Publicado: Dom Jun 27, 2010 2:33 am
por Bitxo
III.

- Entre, Iliá.

Vasili no disimulaba su enfado, pero el invitado no podía saber por qué estaba enfadado el General. Dentro, Baranov custodiaba al niño que había traído al campamento. Y el niño, al oir su nombre, había ladeado la cabeza para impregnarle del marrón lumínico de sus ojos.

- ¿Eres tú Iliá?
- ¡Cállate niño!

Iliá interpretó la disonancia entre la voz aguda pero tranquila del niño, y la grave pero nerviosa del General como el motivo de su estado de nervios.

- Este niño sólo quiere hablar contigo o con Kuchma.

Vasili depositaba ahora en él su cólera. Si a Vasili le gustaba que los oficiales se hiciesen notar como tales, su papel como General, como jefe de los partisanos de Gutka no podía quedar entredicho. Y menos por un chiquillo.

- No le conozco, camarada General.

Iliá demostraba su desconcierto con un titubeo en la voz. ¿Quién era ese niño? ¿Por qué quería hablar con él?

- Baranov lo encontró en el bosque, y os estaba buscando a tí y a Kuchma. Kuchma es ese mujik de tu grupo, ¿no?
- Sí, camarada General. Él y Babkin liquidaron a Rogov.

Pero Vasili no estaba como para que el recuerdo del asesinato de Rogov le contentase.

- ¡Denin! Tráete a ese Kuchma a ver si conoce al crío.

No tardó en aparecer el joven mujik por el vano de la puerta, visiblemente asustado. Iliá podía comprender su miedo. Nunca había sido requerido por el General. Es más, allí sólo entraba un partisano para ser duramente interrogado y, quizás, para ser conducido ante un pelotón de fusilamiento. Y Kuchma podía temer que Vasili se enterase de que su hermana era la amante del Capitán de la Feldgendarmerie de Baranavichy. ¿Por qué podrían estar allí, si no, Baranov y ese crío? ¿Quizás ese crío podría contar allí la verdadera historia del asesinato de Rogov? ¿No estaba allí también Iliá, el oficial responsable de que se liberase a aquél Capitán y a la traidora de su hermana?

- ¿Conoces a este niño?
- No… No, mi camarada General… Le juro que yo…

Pero Vasili ya se había girado hacia el chiquillo y lo abrasaba con las llamaradas de sus ojos.

- ¿Quién te ha enviado?

El niño le miró asustado, pero no tardó en reponerse y le contestó con una mezcla de simpatía habitual en los niños, y de altivez inusual.

- La muchacha bonita de Baranavichy.

Iliá y Kuchma sintieron temblar sus piernas.

- ¿Qué muchacha bonita? ¿No sabes su nombre?

El niño negó con la cabeza. E Iliá y Kuchma se contuvieron para no soltar un bufido.

- Me dio pan y leche –el niño se llevó la mano instintivamente al bolsillo-. También me dio este muñeco tan feo y me dijo que se lo diera a Iliá o a Kuchma.

El niño mostró un muñeco hecho con tela de saco, con dos botones cosidos a guisa de ojos. Todos se quedaron perplejos. Vasili arrebató el muñeco de las manos del niño, el cual mostró su indignación chillando que era para Iliá.

- ¡Cállate, maldita sea! –bramó Vasili, enmudeciendo al crío.

El General observó aquella especie de espantapájaros reducido a la mínima expresión. Le dio una y otra vuelta y lo lanzó al suelo furioso.

- ¿Y esa muchacha no te dijo nada más?

El niño negó con la cabeza, ya sin atreverse a abrir la boca. Iliá recogió el muñeco del suelo y lo observó detenidamente. Luego lo apretó y percibió algo más que trapo en su interior. Sacó su cuchillo y cortó la costura de la espalda. Ante la mirada atónita de los presentes, extrajo un rollito de papel. Iliá comenzó a leer su contenido sin percatarse de que había dejado a su General como el estúpido que era.

- Alemanes reúnen tropas para atacaros el martes..

Todos se mantuvieron en silencio hasta que Vasili respingó su cabeza como para espabilarse.

- ¿Qué día es hoy?
- Domingo, camarada General.

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