Publicado: Dom Oct 06, 2013 6:50 pm
por grognard
Comentario Personal

Ante todo indicar que este ensayo es fruto del trabajo de investigación que el autor realizó para la elaboración de su tesis doctoral, y al cual llegó casi por casualidad.

Encontrándose en Alemania para aprender el idioma y aprovechando para investigar sus antecedentes familiares, uno de sus profesores le recomendó ver la película Europa. Europa, sobre la historia de Shlomo Perel, el joven judío que falsificó sus documentos, se alistó en la Wehrmacht y acabó sirviendo en la escuela de cuadros de las Juventudes Hitlerianas. Junto a él se sentaba un anciano que se ofreció a traducirle algunos diálogos que no conseguía comprender. Al final de la película, al preguntarle su opinión sobre la misma, el anciano dijo que se parecía bastante a su propia historia. Le invitó a tomar algo para poder hablar y le contó sus peripecias como combatiente en el frente del Este, pese a contar con un cuarto de sangre judía en sus venas.

De vuelta a Inglaterra, mientras estudiaba en Yale, el autor comenzó a preguntarse si los casos de Shlomo Perel y Peter Millies, el anciano al que conoció en el cine, podían ser hechos aislados o muestras de una realidad poco conocida hasta entonces. Pese al escepticismo de sus profesores, Bryan Mark Riggs comenzó a profundizar sobre el tema y localizó al menos otros veinte casos. Fruto de ello, decidió seguir investigando y se trasladó a Alemania, donde unas pistas le llevaron a otras, éstas a nuevos casos, y éstos aún a otros más, hasta el punto de descubrir que la presencia de soldados judíos en mayor o menos grado en las fuerzas armadas de la Alemania nazi fue mucho más elevada de lo que se creía hasta entonces.

El resultado de sus investigaciones se plasmó, primero, en la memoria de fin de carrera en Yale, y posteriormente en su tesis doctoral en Cambridge, que finalmente dieron como resultado final la elaboración del ensayo que nos ocupa.

A la hora de abordar las primeras páginas de libro, uno puede pensar, tratándose de un tema, a priori, tan sumamente atípico, que conoceremos la historia de un pequeño número de soldados que, por mor de la suerte o de algún que otro acontecimiento rocambolesco, sirvieron en la Wehrmacht siendo de creencia o religión judía. Nada más lejos de la verdad. Según las estimaciones del autor, por un lado, y los datos oficiales de los registros alemanes, por otros, el número podría ser de cerca de medio millón antes de la guerra, y varias decenas de miles durante ésta. Un número lo suficientemente elevado como para resultar muy significativo.

Los dos primeros capítulos se dedican a definir quién es judío, aspecto en el cual encontramos la paradoja de que la definición venía a ser la misma desde el punto de vista del judaísmo más tradicional y del nacionalsocialismo, y quién es un Mischlinge o “mediojudío”, categoría en la que se engloban todos aquellas personas que no eran consideradas judías “al 100%”, fundamentalmente por la “composición” de su sangre (medio judío, un cuarto de judío, un octavo de judío…)

A continuación, en el tercer capítulo, se trata la situación del Ejército alemán en cuanto a la presencia de judíos antes y al principio del Tercer Reich, y cómo su presencia se encontraba, al menos inicialmente, muy bien valorada por sus aportaciones a los valores castrenses. Esa situación comienza a cambiar con la entrada en vigor de las Leyes de Nüremberg, que al principio no inciden demasiado en su situación como soldados, pero que poco a poco, entre la presión de los cuadros nazis y la aceptación de las mismas por parte de los altos mandos del Ejército, comienza a causar problemas en el status de los judíos y Mischlinge, con las primeras expulsiones, la presión para conseguir la renuncia, la discriminación a la hora de concesión de ascensos merecidos…

Esa situación alcanza un absurdo clímax con el inicio de las hostilidades, momento en el cual la Wehrmacht pierde varias decenas de miles de soldados experimentados a causa de la aplicación de las leyes nazis. Y ello lleva a su vez a la aplicación, por un lado, de exenciones, que debían recorrer un tortuoso camino burocrático hasta llegar a manos del mismo Hitler, único capacitado para decidir sobre ellas, y por otro lado, a la ocultación por los oficiales de la condición de judío o Mischlinge de sus subordinados. Una paradoja más dentro de las paradojas del régimen nazi.

Respecto a la actitud de los diversos oficiales de la Wehrmacht, resulta curioso que fuera la Luftwaffe, el arma quizás más cercana al nazismo, la que realizó un seguimiento más laxo de la aplicación de las Leyes de Nüremberg, algo en lo que le imitó la Kriegsmarine, correspondiendo al Heer una mayor severidad en la aplicación de las mismas y en una mayor persecución a judíos y Mischlinge.

El ensayo presenta una enorme cantidad de datos acerca de los soldados que sufrieron esta persecución, y numerosos ejemplos de permanencia en las filas del Ejército, incluso en el caso de oficiales de muy alto rango como el caso del mariscal Erhard Milch y del general Helmut Wilberg, ambos de la Luftwaffe, o del capitán Bernhard Rogge, de la Kriegsmarine.

Especial atención merece en todo este proceso el papel de Hitler, único dueño y señor de las decisiones que afectaban a la concesión de exenciones, lo cual da pie al autor para repasar las teorías de todo tipo acerca del origen judío del dictador alemán, quien incluso en momentos avanzados de la guerra dedicaba buena parte de su tiempo y energía en el análisis de la documentación que se aportaba en cada expediente de solicitud de exención, sin que existiera un claro criterio a la hora de concederlas.

Este pequeño resumen deja en el tintero muchas cuestiones que se tratan en el ensayo, como los sentimientos contradictorios de los judíos y Mischlinge que luchaban en un ejército y a favor de un dictador que tenía como una de sus premisa fundamentales el odio a la raza judía; los titánicos esfuerzos de los familiares de los soldados que sufrían expulsión o eran empujados a la renuncia para que recuperaran su lugar en el ejército; o el enfrentamiento a las jerarquías nazis, con diversa fortuna, para ayudar a sus familiares civiles que eran perseguidos por su condición de judíos.

En resumen, un libro sumamente interesante, y aconsejo su lectura para ampliar conocimientos sobre el funcionamiento interno del nazismo en una cuestión tan espinosa como su relación con el judaísmo. Si bien es cierto que aparentemente puede resultar un poco tedioso, dada la enorme cantidad de datos y casos que presenta, y que la mayoría de ellos siguen un patrón similar en cuanto a sus circunstancias y resultados, no por ello deja de ser sumamente interesante, pues retrata una realidad difícil de concebir en el Tercer Reich, al menos a priori, pero no por ello menos increíble dada la singularidad del régimen.