Publicado: Vie Oct 16, 2009 4:02 pm
por Franz Berg
Parte 2. De cómo nuestro protagonista es consciente de sus limitaciones y de sus pensamientos


En el fondo nuestro muchacho era poco más que un niño, honesto, sensible, cariñoso, algo tímido, de rasgos casi femeninos, de buen corazón, pero al mismo tiempo y aunque parezca increíble, era nazi, aunque no un nazi fanático como Goebbels, ni alguien especialmente brillante como Speer, pero era más ario que el propio Hitler, no sabía cómo pero era consciente de ello. Pero ay, sus limitaciones, tan joven todavía, lo único que había practicado eran simulaciones de combate con varas de madera, desescombrar edificios, encontrar restos humanos en entre dichos escombros y avisar a voz en grito, saber que hacer cuando había un bombardeo, pero no sabía nada más, por eso era consciente que entrar en las Allgemeine en enero de 1944 iba resultarle muy pero que muy difícil, todos los voluntarios, o bueno, los que eran animados para ello, acaban en divisiones de las Waffen o en la Wehrmacht, y enviados a algún frente. Le gustaban las máquinas de la guerra, más una cuestión de admiración de la ingeniería que otra cosa, y una admiración por aquellos que habían diseñado y construido esas maquinas, a la hora de la verdad usarlas le daba un poco de miedo, no termina de gustarle el ruido, el cansancio, el polvo. Aun así, se esforzaba para hacerlo muy bien, y era un gran tirador, pero su falta de entusiasmo y de fanatismo sería evidente tarde o temprano, lo sabía, una voz chirriante se lo decía dentro de su cabeza. La palabra fanático se había hecho muy popular de unos años a esta parte, todo eran ataques fanáticos, defensa fanática, creer en algo fanáticamente, y cualquier otra manera de combinar fanático con otras palabras, era realmente increíble, cuando parecía que ya no se podía combinar fanático con otros lexemas cualquier publicación lograba encajar de nuevo fanático con lo que fuera, era curioso como el régimen había conseguido hasta que las palabras significaran otra cosa y de un significado negativo pasaba a uno positivo, aunque si eso ocurría con las conciencias que no podía cambiar al fin y al cabo. Ni siquiera nuestro muchacho compartía el odio feroz por el pueblo judío, había convivido con judíos en su niñez, antes de que los niños judíos empezaran a desaparecer de las escuelas claro, incluso cuando tenia 13 años se había visto atraído por una adolescente judía, rubia y de ojos claros que lo único que tenia de judío aparentemente era el nombre, por lo demás parecía mas aria que él mismo, quizás por eso mismo fue una de las primeras en desaparecer. No sentía odio por nadie a decir verdad, miedo a los rusos, rabia contra los aliados cada vez que le encomendaban desescombrar los restos de un edificio tras un bombardeo una vez que los bomberos habían hecho su trabajo, quizás rabia por el trabajo que le tocaba, pero eso era todo, era realmente incapaz de sentir ese odio visceral que destilaba la propaganda. Su padre, que había aprendido algo de inglés en la Gran Guerra gracias al contacto con prisioneros, le había contado de pequeño que para los americanos los judíos no eran otra raza, sino simplemente una gente con una religión distinta, y dicho pensamiento había quedado grabado en su mente, su padre sin embargo había rezado mil veces para que no se acordara se ese comentario y no lo repitiera en público.¿Qué hacer entones para lucir las runas y el impresionante uniforme negro sin acabar en las Waffen o en la Wehrmacht? Alguien que no era especialmente brillante, ni fanático, ni fuerte…Sin embargo, contra todo pronostico, nuestro muchacho acabó llevándolo.