadas" alemanas ya no existían y se llegó al cuerpo a cuerpo, de nuevo a bayoneta calada.
Las Mg-42 seguían barriendo la posición, y esos segundos fueron determinantes para cubrir a los granaderos que se lanzaron al asalto de los carros con minas magnéticas y que pusieron fuera de combate a varios de ellos. Pero la infantería que apoyaba a los T-34, pese a ser barrido por las MG, hizo pagar caro a los alemanes aquel asalto, y ningún granadero pudo contar su azaña. Fueron todos abatidos, aunque consiguieron poner fuera de combate 8 carros.
Las Mg ya no podían seguir disparando, so pena de alcanzar a sus propias unidades, pues una amalgama de tropas de uno y otro bando se juntaron en un revoltijo de muerte. Así que los servidores de las MG, cumpliendo órdenes de Von Tiersmann, se retiraron al pueblo. Sin embargo, fueron descubiertos en ese movimiento evasivo por los T-34 y duramente castigados, de tal suerte que sólo una Mg pudo llegar a las casas del pueblo.
Las armas más útiles eran las pistolas, ya que las distancias de tiro habían bajado a 5 ó 6 metros. Los rusos, maestros del asalto a la bayoneta estaban en su salsa.
Se acercaron a Von Tiersmann por la espald
- Cuidado mi coronel, gritó Daniel desde la cercanía.
Von Tiersmann se volvió a tiempo de abatir al ruso, pero otros dos se le echaron encima y comenzaron a forcejear con él. Dani se acercó y ayudó al coronel a zafarse, pero no pudo impedir que él mismo fuese atravesado de parte a parte por una bayoneta que iba dirigida hacia el comandante de los alemanes.
Millermann que estaba cerca, disparó sobre el ruso, pero ya era demasiado tarde.
Dani cayó a los brazos de Von Tiersmann que estaba frente a él.
- Dani, tú no...
- Mi coronel... yo... usted... mi padre...
Manaba abundante sangre por su boca y sus crispados dedos se relajaron. Dani quedó en silencio, como dormido, entre los brazos de quien había sido su mentor durante los últimos años.
Pero alrededor todo se convertía en una fiesta del diablo. Millermann cogió 2 minas de contacto y se lanzó contra unos T-34. Consiguió adosarles la carga, pero fue alcanzado en un brazo y una pierna, y fue rescatado a última hora por uno de sus soldados.
Tan sólo 22 alemanes casi rodeados por aquella jauría ávida de sangre seguían en pie.
Von Tiersmann ordenó retirarse a las casas próximas del pueblo. En ese instante, la torre de la iglesia recibió un impacto directo y resultó también destruida, con lo que los alemanes ya no disponían de observadores.
Los rusos seguían de cerca a los alemanes que se replegaban al pueblo, pero Von Dompereiss y sus hombres que habían tomado posiciones, cubrieron la retirada magistralmente. En las primeras casas del pueblo había ahora 37 alemanes, que serían atacados por 31 T-34 y 190 rusos.
Los carros comenzaron a penetrar en el pueblo, pero al ser sus calles tan angostas, no podían maniobrar bien, con lo cual fueron presa fácil para los granaderos armados con panzerfaust. Los rusos llegaron a las primeras casas y fueron limpiándolas de alemanes, pagando como siempre un tributo grande.
En el ayuntamiento se encontraban Von Dompereiss, Von Tiersmann y 5 soldados. Los rusos irrumpieron en el edificio y se enzarzaron ambos bandos en una pelea casi callejera. Von Dompereiss llevaba en la mano la Daga de gala de la unidad, y se la clavó a la altura de las costillas a un soldado enemigo que le acechaba. Pero otros tres se avalanzaron sobre él y consiguieron tirarle al suelo. Aunque Von Dompereiss acabó con otro, recibió un tiro a quemarropa en el cuello y fue traspasado por una bayoneta en el hígado, muriendo en el acto.
Von Tiersmann quedó sólo, pues todos los granaderos habían sido abatidos, contra 14 rusos. El coronel no tenía armas, así que los soviéticos se acercaron para cogerle preso. Al llegar a su altura se percataron de algo... ¿qué tenía aquel coronel entre las manos? ¡¡ una granada !! Demasiado tarde para huir. Se produjo una violenta detonación y la estancia voló en pedazos. Von Tiersmann desapareció para siempre llevándose consigo a los 15 rusos.
Millermann herido como sabemos,ordenó el último repliegue hacia el puesto de socorro. Allí se refugiaban los últimos 17 alemanes, junto a los heridos, que eran 12, alguno de ellos muy grave, como Grognarheim.
Los rusos sólo disponían ya de 56 infantes y 7 carros. La matanza había sido salvaje. Los alemanes habían conseguido prácticamente eliminar una formación enemiga muy superior.
¿Pero resistiría Millermann al frente de las tropas alemanas en el puesto de socorro el último asalto soviético?
(continuará)